miércoles, 16 de marzo de 2016

Cuando el Norte sonríe



A pocos sorprende que, mientras los diputados debatían la vergonzante propuesta de la gerencia que nos gobierna y una multitud se manifestaba en contra, desde el Norte, el juez Griesa soplara su fétido aliento para oscurecer el escenario. O iluminarlo más, en todo caso. Si el Congreso renuncia a nuestra soberanía y el Gran Equipo nos endeuda de por vida, el Magistrado Imperial dispuso que "cualquier intento de embargar o interferir de alguna manera los fondos destinados al pago de los acuerdos alcanzados entre Argentina y sus acreedores será considerado como contrario al interés público". Interés de Ellos, no el nuestro. El juez que estuvo obstaculizando el pago a los bonistas durante varios años ahora se opone a que otros practiquen su pasatiempo favorito: embargar patrimonio argentino. Y a eso le llaman justicia. Un mamarracho. A eso nos estamos sometiendo, gracias a una banda de entreguistas que conquistaron La Rosada apelando a las más nocivas estrategias del marketing.
Si Thomas Griesa aporta luz a este espeluznante panorama, Barack Obama nos enceguece. En una entrevista con la cadena CNN, Obama señaló que, a pesar de la cordial relación que tenía con CFK, “en lo que respecta a sus políticas, eran siempre antiestadounidenses”. Claro, para el Norte, lo que no sea sumiso acatamiento se convierte en rabiosa contra. La Presidenta nunca planeó embargar fondos ni bombardear ninguna ciudad de ese país; tampoco pergeñó golpes de Estado ni diseñó gravosos planes económicos para implantar en esas latitudes. Entonces, ¿en qué sentido las políticas de Cristina eran antiestadounidenses? ¿O será que todo lo que sea la defensa de los intereses de cualquier nación del planeta se transforma, de manera automática, en antiestadounidense?
Y para que nadie se confunda, el inverosímil Premio Nobel de la Paz celebró el cambio de ocupantes de La Rosada y señaló que “Argentina es un buen ejemplo de un cambio que ha ocurrido en cuanto a las relaciones con los Estados Unidos y otros países en general”. El cambio es la docilidad y en este caso, la complacencia absoluta. “El presidente Macri reconoce que estamos en una nueva era y que debemos mirar hacia adelante”, agregó, para asegurarse una buena recepción en su visita de la semana próxima. ¿Dónde quedará ‘adelante’ para alguien que nos piensa como el patio trasero?
El presidente del país que más guerras inicia en defensa de la paz, más desigualdad genera para combatir la pobreza y más ha segregado para apuntalar los DDHH, aportó el argumento fundamental en la discusión sobre el acuerdo con los buitres. La propuesta del oficialismo -la derogación de tres leyes a pedido de un juez distrital- es PRO norteamericana porque es la renuncia a nuestra soberanía. El acuerdo con los buitres apenas es un primer paso; que el proyecto oficialista se presente como ‘normalización’ es un indicio. El endeudamiento bestial será el siguiente y después, el Tratado Transpacífico será el moño del regalo. La normalidad de retornar a la dependencia. Eso es mirar para adelante. Por eso Obama está feliz.
Avanzar hacia el pasado
Obama no es el problema. Apenas es un símbolo, una síntesis. Obama es la cara visible de un sistema que, aunque en agonía, sigue siendo un poder. Macri también representa algo parecido, aunque en menor escala. El empresidente es un emisario, un virrey, un verdugo. El brazo ejecutor de la revancha neoliberal. El pasado recargado de rencor que se reitera en una versión más frenética y bestial. A los masivos despidos en diversas áreas del Estado, a las consecuentes cesantías en el sector privado, a la devaluación y quita de retenciones, al libre comercio que nos impide consumir, a la desinversión para generar crisis, al cerco mediático casi dictatorial, ahora se suma la claudicación ante la extorsión de los buitres. Pero no lo ha hecho Macri en soledad, como los anticonstitucionales decretos de sus primeras semanas de gobierno: Diputados propios y alquilados contribuyeron con enormes incoherencias y contradicciones.
Un día para recordar. Traidores, cómplices y timoratos. Una correlación de fuerzas que no fue la votada en octubre sino fruto de presiones y sanguchitos. Al doloroso caso de Diego Bossio, su suma el extraño voto de la diputada por Tucumán, Miriam Gallardo, que, por orden del gobernador Juan Manzur, apoyó el proyecto amarillo. Después de las operaciones mediáticas y políticas en torno a las elecciones provinciales, que tuvo como gestores al ex candidato José Cano y al propio Macri, ¿por qué Manzur manda apoyar la iniciativa de los que quisieron impedir –con violencia incluida- su asunción como gobernador? Tan sospechoso como los sanguchitos de Massot, que no ameritan siquiera para una investigación judicial. ¿Qué pasó? ¿Pusieron algo en el agua para que una fuerza política que apenas un año atrás no podía cruzar la avenida General Paz se haya convertido en hegemónica? ¿Un ataque de amnesia repentina en nuestros representantes? ¿Cómo lograron que diputados voten a favor después de enumerar los peligros del acuerdo? Nunca debemos olvidar este día cuando las cosas estallen. Esta vez debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para que sean ellos –presidente, funcionarios y diputados- los que paguen los costos de esta resignación histórica.
Mientras tanto, los medios dominantes celebran el triunfo del establishment y siguen alimentando el odio hacia la administración K. El silencio sobre los incontables despidos –o peor, la justificación- enloquece aún más. Las protestas contra el gobierno amarillo son ignoradas o minimizadas. La angustia le gana a la esperanza. Sólo algunas chispitas surgen en medio de tanta oscuridad que, por contraste, parecen antorchas poderosas. Aunque no prospere, el fiscal Federico Delgado impulsó la denuncia contra Macri y su gabinete por traición con sometimiento, defraudación con administración fraudulenta, abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público”. Los abogados Eduardo Barcesat, Horacio Corti y Jorge Cholvis intentan, desde el instituto Arturo Sampay, frenar el acuerdo con los buitres.
Después de todas las denuncias y procesamientos que rebotan desde hace más de 20 años en la coraza de Macri, una más no nos va a sorprender. Al menos, por un rato, nos ilusiona. El integrante del grupo económico que se benefició con la dictadura y con todos los endeudamientos públicos, ahora se convirtió en presidente y nos vuelve a endosar deuda privada. Sorpresa, humillación, dolor. Inexplicable que hayamos abierto este paréntesis que nos conducirá a los peores momentos del pasado, de la mano de Ellos, que siempre insisten con mirar para adelante.

7 comentarios:

  1. Excelente. Gracias Gustavo! Tristeza profunda por nuestra Patria! Los traidores no aprendieron nada de Néstor!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No aprendieron nada de nada. El verso de la gobernabilidad para someter al país. Una pesadilla recurrente. Abrazo,Marily

      Eliminar
  2. Lei todas tus entradas del blog, excelente analisis de lo que ha ocurrido en estos 100 dias, de lo que va a ocurrir y del terrible sufrimiento que causaran estas medidas en el pueblo argentino, el que a juzgar por los indices de popularidad del cipayo, parece estar ciego a la realidad.

    ResponderEliminar
  3. Sí, pero a partir de ahora y más allá de todos los análisis que podamos hacer de Macri, tanto los diputados como los gobernadores están dando legitimidad a la entrega. Gracias por tus elogios. Abrazo enorme

    ResponderEliminar
  4. Lo de ahora es entrega, lo de antes no. 10.000 millones al FMI, más otros 9700 millones al club de paris. Que viva el relato, que viva la corrupción!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Che, pongan el nombre, aunque sea. Al segundo anónimo: No entendiste nada. Hace bien las cuentas y los riesgos y te vas a dar cuenta por qué es una entrega. Cristian Gomez

      Eliminar
    2. Además, los pagos hechos por el kirchnerismo cerraban puertas de las deudas. La propuesta de Macri las abre a mas deudas y reclamos

      Eliminar

El cuerpo de la vergüenza

La oscuridad nunca ilumina, sino que trae más oscuridad . Un cadáver abre un nuevo capítulo y las palabras se escapan del teclado, p...