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jueves, 28 de abril de 2016

Una versión PRO de la sinceridad



Mientras el Gran Equipo de Macri prepara el terreno para las inversiones golondrina, sólo llueven los elogios que el establishment financiero destina al sometimiento a los buitres. Lejos de avergonzarse por los piropos de Paul Singer, los gerentes de La Rosada articulan los mecanismos para profundizar la desigualdad. A pocas horas de la primera gran movilización de todas las centrales obreras, el oficialismo confía en que la enloquecedora parafernalia mediática distraiga al público cautivo de los problemas reales. La súper producción allanadora del fiscal Guillermo Marijuán en Santa Cruz, el entramado procesador de jueces cómplices y el denuncismo compulsivo que no cesa sólo producen la histeria de unos cuantos personajes en canchas de fútbol y vuelos internacionales. Las pantallas son funcionales al verso de la pesada herencia y tratan de ocultar, como pueden, los estropicios amarillos que, más temprano que tarde, nos conducirán al abismo que experimentamos tantas veces.
Como un arqueólogo apasionado, el fiscal Marijuán escarba las tierras de Lázaro Báez en busca del eslabón que confirme la hipótesis de la Ruta del dinero K, una telenovela que ya no tiene a ningún K como protagonista. Bóvedas de cartón prensado y valijas voladoras, a montones. Quizá de esos cráteres gigantescos producidos por topos desenfrenados, en lugar de divisas que comprueben el lavado, aparezcan los restos de algún dinosaurio, tan abundantes en esos lares. Más allá del fracaso judicial de esta movida, nadie pondrá en duda el éxito de taquilla que han conseguido con la transmisión televisiva por la Cadena Nacional de los prejuicios.
Hasta ahora, las acusaciones hacia la gestión anterior surcan el éter como flechas desorientadas. Alguno de los cuantiosos disparos dará en el blanco. Mientras tanto, resulta efectivo enceguecer a la población con un denso humo mediático. Si no es la corrupción, será la lluvia, el frío o las técnicas para sobrellevar esta crisis inducida con el mejor humor posible lo que entretendrá al televidente. Cualquier recurso es bienvenido para ocultar los desastres que se están pergeñando.
 Ellos –tanto los que gobiernan como sus apologistas- se han instalado en un pedestal de honestidad en el que intentan esconder toda la podredumbre que aflora día a día. Sociedades off shore, complicidad con el narcotráfico, tarifazos increíbles, despidos injustificados y masivos, sumisión al Imperio y mentiras pueriles envueltas en un paquete que llaman ‘sinceramiento’. El combo incluye la condena internacional a la protección mediática al empresidente y un pedido de captura de Interpol a uno de los intendentes amarillos. Tanto impacto produce el cambio que casi no podemos asimilarlo y, menos aún, apreciarlo.  
El entramado de mentiras
Aunque los escándalos de estos meses están bien maquillados, no cuesta demasiado descubrir su horror. Ni siquiera tienen sutileza para las justificaciones. Sobre lo que no pueden explicar, guardan un silencio casi infantil. Y son tan obvios que hasta una mascota puede desentrañar sus tretas. De tan bestiales, nos dejan anonadados. En poco más de 120 días han batido muchos récords e hicieron cosas que ningún gobierno había hecho desde el retorno a la democracia. Sin embargo, algunos de los votantes estafados miran a otro lado antes de admitir cuán ingenuos han sido.
 Hasta se dan el lujo de tener una presa política, tema del que el oficialismo nacional ni habla, con la excusa de que es un conflicto provincial. La venganza de Gerardo Morales comenzó en el lejano enero cuando una protesta social fue la excusa perfecta para encarcelar a Milagro Sala, con acusaciones confusas y no demostradas. El sistema judicial de Jujuy ha abandonado toda pretensión de Justicia y se ha sumado a un secuestro cuasi mafioso. Tan mafioso que hasta amenazan a testigos para que modifiquen sus declaraciones. La diputada Mabel Balconte sorprendió el fin de semana con un giro rotundo en su postura: de llorar por el encarcelamiento de Milagro Sala pasó a acusarla por enviar valijas con dinero a Máximo Kirchner. Su secretario legislativo, Santiago Hamud, denunció que fue amenazada por el gobernador Morales con sacarle “los fueros y meter presos a sus dos hijos si no decía lo que ellos querían”. Y mientras buscan fundamentar sus prejuicios para procesar a la líder de la Tupac Amaru, han pasado más de cien días desde que comenzó este atropello a la Constitución.
Mientras esto ocurre en el Norte de país, desde la centralidad porteña los Gerentes PRO siguen planeando el desastre. Para la mayoría, no para la minoría. “Pertenecer, tiene sus privilegios”. Ya lo dijo el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, en la Cámara de Diputados: vienen a “proteger a los que más tienen”. Un fallido que va en sintonía con las pretensiones del establishment. En el Congreso avanza la ley Anti-despidos y en el despacho del empresidente Macri ya está preparado el veto. No es para menos: las principales cámaras empresarias ya se expresaron en contra de esta iniciativa parlamentaria de declarar la emergencia laboral. Por supuesto, prefieren la contrapropuesta de Macri: el plan Primer Empleo es el sueño dorado porque abarata el salario y precariza al trabajador, además de desfinanciar a la ANSES.
Nunca hay que olvidar que todas las iniciativas amarillas están teñidas por la mentira, tanto en el origen como en la finalidad. El default, el aislamiento del mundo, la división entre los argentinos, el estancamiento económico, la pluralidad de voces y muchas otras falacias se convierten en diagnóstico para diseñar un futuro nefasto. El tema del empleo no está exento de esa premisa. Como si siguiera en campaña, Marcos Peña falseó toda realidad ante los diputados: “no estamos frente a un registro de despidos en el sector privado mayor o distinto al que hemos vivido en los últimos cinco años”. Sin embargo, los datos oficiales lo desmienten.
El Sistema Integrado Previsional Argentino, SIPA, indica que se creó empleo formal de manera ininterrumpida desde 2011. En noviembre de ese año había 7.642.985 trabajadores en el sector público y privado y cuatro años después, 8.083.814. Las medidas contra cíclicas tomadas por CFK y su gabinete lograron incrementar en 440.829 la cantidad de empleos registrados. En cambio, desde la asunción de Macri y su Gran Equipo se han producido 141.542 despidos. Y después hablan de Pobreza Cero, trabajo de calidad, desarrollo y demás propuestas marketineras. El cinismo es la impronta y profundizar la desigualdad, el horizonte. Que Macri diga “hemos tomado decisiones difíciles, muchas de las cuales me han dolido; estamos haciendo lo correcto en esta etapa de sinceramiento” es una muestra más de su hipocresía. Sin dudas, están gobernando para enriquecer a los más ricos. Sólo falta que muchos de los estafados con los bailes y los globitos adviertan la falsedad evidente de la pandilla que ha copado La Rosada. Los demás ya nos hemos dado cuenta y estamos dispuestos a recuperar nuestro país.

lunes, 25 de abril de 2016

Los mensajes del símbolo



Un video circuló por la web y sus interpretaciones permitieron saborear una vez más la creatividad de los usuarios de redes. En la ciudad formoseña de Clorinda, justo cuando los miembros del oficialismo se mostraban exultantes por el pago a los buitres, una bandera con mástil portátil cayó sobre la espalda del empresidente Macri. Un incidente insignificante, risueño, fortuito. Aunque su trayectoria podría haber sido otra, finalmente fue ésa. Una muy oportuna travesura del viento. Como una metáfora diseñada por la casualidad, la bandera lo castiga por entregar tan dócil nuestro patrimonio. Una pavada o una señal para el único mandatario que asumió sin jurar con patriotismo. Un hecho despreciable o una venganza del símbolo. Un blooper entre tantos o un ejemplo a seguir por otras banderas que se crucen en su camino. O tal vez puede ser una advertencia sobre lo que será el futuro del país si el Gran Equipo continúa con sus planes de despojarnos de todo para beneficiar a unos pocos.
El día de su asunción, Macri decidió jurar con una honestidad en la que nadie cree, en lugar de hacerlo por un patriotismo que no siente. Estas dos palabras no le cuadran. En realidad, ninguna le sienta bien. Los vocablos se enredan en su boca, se atropellan, se amontonan, se confunden. Tanto él como la vicepresidenta no se caracterizan por la elocuencia, sobre todo cuando tienen que defender lo indefendible. Los intentos de Gabriela Michetti por atenuar el affaire de Costa Salguero no quedarán en la historia como las mejores muestras de sabiduría dirigencial. Después de su hit –ahora negado- “la droga mata tanto a los pobres como a la gente normal”, probó poner como excusa el tamaño de las pastillas. Por lo que parece, la pesada herencia no incluye una lupa para detectar el narcotráfico en sus propias filas.
Pero volvamos a la bandera y su gesto enmendador. En ese momento, el presidente Off Shore estaba protagonizando uno de sus innumerables furcios. A punto de decir ‘trabajadores de calidad’, corrigió y terminó prometiendo ‘trabajo de calidad’. Y entonces, actuó la bandera para llamar la atención sobre ese lugar tan común. En boca de un dirigente gremial, es obvio que la calidad es en beneficio del trabajador. Pero cuando un empresario jugando a presidente la utiliza, la cosa es distinta. Entonces, la calidad se refiere a las ganancias que genera para el empleador. La bandera nos advierte que el trabajo de calidad que Macri promete es el que permita sacar la mayor cantidad de jugo posible de un trabajador. Eficiente, laborioso, sumiso y sobre todo muy barato será el ‘trabajador de calidad’ que se escabulló de su balbuceante aparato fonador. La bandera nos avisa que se vienen tiempos de explotación y no hay que desdeñar su mensaje.
El amarillo vs la Celeste y Blanca
No sólo la bandera nos alerta sobre esto: el pasado nos muestra las heridas de un país al servicio de una minoría. Cuando el establishment gobierna, nos convertimos en piezas de un juego siniestro, en variable de sus ganancias y en obstáculos para su avaricia. Todo junto o secuenciado. Ahora, el Poder Económico administra el país a través de sus ceos que nos ajustan, nos sinceran, nos ‘modernizan’. Muñecos insensibles y desangelados nos prometen un paraíso a largo plazo mientras nos hacen andar por un inexplicable sendero repleto de escenas tortuosas, perversas, inhumanas. Las excusas abundan y son contradictorias, desde la pesada herencia hasta el bienestar inmerecido, desde un sacrificio imprescindible hasta un castigo ejemplar. A veces, hasta llegan a negar las consecuencias de sus decisiones y burlarse de nosotros como Prat Gay con la ‘sensación térmica’ en el tema de los despidos.
Después de haber abonado a los buitres todo lo que requerían y algo más, Macri y su Gran Equipo están clamando por inversiones para generar empleos de calidad que, como ya vimos, no es lo que parece significar. Lejos de redundar en desarrollo, esos capitales que caerán sobre nuestras tierras sólo provocarán más desolación porque serán especulativos. Como en décadas pasadas, succionarán mucho más de lo invertido y nos dejarán en la ruina. Si desde que asumió Macri, la fuga de divisas fue de casi mil millones de dólares por mes, ahora que no tendremos restricciones externas, el torrente fugador será imparable. Para que caiga esa lluvia ácida, hay que garantizar una rentabilidad tentadora y el salario forma parte de esa tentación. Cuanto mayor desempleo haya, más bajos podrán ser los sueldos. Mientras más fácil sea el despido, más condicionado estará el trabajador. Extorsionado, además.
Por eso Macri y su Gran Equipo están contra el proyecto de emergencia laboral, que por fin unifica a gran parte del arco opositor. Con el veto presidencial ya preparado, el Ocupante Temporal de La Rosada consideró que la iniciativa opositora “va a favor de la arbitrariedad y aleja las inversiones”. Más arbitrariedad con la que el Estado Amarillo expulsó a sus empleados no vamos a encontrar en nuestra historia reciente. El trabajo es un derecho y es en esas condiciones en que deben darse las inversiones. Pero para Macri y su pandilla, el trabajo es “una bendición” y los inversores serán los enviados divinos que la distribuyan.
Y después, el empresidente en un abuso de la desmemoria de sus seguidores- consideró que “no podemos repetir errores con fórmulas que ya probamos en el pasado”. Justamente él dice eso, cuyas recetas gubernamentales hieden a naftalina y nos han conducido a la peor crisis de nuestra historia. Insistente en sus inconsistencias, aconsejó no hacer “cosas que no sirven”, aunque en realidad esa ley que se aplicó desde 2002 permitió una notoria disminución del desempleo. Y en su mayor expresión de cinismo, propuso trabajar juntos “en lo que suma”, que debe ser la ausencia de controles a los más grandotes para que sigan fugando a cuentas off shore. Eso, para él, es sumar.
Entonces, apareció la bandera, con los colores que le imprimió Belgrano, con la valentía que le insufló San Martín y con la Independencia que deberemos refrendar dentro de un par de meses. El símbolo que nunca vota, el viernes dio su veredicto. Si hoy estamos en dificultades es por decisión del Gran Equipo. Y no vamos bien, al menos para la mayoría. Tampoco nos espera ningún paraíso al final de este camino. El modelo cruel que están restaurando no está pensado para 40 millones. No habrá desarrollo ni pobreza cero en los planes de esta ceocracia. Las cuentas off shore están dispuestas para resguardar el botín y Ellos están en todo. Si la bandera hablara, nos diría todo esto, pero en su mudez celeste y blanca, sólo pudo dar una oportuna advertencia con forma de travesura.

jueves, 21 de abril de 2016

El contenido de los globos amarillos



Tanto ocurre que no pasa nada. La seguidilla de escándalos grandes y pequeños de estos meses amenaza quedar en el olvido, como el extravío de la valija con joyas que la vicepresidenta traía de la Cumbre de Quito en el lejano febrero. Las dádivas se perdonan cuando los beneficiarios son amarillos. Ni siquiera tienen el destino de un cajón de tribunales. Sólo el olvido. Lo nuevo tapa lo viejo y las justificaciones se ocupan de limar cualquier gravedad. En todo están Ellos, de todos los lados posibles del mostrador, en una confusión constante de roles: empresarios que ahora son funcionarios, sin abandonar una pizca de su impronta original. Kilos de papel y horas de aire han ocupado para la telenovela “La ruta del dinero K” con pruebas endebles y relaciones fantasiosas, pero a la Autopista de las fortunas M le destinan poco y nada. Y eso que está todo tan a la vista que ni hace falta investigar.
La protección mediática es tal, que los periodistas de Canal 13 y La Nación ya conocían el contenido de los Panamá Papers en tiempos de la campaña electoral, pero guardaron un cómplice silencio para no torcer el resultado de las elecciones. No hace falta ser un experto en contrafácticos para imaginar una historia diferente. Saber que uno de los candidatos al balotaje estaba involucrado en más de una docena de cuentas off shore junto a muchos de sus posibles funcionarios hubiera hecho dudar a algunos votantes de Cambiemos. Por eso salieron a la luz hace apenas unas semanas, cuando la repercusión internacional hacía imposible tapar el escándalo. Escándalo que ha impulsado la renuncia de dos primeros mandatarios –Islandia y Ucrania-, de un ministro español y hace tambalear a David Cameron. El presidente de España, Mariano Rajoy, especificó: nadie que haya operado en paraísos fiscales puede estar en el gobierno, en esto tenemos que ser muy rotundos”. Desde La Rosada, un coro de grillitos ensordece a los transeúntes.
Para los medios internacionales, la situación del empresidente Macri y sus empresas off shore es la más grave de todas. Para los locales, ya es cosa del pasado. Desde el oficialismo, con incoherencias y contradicciones, pretenden dar por cerrado el tema, aunque casi todos estén involucrados en ese paraíso que quieren mudar a la CABA. Y las mentiras de Macri para gambetear el asunto son tan evidentes que da lástima enojarse. No hace falta demasiada imaginación para suponer la reacción si esto hubiese ocurrido durante el gobierno anterior. El linchamiento mediático se hubiera transformado en una cadena continua y los odiadores ocuparían las calles con sus cacharros domésticos, como si la corrupción indignante tuviera un solo color.
Cómo dibujar una sonrisa en rostros tristes
El nuevo episodio tampoco puede vulnerar la coraza. La causa de los dólares futuro sólo está pergeñada para perseguir a Cristina y sus funcionarios, no para salpicar a los especuladores M. Sin embargo, el entrecruzamiento de denuncias ha involucrado al mismísimo juez Claudio Bonadío por autorizar al presidente del Banco Central, el procesado Federico Sturzenegger a realizar el pago de las operaciones sospechadas de ilegales. Un embrollo de comedia que nos ha costado muchos millones. Un procedimiento habitual –la venta de dólares a futuro- que se convirtió en una estafa, no de los anteriores funcionarios, sino de los actuales. No es como intentó explicar el jefe de Gabinete, Marcos Peña, que son “casos particulares, personas de nuestro equipo que cumplían un rol como empresarios [que] pudieron haber vivido situaciones que los llevaran a realizar la operatoria de dólar futuro, pero se interrumpieron cuando fueron funcionarios”. Como funcionarios, tomaron la decisión de devaluar en su propio beneficio, contra la palabra de Macri, que en campaña había prometido no devaluar. Además, ¿qué es eso de ‘vivir situaciones’? Especular es una pulsión, un vicio, una malsana costumbre que daña al conjunto, no un accidente ni una ‘situación’. Tanto cinismo abunda en el PRO que siempre se presentan como víctimas.
Pero con ellos siempre hay más. Esta semana, Macri se reunió con empresarios en la Quinta Residencial de Olivos para representar el mejor stand up del año. “Creo que es hoy, es aquí y es ahora el momento de poner todo lo que tenemos, porque tenemos hijos, porque tenemos nietos”, recitó Macri ante los asistentes, muchos de los cuales también deben tener empresas off shore y cuentas en paraísos fiscales. Poner “todo lo que tenemos”, ¿significa repatriar las fortunas que han fugado en las décadas anteriores y que es el equivalente a la deuda externa? Si es así, debería predicar con el ejemplo y devolver lo que el Estado le subsidió con la estatización de deuda privada en 1981 y con la pesificación asimétrica de 2002. No sólo él sino muchos de los que lo escuchaban. Después de asegurar que su gobierno es ‘facilitador’, prometió ayudarlos a negociar con los líderes sindicales que, según el Presidente Off Shore, están ansiosos por preguntar “¿qué tenemos que hacer de nuestra parte para que haya más trabajo, en qué tenemos que mejorar nuestros convenios?”. No hay que tener muy buen olfato para detectar detrás de estas angelicales promesas un intento de flexibilizar los contratos laborales. Flexibilizar no es otra cosa más que precarizar las condiciones de los trabajadores y de esta forma, asegurar mayores ganancias a los empresarios para que puedan seguir fugando a paraísos fiscales. Receta que se ha probado en otras oportunidades y no ha dado el resultado esperado. O, por lo menos, el públicamente anunciado.
El marketinero discurso PRO anuncia desde hace tiempo una lluvia de dólares, desarrollo, empleo y alegría pero hasta ahora sólo hemos tenido un torrente de despidos, tarifazos, hipocresía y prepotencia. De agua también, pero la culpa es de otro Niño. Con Ellos, lo mejor siempre estará por venir y mientras esperamos, nada mejor que tener un “experto en felicidad”, como Daniel Cerezo, que nos enseñará a ser felices más allá de las condiciones materiales de existencia.
Con la bosta hasta el cuello, pero con la mejor sonrisa, parece ser la receta amarilla para afrontar el porvenir. Aunque suene exagerado, no quedará otra, porque de la mano del Gran Equipo ingresaremos al mundo de los predadores financieros, el FMI y las calificadoras de riesgo, creadores de tétricas cifras que nos acosaron en el pasado. Esta tríada del terror estaba ansiosa por poner sus garras en nuestras tierras y los amarillos nos sirvieron en bandeja.
Mientras tanto, en la reunión de Gabinete Ampliado que se realizó en estos días en el nuevo living macrista –antes conocido como Centro Cultural Kirchner-, Cerezo pontificó que para terminar con la pobreza, “la cuestión no es incluir, sino respetar, aceptar la diversidad y aprender a construir un nuevo código”. Ni siquiera el famoso derrame hace falta para alcanzar la Pobreza Cero. El experto en felicidad aportó a los funcionarios el consejo que mejor saben ejecutar: “combatir la pobreza es llenar al otro de sueños y esperanzas”. Evidentemente, los PRO ganaron las elecciones porque son notables vendedores de buzones y, aunque ya no pueblan las esquinas como antes, todavía abundan los compradores. Ya lo estamos viendo: los globos están llenos de un aire prometedor, pero cuando se desinflan el fluido que exhalan apesta como el peor de los pantanos.

lunes, 18 de abril de 2016

Los laberintos del discurso PRO



El accionar discursivo del Gobierno Amarillo es enloquecedor. Aunque la superficialidad, incoherencia y cinismo de los funcionarios parezcan improvisados -como si fueran producto de la torpeza- en realidad, cada palabra está muy calculada. Si después de recorrer las zonas inundadas del Litoral, Macri dice "siempre le pido a Dios que me ilumine para poder llegar a los argentinos”, no es –como parece- porque un brote místico aniquiló su espíritu empresarial. Esta frase está diseñada para desconcertar; incluye valores religiosos y patrióticos para conmover a los espíritus piadosos; hasta parece el clamor de un mártir para salvar a su pueblo en una tragedia clásica. Sin embargo, revela, al menos, dos puntos inquietantes: cualquier mortal suplica a la divinidad cuando está desesperado, lo que sugiere que no sabe cómo gobernarnos; si tiene que apelar a Dios para llegar a los argentinos es porque él no se siente tal. Y un premio extra de esa frase: como presidente, no necesita llegar a los argentinos como si fuera un músico o un actor sino conducirnos hacia un país del que todos podamos gozar.
Pero eso está cada vez más lejos. No porque los hados nos sean adversos, como parecen sugerir, sino porque las medidas tomadas por el Gran Equipo no están pensadas para brindarnos goce alguno. Esto no es producto de ningún análisis caprichoso por parte del Autor de Estos Apuntes. Ellos mismos admiten que sus decisiones afectan la vida de muchos ciudadanos. No sólo los integrantes del Staff Amarillo sino los que los felicitan, como el titular del Comité Financiero del FMI, Agustín Carstens, que aseguró que “las nuevas autoridades económicas de Argentina iniciaron un proceso para poner la casa en orden pero, en el corto plazo, algunas medidas serán difíciles de digerir”. “Vamos muy bien” aseguró el Presidente Off Shore en estos días, después de confesar que le duelen algunas de sus medidas. “Estamos mal, pero vamos bien”, rezaba Menem. “Me duele más a mí que a vos”, dice un golpeador crónico, “pero después me lo vas a agradecer”. El discurso PRO nos vende el paraíso con cuotas infernales.
Encima, no se ponen de acuerdo en la cantidad. Mientras algunos hablan del segundo semestre de este año, otros –como Gabriela Michetti- estiran el padecimiento a varios años. Lo seguro es que no vamos a crecer, de acuerdo al pronóstico del ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, que aseguró un “crecimiento igual a cero” para 2016. Hay que ser un experto en destrucción para pasar de más de 2 puntos de crecimiento, como fue el del año pasado, a cero. ¿De dónde sacan que vamos por el buen camino? Además, son contradictorios con el diagnóstico. Mientras puertas adentro se excusan con la pesada herencia, en los documentos difundidos para atraer inversiones extranjeras ponderan lo recibido como si fuera un tesoro. Aunque muchos no puedan creerlo, “Argentina: Land of opportunities”, además de destacar la alta tasa de alfabetización, formación universitaria y el nivel más bajo de desigualdad de la región, también califica como robusta su economía, sólidas sus instituciones y desarrollada su infraestructura. Un país que está a una distancia enorme del descripto por Macri cuando inauguró las sesiones ordinarias del Congreso y que recita a cada rato. Tan opuestos que sólo uno debe ser real. ¿A quién mentirá Macri? ¿A los ciudadanos o a los inversores?
No se la esperaban
No es lo mismo mentir que pensar distinto. Si Ellos creen que el país recibido es una pesada herencia, que lo sigan creyendo y continúen con sus estragos. Si Ellos opinan que la mejor manera de combatir la pobreza es enriqueciendo a los más ricos, que sigan adelante con la brutal transferencia de recursos que han hecho hasta ahora. Si Ellos consideran que la mejor manera de combatir la inflación es aumentando todo, que sigan experimentando con esa receta. Si Ellos piensan que crear recesión es el mejor camino para el desarrollo, que avancen con nuestro retroceso. Pero que abandonen el doble discurso y dejen de lamentarse ante cada medida que toman. Y sobre todo que se abstengan de apelar a la inevitabilidad de lo que hacen. Entre muchos caminos posibles, Ellos tomaron por éste guiados por su ideología y no por una experticia infalible.
Además de mentirosos, son enredados, imprecisos, como si estuvieran practicando una lengua apenas conocida. El empresidente Macri calificó como “desafortunado” el discurso de Cristina en Comodoro Py. Sin embargo, más desafortunada es esta justificación: “hemos tenido que tomar muchas decisiones y algunas no han sido simpáticas”. No pasa por la simpatía esta cuestión. El aumento bestial de las tarifas, la devaluación inusitada y los despidos masivos no son decisiones antipáticas, sino inhumanas. Eso es desafortunado, no el reencuentro de La Presidenta con sus seguidores.
Eso sí: de tan farfulleros que son, terminan enredados en sus embustes. Como el zorro que no puede alcanzar las uvas, el jefe de Gabinete, Marcos Peña trató de minimizar la reaparición pública de Cristina. Pero no le salió: “al final del día, la ex presidenta sólo fue una ciudadana llamada a declarar”, despreció Peña. Claro, una ciudadana tan ex que logró convocar a más de cien mil personas para un acto informal. Y en un intento de evidenciar racionalidad, sentenció que “el discurso es siempre el mismo: ellos hacen todo bien y el resto hace las cosas para perjudicar a la gente”. Bueno, si a eso se reduce la lógica kirchnerista, no es tan desacertada. Ellos mismos reconocen que están perjudicando a la mayoría con sus injustificables recetas. Además, también apelan al mismo recurso retórico al denostar los doce años K, con la diferencia de que no tienen razón, tal como ellos mismos manifiestan.
Tan evidente es esto, que ya se empieza a palpar el descontento. La imagen positiva del empresidente cae cada vez más en las encuestas. En el último estudio de opinión pública realizado por Roberto Bacman, de CEOP, los resultados son muy negativos. Que un 63 por ciento de la población esté preocupado por la economía y la inflación no es desdeñable y que el temor a la desocupación haya subido de 9 a 28 por ciento es para tener en cuenta. Y lo más notable es que sólo un 35 por ciento manifiesta sentirse oficialista, a apenas unos meses del sorprendente 51 por ciento, esa voluntad popular que se conquistó a fuerza de engaños y a poco de andar se vio decepcionada.
Por todo esto están pidiendo disculpas sin disculparse. Por eso se lamentan sin lamentarse. Por eso aplican parches para simular interés por los que menos tienen. Por eso Macri suplica a Dios para que lo ayude a convencernos de que todo va bien, aunque ni él lo crea. O sí, todo va bien, pero sólo para unos pocos. Esos que siempre se benefician con la falacia del derrame. Ellos no han venido a mejorarnos la vida, sino a succionarnos el porvenir lo más rápido que se pueda.
Con las encuestas en la mano, advierten que no tienen mucho tiempo para descalabrar todo y aplicar un ajuste más bestial. Los tiempos se aceleran y lo que más los desespera es la vuelta de Cristina. No la esperaban tan fuerte ni vital. Tan entera, tan feliz. Tampoco esperaban la desbordante recepción, tan épica bajo el mal tiempo. La esperaban humillada, exiliada, arrepentida, abandonada. No la esperaban tan opositora ni  convocante. No la esperaban como organizadora de un retorno en el que otra vez encontraremos el camino hacia la felicidad.