martes, 18 de diciembre de 2012

Una invitación para salir del frasco



La marcha del miércoles ya está marchita unos días antes de su realización. La bomba nuclear que prometió Michelli apenas será una bombita con muy mal olor. Una metáfora dolorosa y confusa. Sobre todo porque son los pueblos las víctimas de ese tipo de artefactos tan destructivos y no los que las arrojan. Pero no es sólo eso lo que condena la movilización del 19 al fracaso. La margarita de Moyano se está deshojando en un lento strip tease. La Bancaria, un gremio alineado con el camionero, anunció que no asistirá a la protesta. En un comunicado, los representantes de ese sector expresaron la necesidad de un “acuerdo o pacto social para consolidar los avances económicos y sociales de los últimos años" y se comprometieron a realizar un "un esfuerzo superador de las diferencias, aunque ese pacto no debe ni puede restringirse exclusivamente a los precios y salarios". También perdió el apoyo del gremio de los pilotos, pues Pablo Biró, cercano a Hugo Yasky, se impuso en las elecciones con el 61 por ciento de los votos, desplazando a Jorge Pérez Tamayo, un aliado incondicional. Menos mal que ahora cuentan con el multitudinario aporte del radicalismo, que no sabe dónde acomodarse. Parece que Moyano y los sindicalistas rebeldes están considerando seriamente si convocar una concentración en Plaza de Mayo o tomar un vermut en algún barcito de la zona. Por suerte, de confirmarse el mal tiempo pronosticado, tendrán una buena excusa. La fecha elegida también le juega en contra: el 19 de diciembre de 2001 nos encontró en la ruina, en la peor crisis de nuestra historia. Un día para recordar, no para realizar una caprichosa protesta, más funcional al Poder Fáctico que a los trabajadores. Pero el GPS condujo al camionero por esos rumbos y parece que lo extravió para siempre.
El que también está extraviado pero continúa de gira es Hermes Binner quien, de cara al 2015 está tratando de instalar el programa “La Argentina que queremos”, un documento que propone 20 ideas para 20 años como alternativa al kirchnerismo. En realidad, una enumeración de buenas intenciones que no indica ningún recorrido. Precisamente, una propuesta política requiere un cómo para diferenciarse de los adversarios. No debe haber un partido en el mundo que proponga acrecentar la pobreza y explotar a los trabajadores. Todos proponen lo contrario, aunque después no puedan o no quieran realizarlo. Los objetivos son sólo metas, que hasta pueden ser compartidas por amplios sectores de la sociedad, pero la manera de alcanzarlas es lo que marca la diferencia. Nadie va a oponerse a la construcción de una sociedad equitativa, pero eso no puede lograrse con el simple voluntarismo. Quien piense que puede realizar una redistribución del ingreso sin conflicto con los grupos más poderosos de la economía o está mintiendo o no sabe lo que dice. Transformar un país desigual siempre va a generar resistencia en los que no quieren ceder un palmo. El diálogo y el consenso que muchos reclaman no es más que una muestra del cinismo de los poderosos.
Aunque el coleccionista de autógrafos no quiera reconocerlo, su mirada no está puesta en 2015, sino apenas en las próximas elecciones legislativas. Aunque sueña con lucir la banda presidencial en su pecho –como algunos de los que desfilan por los estudios de TN- sabe que será muy difícil escalar la montaña de votos que lo separa de Cristina. Y al resto, para qué vamos a hablar. El sólo pensar en competir nuevamente con Ella… Por eso, en el programa presentado por el FAP, no aparece entre sus veinte puntos el más nombrado en los discursos: no a la re-re. Muchas veces el líder –por llamarlo de alguna manera- de esa agrupación insiste en denunciar que La Presidenta guarda la malsana intención de reformar la Constitución que habilite un tercer mandato. O muchos más. Y hasta se dedica a recopilar firmas, por las dudas. Para el que dejó un déficit monstruoso en una de las provincias más ricas del país sin impulsar su desarrollo, detrás de todos los logros del Gobierno Nacional está la perpetuación en el poder. Y eso le basta para situarse en la vereda de enfrente, a tal punto de alinearse con los carroñeros que quieren hincar nuevamente sus pestilentes colmillos en nuestro patrimonio.
En un salón del Tenis Club de la ciudad de Reconquista, ante unas 300 personas, el ex anestesista sostuvo que “en la Argentina hay una disputa por el espacio del progresismo entre quienes sólo lo declaman y son una cáscara vacía y quienes tenemos una visión diferente, le damos contenido y lo demostramos todos los días con nuestras acciones". Precisamente, no tienen mucho para demostrar y en los espacios en los que se acurrucan no abunda el progresismo, sino todo lo contrario. Y después, la falacia: "Hoy se quiere imponer desde el gobierno nacional un relato único y eso no es cierto. Hay múltiples voces y visiones”. Nadie impone ningún relato a nadie. Lo grave de esta frase es que se prende como un bagre del latiguillo que corean los voceros de las corporaciones, los que defienden el discurso que dominaba hasta hace muy poco. Y hay que perderle el miedo al término relato, que no es más que la coherencia que imprime el discurso a una serie de hechos dispersos. El relato es lo que nos mantiene ligados, lo que nos hace humanos. Las religiones –re-ligar- se conforman alrededor de un relato mítico, la historia es un relato; la biología, la medicina y hasta la matemática se sustentan gracias a un relato. Sin relato, todo sería un caos.
Un poco ofendido por el jolgorio del 9D, Binner sostuvo que “es inaceptable que se convoque a una fiesta por los 29 años de la democracia sólo para ellos". Que se sepa, no se enviaron tarjetas con invitaciones personalizadas. La convocatoria era amplia y no se exigía ningún tipo de afiliación. Tampoco se cobraba entrada para asistir a los múltiples espectáculos que se ofrecían. Quien no fue es porque no quiso. Además, sólo en estos últimos nueve años la democracia ha cobrado sentido porque ha logrado transformar en realidad aquellas emocionantes promesas de Alfonsín (El Sabio, no el necio): “con la Democracia se come, se educa, se cura”. Y en los tiempos de Don Raúl, sólo quedaron en promesas porque las hienas todavía estaban al acecho, apenas disminuida su capacidad de daño. Si bien aún conservan su poderío y avidez, están más expuestas que nunca y torpe es quien no advierte que es el momento de comenzar a domesticarlas. Quien no asistió a las celebraciones del día de la democracia y los derechos humanos es porque resolvió destinar unos mimitos a las fieras.  
Y en un notorio extremo de incomprensión, el Ex Todo agregó: "nosotros queremos un país donde convivan todas las voces y sean escuchadas". Incoherencia patológica, si las hay. Porque si la sacamos del contexto, parece una frase de apoyo a la aplicación de la LSCA. Pero el difuso socialista ha manifestado muchas veces que hay que respetar la libertad de expresión, en defensa del Grupo Clarín y, por tanto, en detrimento de la ley. En esa frase, subyace una mentira: denuncia la vulneración de un derecho que de ninguna manera se vulnera. No es tan transparente –palabra que les apasiona a los fapistas- presentar un programa de gobierno hablando de generalidades y, menos aún, si se denuncian cosas que no ocurren. Encima, con el disfraz de los buenos deseos.
Un final con mucha fuerza
El relato kirchnerista ha descolocado a muchos, porque desde 2003 comenzó a socavar el sentido común construido por el neoliberalismo a lo largo de casi treinta años. El sentido K no se impuso con un golpe de estado, sino que fue ganando conciencias a través de conquistas insospechadas, sembrando flores en medio de las ruinas y restaurando una soberanía que había sido pisoteada como un trapo. El relato kirchnerista no se impone con represión ni es una fábula eficaz que logra engañar a las mayorías. Quien niegue las transformaciones que el proyecto K ha realizado en nuestro país padece de una profunda y tozuda ceguera. Pero esos quiénes existen y son difíciles de convencer. No porque uno quiera que todos los habitantes de nuestro país piensen exactamente lo mismo, como chicanean siempre los detractores. Pero al menos, que reconozcan algunos logros.
Ser crítico no significa solamente estar en contra. Ser crítico significa evaluar a partir de la información, contraponer esos datos con lo que uno puede comprobar en el entorno y finalmente, activar el pensamiento, generar ideas. Ser crítico significa trabajar y no memorizar de manera parasitaria. De lo contrario, uno se convierte en repetidor de frases hechas, opiniones pre-fabricadas, prejuicios con forma de titulares. Muchos hablan del relato K, pero nadie se atreve a transformar en plataforma política los ladridos caceroleros, que se nutren con las visiones trágicas de los operadores de las sombras. Individuos engañados que exigen oídos para un torbellino de vociferaciones confusas. Engañados por convicción, pertenencia, identificación, aspiraciones, conveniencia y muchas variantes más. Difícil admitir que uno ha sido engañado. Por eso es más fácil persistir en esa riesgosa inocencia y salir a cacharrear, cada tanto, contra todo. O a elaborar plataformas que se reducen a deseos ya satisfechos o derechos ya recuperados y conquistados. Y no proponen ningún sendero apacible, sino un tortuoso laberinto que recorre oscuros y fétidos parajes acechados por los monstruos de nuestro peor pasado.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Bienvenidos al tren


No hay que ser ilusos: Hermenegildo Sabat no publicará una caricatura de Magneto con un ojo en compota. No es lo mismo la burla del triunfador -como el dibujo de La Presidenta golpeada- que el reconocimiento de una derrota. Esa ilustración no sólo puede condenarse por aludir de manera irresponsable a la violencia de género. Ese ojo en compota pertenece a todos los ciudadanos, que recibieron cada uno de los golpes –con todo lo que eso significa- que el Grupo Clarín ha dado cuando necesitó crecer. Para la mirada del individuo absoluto -medios con hegemonía en decadencia, cacharreros y políticos cómplices- el golpe lo recibió Cristina como individuo. Para la visión de un colectivo, de un conjunto de ciudadanos que decidió ser país, de una mayoría que eligió con énfasis un nuevo proyecto, ese golpe hirió a casi todos. Como también cada una de sus mentiras, de sus intentos por quebrantar el lazo que une a La Presidenta con sus representados, de su insistencia en instalar un clima de sospecha permanente, de sus mensajes mafiosos, de sus zarpazos a nuestro patrimonio. Porque no olvidemos que nos deben mucho. Gran parte de la deuda externa –sino toda- es una transferencia de recursos al Poder Económico, concretada por gobiernos cómplices o sumisos sin nuestro consentimiento. Acatar de una vez por todas al Estado como gestor de la vida nacional en todas sus dimensiones en beneficio de las mayorías sería una manera de saldar esas deudas. Quizá la más leve que podemos conceder.
Otro fin de semana para el recuerdo. El 25N se adelantó unos días y el juez Horacio Alfonso nos regaló un fallo histórico. La LSCA no afecta la libertad de expresión ni ningún otro derecho. Todos los legisladores y exponentes de las fuerzas políticas –cada vez más debilitadas- que desfilaron por las emisoras del Grupo quedaron, como siempre, descolocados ante la realidad. Y lo seguirán estando, mientras insistan en jugar a la no-política bajo las faldas del poder fáctico; mientras se empecinen en la negación de toda legitimidad y reconocimiento al Gobierno Nacional; mientras sigan camuflando los preceptos nefastos del neoliberalismo con buenas intenciones. Pero, sobre todo, mientras sigan ignorando el proyecto de país que apoyó la mayoría: el único en mucho tiempo que está reparando el pasado, restaurando el presente y construyendo un futuro.
Pero no es ése el único fallo que nos alegró el fin de semana. El Tribunal del Mar determinó que el embargo de la Fragata Libertad contradice todas las normas jurídicas y acuerdos internacionales, por lo que debe ser liberada antes del 22 de diciembre. Una foto del 8N: una cacerolera furiosa gritó a la periodista Cynthia García “devolvé la fragata, chorra”. Una foto absurda que es el resultado de una película artera, de una batería de informaciones falaces cuya usina se sitúa en las oficinas del monopolio. Y no sólo los caceroleros cacharreaban. Hermes Binner –feliz con su nuevo rol de coleccionista de autógrafos- quería convocar a los ciudadanos para estampar su rúbrica en una solicitud a La Presidenta para que se arrodille ante los buitres. El Frente, más que progresista, debería llamarse entreguista. No fue el único, por supuesto. Algunos propusieron hacer una vaquita a través de una cuenta bancaria. Otros resultaron más patéticos, irrisorios, miserables, ladinos. Cipayos con todas las letras, aunque a algunos les parezca anticuado utilizar ese vocablo. Y ya que estamos, rescatemos otra antigualla muy actual: oligarcas. Otra más: patricios.
Hasta arriesgamos la construcción de una frase: los cipayos son los que defienden los intereses foráneos en beneficio de los oligarcas, de los patricios, de los que se creen los dueños del país. Si esa gente no ha cambiado, ¿por qué debe actualizarse el lenguaje? ¿O acaso Macri –por ejemplo- no piensa como un oligarca de principios del Siglo XX pero con el camuflaje del presente? ¿O ya nos olvidamos que reivindicó los tiempos del Centenario y los calificó como los mejores de nuestra historia? Por supuesto que no tiene la formación intelectual necesaria para llegar a esas conclusiones y sólo recita frases hechas, esa especie de sentido común de las clases privilegiadas. No es imprescindible ser inteligente ni instruido para tener muchísima plata. Los ignorantes con abultadas cuentas bancarias abundan por doquier. Y, como sólo la avidez cobra sentido en esas mentes, pretenden imponer un mundo injusto, malsano, excluyente, desalmado, empobrecido, desigual, violento, que es lo que garantiza el crecimiento de su capital.      
Con el dictamen de Fernando Uriarte y el fallo del juez Horacio Alfonso se aleja un fantasma agitado por los agoreros. Pero además, esos dos escritos se convierten en una justificación rotunda de la ley: no sólo es constitucional, sino también necesaria. Contra todas las tonterías que dicen y escriben los apologistas del latrocinio, sin ella no podría garantizarse la libertad de expresión. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos afirma que “los monopolios y oligopolios en la propiedad y control de los medios de comunicación deben estar sujetos a leyes anti-monopólicas por cuanto conspiran contra la democracia”. En su escrito, el juez sienta las bases de una comunicación verdaderamente democrática: “debe prevalecer el derecho de televidentes y oyentes y no el de los emisores, ya que es crucial el derecho del público a disponer de un acceso adecuado a las ideas y experiencias sociales, políticas, estéticas, morales de otro tipo”. Además, Alfonso sostiene que los artículos 45 y 48 no afectan la libertad de expresión. Sobre todas las cosas, la sentencia concluye que “el interés general tenido en mira por el nuevo ordenamiento responde al objetivo de diversificar la oferta informativa y ampliar la posibilidad de ejercer la libertad de expresión a la mayor cantidad posible de medios de comunicación”.
Los abogados del Grupo Clarín podrán apelar una y mil veces este fallo, acá y en Marte y sus sicarios periodísticos podrán practicar gestos asustados, estreñidos o indignados frente a cámara para alimentar los odios y temores del público cacharrero.  Pero nada más podrán hacer para frenar una ley aprobada en el Congreso y avalada por la Corte Suprema, salvo alterar el orden institucional. Aunque pongan en escena a prestigiosos constitucionalistas que reciten un guión insostenible. Una nueva victoria de la Política sobre la Economía. De la política en serio, que no incluye a las marionetas que saltan de partido en partido según la conveniencia. Tampoco a los que se escudan en generalidades para no revelar lo que piensan ni a los que niegan sus principios por unos centímetros de fama.
Los motivos de un título
Para los que no comprenden demasiado el porqué de tanto júbilo, Clarín es mucho más que un diario o un multimedios. Un sentido común asfixiante, un ideario carroñero y destructivo, con intenciones angurrientas. Oficina de prensa del Poder Fáctico. Clarín es un primer paso, el más largo y difícil, pero está casi dado. Un muro de protección que se empieza a desmoronar.
En breve, los demás monopolios y corporaciones quedarán al desnudo, exhibiendo los abultados y adiposos rollos que deforman su cuerpo, como producto del despiadado saqueo. Tal vez los cambios no sean visibles en el corto plazo, pero en lo inmediato, significa que el Estado vuelve a tomar las riendas del país en beneficio del conjunto y no de unas minorías emperradas en incrementar su patrimonio a costa de las penurias de millones. El acto del domingo fue una inyección de fuerza. El fallo del viernes nos dio la razón constitucional. Y el sábado, nos devolvieron la dignidad internacional.
Las cosas cambian cuando ya no se soporta la permanencia de un statu quo demoledor. A lo largo de nuestra historia nos encontramos ante hechos que se convirtieron en límite: la guerra, la dictadura, el soldado Carrasco, la crisis de 2001, Marita Verón.  En el caso de Clarín, con su avance permanente para obtener más, aunque para ello deba alterar nuestro bienestar, la frontera es un muro que ya estamos derribando. Cuando ya tenían todo, quisieron mucho más, a costa de condicionar gobiernos legítimamente elegidos. El juez Alfonso afirma, en sintonía con la Corte, que si, por la aplicación de la ley padecen alguna pérdida pecuniaria, deberá acordarse una forma de resarcimiento entre las partes. Más que caraduras serían si reclaman algo. Aunque queden en cero, nos seguirán debiendo una fortuna. Por fin la democracia está cobrando su verdadero sentido; por fin la política está asumiendo su rol; por fin estamos construyendo un país con todas las letras. Bienvenidos a este tren que parece tener mucho combustible. Y asegura un recorrido apasionante, con paisajes coloridos y un destino luminoso. Bienvenidos a la democracia.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Vendas amañadas y balanzas imprecisas


Durante último mes del año, la Justicia tomó un protagonismo inusitado. O mejor, su administración. Tanto la cautelar del 6 de diciembre que favoreció –una vez más- al Grupo Clarín como el fallo del Tribunal Tucumano en la causa Marita Verón, piden a gritos una profunda reforma institucional que incluya a sus principales actores. Ambos hechos significaron una profunda decepción en amplios sectores de la sociedad; ambas indican que muchos jueces no han comprendido que el país se ha transformado y que no es el mismo que cuando fueron nombrados. Ya pasaron 29 años desde el retorno a la democracia, pero el Poder Judicial es el que menos se ha modificado. Casi sigue igual que en los tiempos oscuros. Después del fallo de impunidad ocurrido el martes en El jardín de la República, hubo manifestaciones de rechazo en distintos puntos del país. En casos como éste, afloran los oportunistas. Los que apedrearon la Casa de la provincia de Tucumán en la CABA con el solo objetivo de contaminar el ambiente, son unos. La diputada Victoria Donda, acusada por el periodista Eduardo Feinman de arrojar piedras, es  otra, pues aprovechó el malsano incidente para pegarle al Gobierno Nacional. ¿Qué brújula le habrá sugerido a la legisladora que el lanza-cascotes mediático de ultraderecha actúa a favor del kirchnerismo? Si hasta el más conservador decimonónico se espantaría al escucharlo. Más allá de esto, la Justicia está en el ojo de la tormenta. Lo que vendrá: un revoleo de multicolores propuestas para modificar ese poder estatal que hasta ahora parecía intocable.
El fallo por la causa Marita Verón parece un mensaje dirigido directamente a La Presidenta, quien el domingo le había entregado a Susana Trimarco el premio Azucena Villafor por su lucha contra la trata de personas. Y también por lo que dijo en su discurso: “la gente está cansada; por eso necesitamos una Justicia que sirva al pueblo, que sea menos corporativa”. El día posterior al fallo del tribunal tucumano, CFK se mostró sorprendida. “Vamos a tener que poner en marcha –afirmó- creo que la sociedad lo reclama y creo que todos deberán entenderlo, una democratización del Poder Judicial, porque es en definitiva el poder que decide sobre cosas, es el último eslabón en la decisión”.
"María de los Ángeles desapareció, pero no sabemos cómo ni qué le pasó –afirmó Alberto Piedrabuena, el presidente del juzgado que absolvió a los 13 imputados-  No hay forma de determinarlo”. Diez años de investigación, diez meses de debate oral, 150 testigos y los descomunales prontuarios no fueron suficientes para esclarecer los hechos y meter entre rejas a los más que sospechosos acusados. Los Ale nacieron en un puesto del mercado de abasto y se hicieron poderosos a fuerza de prepotencia. De ahí, extendieron sus zarpas a la barra brava de San Martín de Tucumán. Y después, La Chancha, uno de los integrantes de la familia, culminó como presidente del club. Junto a su mujer, abrió la remisería Cinco Estrellas con 400 coches 0 Km que, en poco tiempo se reprodujeron hasta 1200, número excesivo para una ciudad de 550000 habitantes. Cuando asume José Alperovich como gobernador, en 2003, se prohíbe la circulación de remises, lo que termina con el negocio legal de los Ale pero les abre la puerta de los negocios clandestinos. Robo de tierras, agresiones y relación con muchos prostíbulos de Tucumán. Y la casi certeza de que han sido autores de muchos homicidios. A pesar de todo esto, están libres.
“Creo que hay una gran demanda de democratización en la sociedad –afirmó CFK en Pilar- como dije el otro día. Cuando yo afirmé que los jueces dejan entrar y salir a narcotraficantes, a gente que viola o mata, no le gustó a algunas organizaciones y me lo reprocharon, pero nunca pensé que eso podría pasar en este juicio con tal nivel de conocimiento público”. Claro, una cosa es un delincuente ocasional –no menos peligroso ni punible- cuya historia se enreda con la exclusión y otra una banda organizada para el delito que mueve fortunas, con el visto bueno de quienes deberían impedir esas actividades. Dicho esto para no mezclar las cosas ni para que nadie señale contradicciones inexistentes. “No tengo pruebas –confesó La Presidenta- pero no tengo dudas de que cuando hay dinero de por medio puede estar el mundo tocando trompetas que no les importa nada”. En una clara alusión a los beneficios económicos que puede haber significado el fallo para los letrados.
 “Ya tenía información de que La Chancha Ale ha sacado los dólares debajo del colchón y les puso a ellos” –señaló Susana Trimarco- “No puede ser esto. Es una vergüenza, es una estafa. Estafaron a todas las pobres víctimas que se sentaron a decir lo que les hicieron”. Muchas sospechas que flotarán durante algún tiempo en la agenda informativa hasta que se confirmen. Si la Justicia actúa con celeridad. Si el Poder Político se decide a actuar y no se queda sólo en las simples y floridas palabras. Y esto involucra a todos. O casi, porque algunos estarán más que satisfechos por tener algunos jueces en el armario dispuestos a blanquear los chanchullos. ¿Qué otro poder del Estado –preguntó Cristina- díganme qué otro poder del Estado o inclusive desde el mundo privado, qué poder dentro de la sociedad tiene un cargo asegurado para toda la vida y si hay que juzgarlo lo juzgan únicamente los pares y los abogados que son los que dependen de él?”.
El nuevo desafío está en marcha: nuestro próximo escalón es democratizar la administración de justicia. La consigna parece fácil de comprender, así a simple vista. Sin embargo, ni tanto ni tan poco. Por supuesto que nadie propondrá que los jueces comiencen a usar togas, martillos y cenicientas pelucas con bucles para parecer más magistrales. Divertido, pero camino equivocado. Porque democratizar puede significar muchas cosas, desde someter a los jueces a elecciones libres hasta la conformación de jurados populares, que no deben ser considerados como brigadas linchadoras. O reeducar a los magistrados en los principios de los nuevos tiempos que estamos transitando. O jubilar de un plumazo a todos los jueces que fueron nombrados durante la dictadura y siguen actuando como si nada hubiese cambiado. O comprender que la justicia deja de serlo cuando se demora. O todo junto.
Sin dudas, resulta difícil afrontar la transformación del sistema judicial si algunos desconcertados a voluntad todavía claman por la reconciliación o analizan la historia desde el modelo de los dos demonios. O como Margarita Stolbizer, que con tal de obtener unos centímetros de fama, se aferra con uñas y dientes a las faldas del Grupo Clarín. Y eso no es nada: pone bajo sospecha el testimonio de una víctima del terrorismo de Estado, al denunciar que Lidia Papaleo y Gobierno Nacional “acordaron para que su testimonio sea el sostén de toda la operación” en la causa sobre la apropiación de Papel Prensa. Y fundamenta sus dichos con un absurdo. "Creo que, con Lidia Papaleo, había un acuerdo del Gobierno previo para que el testimonio fuera el sostén y el fundamento de toda su operación, por lo tanto no me parece extraño que Lidia Papaleo haya salido en defensa del argumento oficialista". Pero, por supuesto, lúcida legisladora, que el testimonio de la viuda de Graiver es el punto de partida: si es la víctima del mafioso latrocinio, junto a los integrantes de la empresa fundada por su marido. En lugar de reclamar el avance de la causa para conocer la verdad, la líder del GEN enturbia el ambiente con insostenibles denuncias.
Aunque demoramos demasiado en encontrar el camino de la Justicia, Argentina se ha convertido en un ejemplo en la lucha por condenar a los genocidas, gestores de nuestro peor pasado. Ahora estamos avanzando hacia los cómplices civiles, verdaderos ideólogos y beneficiarios de la dictadura. Y eso es lo que quieren frenar. Como Clarín está tan debilitado para seguir brindando protección a las grandes corporaciones económicas, ahora deberán apelar a los guerreros del Poder Judicial para reforzar los muros defensivos. Por eso es oportuno comenzar a pensar en una nueva institución que administre justicia, con más herramientas, controles y sanciones; con un recambio periódico; con una interacción más fluida con la sociedad. Y para eso habrá que discutir todo lo que haya que discutir y cambiar lo que sea necesario cambiar. Hasta la Constitución, si en algún momento resulta un obstáculo, por más autógrafos que recopilen los que se resisten a comprender.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Al compás del tamboril


Si los ladridos caceroleros merecieron varios Apuntes, cuántos más inspirará la fiesta del domingo. Pero, por mera modestia, este ignoto profesor de provincias intentará contener su entusiasmo. Gracias a la extensión al infinito de la medida cautelar que protege de manera indignante al Grupo Clarín, la celebración por los 29 años del retorno a la democracia cobró un nuevo sentido. Quizá señala un límite, para empezar, pero el mensaje de esas multitudes en la calle expresa mucho más. Un pasado, un presente y un futuro se conjugaron en la tarde del domingo y los que no lo comprendan quedarán encerrados en los locales partidarios y los estudios de TV. Como en verdad ocurrió. Una galería de fenómenos opositores fue lo máximo que pudieron ofrecer para conmemorar el Día de la Democracia y los Derechos Humanos. Como se niegan a reconocer que se están equivocando, se arrinconaron en el comité radical para mascullar su cada vez más notorio fracaso. No alcanzan a vislumbrar que, del lado de las fieras, no llegarán a ningún lado. Mejor, así molestan menos en la reconstrucción que la mayoría de los ciudadanos está llevando adelante. Mientras tanto, siga, siga, siga el baile…
Sólo lágrimas y lamentos pudieron ofrecer a los medios, generalidades sobre la nada, berrinches y caprichos. Muchos pucheros para esta época del año. Cualquier excusa es buena para intentar alguna alquimia electoral que los rescate del profundo pozo en el que se han zambullido. Eso sí, en soledad. Sin multitudes ni cánticos de alegría. Las cacerolas no armonizan con este tipo de celebraciones. Por eso, como buenos líderes, no convocaron a nadie. Para ellos, la democracia se funda en la soledad del individuo. Las masas pueden resultar perturbadoras para una construcción política “en serio”. Más que un festejo, parecía un velorio, aunque para la foto grupal simularon alguna que otra sonrisa estreñida. Más que un conjunto de políticos de la oposición que están buscando algún hueco para retornar a la vida real, parecía una desgastada y vetusta foto de tiempos afortunadamente idos. Una naturaleza tan muerta, que ya comienza a destilar cierto hedor.
Pero insisten y allá ellos. Mauricio Macri, Hermes Binner, Julio Cobos, Ricardo Alfonsín, Mario Barletta y algunos más del elenco estable pusieron pecho al ridículo y trataron de entonar el Himno de cara al futuro. En ese contexto, la solemne y vibrante melodía de Blas Parera sonó como una marcha fúnebre. El día anterior, en la Plaza, hasta daban ganas de bailarlo. Pero con esas voces estranguladas por las corbatas, los versos de López y Planes debían parecer un canto de rendición y sometimiento. Y, temerosos de quedar fuera de juego para siempre, procuraron sumar todos los esfuerzos posibles en contra de la re-re que nadie ha propuesto oficialmente. Su mayor obsesión es destronar a Cristina. Esa es la primigenia coincidencia, lo único que pueden exhibir como proyecto, lo que más los hace balbucear. Y lo que desata sus peores pesadillas, ya que estamos.
Un museo de cera con ideas resecas o un tren fantasma aterrador, algo así. “Podemos tener diferencias respecto de cómo se logran los objetivos –recitó Macri, sin equivocarse- pero todos compartimos las mismas buenas intenciones”. Como el retorno al modelo neoliberal y la sumisión del país a sus torpezas, complicidades y angurrias, por ejemplo. Y en pos de esas hermosas intenciones, Hermes Binner posó para la foto junto al que, hasta hace muy poco, consideraba su límite. El límite del ex gobernador de Santa Fe es él mismo, aunque todavía no se ha dado cuenta. Eso sí, todos firmaron un florido documento, “Compromiso Republicano”, en el que se comprometen –redundancia que vale la pena- a “observar la Constitución Nacional” y a “defender el equilibrio de poderes”. De ser así, deberían exigir al Grupo Clarín que acate el mandato de una ley votada de acuerdo a las normas constitucionales e incluir en ese equilibrio por el que tanto se rasgan las vestiduras al Poder Económico, que es el que más ha producido desequilibrios en toda la historia.
 También expresan en ese folleto estar a favor de “la defensa de los derechos humanos”, aunque uno de los firmantes, Alfonso Prat Gay, haya declarado que “el momento de democracia exige convocar a una solución definitiva, justa y reconciliadora con todos los argentinos”. Cuando algunos hablan de reconciliación, un inevitable escalofrío sacude la piel. El hospitalario Mario Barletta celebró que los presentes deseen “una democracia completa y no ésta, que no lo es”. La completa, ¿vendrá con fritas? ¿Acaso será incompleta porque no tienen posibilidades, siquiera, de tomar unos mates sentados en un escalón del podio? Y después, las naderías: “hay que pelear día a día por las instituciones de la democracia. Debemos hacer posible la igualdad de oportunidades, una educación para todos y de calidad, el acceso a un trabajo digno y la lucha contra la exclusión social y la pobreza”. Debe haber olvidado que en su auditorio había algunos exponentes de PRO, que para nada comparten esos objetivos tan altruistas.
Pero el que más se lució fue el ex anestesista Hermes Binner. “No debemos conformarnos con que la democracia sea un acto que se hace cada dos años, y lo ha demostrado el 13S, el 8N y el 20N, porque la gente quiere participar”. En esas fechas protestonas, lo que más se pedía era la renuncia o la muerte de la yegua, algo que, en este contexto, está muy lejos de ser democrático. Pero no conforme con eso, recrudeció su endeblez intelectual al decir que el acto del domingo en Plaza de Mayo fue “sectario, porque la recuperación de la democracia no pertenece a un partido, sino a todos los argentinos”. Sin dudas, no tenía a mano un diccionario o le fallaba el GPS. Las sectas son minoritarias y, por lo general, evitan la luz del día o los espacios abiertos. Para el que se cobijó en un lugar cerrado con poco público, los sectarios son los que conformaron esa multitud que desbordó las calles con su alegría durante toda la tarde del domingo.
“Si no se respetan las leyes, ¿de qué democracia estamos hablando?”, se preguntó Cristina durante el discurso que dirigió a los asistentes. En una oportuna Cadena Nacional, ofreció uno de los discursos más luminosos de su segundo mandato. “Es necesario que la independencia de la Justicia no sea sólo del poder político, sino también del poder económico de las corporaciones. Quiero una democracia plena y profunda, comprometida y sin privilegios”. Y para desterrar el clima de desconcierto que sembró la nueva cautelar de la justicia de Clarín, CFK explicó que las convicciones “nos hicieron fuertes, nos llevaron a que estas mujeres tuvieran justicia –y señaló a las Madres y Abuelas presentes¿Cómo no vamos a esperar nosotros unos días o unos meses si ellas esperaron tantos años para tener justicia y saber la verdad? Ellas son el ejemplo”.
“Lo que demuestra esta plaza –sostuvo el presidente de la AFSCA, Martín Sabatella- es que hay un pueblo enamorado del momento histórico que estamos viviendo. De este país de grandes transformaciones, de una Argentina que se puso de pie. Estamos celebrando un año más de democracia al calor de un proyecto nacional, popular y democrático que ensancha esa democracia, la amplia y la llena de compromiso social”. Una lección para los que se acurrucaron entre cuatro paredes: la democracia se construye con el pueblo, que debe ser la fuente y el destino de todas las decisiones de cualquier gobierno que se piense democrático.
Y para cerrar, un poco más de CFK: “Lo que es imprescindible para tener, no 29 años de democracia sino 200 o 300, es la unidad popular. Sepan que no es que vengan por este gobierno ni por esta presidenta: vienen por las conquistas sociales”. Y una frase para las célebres del futuro: “yo tengo toda la fuerza que me dan ustedes. Yo no aflojo si ustedes no aflojan”. Mientras los solitarios de la oposición se infectan con los sones de los cacharreros, La Presidenta se nutre con los cánticos de la muchedumbre. Un acertijo final: la democracia, ¿representa a un solidario colectivo jubiloso o a un manojo de individuos irritados?

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...