lunes, 21 de marzo de 2016

Las sombras del cambio



En los primeros cien días de gobierno, los creadores de Macri sólo pueden mostrar un video con gente en una financiera contando plata, adornado con las más alucinantes fábulas bajo el hollywoodense título “La ruta del dinero K”. Los lavadores denuncian lavado. Los que amasaron fortunas ilícitas y fugaron millones en complicidad con la dictadura tratan de ocultar los desastres amarillos con un video rutinario en locales de esa naturaleza. Pantallas pobladas por denuncias de lavado de dinero cuando la deuda externa que aún nos acosa fue generada por Ellos –el puñado de empresarios más importantes del país- y la cifra que nos quita el sueño descansa en paraísos fiscales, a salvo de cualquier investigación. A salvo no por falta de datos, sino de voluntad y valentía por parte de los investigadores. La denuncia presentada por Alejandro Olmos en los primeros años del gobierno de Alfonsín se apolilla en los cajones de la Bicameral conformada para ese fin. Ningún juez se atreve a avanzar con las causas de fuga de divisas de la banca JP Morgan denunciada por Hernán Arbizu o las 4040 cuentas del HSBC Suiza informadas por el fisco francés, facilitadas por el ingeniero Hervé Falciani. Pero la cadena oficial hegemónica no hace más que pasar el video de gente que cuenta plata en una financiera porque Macri no tiene nada para exhibir.
Lo único que puede mostrar Macri en sus primeros cien días, además de los despidos, la inflación, el cinismo, la distribución regresiva del ingreso y la detención ilegal de Milagro Sala, es la falacia de la pesada herencia. Herencia que le ha permitido aliviar las presiones sobre las reservas con el swap de divisas negociado por CFK con China, recibir a François Hollande en un encuentro acordado con Cristina pero postergado por el atentado en Charlie Hebdo y anunciar obras y créditos obtenidos por la gestión anterior. Tanto aprovecha la pesada herencia que recibirá a Barack Obama en el tan denostado y despoblado Centro Cultural Kirchner, aunque con nombre cambiado. Tan pesada es la herencia que Macri deberá fingir orgullo al recorrer con el presidente norteamericano el predio de la ex ESMA y simular emoción cuando rindan homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado. Tan pesada es la herencia que Macri tuvo que olvidar una más de sus promesas de campaña, ésa de que en su gobierno terminaría con “el curro de los DDHH”.
Pero los cañones mediáticos que cuidan su imagen no muestran estas contradicciones: sólo apuntan a demostrar lo malo que ha sido el gobierno de La Presidenta para ocultar lo pésimo que ya evidencia ser éste. Sólo lo hacen de la manera que mejor saben, que es con las rimbombantes denuncias de corrupción que jamás se convierten en causas judiciales y mucho menos en sentencia. Y no porque abunden jueces consustanciados con el ideario kirchnerista, precisamente, sino porque, en la mayoría de los casos, son insostenibles. Tan funcionales son algunos jueces a las tropelías amarillas que la jueza María Verónica Straccia corrió presurosa a allanar las instalaciones del canal semi opositor C5N, después de una denuncia publicada por el diario La Nación, que se encuentra en una situación fiscal peor que la del denunciado. La misma jueza que se excusó de la causa de las 4040 cuentas en Suiza porque su marido es abogado de Cablevisión, empresa que integra el listado de fugadores. Excusa que no sirve a la hora de generar titulares para alimentar los medios del mismo Grupo. Todo cierra. 
Sobre rutas y autopistas
A pesar de tanta parafernalia mediática, el gobierno del Gran Equipo ya tiene en marzo más adversos que adeptos. De acuerdo a un reciente estudio de Roberto Bacman, un 45 por ciento de los encuestados ya se considera opositor a Macri mientras que los oficialistas se han reducido a un 35. Además, la diferencia entre los que opinan bien sobre el gobierno y los que opinan mal apenas alcanza los diez puntos, cuando en diciembre superaba los 20. Por último, la imagen positiva del empresidente ha caído un poco y lo que más ha subido es la imagen negativa. La inflación y el miedo a perder el trabajo son los principales motivos de este deterioro y constituyen una realidad que está ausente en los medios o indecorosamente justificada. El maquillaje televisivo ya no es tan efectivo cuando el fango anda cerca.
Mientras la vice presidenta parece gozar con los despidos por venir, el acuerdo con los buitres avanza para sacrificar el porvenir en el altar de la Patria. El estudio de Bacman encontró en este tema más posiciones a favor que en contra y esto puede explicarse por la confusión sembrada, no sólo desde los medios de comunicación, sino desde la propia dirigencia. Que algunos diputados del FPV hayan aprobado, sin más, la propuesta del oficialismo evidencia una deflexión de los principios que los condujeron hasta sus bancas. “Muchos dirigentes no expresan genuinamente la representación de las bases” explicó Jorge Capitanich, en el plenario del kirchnerismo en Avellaneda porque fueron elegidos para hacer oposición política y, en lugar de eso, corren a pactar acuerdos espurios contra la voluntad popular”. Acuerdos espurios que no sólo incluyen las condiciones impuestas por los buitres, sino también la extorsión sobre los gobernadores respecto de la coparticipación.
Nadie dice que no hay que arreglar ese conflicto, pero la propuesta que ya tiene media sanción en la Cámara de Diputados no es la manera. Además de resultar onerosa para nuestras arcas, deja a los bonistas reestructurados sin un marco legal que los contenga. Esto sin contar el bochorno de haber impulsado la resolución en la ONU y en otros organismos internacionales para después sucumbir ante los graznidos de esos pajarracos. Ni hablar del peligro que puede significar tanta docilidad ante litigios venideros. Y algunos argumentan con la ‘gobernabilidad’, como si fuera posible ante un panorama tan escabroso.
Por otro lado, en estos tres meses ya hay señales suficientes para comprender hacia dónde se orienta la gobernabilidad amarilla. ¿Cómo es posible que un representante de la oposición considere que despidos, recortes y persecución política nos conducirán a un país más equitativo, desarrollado y unido? ¿En qué cabeza cabe que la renuncia a la soberanía es lo mejor para un país? En el plenario del kirchnerismo, Agustín Rossi advirtió que no hay que “caer en la falsedad adoptada por algunos dirigentes de que ‘si al gobierno le va mal, al país le va mal’ porque en estos cien días al gobierno le ha ido bien mientras que millones de argentinos están peor que hace unos meses”.
El trío Macri-Clarín-Buitres es el que gobierna Argentina, por si todavía no lo han notado. Así cierra mejor. Así se comprenden más muchas cosas. Paul Singer, además de ser socio de Magneto, sostuvo económicamente algunas de las ONGs que confluyen en el PRO y realizó generosos aportes a la campaña del ex Alcalde. Mientras “La ruta del dinero K” entretiene a la audiencia distraída, el Triunvirato avanza por una autopista atropellando a todo el que se cruce en el camino. Si ésta es la gobernabilidad que hay que garantizar, lo mejor sería detenernos un rato en la banquina para pensar seriamente hacia dónde vamos. No sea cosa que tengamos que multar a estos irresponsables choferes.

viernes, 18 de marzo de 2016

Confusiones de siempre



Que los asesores de Barack Obama llamen ‘guerra sucia’ al terrorismo de Estado no es casualidad, sino una posición sobre la estrategia aplicada en los ’70 para incrustar el neoliberalismo en nuestra región. El experimento comenzó en Chile y avanzó como una plaga artificial. Los Chicago boy’s desembarcaron en estas tierras y desplegaron todo su saber para sembrar desigualdad y cosechar fortunas. El ex presidente uruguayo, José Mujica, de visita en Argentina, se preguntó, respecto a los mega-millonarios, “¿para qué quiere un tipo tener tanta guita?” y después, la que deberíamos hacernos todos: “¿de dónde sacamos que tiene derecho a tenerla?”. En este mundo donde una minoría succiona la dignidad de la mayoría se inserta la discusión sobre el acuerdo con los fondos buitre. El SI a la propuesta del oficialismo es retornar a las dramáticas postales de nuestro peor pasado, no para resolver problemas sino para profundizarlos.
Para disimular la incomodidad que les provoca, los medios hegemónicos tratan de mostrar a Pepe Mujica como un personaje pintoresco. Su sincera austeridad se utilizó, muchas veces, como ejemplo para el populacho, aunque no para los encumbrados miembros del establishment. Las fotos de su chacra y sus modestas instalaciones aparecieron en incontables páginas como un contraste edificante destinado a los políticos. La hipocresía de siempre: la suntuosa vida de un empresario es sinónimo de éxito pero la de un político, en cambio, de condenable corrupción. Si el empresario especula, evade impuestos, estafa con sus precios y explota a sus trabajadores sólo responde a las leyes del mercado. Y si para facilitar su camino al éxito debe adornar varias manos es porque sabe que los cañones mediáticos y judiciales nunca apuntarán hacia él, sino hacia el dueño de esas manos. El discurso único está elaborado de tal manera que el repudio siempre embarra al funcionario, pero nunca salpica al avaricioso que apela a sus malas artes para acrecentar su fortuna.
Un sentido común que logra que el pobre idolatre al rico que provoca su pobreza. Que confunde tanto que consigue que el sometido avale los planes del opresor. Tanto enceguece el discurso único con sus nuevas tretas mediáticas que convierte al mejor exponente del Poder Económico en un representante del Pueblo. Mauricio Macri alcanzó La Rosada con la más verificada falacia convertida en verdad sagrada por las voces más amplificadas: se puede alcanzar la Pobreza Cero enriqueciendo más a los que más tienen. O dicho de otra forma, para combatir la desigualdad nada mejor que profundizar la desigualdad. Un modelo que llena incansablemente las copas de arriba a la espera de un derrame que nunca se produce. A veces, apenas logra un mísero goteo que no alcanza para aliviar la sed que el saqueo genera. Con la simpleza de un sabio, José Mujica derrumba esta mirada: “la igualdad tiene que ser un derecho de largada, no de llegada”.
La batalla cultural no se detiene
El término ‘igualdad’ puede sonar muy idílico para algunos oídos patricios. Y un poco amenazante para laderos, cómplices, idólatras y sirvientes. ¿O no encontramos jubilados entre los que protestan contra la moratoria previsional? ¿O no vemos algunas madres trabajadoras que denuestan la AUH? ¿O no había trabajadores apoyando la quita de retenciones a los grandes exportadores agropecuarios? El discurso del establishment es eficaz porque resulta muy fácil de asimilar y así, logra que las víctimas sean los principales defensores del sistema que los despoja. Por eso, los que más obstaculizan la igualdad son los que más se beneficiarían con ella. Hasta la palabra ‘equidad’ desata sus prejuicios y sólo la humillante caridad dibuja una emocionada sonrisa en rostros que simulan pertenencia de clase.
Con sus perversos mecanismos, el pensar hegemónico hace que un distraído integrante de la clase media sienta que quien está un par de escalones más abajo es mantenido con sus impuestos, en lugar de dirigir su mirada hacia la cima, donde están los principales succionadores de todos sus esfuerzos. Con sus reiterativos lemas, construyen un individuo con pretensiones de ciudadano que adopta como si fueran propias las ideas de la clase dominante.
Así va por la calle, justificando ajustes, despidos y tarifazos; culpando de todo a los K, que se chorearon todo; indignado por lo que ve en la tele, alimento de sus prejuicios, inspiración de sus charlas, motivo del ceño fruncido, fuente de todos sus conocimientos y origen de un malhumor permanente. Así va por la vida, convencido de que las deudas, aunque no sean tales, deben ser pagadas. Así va, olvidado de su historia, despojado de experiencias y huérfano de memoria, aplaudiendo una vez más, el triunfo de los victimarios. Así va, aferrado a titulares, ignorante de los hechos; desbordante de consignas absurdas y contradictorias pero inmune a los argumentos sólidos y fundados. Así, tan vacío como una hoja recién sacada de la resma, se deja escribir el medio pelo para ser funcional a esa minoría que impide que nuestro país sea más justo, más desarrollado, más soberano. Ante todo esto estamos desde hace varias décadas. Ante todo esto estamos ahora, cuando nuestros Senadores se aprontan a votar el acuerdo con los buitres.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Cuando el Norte sonríe



A pocos sorprende que, mientras los diputados debatían la vergonzante propuesta de la gerencia que nos gobierna y una multitud se manifestaba en contra, desde el Norte, el juez Griesa soplara su fétido aliento para oscurecer el escenario. O iluminarlo más, en todo caso. Si el Congreso renuncia a nuestra soberanía y el Gran Equipo nos endeuda de por vida, el Magistrado Imperial dispuso que "cualquier intento de embargar o interferir de alguna manera los fondos destinados al pago de los acuerdos alcanzados entre Argentina y sus acreedores será considerado como contrario al interés público". Interés de Ellos, no el nuestro. El juez que estuvo obstaculizando el pago a los bonistas durante varios años ahora se opone a que otros practiquen su pasatiempo favorito: embargar patrimonio argentino. Y a eso le llaman justicia. Un mamarracho. A eso nos estamos sometiendo, gracias a una banda de entreguistas que conquistaron La Rosada apelando a las más nocivas estrategias del marketing.
Si Thomas Griesa aporta luz a este espeluznante panorama, Barack Obama nos enceguece. En una entrevista con la cadena CNN, Obama señaló que, a pesar de la cordial relación que tenía con CFK, “en lo que respecta a sus políticas, eran siempre antiestadounidenses”. Claro, para el Norte, lo que no sea sumiso acatamiento se convierte en rabiosa contra. La Presidenta nunca planeó embargar fondos ni bombardear ninguna ciudad de ese país; tampoco pergeñó golpes de Estado ni diseñó gravosos planes económicos para implantar en esas latitudes. Entonces, ¿en qué sentido las políticas de Cristina eran antiestadounidenses? ¿O será que todo lo que sea la defensa de los intereses de cualquier nación del planeta se transforma, de manera automática, en antiestadounidense?
Y para que nadie se confunda, el inverosímil Premio Nobel de la Paz celebró el cambio de ocupantes de La Rosada y señaló que “Argentina es un buen ejemplo de un cambio que ha ocurrido en cuanto a las relaciones con los Estados Unidos y otros países en general”. El cambio es la docilidad y en este caso, la complacencia absoluta. “El presidente Macri reconoce que estamos en una nueva era y que debemos mirar hacia adelante”, agregó, para asegurarse una buena recepción en su visita de la semana próxima. ¿Dónde quedará ‘adelante’ para alguien que nos piensa como el patio trasero?
El presidente del país que más guerras inicia en defensa de la paz, más desigualdad genera para combatir la pobreza y más ha segregado para apuntalar los DDHH, aportó el argumento fundamental en la discusión sobre el acuerdo con los buitres. La propuesta del oficialismo -la derogación de tres leyes a pedido de un juez distrital- es PRO norteamericana porque es la renuncia a nuestra soberanía. El acuerdo con los buitres apenas es un primer paso; que el proyecto oficialista se presente como ‘normalización’ es un indicio. El endeudamiento bestial será el siguiente y después, el Tratado Transpacífico será el moño del regalo. La normalidad de retornar a la dependencia. Eso es mirar para adelante. Por eso Obama está feliz.
Avanzar hacia el pasado
Obama no es el problema. Apenas es un símbolo, una síntesis. Obama es la cara visible de un sistema que, aunque en agonía, sigue siendo un poder. Macri también representa algo parecido, aunque en menor escala. El empresidente es un emisario, un virrey, un verdugo. El brazo ejecutor de la revancha neoliberal. El pasado recargado de rencor que se reitera en una versión más frenética y bestial. A los masivos despidos en diversas áreas del Estado, a las consecuentes cesantías en el sector privado, a la devaluación y quita de retenciones, al libre comercio que nos impide consumir, a la desinversión para generar crisis, al cerco mediático casi dictatorial, ahora se suma la claudicación ante la extorsión de los buitres. Pero no lo ha hecho Macri en soledad, como los anticonstitucionales decretos de sus primeras semanas de gobierno: Diputados propios y alquilados contribuyeron con enormes incoherencias y contradicciones.
Un día para recordar. Traidores, cómplices y timoratos. Una correlación de fuerzas que no fue la votada en octubre sino fruto de presiones y sanguchitos. Al doloroso caso de Diego Bossio, su suma el extraño voto de la diputada por Tucumán, Miriam Gallardo, que, por orden del gobernador Juan Manzur, apoyó el proyecto amarillo. Después de las operaciones mediáticas y políticas en torno a las elecciones provinciales, que tuvo como gestores al ex candidato José Cano y al propio Macri, ¿por qué Manzur manda apoyar la iniciativa de los que quisieron impedir –con violencia incluida- su asunción como gobernador? Tan sospechoso como los sanguchitos de Massot, que no ameritan siquiera para una investigación judicial. ¿Qué pasó? ¿Pusieron algo en el agua para que una fuerza política que apenas un año atrás no podía cruzar la avenida General Paz se haya convertido en hegemónica? ¿Un ataque de amnesia repentina en nuestros representantes? ¿Cómo lograron que diputados voten a favor después de enumerar los peligros del acuerdo? Nunca debemos olvidar este día cuando las cosas estallen. Esta vez debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para que sean ellos –presidente, funcionarios y diputados- los que paguen los costos de esta resignación histórica.
Mientras tanto, los medios dominantes celebran el triunfo del establishment y siguen alimentando el odio hacia la administración K. El silencio sobre los incontables despidos –o peor, la justificación- enloquece aún más. Las protestas contra el gobierno amarillo son ignoradas o minimizadas. La angustia le gana a la esperanza. Sólo algunas chispitas surgen en medio de tanta oscuridad que, por contraste, parecen antorchas poderosas. Aunque no prospere, el fiscal Federico Delgado impulsó la denuncia contra Macri y su gabinete por traición con sometimiento, defraudación con administración fraudulenta, abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público”. Los abogados Eduardo Barcesat, Horacio Corti y Jorge Cholvis intentan, desde el instituto Arturo Sampay, frenar el acuerdo con los buitres.
Después de todas las denuncias y procesamientos que rebotan desde hace más de 20 años en la coraza de Macri, una más no nos va a sorprender. Al menos, por un rato, nos ilusiona. El integrante del grupo económico que se benefició con la dictadura y con todos los endeudamientos públicos, ahora se convirtió en presidente y nos vuelve a endosar deuda privada. Sorpresa, humillación, dolor. Inexplicable que hayamos abierto este paréntesis que nos conducirá a los peores momentos del pasado, de la mano de Ellos, que siempre insisten con mirar para adelante.

lunes, 14 de marzo de 2016

Acorralados y casi indefensos



Según parece, los sanguchitos de Massot deben ser exquisitos porque han convencido a muchos diputados de votar a favor del acuerdo con los buitres y anular dos leyes a pedido del juez Griesa. Pavada de soberanía estamos construyendo. Aunque la Revolución de la Alegría no llegó a estas latitudes, en Wall Street ya están celebrando porque muchos de sus operadores volverán a tomar el mando en Argentina. Mientras tanto, el ministro de Hacienda y (muchas) Finanzas, Alfonso Prat Gay, amenaza con las duras medidas que tomará el gobierno amarillo en caso de que el Congreso no apruebe la propuesta. En la ahora amable y distendida mesa de Mirtha, el funcionario denunciado por fugar divisas sin declarar aseguró que ante un traspié legislativo “estaríamos forzados a hacer un ajuste fiscal tremendo”. Por si alguien no comprendió, estamos rodeados por los sobornos sandwicheros, la extorsión de los buitres y las amenazas de Prat Gay. Y nosotros, desacostumbrados a tantos peligros, permanecemos apabullados, a la espera del héroe que nos saque de encima a semejantes sanguijuelas.
 Ni el Zorro ni Martín Fierro nos sacarán de ésta, salvo nosotros, los héroes colectivos. Aunque no nos hayamos dejado engañar por las hipócritas promesas de campaña, ahora somos responsables de defender el país. Si nuestros representantes en el Congreso todavía tienen dudas sobre cómo votar el martes es porque no están interesados en consolidar nuestra soberanía sino en entregarnos de pies y manos a la usura internacional. En los primeros tres meses de gobierno, Macri y su Gran Equipo han demostrado que no tienen vocación para mejorar nuestra vida. Todo lo que han hecho hasta ahora no ha sido más que transferir recursos hacia los que más tienen. Y quieren provocar una crisis fenomenal para que la sangría sea mayor.
Con todos los medios a su servicio, los Pro pueden mentir sin pudor porque nadie los va a incomodar. Gracias a esa antigua estrategia, conquistaron La Rosada y gracias a ella se mantendrán así hasta que descubramos sus embustes. Entre bocado y bocado, Prat Gay explicó que “el tema de los holdouts atravesó cuatro o cinco gobiernos diferentes”, pero no es así. La deuda es vieja, pero si son ‘holdouts’, aparecen después del canje de 2005 y no antes. Los principales litigantes compraron bonos en default al 30 por ciento de su valor nominal sólo para especular y negociar con gobiernos dóciles o cómplices. Y desestabilizar a los dos presidentes que supieron defender los intereses soberanos, con el auxilio de un juez imperial que convirtió la avaricia en inadmisibles fallos judiciales.
Pero no fue ésta la única mentira del funcionario. En toda cena sabatina no está demás algún absurdo lugar común. También el empresidente lo recita y todos sus funcionarios lo convierten en norma. Prat Gay, con la controlada calma de un timador, eructó “sin crédito no se puede crecer”. Pero no estamos discutiendo un préstamo para inversión y desarrollo, sino una generosa propina para la pandilla que financió parte de la campaña de Cambiemos. Además, con el riesgo de que los bonistas comiencen a demandar al Estado los mismos beneficios de los buitres, lo que haría de nuestra deuda un monstruo de 300 mil millones de dólares. En ningún idioma de este planeta eso puede ser considerado crédito y de ninguna manera nos ayudará a crecer.
Las amenazas amarillas
El andamiaje endeudador de la Gerencia PRO se sostiene gracias a dos falacias: que la economía argentina no ha crecido en los últimos años y que por el conflicto con los buitres no tenemos acceso al crédito. Durante el gobierno de Cristina, los primeros años marcaron un crecimiento entre el 8 y el 9 por ciento. En 2009 hubo un retroceso por la crisis global hasta el 1 por ciento pero al año siguiente repuntó a casi el 9. Después del despunte de los años siguientes –entre el 8 y el 9 por ciento- el frente externo nos hizo crecer menos, pero siempre entre uno y dos puntos. Argentina ha crecido y distribuido al punto de duplicar la clase media, de acuerdo a los informes del Banco Mundial. Los PRO, que parecen expertos en crecimiento y equilibrio, en tres meses de gobierno nos han hecho retroceder varias décadas, con el doble de inflación, récord en fuga de divisas, despidos y caída de un 10 por ciento de compras en supermercados.
Pero la gran mentira es la segunda, que Argentina no tiene acceso al crédito. No sólo son mendaces, sino ingratos. De acuerdo a la nota Plan B de David Cufré publicada en Página/12, durante los años del kirchnerismo, gran parte de las obras de infraestructura y desarrollo fueron financiadas por organismos multilaterales de crédito, como el Banco Mundial, el BID, el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil y el Banco Popular de China. Además, como parte de la pesada herencia, La Presidenta dejó pactado créditos por unos 30 mil millones de dólares para continuar con un enorme plan de obras públicas, paralizado ahora para crear la sensación de crisis. Créditos mucho más beneficiosos que los que el Gran Equipo podrá conseguir en la banca privada para favorecer a los buitres.
Aunque digan lo contrario desde todos los micrófonos y por la cadena nacional de los grandes medios, Argentina no está en default ni en crisis y no necesita medidas drásticas para seguir su curso. Si ahora empezamos a estar mal es por el mero capricho de aplicar las recetas destructivas que hacen fracasar a cualquier país. El ajuste que se está haciendo no era necesario desde el punto de vista económico, pero sí desde el ideológico, además de ser una manifestación de poder autoritario, legal pero ilegítimo, consensuado pero menguante. El empresidente amenaza con hiperinflación o ajuste si no acordamos con los buitres. Hermoso panorama nos presenta el Cambio de los globitos: endeudamiento fenomenal, hiperinflación o ajuste bestial. ¿No empiezan a extrañar un poquito a Cristina, que sólo interrumpía la telenovela para alguno de sus ilustrativos discursos?
Encima, se dan todos los gustos: liberan el dólar y el comercio exterior, devalúan, eliminan retenciones, derogan leyes por decreto, le regalan el fútbol, la telefonía y las netbooks a Clarín, persiguen periodistas y en lugar de reducir el número de afectados por el impuesto a las ganancias, hacen pagar a los que no pagaban. Y como frutilla del postre, después de años de destilar veneno sobre el tema, suspenderán a partir de septiembre las moratorias para las personas en edad de jubilarse sin aportes o con aportes incompletos. El gran orgullo de incluir se convirtió en la avaricia de excluir.
En unos meses, aquellos trabajadores informales o estafados por sus patrones deberán bregar hasta el último suspiro porque el Estado se ha convertido en una gran empresa. Después vendrá una ley, en un par de años, para encuadrar el sistema. Pero hay un ‘mientras tanto’ que no contemplan, que no les importa. Los que nos iban a cuidar, los que no nos iban a sacar nada, los que emocionaban a sus seguidores con el “sí, se puede”, dejan a los más viejos en la desprotección. Todavía están a tiempo de renovar la moratoria hasta que se apruebe la ley pero, como no tienen corazón sino calculadora, buscarán la manera de justificar esa barbaridad.
 De acuerdo a las encuestas, la simpatía aún es mayoritaria, aunque el pesimismo la salpique. ¿Cuántos minutos tendrán que pasar para que los espectadores adviertan que esta peli ya la vimos? ¿Cuántos dramas deberemos presenciar hasta comprender que hemos extraviado el camino? ¿Hasta dónde nos llegará el estiércol cuando muchos conciudadanos comiencen a sentirse estafados? ¿En qué condiciones estaremos cuando los amarillos huyan, después de haber destruido un país que estaba en vías de recuperación?

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...