jueves, 17 de mayo de 2012

Nueve años de respuestas

Mientras Macri inaugura una baldosa en homenaje a Ricardo Arjona, el mundo real continúa girando. Tanto que ahora elevarán la causa por las escuchas ilegales a juicio oral. Durante la campaña por la reelección a Jefe de Gobierno estaba procesado y pocas voces se alzaron para pedir que dé un paso al costado. Asumió su cargo en la misma situación procesal y desgobernó la ciudad durante unos meses sin recibir una sola crítica de los medios más importantes. Ahora que tendrá que dar cuenta de su participación en el espionaje telefónico, podrá seguir jugando a gobernar la ciudad más importante del país, con sus baldosas de la fama y los globitos amarillos. En cambio, nadie dudó en exigir un paso al costado al vicepresidente por unas denuncias periodísticas que se reciclan en nuevas denuncias ad infinitum. Después muchos periodistas reclaman en las cámaras que quieren preguntar, cuando en realidad deberían comenzar a informar en serio a su audiencia. Pero esta semana ha dado para todo. Mucho judicial. El juez Norberto Oyarbide dejó detenidos a los hermanos Shocklender por la mega estafa perpetrada contra la Fundación Sueños Compartidos, que permitió salpicar a la incuestionable organización de las Madres. En esta causa son más de ochenta los implicados que se han llevado cerca de 300 millones de pesos destinados a cumplir el sueño de la casa propia, entre otras cosas.
Tan hablador como es, Sergio Shocklender se mantuvo en absoluto silencio ante el juez. Los 175 folios de imputaciones actuaron como un eficaz silenciador. Ahora está acusado de asociación ilícita y de cometer un doble fraude: contra la administración pública y la fundación que preside Hebe de Bonafini, de la que era apoderado. El perro que muerde la mano que lo alimenta. También están presos su hermano, Pablo y el ex contador de la entidad, Alejando Gotkin.  Los fondos públicos que la Fundación Sueños Compartidos recibía para la construcción de viviendas, escuelas y hospitales eran transferidos por los apoderados a sus propias cuentas bancarias o a empresas vinculadas con los hermanos que no daban ninguna contraprestación. Los retiros en efectivo y el blanqueo de fondos en financieras servían para la evasión impositiva. Las imputaciones exceden las que el fiscal Jorge Di Lello había realizado al comienzo de las investigaciones; ahora ha crecido el listado de irregularidades con el hallazgo de facturas falsas, balances contables adulterados y otro tipo de maniobras en obras y compra de terrenos.
Si las primeras investigaciones sugerían cifras cercanas a los 50 millones de pesos, ahora las maniobras de desvío descubiertas superan los 260 millones de pesos. El Ministerio de Planificación otorgó a la Misión Sueños Compartidos una suma cercana a los 765 millones para la construcción de barrios enteros de casas con paneles móviles. Si la tercera parte de esta cifra fue desviada para fines personales, habla muy mal de los controles oficiales para la materialización de las obras. Por ahora, el juez considera que al menos dieciséis personas están involucradas en esta maniobra de desvío de fondos. 
Esta causa en manos de la justicia por supuesto que se convertirá en mediática, siempre y cuando pueda salpicar lo más posible a funcionarios o allegados al Gobierno Nacional. De lo contrario, sólo merecerá espacios marginales en los medios de mayor audiencia. La otra causa judicial –o no-causa, en realidad- es la que involucra al vicepresidente Amado Boudou. No-causa porque todavía no se ha llamado a declarar a los involucrados. Pero la condena mediática sigue su curso desde hace unos meses. Cambio de juez: Rafecas por Lijo. Trueque de fiscal: Rívolo por Di llelo, el mismo que investiga a los siniestros hermanos. Ahora que hay dos investigaciones unificadas, todo cobra más sentido y tendrá un curso más coherente en los pasillos de la Justicia y no en los estudios de TV. Enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias. Nada de testaferros ni amigos invisibles. Una investigación llevada adelante por un juez y un fiscal y no por conductores televisivos o editorialistas gráficos.
Mientras Macri piensa que su futuro de enjuiciado es una maniobra de los Kirchner que quieren destruir la ciudad de Buenos Aires, periodistas de imponderable trayectoria en la defensa de los valores nacionales y democráticos se reúnen en el canal más comprometido con la causa nacional para reclamar por sus libertades civiles amenazadas por un gobierno autoritario y corrupto. Como valerosos guerreros, exponen su vida para entonar ante las cámaras un canto de justicia y exhibir carteles que pretenden poner un límite a los atropellos gubernamentales. “Queremos preguntar” es el grito sagrado que brota de sus patrióticas gargantas. Como no encuentran manera de socavar el proceso de transformación iniciado en 2003, intentan instalar un clima de permanente sospecha. También ven que, en cierta forma, el agua les llega al cuello. Más temprano que tarde, la Corte Suprema de Justicia se expedirá sobre la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en todo su articulado y pronto dejarán de ser un monopolio para transformarse en un modesto multimedios. La Justicia también caerá sobre los directivos del grupo en causas de maniobras ilícitas para fugar divisas y evadir impuestos, además de los delitos de Lesa Humanidad cometidos para hacerse con las acciones de Papel Prensa.  Sobre todas estas cosas nada preguntarán, de más está decir.
Y los espadachines del Trece no dudan en poner la cara todos los días y a todas horas para defender a capa y espada los oscuros intereses de los amos. Dicen que quieren preguntar cuando en realidad lo que quieren es interrogar. Magdalena, con toda inocencia, aseguró que preguntaría a La Presidenta por qué los que piensan distinto son considerados como enemigos. El pensamiento es algo tan íntimo e inasible que ni los propios usuarios saben lo que es. Pero se manifiesta en acciones y dichos. Quien piensa distinto no es enemigo. Un enemigo es quien atenta contra los intereses del país, el que se pone de parte de los intereses ajenos con tal de volver a gobernar desde las sombras, el que no duda en alarmar a la población con informaciones falsas, el que defiende los intereses de una minoría angurrienta y golpista. Un enemigo es el que busca voltear un gobierno con las tapas de su diario. Esos son los enemigos, pero no por su pensamiento, sino por sus acciones.
Más que preguntar, ellos quieren condicionar. Estos periodistas que no informan se convierten en los paladines del control de la calidad democrática, cuando está al servicio de las mayorías y no de los privilegiados. A medida que crece su resentimiento y su odio, más crece su enemistad con el país entero. Cuando hacen correr rumores con la intención de despertar la zozobra de la población, ¿de qué manera se los puede considerar si no como enemigos? Apuestan al fracaso de este proyecto de país que, con sus desprolijidades y contradicciones, está funcionando mejor que las recetas aplicadas en períodos anteriores. Con sus pestilentes intervenciones diarias, demonizan funcionarios, minimizan logros; tratan de despertar el enojo de sus oyentes, de negar representatividad, de destruir la unidad. Estos preguntadores frustrados detestan haber perdido la centralidad de antaño, la impunidad que les permitía gobernar a su antojo la opinión pública. Sus gritos destemplados son apenas suspiros agónicos. Nada de lo que hacen les resulta efectivo. A pesar de los esfuerzos desplegados desde el 2008, un 54 por ciento de los votantes les dio la espalda. Aunque expongan su credibilidad para ocultar su inoperancia, saben que el ingeniero malcriado ya no es presidenciable. No entienden que no es cuestión de nombres, sino de un modelo que triunfa y un pueblo que acompaña porque entiende quién es el que está de su lado. Mientras brotan las preguntas como hongos, hay un Gobierno Nacional que da respuestas a las necesidades de las mayorías. Y con eso basta.  

lunes, 14 de mayo de 2012

Terremotos del pasado sin presente

Los que siempre apuntan a destruir no construyen nada, por supuesto. Destruyen, por si quedan dudas. Jorge Lanata, Hugo Biolcatti y sus secuaces demostraron eso a lo largo de esta semana. Con su ciclo dominical de canal 13, el primero marca una agenda cargada de estiércol. El segundo, en cambio, dirige sus misiles a la democracia misma con el fin de defender intereses corporativos, que incluyen los propios, por supuesto. Uno aparece ante las cámaras disfrazado de periodista esclarecido y comprometido con la ética y el futuro. El otro se muestra como un pobre campesino ultrajado en sus derechos, empobrecido por el saqueo permanente de un modelo empecinado en distribuir. Uno, siempre enojado con la vida; el otro, se enoja sólo cuando pretenden sacarle una moneda. Ambos son destructivos, pero de diferentes maneras. El afán demoledor del primero, en cierta forma, duele; el del segundo, indigna.
Algunos dicen que Lanata cambió; que en los noventa estaba comprometido con ciertas ideas y que ahora defiende ideas opuestas; que hace apenas unos años se mostraba enemigo del monopolio con el que ahora está aliado; que antes pensaba que esa corporación era un pulpo que controlaba la vida de todos los argentinos aunque ahora, es el más débil; que antes defendía los intereses nacionales y ahora todo lo contrario. Este ignoto profesor de provincias puede llenar párrafos de antes y ahora, pero la idea central está planteada y para muestra basta un botón, o unos cuantos, pero nunca todos. Apuntes Discontinuos, en cambio, piensa que Lanata no se ha transformado tanto y el creador de Periodismo para todos se diferencia del fundador de Página/12, Veintitrés, Día D, Crítica de la Argentina sólo por algunos retoques insignificantes.
Hay una constante en todos los Lanatas posibles y es estar en contra del gobierno nacional de turno. Y ese “estar en contra” requiere estar en ningún lugar, que es precisamente donde se ha posicionado siempre para su labor periodística. Muchas veces se ha hablado en este espacio del denuncismo como una actitud permanente de denostar un sistema desde una moralidad impoluta. El objetivo de esta forma de hacer periodismo es sembrar la desconfianza hacia la política y despertar la indignación del público, que vive engañado por la ilusión que construyen los políticos. Lanata nunca habla de política, en el sentido de una acción originada por un plexo de ideas. Ni lo ha hecho antes. Cuando en los noventa criticaba al infame riojano y sus cómplices, lo hacía desde la no-política, pues los cuestionamientos no pasaban por la conveniencia de ciertas medidas ni la defensa del patrimonio nacional, sino por la corrupción, la inoperancia, la ineptitud de los funcionarios, el acomodo, el enriquecimiento ilícito. En aquel entonces, era posible establecer una relación de causalidad entre la corrupción y el malestar de la mayoría. Hoy es necesario forzar mucho el relato construido para lograr algo así. El tipo de periodismo característico de los noventa se repite en el que hace ahora con la diferencia de que el escenario es distinto. Y también su público es otro. Quienes lo admiran hoy, tal vez en aquellos tiempos lo despreciaban por ser muy zurdo.
Esto no quiere decir que un periodista no deba señalar aquellas cosas que funcionan mal ni tampoco ignorar los actos de corrupción que pueda cometer un funcionario. Pero el Gobierno Nacional no es el único gobierno del país. Hay también gobiernos provinciales y municipales. Y las cosas no deben funcionar mal sólo en los gobiernos, sino también en muchas otras instituciones. Si el objetivo de un periodista es señalar aquellas cosas que funcionan mal en nuestro país, hay material de sobra. Pero la intención es lo que hace ruido. Uno puede denunciar para corregir o para destituir. Por eso llama la atención que en tres emisiones de su programa no haya hablado ni una sola vez de Macri, cuya inoperancia en la gestión de gobierno resulta ya provocativa. Lanata no ha cambiado. El haría lo mismo gobierne quien gobierne a nivel nacional, aunque desde diferentes medios. Su público será el indignado de turno dispuesto a sacudir las cacerolas en contra de los políticos.
Quien ya tiene sus cacerolas dispuestas es don Hugo Biolcati. Desde las columnas de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires intentó re-estrenar la rebelión de los estancieros en su versión 2012. Y no es una interpretación de este autor. El titular de la Sociedad Rural afirmó el jueves pasado que “esto es peor que la 125” y pronosticó que “si se sanciona la ley las consecuencias para los productores van a ser terribles”. La legislatura bonaerense estuvo a punto de convertir en ley una reforma del impuesto inmobiliario rural, que ya tiene la media sanción de los senadores. Pero la sesión debió postergarse. Como tropilla desbocada, productores y peones intentaron ingresar al recinto para impedir que se aprobara la reforma. Gritos, empujones y daños materiales es la manera como ellos entienden el diálogo y el consenso. El primero significa escuchar y el segundo obedecer.
Lo que los dirigentes rurales rechazan es la actualización del valor fiscal de la tierra, cuyas valuaciones están congeladas desde hace quince años, a costa de presiones y alianzas con los distintos gobiernos provinciales. Entre el valor fiscal y el precio de mercado existe una diferencia enorme. En distritos donde el precio de la hectárea supera los 45 mil pesos (10 mil dólares), el valor que se toma en cuenta para determinar el impuesto inmobiliario rural no supera los 1200 pesos (270 dólares). Por esta distorsión, es más cara la patente automotor que el inmobiliario de un campo.
En la provincia de Santa Fe ocurre algo parecido. La reforma está trabada por presiones agro-corporativas y el apoyo del reutemismo y el PRO. En la Invencible, los valores también están alterados. Una hectárea en El Trébol, del departamento San Martín, tiene un valor fiscal máximo de 1.411 pesos, mientras que el valor de mercado sería de 56.000 pesos, según el análisis realizado por el Servicio de Catastro e Información Territorial de la provincia. Las menores diferencias -23 veces- se registran en los departamentos de San Lorenzo y Rosario, donde, en este último caso, el valor fiscal máximo de una hectárea en Funes es de 2.800 pesos, mientras que el valor de mercado ronda los 64.000 pesos. La reforma santafesina prevé que los grandes propietarios rurales tengan una mayor participación tributaria, actualizando valores que datan de 1974.
Pero cuando se trata de poner, corcovean como pingos furiosos. También lo hacen cuando hay una leve amenaza de ganar menos; no de perder, que no es lo mismo, sino de ganar menos. Las ganancias son de ellos, mientras las pérdidas son de todos. Mejor ejemplo el de la sequía del verano, que no fue tan cruenta como se esperaba. Con sus lágrimas hubieran inundado las miles y miles de hectáreas que explotan hasta el límite, pero las desperdiciaron en los estudios de TV.
Ahora, cuando se trata de actualizar el valor fiscal de sus enormes y ricas propiedades, reaparecen con su actitud destituyente de otrora, de siempre. No hay democracia que valga cuando se trata de defender sus bolsillos. No dudan en alterar las instituciones cuando no sirven para multiplicar sus ganancias. De esto no habló Lanata el domingo. Porque los estancieros no son gobierno, aunque sueñen con eso. El enojo de Lanata es con Cristina y su equipo. Pocos son los enojados en estos tiempos de cambios trascendentes. Pero contagian su enojo a los que menos deberían estarlo. El estiércol que arroja Lanata sobre los individuos que lo siguen debe provenir de las estancias aliadas al monopolio que le dio un espacio, si no, no tendría tan mal olor.

sábado, 12 de mayo de 2012

Con todo y con todos

La Presidenta se equivocó al usar la metáfora de los cantos de sirena. Detrás del encanto irresistible de la bellísima voz de las sirenas de Homero se escondía la monstruosidad voraz de esos bichos horribles. Encanto y monstruosidad forman un conjunto en el episodio homérico. Ulises enloquece porque puede escuchar la melodía pero permanece atado y no puede acudir al encuentro con la ferocidad de las bestias. Por eso se compara la salmodia neoliberal con los cantos de sirena, aunque ya las voces están tan cascadas y son tan insistentes que no hacen falta ataduras ni tapones de cera para resistirse a las cantinelas de los agoreros. En lo que no se equivocó CFK es en todo lo demás. Esos cantos siempre anuncian catástrofes ante cada medida del Gobierno Nacional, generalmente, en defensa de capitales transnacionales especulativos. Y sin embargo, nada catastrófico está pasando. Todo lo contrario. “Nunca nos caímos del mundo –dijo Cristina- pero el mundo se nos está cayendo encima”. No todo el mundo, sino aquél que aplica a rajatabla las recetas que benefician más al sistema financiero que a la economía real. “Que afortunados al no haberles dado bolilla” afirmó, distendida. Todo esto en el contexto de la entrega de los últimos créditos del Programa de Financiamiento del Bicentenario, que ya supera la cifra prevista de 8000 millones de pesos. Para fortalecer esta alianza productiva con el empresariado local, en breve se anunciará una segunda etapa de este programa por una suma similar. Compromiso, inversión y responsabilidad es lo que se le pide a los destinatarios de este esfuerzo que el Estado Nacional está haciendo para que el país continúe con la curva de crecimiento sostenido de los últimos años.
Sin embargo, algunos no lo entienden, a pesar de que los resultados del modelo en curso saltan a la vista. O no lo quieren entender y en lugar de invertir parte de sus ganancias para sintonizar la producción con el crecimiento de la demanda, fugan capitales, evaden, circulan dividendos en el circuito de la especulación financiera. O tal vez no pase por el entendimiento, sino por la ética. Muchos siguen con el piloto automático de la lógica expoliadora de la convertibilidad. Una sistemática acción que conduce a aumentar precios para obtener mayores ganancias en lugar de incrementar la producción. Especulación, lisa y llanamente. Una actitud que no se condice con estos tiempos.
Primero, hay advertencias. La Presidenta, desde la asunción del segundo mandato, ha sido clara en su mensaje. Todos deben acompañar el crecimiento y reinvertir las ganancias en el país para ampliar los puestos de trabajo e incentivar el consumo. Por eso CFK advierte, en cada una de sus exposiciones, que los empresarios argentinos “deberán saber que también tendrán que ajustar muy bien sus costos, porque tampoco se van a pagar precios ridículos, que pueden ser mucho más baratos en otra parte, por el solo hecho de que sean industria nacional”. También resaltó que no le asusta una buena rentabilidad empresarial, con la que colaboran los subsidios oficiales, siempre y cuando esté acompañada con la correspondiente reinversión en el país. Por si no se entendió el mensaje, lo dejó aún más claro: “En estos últimos nueve años se la llevaron con pala”.
La intervención de YPF y la expropiación de parte de las acciones de Repsol pueden tomarse como medidas disciplinarias hacia los que pretenden boicotear el rumbo elegido por el Gobierno Nacional. “Con aquellos que se portan bien, el Gobierno se porta mejor”, aclaró, por las dudas. El caso de esta empresa petrolera reveló que una facción de la burguesía nacional se asoció con un grupo extranjero para depredar los recursos, repartir dividendos extraordinarios, fugar capitales, atentar contra el peso, disminuir la inversión, entre otras acciones nocivas. Desde hace mucho tiempo, el Estado ha tomado las riendas de la economía y nada indica que pretenda soltarlas. Una pequeña muestra de ello es que en el último fin de semana largo, los titulares de los medios con hegemonía en decadencia no se dedicaron a pronosticar la falta de combustible en las estaciones de servicio. Por el contrario, el abastecimiento incrementó en un 22 por ciento la oferta de naftas y gasoil y es por eso que no dijeron nada.
Y no sólo en este rubro se muestra la indeclinable decisión de conducir la economía con un beneficio para todos. En estos días, el Ministro de Planificación Julio De Vido anunció las sanciones que recibirá la empresa Movistar por la caída masiva de su servicio ocurrida el lunes 2 de abril, que afectó a más de 18 millones de usuarios. La Comisión Nacional de Comunicaciones fijó una multa de casi siete millones de pesos y estableció un resarcimiento económico de diez pesos por cada usuario afectado. En total, esa falla técnica en las comunicaciones significará para la compañía unos 185 millones de pesos, casi el diez por ciento de las ganancias netas que obtuvieron el año pasado. De Vido sostuvo que la sanción es “ejemplificadora y preventiva” y exigió a todas las empresas del sector que inviertan más en la calidad del servicio y en la seguridad de las redes. “Las inversiones deben ser acordes con las ganancias –manifestó- no puede haber ganancia legítima sin inversiones que la apalanquen. La falta de seguridad, continuidad y calidad es lo que estamos sancionando hoy”.
Otro caso es el de la yerba. Unas semanas atrás, las principales fraccionadoras y distribuidoras pretendieron trasladar a los precios en góndola el incremento aprobado a los productores. No todo resultó como querían. La Presidenta amenazó con abrir la importación de yerba si las empresas mantenían esa actitud especulativa. Finalmente, se aceptaron las reglas y todo volvió a la normalidad. Pero el conflicto permitió hacer visible el incumplimiento del plan de inversiones en una de las principales empresas. El Ministerio de Economía le retiró al Establecimiento Las Marías todos los beneficios del Régimen de Promoción No Industrial que mantiene desde 1998. Además, deberá pagar una multa de más de 77 mil pesos y devolver el equivalente a una serie de impuestos diferidos en el marco del incentivo fiscal.
Y el último ejemplo de amonestaciones por no cumplir las reglas es el del diario Clarín. El 5 de julio del año pasado, La Presidenta firmó el decreto 936/2011, que prohíbe “los avisos que promuevan la oferta sexual, con la explícita o implícita referencia a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual por cualquier medio, con la finalidad de prevenir el delito de trata de personas con fines de explotación sexual y la paulatina eliminación de las formas de discriminación de las mujeres”. La Oficina de Monitoreo, que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, emitió cinco apercibimientos al matutino, que fueron desoídos sistemáticamente. Por el contrario, a pesar de haber retirado de los clasificados el famoso rubro 59, en las páginas de Clarín aparecen más de 400 publicaciones diarias de oferta sexual encubierta en rubros como salud y belleza, oficios y ocupaciones varias, solos y solas. Por el incumplimiento reiterado de una prohibición tan clara, el pasquín de tirada nacional deberá pagar 362.534,40 pesos, lo que le permitirá a sus escribas sentirse perseguidos y censurados por unos días.
Especulación, desaprensión, descuido, incomprensión. En otros casos, también provocación o tanteo de los límites. Por lo que sea, el Gobierno Nacional está dispuesto a hacer cumplir las reglas del juego. El objetivo es construir una economía que esté al servicio de todos los argentinos y no de unos pocos. Si no se entiende el mensaje –o no se quiere entender- quedarán fuera de este juego. El manual de instrucciones está a la vista y la historia reciente demuestra que está dando buenos resultados.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Luminosa victoria en la batalla cultural


Aunque pocos entiendan el concepto “batalla cultural”, ya son muchos los que la están librando. Esta idea comenzó a instalarse en los dramáticos tiempos de la rebelión de los estancieros, cuando gran parte del arco político acató la propuesta de las corporaciones agro-mediáticas para debilitar al recién asumido primer gobierno de CFK. Una parte de la sociedad, confundida por la prepotencia de los poderosos, tomó partido por el bando equivocado y se sumó a las filas hostiles con sus cacerolas bien cargadas. A pesar de que no entendían muy bien de qué iba la cosa, muchos individuos respondieron a las consignas mediáticas y se sumaron a las filas destituyentes para defender al agraviado CAMPO, emblema indiscutible de la argentinidad. El “yo estoy con el campo” actuaba como un feroz grito de guerra y se exhibía en carteles y calcos en cualquier lugar disponible. Gorilas, machistas, amas de casa envidiosas, oportunistas, vendepatrias, golpistas... Muchos se sumaron a esta cruzada que tenía como objetivo domesticar a la yegua.
Año difícil en que muchos pensaron que todo se desmoronaba, que ganaban los de siempre, que el consenso tan deseado por los poderosos estaba retornando a estas tierras. Que quede claro, el consenso entendido no como acuerdo entre iguales, sino como obediencia sumisa a los poderes fácticos. Empecinados y enceguecidos en defender sus mezquinos intereses, los promotores de catástrofes no advirtieron que de la guerra que emprendían no iban a salir victoriosos, aunque algunas señales indicaran todo lo contrario. A pesar de Cobos y el cobarde flujo que abandonaba las filas oficiales para ampararse en la sombra de las poderosas corporaciones, a pesar de la parafernalia mediática que amplificaba injurias, a pesar de los augurios pesimistas y las amenazas evidentes, a pesar de la derrota electoral de 2009, nada resultó como Ellos querían. El Gobierno Nacional se recuperó de la crisis de una manera insospechada. Lejos de someterse a los dictámenes de los carroñeros, encaró con fortaleza la disputa por la hegemonía, con la convicción de que la Economía y todos sus actores debían estar bajo la dirección del Poder Político gobernante y al servicio del conjunto de la sociedad.
Estos hechos instalaron un concepto: la batalla cultural. Si al principio los títeres del monopolio mediático se burlaron de esta idea, hoy la entienden muy bien y con lo que tienen a su alcance, participan en ella. Pero sus armas han perdido la fuerza, a tal punto que hasta los twiteros son más efectivos que los serviles operadores mediáticos. Esta batalla cultural es una puja por el dominio discursivo, es sostener un relato basado en hechos beneficiosos para las mayorías, es recuperar autoestima, es reconquistar derechos, es desempolvar banderas que nunca debieron haberse archivado. Esta batalla cultural significa reconstruir la ciudadanía perdida y señalar el camino para llegar al país soñado; es reconocernos en el otro y tender una mano; es perder la desconfianza; es no confundir lobos con corderos ni pisotear las flores que emergen en este jardín. Esta batalla cultural implica convencer con argumentos y no con amenazas; es pensar en un país enorme con todos adentro y no en una fortaleza inexpugnable habitada por unos pocos elegidos. Esta batalla cultural es un cambio de paradigma y necesita re-nombrar muchas cosas.
Si se está ganando esta batalla sin sangre es porque los horizontales tomaron la palabra. Y porque los del otro bando entraron en pánico. Tanto que se han quedado sin país para defender. Están tan afuera de nuestras fronteras que sólo les queda ponerse del lado de los intereses ajenos. De tan desaforados resultan patéticos. Un poco ridículos, también. Aunque nunca tuvieron principios, ahora, seguro, tendrán un final.
Esto se nota en los descoloridos intentos por recuperar la nociva influencia de otrora. El informe presentado por Jorge Lanata en su programa del último domingo, donde revelaba la existencia de twiteros con nombres falsos y fotos robadas de la red, denuncia de confusa e insignificante trascendencia, es una clara muestra de lo derrotados que están. Pero no desorientados. Esa investigación presentada en Periodismo Para Todos intenta sembrar desconfianza hacia una herramienta que ha sido sumamente efectiva para desarticular los contenidos manipuladores de los medios con hegemonía en decadencia. Las redes sociales como apoyo de la militancia territorial se han transformado en propaladores de argumentos, ideas y símbolos que se convierten en una contracultura que ha salido victoriosa ante el sentido común construido en los noventa y que, a toda costa, intentan re instalar.
Por eso son cada vez menos los influenciados por el “denuncismo” al que quedó atado el original y provocador periodista. Como muchos otros, que sólo saben sembrar desconfianza ante cada acción de gobierno, que se muestran ceñudos para resultar convincentes, que construyen un miedo irracional para volver a gobernar, que niegan cualquier esperanza con tal de llenar sus bolsillos. Como temibles inquisidores, señalan con todos los dedos a su alcance a la juventud militante comprometida con un proyecto de país que los tiene como protagonistas. Claro, prefieren a los ventiañeros individuales de los noventa, preocupados por vestir bien, ascender rápido y ostentar estatus.
Tan confundidos están que no dudan en denostar a una embajadora que reclama por los derechos soberanos ante su par inglés. Qué falta de respeto por parte de la representante de un país carente de monarquía. Y si de provocaciones se trata, qué mejor muestra que la del famoso spot filmado en Malvinas. Un buque de guerra no es amenaza, pero un corto televisivo, sí. La agencia británica Young & Rubicam –cuyo representante local es autor de la obra- exhibió su actitud colonialista al exigir que retiren el spot de pantalla. Sus directivos afirman que nunca se involucraron en la propaganda política, a pesar de haber sido los encargados de la campaña que, en tiempos de la Dictadura, difundía la idea de que “los argentinos somos derechos y humanos”. Y las hienas locales son capaces de obsequiar medio territorio con tal de pertenecer al Primer Mundo en retirada y no les tiembla el pulso a la hora de esbozar mamarrachos en sintonía con la lógica imperialista en los pasquines locales.
Esta batalla la pierden por su propia ineptitud y por la ambición que los ciega. También porque el odio los desborda y detestan la felicidad ajena. Los tiempos en que con unos cuantos titulares gobernaban a su antojo ya forman parte del pasado. Los lejanos días en que poblaban sus pantallas con los melodramas que ellos mismos provocaban están llegando a su fin. Ahora hay un colectivo que se está fortaleciendo, un sinfín de ciudadanos dispuestos a defender lo conquistado, una red virtual empecinada en servir de herramienta para transitar un sendero de recuperación. Ante las apolilladas consignas neoliberales, hay un caos carnavalesco de militantes que se resisten a ser manipulados, una multitud de horizontales que vulnera el sentido común que inundó de dolor nuestro querido país. Todavía no hay laureles donde dormir, pero ya se siente su encantador perfume.  

lunes, 7 de mayo de 2012

De individuos a ciudadanos

     Muchas veces se ha resaltado en estos apuntes la importancia de las transformaciones que estamos protagonizando en estos años. Transformaciones que no pasan solamente por la holgura que gran parte de los trabajadores siente en su economía doméstica. Hay mucho más que eso. Como nunca antes, hay futuro, sin amenazas a la vista, salvo el accionar de algunas hienas en retirada. Pero ya no tienen demasiada capacidad de daño porque aprendimos a conocerlas mejor, a evitar sus pestilentes dentelladas, a ignorar sus persistentes y disonantes ladridos. Además, estamos comprendiendo las ventajas de actuar como un conjunto y eso nos da una potencia difícil de mitigar. Desde hace unos años, comenzamos a experimentar la alegría de la construcción colectiva y poco a poco nos despojamos del piyama que nos ataba a la pesadilla neoliberal. La nuestra es una historia de recuperación y eso significa que nosotros también nos recuperamos. Por eso nos sentimos enormes, inflados de orgullo, tan sonrientes que corremos el riesgo de que se nos vaya hacia atrás la cabeza, como si fuese la tapita de un alhajero. El viernes pasado, La Presidenta anunció la promulgación de la ley 26741 que establece la expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF. Al día siguiente, este ignoto profesor de provincias participó de “La Primera Jornada de Comunicación Popular”, organizada por Kolina del Riachuelo. El orgullo por lo recuperado atravesó las ocho horas de debate y sirvió como un poderoso impulso para seguir avanzando por todo lo que falta.
Si el uso de las redes sociales y blogs puede considerarse o no militancia política no puede resolverse fácilmente, ni tampoco hace falta. Lo importante es que exista y tenga su efecto. Lo demás es cuestión de nombre, no de existencia. Cuando surgió facebook estaba destinada a convertirse en vidriera, en competencia numérica, en la exposición pública de las insignificancias individuales. Algo similar ocurría en los blogs, con algo más de rigor y elaboración. Sin embargo, poco a poco, esta herramienta fue copada para un uso imprevisto: la discusión política y el fortalecimiento de una interesante contracultura mediática. Los estáticos receptores se transformaron en activos lectores. La exposición de la individualidad se convirtió en un bullir de subjetividades con intenciones colectivas. Millares de usuarios comprometidos crecen y comparten su propio crecimiento con los otros. Entre todos desenredamos la información para desmalezar el camino. La red difunde desmentidas, imprecisiones, ampliaciones, ocultamientos. Y también difunde argumentos, ideas, propuestas, desafíos. No es casual esta explosión comunicativa ni la dinámica de este intercambio: hay un entusiasmo para compartir y muchos logros para celebrar. En la red hay ciudadanos que encontraron un rol, que recuperaron la voz, que confluyeron con otros. Ya no son individuos que disfrazan su soledad con un simulacro de participación superficial. En la red hay ciudadanos que aprendieron a consolidar un contra poder a través de una construcción horizontal, colectiva y completamente democrática. Aunque Jorge Lanata trate de demostrar la escasa influencia y confiabilidad de Tweeter con denuncias insignificantes.
La jornada organizada por la agrupación Kolina de la Comuna 8 de la CABA proponía analizar la importancia de los blogs y las redes sociales como herramientas en esta batalla cultural contra los medios con hegemonía en decadencia. Una de las conclusiones más importantes fue que las redes sociales cobraron trascendencia porque se llenaron de política. Gerardo Martínez, autor del blog “Tirando al medio”, sostuvo que “los grandes medios no dimensionaron la importancia de las redes”. El filósofo Dante Palma, del blog “El infierno del Dante”, explica que el periodismo ya no es el cuarto poder porque el periodista deja de “representar a los ciudadanos ante los otros tres poderes para representar otra cosa”. También afirmó que el kirchnerismo comienza en 2008 cuando se ponen en evidencia los intereses defendidos por los medios dominantes. Javier Garín, de “derechoshumanosxjaviergarín” y miembro del Foro Nacional de Derechos Humanos, destacó que “antes militábamos contra el gobierno pero ahora militamos con el Gobierno”.
No es la intención hacer una detallada crónica de lo acontecido en ese encuentro. Consultar los blogs amigos “Mirando hacia adentro” de Adrián Corbella o “Redacción Popular” de Raúl Isman resultará más productivo. En su modesta exposición, el autor de estos Apuntes señaló que, aunque falta mucho, la batalla cultural se está ganando y es por todo lo expuesto hasta ahora. No sólo porque miles de usuarios transgredieron las fronteras del uso pergeñado para las técnicas digitales, sino porque, en la infinita interrelación surgida a partir del pensar político, los individuos se han convertido en ciudadanos.
Pero todo el mérito no es esencialmente de las redes sociales o de los argentinos que difunden sus ideas por ellas. Lo más importante es que hay algo para compartir y es el apoyo a un Gobierno que, por primera vez en mucho tiempo, está del lado de los representados y en su acción nos enseña cómo constituir un país más sólido. Néstor Kirchner sacudió nuestra modorra y nos sorprendió con medidas insólitas y sumamente comprometidas. Ante un país en ruinas, expuso a un pueblo el camino para reconstruirlo. Y su sucesora –mucho más que eso, por supuesto- supo profundizar esa tarea y construir un fuerte apoyo a pesar de los asedios carroñeros. El viernes, junto al anuncio de la Ley de re estatización de YPF, Cristina demostró su capacidad indiscutible para dar sentido a cada acción dentro de un conjunto.
Ante cada exposición, eleva el tono del compromiso y trata de sumar comprometidos para construir ciudadanía; interpela duramente a los individuos que no han comprendido, ya sean dirigentes sindicales o algunos empresarios que continúan con la lógica especulativa y extorsiva; plantea desde siempre a la economía como un servicio a la sociedad y constituye un Estado que garantice esa relación. Por momentos, CFK asume un rol docente –y muy bien por cierto- para mostrarnos cómo seguir y hacia dónde. En cada discurso, exhibe un compromiso profundo e irrenunciable. También inagotable. Sobre la YPF que vendrá administrada por el Estado, aseguró que no va a ser fácil recuperar el autoabastecimiento y remató “que las cosas fáciles las hagan otros, nosotros estamos para las cosas difíciles”.  
Un indicio de que hay mucho más por delante, que esto no se termina ni hay amenazas de retroceso y que, a pesar de los momentos duros vividos en los primeros años de mandato y el profundo dolor por la muerte de Kirchner, el camino emprendido promete un horizonte luminoso.  Y los usuarios de las redes y gestores de blogs diremos presente a la hora de desmentir, difundir o defender. También a la hora de aportar herramientas y argumentos a los militantes territoriales para apoyar este modelo y señalar a sus detractores. Porque este camino es de todos y para todos. Y la mejor manera de consolidarlo es pensar en el conjunto. El país que soñamos no se construye con individuos adormecidos por el opio neoliberal sino con ciudadanos bien despiertos y decididos a caminar en comunidad.

viernes, 4 de mayo de 2012

El chantaje emocional

Más que vergüenza, dan un poco de lástima. Y bronca. Periodistas que presionan a políticos para que sean opositores tan rabiosos como son ellos. Lástima, porque en la desesperación en que están envueltos, no conservan siquiera un poco de compostura o sutileza. Y bronca, porque disfrazados de periodistas actúan como operadores de intereses que están en contra de los nacionales. Más allá de ellos, YPF volverá a ser una empresa que lleve las riendas del desarrollo del país. Una acción simbólica y material. El debate en la Cámara de Diputados exalta y emociona. Escuchar a diputados de fuerzas opositoras defender con vehemencia la medida promete un futuro de más recuperación. Y los pocos que se oponen, los que tiran tarascones, los que amenazan con catástrofes impensables, los que auguran desinversión y aislamiento, quedarán, como nunca, en la más absoluta soledad. Y está bien que así sea, porque el país que ellos quieren es tan chiquito, que casi no necesita habitantes. Mientras mascullan su odio transmutado en posición política, miles y miles festejan en los alrededores del Congreso, con el orgullo de tener un Estado que impulsa un país cada vez más grande.
En esto sí puede hablarse de buenos y malos. Ojo, también de oportunistas. Porque no todos los opositores que votaron a favor del proyecto de expropiación de una parte de las acciones de Repsol en YPF lo hicieron con verdadero convencimiento. Quizá algunos no tuvieron la valentía ni la habilidad suficiente para defender una posición contraria; otros, para no quedar tan en evidencia; tal vez están pensando en posicionarse para las elecciones legislativas del año que viene. No son muchos, pero se nota quiénes son. Por suerte –aunque no sólo por eso- la mayoría apoya la medida con convicción. Y los números saltan a la vista: 207 diputados –más uno que se equivocó de botón- aprobaron en general el proyecto que pronto será ley. Mientras tanto, YPF ya está comenzando a liderar la producción de combustible y avanzar en donde nunca deberíamos haber retrocedido. El diputado Oscar Aguad llama chantaje emocional a este momento histórico. Duele bastante. Claro, lo que representa ese mal exponente del radicalismo está muy lejos de lo emocional y más cerca del chantaje de las grandes corporaciones, que también quieren recuperar lo que han perdido en estos años. Desesperados porque advierten que la política está gobernando nuevamente, no sólo en el oficialismo sino en otras fuerzas políticas, que parecen haber comprendido lo que es actuar en beneficio del bien común.
Uno se siente más grande, con la autoestima en vías de recuperación, que es lo que prometió Kirchner allá por 2003. Para algunos es más fácil engrosar sus arcas ante un pueblo derrotado, de rodillas, suplicante, lloroso y angustiado. Y están los esbirros que tratan de convencernos de ser dóciles con los poderes fácticos; mercenarios que esgrimen sus plumas como si fueran espadas envenenadas; representantes que dicen defender los intereses del país cuando, en realidad, están alineados con los de los innombrables que ya empiezan a tener nombre. Con sus reprimendas al Gobierno Nacional por las medidas tomadas para recuperar la soberanía energética, con los retos a los políticos de la oposición que abandonaron el sentido común de la obediencia debida, con la defensa de los intereses de los buitres internacionales, dan ganas de echarlos. Pero no hace falta porque ya están en retirada.
En todo hay una actitud común, pautada, insistente para defender el interés de los ajenos. Ya no disimulan. Si la embajadora en Londres, Alicia Castro, defiende la soberanía nacional ante el canciller británico está ofendiendo al león en decadencia y amenaza a los indefensos malvinenses. Si se recupera YPF, se ataca a los intereses españoles. Si se pone el eje en la producción y la re distribución, se deja sin negocios a los amados buitres del capital financiero especulativo. Siempre se muestran a favor de los que nos quieren dañar. Mucha paciencia tenemos con estos exponentes. Y Aguad insulta a casi todos con la canallada del chantaje emocional. Y Carrió con amenazas de futuras muertes y Prat Gay con vaya a saber qué.
Del otro lado –de este- hubo intervenciones sublimes, inolvidables. Fernando Pino Solanas manifestó que “este es un paso importante para recuperar la soberanía energética y también la renta”. O Martín Sabatella que, exaltado, declaró que “estamos construyendo una democracia del pueblo, para el pueblo y no para las corporaciones”. Y el cierre del jefe de la bancada del FPV, Agustín Rossi que, a pesar de algunos problemas en su dicción, tuvo la potencia suficiente para convertirse en un broche de oro para estas jornadas históricas.
Y ella, artífice de todo esto, la que demuestra la capacidad indiscutible de tomar la iniciativa política, no sólo para transformar nuestro país sino para ser un faro en el resto del mundo, también habla. ¡Y cómo! En sus palabras demuestra que no hay laureles donde dormirse, pues cada paso es el inicio de otro. "La recuperación de Yacimientos Petrolíferos Federales nos va a exigir un gran desafío” –destacó- para que “volver a producir en la Nación, sea un negocio". Para no perder la costumbre de emocionar, destacó que "lo más importante es que la bandera argentina no se vuelva a bajar en nuestra patria". Uno de los grandes tópicos que quedó en evidencia en estos días es la oposición entre empresas privadas y Estado. En ese sentido, CFK afirmó que "es mentira que los intereses de una empresa privada no pueden estar alineados con los de un país", siempre y cuando tengan el debido control del Estado. "Cuando se hace más hincapié en la renta financiera es cuando se caen los países y lo que pasó en 2008" agregó.
Otro de los grandes temas que surgieron en estos días es el cambio de visión que se tiene ahora del rol del Estado respecto de los infames noventa. "Muchas veces las cabezas tuvieron un formateo durante los años de la convertibilidad –señaló- y las cosas cambian y uno debe cambiar con ellos, adaptarse a las modificaciones de los tiempos y hacerles frente”. Para continuar con las transformaciones, La Presidenta aseguró que no permitirán “que los fondos buitres vuelvan a poner las garras ni sobre nuestro país ni sobre nuestras empresas”. Infaltable y necesario, Cristina resaltó la figura del ex presidente Néstor Kirchner, a quien agradeció por recuperar el país "en momentos en que no sólo las empresas argentinas, sino el país, estaba asediado por fondos buitres".
No está de más decir que todavía falta mucho. Tantos son los carroñeros que ni nos podemos dar el lujo de descansar unos momentos a la sombra de un arbolito. Con el país que tenemos no deberíamos tener un solo pobre. Y todavía hay mucho más que uno. Por eso debemos seguir avanzando, integrando, recuperando, creciendo, inaugurando. Para eso – y de una vez por todas- debemos ignorar esas voces malintencionadas que pretenden mostrarse como neutrales, aunque ya no lo logran. Si hubo pobres en nuestro país fue por la excesiva concentración de la riqueza; si disminuyó el índice de pobreza es porque hubo crecimiento y redistribución; lo que falta es desconcentrar y domesticar. Voluntad política es lo que sobra para lograr ese objetivo. Y si hablamos de fuerza, el 54 por ciento de octubre ya se queda corto, porque somos muchos más los que estamos de este lado. Y si de leyes se trata, también está la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que de aplicarse con el rigor de su letra, desterraría para siempre a los voceros de un modelo económico que nos dejó al borde de la destrucción. Quedan solamente los colonizados, los que aplauden cada titular mentiroso, los que se indignan con una confusa denuncia, los que se convencen con un videíto inconsistente. Esos no entienden ni entenderán nunca, pero son tan poquitos que ni vale la pena tenerlos en cuenta.


martes, 1 de mayo de 2012

Un representante que representa menos


Mucho se conjeturó en los Apuntes Discontinuos de diciembre sobre la encerrona en la que estaba ingresando el Secretario General de la CGT, Hugo Moyano, a tal punto que hoy parece no tener salida. El desmedido enojo por el poco espacio obtenido en las listas de diputados desembocó en un alejamiento cada vez más irreversible de la Casa Rosada. Pero el distanciamiento no se ha producido sólo con el equipo de La Presidenta. Hace un año, Moyano había convocado un acto callejero para conmemorar el día del Trabajador, enorme, tan masivo que alteró a todos los exponentes de establishment. Claro, en aquel entonces se consideraba parte del universo K, y por cierto que lo era. Pero no como él quería. Entonces, llegó el despecho, después la distancia y más tarde la ruptura. Ruptura también con los representados. Muchos dicen que el acto del jueves en Parque Roca estaba planeado para medir fuerzas, aunque la convocatoria fue bastante específica y acotada. Treinta mil personas calculan los organizadores que escucharon a un Moyano que ya parecía sentirse ex Secretario General. Con una fuerte presencia en el mundo sindical y político de los últimos veinte años, con una potente historia de resistencia y construcción, como una figura ineludible en el proceso de recuperación desde 2003, no tiene hoy el apoyo suficiente como para celebrar el día del trabajador en un acto multitudinario.
Si la convocatoria del jueves fue pensada como competencia del acto de Vélez o como muestra de presión política, nada salió como se esperaba. Muy sindicalista para saltar a la Gran Política y muy político para reafirmar su representación gremial. Todos los intentos del camionero apuntaron casi desde la muerte de Kirchner a disputar poder dentro del oficialismo, pero chocaron con una resistencia comprensible. El estilo de Moyano se resiste a la obediencia verticalista propia del peronismo, salvo que sea él quien lidera. Después del 54 por ciento de octubre se presentaron dos opciones para el camionero: aceptar el liderazgo de Cristina o romper con ella. Esto último fue lo que decidió, a riesgo de coquetear con los más acérrimos enemigos del Gobierno Nacional, a costa de apoyar a sectores que, en otros tiempos, jamás habría apoyado, a fuerza de manifestaciones de ingratitud pública. Si bien todavía no está solo, su otoño está muy próximo.
Su notoria ausencia en el acto de asunción de Cristina no amenazó siquiera con arruinar la fiesta. Ese faltazo se sumó al acto en el estadio de Huracán, unos días después. Sin dudar, auguró “se vienen momentos en que los trabajadores vamos a tener que ponernos firmes para defender nuestros derechos”, como si estuvieran, de alguna manera, amenazados. Pero los augurios y premoniciones todavía no están reglamentados y sólo se inspiran en las intenciones maliciosas del nigromante. Y en aquel acto, también hubo amenazas: “las organizaciones gremiales, junto con sus trabajadores, tengan la firmeza suficiente para evitar que nos rebajen los salarios o que nos impongan porcentajes absurdos”. En ningún momento se detuvo a pensar que estaba construyendo a su enemigo ante las propias narices de quienes habían votado a esa construcción. Y lo sigue haciendo.
Tal vez intente formar un partido político con raíces sindicales, a la manera del PT de Lula, pero, enfrentado al kirchnerismo, será sólo una pequeña fuerza testimonial. Así y todo, deberá hacerlo por fuera de la CGT para tener posibilidades de expandir sus fronteras programáticas con el fin de lograr algo más de adhesión. En el caso de lograr la renovación de su mandato como Secretario General, tal vez abandone sus sueños personalistas e intente retornar al oficialismo haciendo valer su legitimidad representativa. O quizá no; si insiste en transformarse en una oposición sindical a pesar de las conquistas logradas por los trabajadores en los últimos años, la recuperación del empleo, el incremento del consumo, entre otras, quedará cada vez más solo. Es que estos tiempos exigen construcciones colectivas, no individuales. Son tiempos para sumar y multiplicar, no para restar o dividir. Si Moyano no comprende esto, se convertirá en un leve dolor de cabeza para CFK durante un tiempo y después será recuerdo, porque su poder de fuego o de construcción no alcanza para producir un drama.
El acto del jueves en Parque Roca fue otra muestra más de que no hay reconciliación posible. Aunque fue planeado para anunciar un acuerdo con el Gobierno de la CABA para indemnizar a 7000 trabajadores despedidos de una empresa de recolección de residuos, en su transcurso hubo mucho más que eso. Pensado como efecto opositor, no pudo eludir el clima festivo por la recuperación del 51 por ciento de las acciones de YPF. Y ante los cánticos de los asistentes, no se atrevió a cuestionar una medida que seguramente debía estar entre sus reclamos. Por el contrario, se vio en la obligación de respaldarla.
Muchos dudan –él inclusive- de la posibilidad de continuar al frente de la CGT sin el oficialismo, que apoya al metalúrgico Antonio Caló. Que desde la Rosada impulsen a un representante obrero en lugar de uno de servicios puede explicarse por el crecimiento de la actividad industrial. “Ya ganamos –gritó el camionero con cierta resignación- por el solo hecho de poner nervioso al poder”  y remató “no me interesa ser el candidato de un gobierno de turno. Soy el candidato de los trabajadores”, a pesar de que no haya pensado en un acto para celebrar su día. Porque eso sobrevolaba el ambiente y tuvo que explicar que si se hubiese propuesto organizar un acto para el 1º de mayo, “no hay estadio que nos hubiera podido contener a todos” porque se habría “duplicado la cantidad de trabajadores y no íbamos a poder entrar”, aunque no aclaró en dónde. Sólo una amenaza, porque no lo concretó.
Hugo Moyano se encuentra en un laberinto del que no podrá escapar por arriba. Sus ambiciones políticas le impiden aceptar sus propias limitaciones. Muchos de sus representados lo toman como un emblema, pero no como un líder. Para recuperar poder debe renovar en la CGT, pero si renueva en la CGT no puede saltar a una representación mayor. La ruptura con el gobierno nacional puede convertirse en una condena al ostracismo. Más allá de sus reclamos –impuesto a las ganancias y la deuda con las obras sociales- Hugo Moyano se está alejando de un movimiento que ha recuperado la autoestima individual y colectiva de un pueblo que se creía humillado y que va por más. A tal punto que ni siquiera ha pensado en un acto por el día del trabajador para celebrar las conquistas y reclamar lo que falta. Para él, sólo es factible construir desde la protesta, como si no hubiera aprendido de la experiencia de octubre. Un episodio más de los que, por poner piedras para torcer el rumbo, quedarán abandonados al costado del camino.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...