viernes, 19 de febrero de 2016

Postales de una Argentina amarilla



Dos fotos sorprendieron esta semana: una silla de ruedas incrustada en un aparato de hospital y un grupo de bañistas tratando a un bebé delfín como si fuera un gatito. La primera fue producto de un accidente que sirvió para una operación política y la segunda es hija de estos tiempos, donde lo más importante es obtener la imagen más allá de cualquier muestra de raciocinio. No fueron las únicas fotos, por supuesto. La de Macri recorriendo la ex ESMA provocó sorpresa, entre otras cosas impronunciables. Si cuando no tenía posibilidades de alcanzar la presidencia hablaba del “curro de los Derechos Humanos”, ahora que es un gerente en La Rosada tal vez piense en hacer un negoción con ese enorme terreno. Pero la foto que más enojó al oficialismo fue la de los 200 piquetes que se produjeron en todo el país en reclamo de la liberación de Milagro Sala, la primera presa política después del retorno a la democracia.
Los amarillos no saben qué hacer para justificar despidos. Como no se conforman con las más de 70 mil cesantías que ya se han producido entre el sector público y privado y el prejuicio de los ñoquis está haciendo aguas, ahora necesitan apelar al viejo truco de los saboteadores. El diario La Nación publicó a mediados de esta semana una foto de unos días atrás que mostraba una silla de ruedas en un resonador magnético, pero los cronistas le mandaron ‘tomógrafo’, que es más impactante. Un accidente que no provocó daños materiales, pero sí morales porque permitió al director del hospital Posadas hablar de sabotajes para justificar la revisión de más de mil contratos. Y de paso, estigmatizar una de las fuerzas aliadas al kirchnerismo, liderada por un dolor de cabeza para la gestión PRO: Martín Sabbatella, líder de Nuevo Encuentro y legítimo presidente destituido de la AFSCA.
Mientras el ministro de Salud, Jorge Lemus, presentó una denuncia penal “por daños” que no se produjeron, Sabbatella destacó que “armaron la burda mentira de un supuesto sabotaje para justificar despidos” y consideró que este hecho se encuadra como un episodio más de la grosera persecución política encarada por las Huestes Amarillas. De cualquier modo, la foto quedará en la memoria de los prejuiciosos como una muestra del vandalismo K. Pero, para los que ya descubrimos las tretas habituales de los manipuladores, será como una de las tantas mentiras con que los medios hegemónicos condicionan la democracia.
Tanto la condicionan que gracias a sus perversas tretas lograron instalar como presidente al mejor exponente del establishment y al peor representante de los intereses de la mayoría. Tanto la condicionan que corremos el riesgo de perderla. Con sólo echar una mirada sobre el Protocolo para las manifestaciones, podemos detectar que estamos a un paso de perder nuestros derechos constitucionales, desde los más sofisticados hasta los más elementales.   
De la prepotencia al saqueo
El empresidente Macri cumplirá su sueño dorado: un país sin protestas, piquetes ni ruidosas manifestaciones. En lugar de hacerlo de la mejor manera, que es solucionando problemas en lugar de crearlos, lo hará de la peor, que es con represión. Lejos de la idea de la construcción de un ‘protestódromo”, como propuso algún alucinado algunos años atrás, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich impuso un protocolo para legitimar el salvajismo policial. "Se les pedirá por favor que se retiren por las buenas y que hagan la manifestación en otro ladoamenazó la funcionaria, como una madre de otros tiempos- Si no se van, los sacamos", afirmó. Con eso de ‘en otro lado’, ¿a qué se referirá? ¿En otro barrio, ciudad, país o planeta?
Lo que alteró a la ministra fue la jornada del miércoles en demanda por la liberación de Milagro Sala. Después de la ‘original’ calificación del caos que provocaron los piquetes, amenazó que, “a partir de ahora, sabrán a qué atenerse en caso de hacer lo que hicieron”. La solución es más simple: si no quieren piquetes, en lugar de aplicar un protocolo dictatorial, deberían liberar a la líder de Tupac Amaru y exigir que la justicia actúe como corresponde. El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger se encuentra procesado por el Megacanje y sin embargo, está en libertad. Un porcentaje importante de funcionarios PRO están en situación procesal sin padecer prisión pero, no hay que ser muy suspicaz para comprender por qué Milagro Sala está tras las rejas.
Tan peligroso es este protocolo amarillo, que habilitó que algunos agentes policiales impidan el acceso de las Madres al espacio histórico que las vio nacer: la Plaza de Mayo. “Maltrataron a los pibes, los increparon y trataron con prepotencia, pero no hay que tenerles miedo”, relató Hebe de Bonafini y agregó: “si nos quieren pegar, que nos peguen; si quieren meternos presas, que lo hagan, pero nadie va a sacarnos de la Plaza”. Por si algunos no lo sabían, la derecha es así: intolerante, prepotente y brutal. Un detalle que habrá que recordar para las próximas elecciones.  
Además de todo esto, también sus exponentes son mentirosos. Cínicos, además. Aunque digan que todo lo hacen en beneficio de todos, a esta altura de la vida ya deberíamos saber que no es así. Un poco de olfato y bastante memoria nos conduce a descubrir que todas las decisiones que han tomado desde su asunción sólo tienen como objetivo beneficiar a una minoría. Un simple repaso: devaluación para incrementar las ganancias de los exportadores y reducir el salario-dólar; eliminar el control a la compra de divisas para facilitar la fuga, que se ha incrementado como nunca; despedir trabajadores para enfriar la economía y abaratar la mano de obra. Nada de lo que han hecho era necesario, aunque ellos sigan excusándose en el verso de “la pesada herencia”.
En una nota publicada en Página/12, el mejor ministro de Economía que hemos tenido, Axel Kicillof aseguró que “el gobierno de Macri no recibió una economía en crisis ni mucho menos”. De acuerdo a la consultora Ferreres, en 2015 nuestra economía creció un 1,7 por ciento y según el FMI, el 1,5. La inflación estaba controlada y venía cayendo, hasta que asumieron ellos para dispararla. La desocupación estaba por debajo del seis por ciento y el mercado interno no paraba de batir récords. “Ni aumento del desempleo, ni caída de la actividad, ni aceleración de la inflación, ni drástica caída de reservas. La crisis no se veía por ningún lado”, concluyó Kicillof.
Tan bien estaba todo que, por primera vez en nuestra historia, La Presidenta se despidió ante una multitud que la sigue extrañando. Tanto, que CFK mantiene una alta imagen positiva, que seguirá incrementándose a medida que Macri nos hunda en el pantano. Según la consultora Ibarómetro, un 44 por ciento de 1200 consultados considera que Cristina es la principal opositora al macrismo, aunque ahora no tenga ningún cargo público. Una pregunta queda flotando en estas líneas: si la situación estaba tan bien y La Presidenta tiene tan buena imagen, ¿por qué el kirchnerismo terminó derrotado?
Ninguna respuesta podrá ser breve si nos atenemos al estricto terreno de la política. En cambio, la respuesta sintética es extra-política: mientras exista el Grupo Clarín –el más voluminoso del continente- gobernando desde las sombras y desorientando el sentir de una parte de la población, siempre estaremos expuestos a padecer estos entuertos. Reducir su tamaño a dimensiones humanas es la tarea que queda pendiente. Mientras tanto, sólo podemos resistir los embates y soportar –más juntos que nunca- los estragos que vendrán.

miércoles, 17 de febrero de 2016

El cristal empañado



En tiempos del kirchnerismo, la separación de un funcionario se transformaba en un escándalo de culebrón. Cuando Graciela Bevaqua fue apartada del INDEC por Guillermo Moreno, adoptó un rol de víctima y se convirtió en una heroína para muchos miembros de la oposición de aquellos años. Pero parece que el color amarillo está destinado a “armonizar” el ánimo de los argentinos. Por eso, hoy acepta con algo de estoicismo su destino fuera del INDEC. Esto no es magia, sino poder mediático. Como Macri es el engendro que los medios dominantes impulsaron como candidato, por ahora, actúan como escudo. Mientras dure esta luna de miel, justificarán cualquier decisión o tratarán de minimizarla. Después, cuando el Ingeniero ya no pueda satisfacer sus insaciables angurrias, arrojarán barro, piedras y estiércol hacia su persona para desplazarlo y buscarán un nuevo pelele.
Algunos ya lo habrán olvidado, pero fue el propio Jorge Todesca, titular del INDEC quien, unas semanas atrás, declaró en conferencia de prensa que para tener estadísticas confiables había que esperar más de medio año. Como ahora Sergio Massa tomó la posta de dibujar el Índice Congreso todos los meses, parece que le agarró el apuro. O ansias de protagonismo. O será que no saben cómo frenar el monstruo que han creado con sus regresivas medidas, como la quita de retenciones, de los cupos de exportación, de subsidios a las tarifas eléctricas. ¿O pensarán que la eliminación por dos meses de los impuestos internos al champagne bajará la inflación que ellos mismos alentaron?
¿O que apelar a la tecnología eliminará el problema? Por el contrario, la creación del SEPA –Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos- es la forma 2.0 de lavarse las manos. Este portal web tendrá como objetivo la publicación diaria de precios de productos masivos en los grandes comercios para que “el consumidor tenga más elementos a la hora de hacer las compras”. La única preocupación de la Secretaría de Comercio es la puntualidad en la carga de los datos y la coincidencia entre las cifras publicadas con los de las góndolas. Si en la cadena de comercialización los números alcanzan el delirio, será la mano invisible del mercado la encargada de castigar al delirante.
Esta novedad sólo busca oficializar el latrocinio y no solucionar el problema de fondo. Porque la causa de la inflación no es la falta de difusión de los precios, sino la ausencia de topes a los márgenes de ganancia de cada uno de los actores. Algunos avances se habían logrado con el programa Precios Cuidados, pero fue lo primero que desarmó la gestión macrista, reduciéndolo a un insignificante listado. Aunque los medios hegemónicos lo hayan tildado como autoritario, fue la manera más eficaz de contener los abusos de las empresas con posición dominante y de aportar a la sociedad precios de referencia para los productos esenciales. Además, significó el ingreso de artículos producidos por cooperativas o pequeños establecimientos en las opciones del consumidor. Pero el Gran Equipo ha desatado un torbellino de desaciertos para hacer del país un coto de caza para las fieras más hambrientas.
Cómplices y apologistas
Pero todo esto no entra en la mirada de la economía ortodoxa, que sólo piensa en la emisión monetaria, la pequeñez del Estado y la libertad absoluta de los más peligrosos como herramientas para combatir la inflación. Estas discusiones no aparecen en los titulares de los grandes medios, más preocupados porque Pamela David, enojada por el rosario que el Papa envió a Milagro Sala, amenazó con abandonar el catolicismo. Francisco preocupadísimo, no por tener una seguidora menos sino por los límites que se traspasan con tal de quedar bien con el establishment.
Increíble: se espantan más por el rosario que por la detención ilegal de la líder del Movimiento Tupac Amaru y diputada de UNASUR; pontifican sobre la libertad económica para un puñado de empresarios inescrupulosos pero aplauden la prisión de una mujer que logró distribuir dignidad en una provincia donde la desigualdad era la única ley. Hay que estar muy consustanciado con el lado oscuro de la grieta para sostener semejantes contradicciones.
Tan contradictorio como aceptar, sin más, el atropello que Cambiemos concretó en el Consejo de la Magistratura. No cuestionar la maniobra ladina pergeñada por el oficialismo es avalar cualquier recurso con tal de eliminar al kirchnerismo de la vida política. La banca en este organismo crucial para nombramiento y destitución de jueces e impulso del juicio político corresponde al FPV hasta 2018. Originalmente, la ocupaba Wado de Pedro pero, como pasó a la secretaría de la Presidencia, Anabel Fernández Sagasti fue la reemplazante hasta que espiró su mandato como diputada. Como es lógico suponer, el puesto es para un representante del kirchnerismo, pero Emilio Monzó –presidente de la Cámara de Diputados gracias a la generosidad K- utilizó sus malas artes para lograr que Pablo Tonelli entre por la ventana. Tan ilegal es el operativo que la jura ante la Corte Suprema de Justicia se realizó en tiempo récord y casi en secreto, cuando en realidad debía ser en audiencia pública y con la presencia de miembros de la oposición. Y eso que el Supremo Ricardo Lorenzetti se mostró preocupado en estos días por la búsqueda de la transparencia y el combate contra la corrupción. Para obedecer al establishment, los tres miembros de la Corte respaldaron todo lo contrario de lo que deben defender: constitucionalidad, legalidad y transparencia.
Una vez más, el Poder Económico gobierna el país con los tres poderes del Estado sometidos a sus caprichos. Y para hacer más angustiante el panorama, tienen de su lado al principal poder para construir el consenso necesario para el segundo saqueo de este siglo: los medios de comunicación hegemónicos. Con la ley de SCA desmantelada, tienen vía libre para justificar cualquier cosa y alimentar los prejuicios de individuos confundidos. Pero uno de estos días, la realidad que intentan tapar, terminará tapándolos. Entonces, el camino estará despejado y luminoso para que jamás nos volvamos a extraviar.

lunes, 15 de febrero de 2016

Las primeras cuotas del infierno amarillo



Fuera de la armónica escenografía que construyen sus asesores, el empresidente no puede encontrar el amor prometido. Cuando se topa con la vida real, algún cartel o un pibe arisco arruinan la foto. Menos mal que la fisura en la costilla le sirve como excusa para ausentarse de territorios hostiles, como la cumbre de la CELAC o la ciudad de San Lorenzo. Y en los que prometen ondas positivas, los asistentes se pueden contar con los dedos. Aunque conquistó el número en el balotaje, no puede cautivar el corazón ni de sus propios votantes. Quizá no le interese, por temor al denostado populismo, que tanto utilizó durante la campaña. Mientras la vicepresidenta demuestra haber asistido a pocas sesiones del Senado con su inexperiencia en el protocolo, Mauricio Macri insiste en gobernar para unos pocos a costa de sacrificar a muchos. Eso, a la larga, se paga. O más a la corta, de acuerdo a la caída de su imagen positiva, cuando apenas hemos pagado dos de las 48 cuotas que nos quedan del gobierno del cambio.
Desde Calingasta, San Juan, el ex presidente de Boca, reafirmó su compromiso irrenunciable… con los que más tienen. Por supuesto, siempre está el disfraz. “La minería se empezó a desarrollar con ciertas reglas y lamentablemente hace más de 10 años alguien violó esas reglas y puso las retenciones a la explotación minera, sacándole recursos a San Juan para llevárselos a la Nación, que son recursos que los sanjuaninos necesitan para seguir desarrollándose”. Para él, cobrar impuestos es violar una regla sagrada y, aunque esté a cargo del Ejecutivo Nacional, el Estado sigue siendo el enemigo.
En realidad, esos recursos por retenciones, tampoco quedarán en San Juan. Esos 3300 millones de pesos, que no irán a las arcas del Estado ni se invertirán en su totalidad en las provincias explotadas, volarán derechito a las casas matrices como remisión de utilidades. Las ganancias de las empresas mineras se han multiplicado gracias al incremento del 52 por ciento en la cotización del dólar y nadie verá un centavo de ellas. Esas son las reglas y Macri es garante de que nadie las viole.
Después, “Macri=hambre” fue la sentencia que se coló en la alegría del sábado. Y “No fue magia”, la frase eterna que le quitó todo mérito. La inauguración del primer tramo de la electrificación de la línea Roca servía para demostrar dos cosas: que su gobierno es eficiente y que algunos opositores le rinden pleitesía. Lo primero es un simulacro porque hasta ahora su presencia coronó la ampliación de un supermercado y las obras ferroviarias que ya estaban terminadas antes del 10 de diciembre. Nada realizado por él durante su gestión, que apenas lleva dos meses, lo cual es comprensible. Lo segundo, la pleitesía de los opositores, es discutible. Al menos, en este caso. La presencia de Florencio Randazzo no sugería sumisión, de acuerdo a las opiniones vertidas a la prensa y menos traición, pues estaba para reafirmar la autoría de la obra. Y el escaso público que se acercó hasta el lugar no se mostraba muy festivo.
Fabricantes de una crisis
La alegría amarilla se desinfló apenas inaugurada. La persecución de periodistas y medios consustanciados con la gestión anterior provocó satisfacción en unos pocos. El salvaje despido a los empleados estatales dejó víctimas hasta en los que habían optado por el cambio. La ilegal y vengativa prisión de Milagro Sala resulta tan incómoda que hasta el Papa Francisco le envió un rosario bendecido para demostrar de qué lado está. El temor a que la cosa se ponga más fulera ha borrado las distendidas sonrisas que antaño adornaban a los transeúntes.
No es para menos: la inflación que hasta hace unos meses sólo se notaba en alarmantes titulares, ahora se hace visible como una amenaza palpable y cotidiana. Tanto, que ha desplazado a la inseguridad como principal problema. Los números en la CABA aseguran que en enero trepó a algo más de 4 por ciento, un poco alta para los que se espantaban con números menores y se mostraron como expertos en el tema. Y, como un trago de su propia medicina, en breve aparecerá el famoso Índice Congreso, no elaborado por Jorge Todesca, que ahora que está del otro lado del mostrador no se atreve a mostrar un número ni presentado por Patricia Bullrich y Laura Alonso, sino por el nuevo amiguito Sergio Massa.
El Gran Equipo –una banda de simuladores- no habla de inflación, sino de sinceramiento. En todo caso, la sinceridad es la que guía a la ortodoxia económica: todo el país debe estar dispuesto a enriquecer a unos pocos. Y las explicaciones son evasivas, como si la inflación fuera una fatalidad divina y no una acción deliberada para apropiarse de los ingresos de la mayoría. Víctor Fera, dueño de Maxiconsumo, desafió a Alfredo Coto “a debatir si son o no formadores de precios”, en respuesta al juego del Gran Bonete que propuso el empresario que nos conoce a todos. Una discusión que sólo se puede saldar con fuertes controles a la cadena de comercialización, para que un kilo de peras que sale de la huerta a 15 centavos no llegue a las góndolas a más de 25 pesos. Guillermo Draletti, vicepresidente de la Unión General de Tamberos, aseguró que “tenemos entre productor y consumidor la brecha de precios más grande del planeta”. Cuando no hay responsabilidad social y prima el latrocinio, la libertad de mercado se transforma en libertinaje de piratas. Y las víctimas somos nosotros, más indefensos que nunca, porque ahora, hasta el Estado se pone de parte de los vándalos.
Pero la estrategia de las máscaras comienza a perder su eficacia. A pesar de que Macri mantiene una aprobación moderadamente alta, en 40 días ha perdido casi diez puntos. De acuerdo a un estudio elaborado por Roberto Bacman para Página/12, la desaprobación subió y la aprobación bajó en la misma proporción y por primera vez, los insatisfechos con el gobierno de Macri superan a los satisfechos, con un 49 a  48. Y si, de acuerdo a lo anunciado por el presidente amarillo, deberemos padecer más de esto durante tres o cuatro años, es fácil suponer que la caída será mayor.   
El plan de catálogo que aplica el gobierno no sólo multiplicará la inflación, sino que instalará problemas que ya creíamos superados, como el desempleo y la recesión. El mercado interno –que se convirtió en el sostén de la economía en los últimos años- registra desde hace tres meses una notable desaceleración, con caídas de hasta el 20 por ciento. Y esto no tiene que ver con la pesada herencia, sino con la intención de transferir recursos para probar, una vez más, con el fallido modelo del derrame. Total, como hemos visto tantas veces, la crisis no la pagan ni los privilegiados del Círculo Rojo ni sus secuaces sino nosotros, los que estamos en los pisos inferiores de la pirámide. Pero esta vez no debe ser así: el cambio que padecemos desde el 10 de diciembre es una bomba que ellos mismos están fabricando y, por primera vez en la historia, deberán ser ellos los que padezcan la explosión.

viernes, 12 de febrero de 2016

La hipocresía hecha gobierno



El video de Macri en las puertas del supermercado Coto circuló por las redes para inspirar miles de chistes e interpretaciones. Necesitado de humanidad para la foto, el empresidente manoteó al primer pibe que tuvo a su alcance. Pero la reacción del infante no fue la esperada y dejó en ridículo al ex alcalde. En ridículo y algo más, porque no era cualquier nene el que se resistía al usufructo de Macri, sino el nieto de Alfredo Coto. “Yo te conozco”, parecía clamar el purrete mientras se alejaba de las garras del prepotente mandatario para cobijarse en las faldas de su abuela, autora de declaraciones muy poco humanitarias. Un bluf más, junto a la patada o la tarima: chicos que resisten ser sometidos al marketing. ¡Qué diferencia con aquellos tiempos en que nenes de 4 años suplicaban por ver a Cristina en la vida real o saltaban de alegría o besaban la pantalla ante sus discursos en TV!
No es para menos. Además de tomar medidas antipáticas y perjudiciales, Macri no apasiona. Está bien, ganó el balotaje pero no tanto por su encanto sino por encarnar un desencuentro absoluto con la década K. Más contra que pro. Y ayudado por los medios hegemónicos que alimentaron la hoguera de los prejuicios que arde en muchos corazones. El resultado es éste: un deterioro de nuestra vida en todos sus aspectos, mientras el verano avanza, implacable, hacia su impredecible final; un saqueo despiadado, un escamoteo feroz de nuestro bienestar. Y todo para satisfacer la inagotable angurria de un manojo de avaros.
En más de 70 días de gobierno, ni una medida para los sectores más postergados, salvo los míseros 400 pesos o el insignificante porcentaje de incremento para jubilaciones o asignaciones. Para los privilegiados, todo; para los más necesitados, un par de gotitas que se evaporan camino al supermercado. El modelo del derrame en su más miserable versión. Mientras la carga impositiva se elimina o disminuye para los exportadores, los despidos de los empleados públicos y privados se multiplican. A la vez que se eliminan los cupos para exportar, nutrir nuestra mesa cotiza en bolsa. Si el empresidente y sus ministros incrementan sus salarios en un 30 por ciento, tratan de fijar en 20 o 25 el porcentual de aumento para los asalariados. Encima, con una inflación no sólo promovida por la inclemente pulsión acumulativa de los formadores de precios, sino también por las iniciativas de manual del Gran Equipo.
Para que el cinismo se transforme en burla, Alfredo Coto, dueño de la cadena de supermercados más importante del país, declara su inocencia en los alucinantes números que alejan los productos básicos de nuestras billeteras. Para colmo, Macri anunció que tendremos que gastar menos, ahorrar mucho y soportar tres o cuatro años este flagelo si queremos alcanzar una inflación anual de un dígito. No es un deja vù, sino la versión 4G de una promesa tantas veces escuchada, la que nos hacían los innumerables ministros que solicitaban sacrificios patrióticos, ajustes de cinturón o pasar el invierno para poder arribar a un paraíso cada vez más lejano.
Interrogantes que sugieren respuestas
Siempre es necesario aclarar que nada de todo esto era imprescindible para mejorar las cosas. Lo de la pesada herencia es uno de los versos más efectivos escritos hasta ahora, pero con fecha de vencimiento más cercana de lo que el establishment piensa. Si las arcas del Estado estaban vaciadas, ¿por qué el gobierno renunció a la recaudación de los agrogarcas? Si el despilfarro era tanto, ¿por qué se doblegan ante los picotazos de los buitres con tanta docilidad? Si quieren bajar la inflación, ¿por qué desmantelaron los mecanismos para controlar la formación de precios? Si prometieron cuidarnos a todos con mucho amor, ¿por qué nos someten a un sacrifico que nos llevará, sin dudas, a una situación peor a la que estábamos? ¿Están desorientados o nos están engañando?
Claro que la respuesta correcta es la segunda. La única manera en que el Poder Real accede al control absoluto es por la fuerza o por el engaño. La falacia principal es que lo hacen por el bien del país. Mentira: sólo piensan en sí mismos y en abultar lo más posible las cifras de sus cuentas bancarias, a costa de asolar todo a su alrededor. ¿O alguno todavía piensa que las diatribas hacia el gobierno anterior tenían como objetivo combatir la pobreza y la corrupción? Ellos, los integrantes del Círculo Rojo, que son los más corruptos de todos. ¿O acaso no es evidente que todas las críticas hacia el Fútbol para Todos no tenían otro objetivo más que lograr que el negocio vuelva a manos privadas?
Después de miles de notas destinadas a revelar cuánto gastaba el Gobierno de Cristina para garantizar el acceso gratuito a todos los partidos, ahora que está casi privatizado, guardan un sospechoso silencio. Privatizado en su explotación comercial, pero sigue estatizado en su financiamiento. Macri decidió ceder los derechos de difusión de los principales encuentros a El Trece, Telefé y América por la ínfima suma de 45 millones de pesos, contra los 881 millones que el Estado abona a la AFA por la televisación. Un millón de pesos por partido, con una ganancia de 15 mil pesos el segundo comercializado, descontando impuestos, gastos y promociones. Una renta de casi un millón de pesos el minuto que garantizamos entre todos. Además, con la posibilidad de restringir el acceso en el resto del país y por internet. No nos asombremos si dentro de poco tiempo nos encontramos con finales codificadas y goles incautados. ¿No es más grave esto que tolerar la difusión de los actos de gobierno o la promoción del programa 678? ¿Cuánto más tiene que pasar para que los votantes del cambio se sientan estafados?
Y los que se dicen oposición, ¿no advierten que avanzamos hacia la desigualdad social, económica y cultural de la que habíamos comenzado a salir? ¿O van a esperar a que el estiércol nos llegue al cuello? ¿O serán sólo los kirchneristas los únicos destinados a defendernos, como lo han hecho siempre? Con seguridad, lo que viene no será mejor de lo que abandonamos, sino mucho peor. Sólo nuestra capacidad de organización podrá torcer el camino hacia el abismo al que la gestión amarilla nos está conduciendo.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...