Páginas vistas en total

miércoles, 10 de febrero de 2016

La barbarie trasciende las fronteras



Los libelos que contribuyeron a que el país se aventure en el laberinto amarillo, siguen como si nada. Para las elecciones, alimentaron la confusión del público cautivo y ahora tratan de distraer, engañar y silenciar para mantener un consenso menguante. Pero no sólo en el barrio cometen estragos informativos: los medios hegemónicos europeos –ingenuos o malintencionados- basan sus análisis en los manipuladores vernáculos y el resultado es un berenjenal transoceánico. Como lo han hecho antes para demonizar al gobierno de Cristina, lo hacen ahora para encumbrar a Macri como un Gran Mandatario. Todo en sintonía con los elogios de las instituciones de crédito internacional y de la élite empresarial global. Sin embargo, un grupo de profesores e investigadores de distintas universidades del viejo continente se unieron virtualmente para expresar el horror provocado por las primeras medidas del presidente del cambio.
Estos intelectuales desparramados en distintos países, conformaron el colectivo Observatorio Argentino y, en su documento fundacional, advierten que “en menos de dos meses, el gobierno de Macri ha impulsado uno de los mayores retrocesos en materia de derechos humanos en Argentina desde el fin del régimen militar en 1983. Además, expresaron “la sensación de que la prensa europea repite de manera totalmente acrítica el relato macrista”. Como en todo comienzo de una acción que se prolongará en el tiempo, estos notables se presentan: “somos académicos especializados desde hace décadas en la historia y cultura de la Argentina. Estamos apesadumbrados. Enojados. Alarmados. Mientras escribimos estas líneas la policía reprime con balas de goma a chicos pobres. Entraron a una villa miseria en Buenos Aires donde se preparaba el ensayo de una murga para Carnaval. Les dispararon a mansalva. Sin una razón. Sin un porqué. Para diseminar el terror”.
Aunque estos académicos ya se conocían por encontrarse en congresos e intercambiar publicaciones, dos hechos los convocaron en estos días: la ilegal prisión que padece la dirigente social Milagro Sala y las declaraciones de Darío Lopérfido respecto al número de los desparecidos. A partir de entonces, desde Holanda, Suiza, Bélgica, Suecia, Reino Unido, Italia, Austria, Alemania y Francia se juntaron virtualmente para elaborar este primer documento titulado “La revolución de las balas de goma: la Argentina de Macri”.
Quizá por eso, Joaquín Morales Solá, desde TN y La Nación, dos medios que han denostado hasta el absurdo a Sala y cualquier forma de organización horizontal, comenzó a cuestionar en estos días su detención sin causa. Él y todos los que durante años alentaron el hambre de las bestias, ahora se horrorizan ante el deleite con que los mandatarios mastican a sus víctimas. Así, cualquier pueblo enloquece.
El camino a la independencia
No hay que asombrarse, si lo han hecho siempre: desde sus titulares y editoriales piden a los gritos que se tome una medida y, cuando esta medida se concreta, comienzan a destilar sus críticas. El juego es así: primero, cuestionan los subsidios a los servicios como despilfarro del Estado; cuando se toma la decisión de quitarlos, aconsejan a los usuarios como ahorrar energía en el hogar; finalmente, elaboran dramáticas notas sobre cómo las nuevas tarifas afectan la vida cotidiana. Así lo hacen con todo, con un gataflorismo crónico que sirve para condicionar a los mandatarios y mantener el humor del público a merced de sus antidemocráticas presiones.
Otro ejemplo: durante años han operado a favor de los fondos buitre. Desde sus páginas, los presentan como honrados financistas que ayudaron al país en momentos difíciles y que han sido traicionados en 2002, cuando Adolfo Rodríguez Saá, presidente por unos días, declaró el default. Sin embargo, los más encarnizados litigantes, compraron los bonos en 2008 a precio vil, cuando ya estaba en marcha el canje de deuda, sólo para especular por vía judicial. Ellos no nos ayudaron y quieren obtener a nuestra costa una ganancia que supera el 1000 por ciento de lo invertido. Cuando se produjo el conflicto con la Fragata Libertad en Ghana, hasta promovieron una colecta para saldar los pocos miles de millones de dólares. Desde entonces, esa suma se multiplicó y se seguirá multiplicando mientras continúe el consenso de su atroz negocio.
Ahora alientan –y casi celebran- la posibilidad del acuerdo que se está estudiando en el despacho del Juez Imperial Thomas Griesa y a la vez, cada día aparecen más holdouts –tenedores de bonos que no aceptaron el canje- que brotan como hongos ante la posibilidad de cobrar una mayor tajada. Con esta propuesta, el gobierno amarillo está deslegitimando lo acordado con el 93 por ciento de nuestros acreedores para satisfacer a un 7 por ciento de angurrientos. Y eso no saldrá gratis porque esa mayoría que aceptó nuestras condiciones puede demandar un trato similar al de los especuladores. Cualquier acuerdo con los buitres que no esté dentro del canje que establece nuestra ley nos pone a las puertas del peor de los tormentos: volver al endeudamiento monstruoso que nos ha empantanado durante décadas.
Y todo gracias a esos titulares que, dentro de unos meses, estarán denunciando la crisis social que provoca satisfacer los pagos de una deuda que, nuevamente, será impagable. De una vez por todas, debemos romper las cadenas que nos atan a estos medios que, lejos de cumplir un rol informativo, construyen un sentido común que nos embrutece. No sólo nosotros, como ciudadanos, sino nuestros representantes. Diputados y senadores deben ser los encargados de proteger las leyes y los intereses mayoritarios y evaluar los riesgos de congraciarse con ese mundo de especulación, estafa, angurria y depredación.
En pocos meses celebraremos el bicentenario de la Declaración de Independencia. Ahora que la corona española no es una amenaza, deberíamos considerar otras formas de dependencia. Trascendente sería que el 9 de julio de 2016 sea recordado como el día que comenzó otra historia en el camino hacia la plena autonomía: la de un pueblo que comienza a cerrar sus oídos a los cantos de sirena de esas voces hegemónicas para escuchar las mejores canciones que nos conduzcan al destino glorioso que nos merecemos.

lunes, 8 de febrero de 2016

Máscaras que empiezan a caer



Durante la campaña, el candidato Mauricio Macri adoptaba, por momentos, tonos de profeta, de mesías que llegaba a estas tierras para cumplir un propósito trascendente: unir a todos los argentinos. Cuando el periodista Luis Majul, en un exceso de obsecuencia, afirmó que Macri tenía algo de Nelson Mandela, no estaba denunciando el robo de algún objeto personal del líder sudafricano. El premio Nobel de la Paz, después de padecer un injusto encarcelamiento, salió a la calle y alcanzó la presidencia, no para ejecutar venganza sobre los opresores blancos, sino para armonizar sus relaciones con los oprimidos negros. Descubrir el paralelismo que puede tener la salida del injusto sistema del Apartheid con nuestra consolidada democracia es trabajo de intoxicados con algún té de hierbas ilícitas. Pero la prensa otrora ferozmente opositora es ahora tan amorosamente oficialista que el público corre el riesgo de superar los niveles necesarios de glucosa en el cerebro. Tanto peligro corre el consumidor de los medios hegemónicos, que no advierte que el empresidente Macri ha tomado el camino inverso al necesario para cumplir con cualquiera de sus amorosas promesas de campaña.
Si el ex Alcalde quería reparar la famosa grieta, muchas de sus decisiones sólo logran ensancharla. Más aún cuando algunos de sus apologistas realizan sus separatistas aportes. Liliana Franco, una de las panelistas de “Intratables”, consideró que ahora “hay otra calidad de aplausos” en los actos presidenciales. ¿Cuál es la calificación de los aplausos? Si hay normas ISO para aplaudir, que avisen, así no cometemos errores al batir nuestras palmas. ¿Qué diferencia un aplauso de otro? ¿La calidad de la crema con que sus dueños suavizan la piel? ¿Las callosidades o el cuidado de las uñas? ¿La ideología del que aplaude? ¿O el lado de la grieta de donde proviene?
Tal vez la diferencia está en lo que se aplaude: no es lo mismo aplaudir ampliación de derechos que despidos en el Estado, como tampoco lo es aplaudir la resistencia a la extorsión de los buitres que la entrega de nuestro patrimonio para complacerlos. ¿Será ésta la diferencia de calidad a la que se refiere la panelista de “Intratables”? Según parece, los mejores aplausos son aquellos que están dirigidos a las promesas incumplibles, como la Pobreza Cero o los puertos en Santiago del Estero, o a las medidas más destructivas para nuestra economía, como la quita a las retenciones o la importación indiscriminada. ¿O será que los apologistas están tan entusiasmados con la desigualdad que se viene que no saben cómo disfrazar las malas nuevas?
O quizá los mejores aplausos son aquellos que celebran la ruptura del bloque del FPV. Desde Jujuy, Macri felicitó a los diputados que formaron un grupete funcional a sus intenciones. Debilitar al más peligroso de los adversarios merece un aplauso de calidad. La deskirchnerización de Argentina es el deseo del establishment y sus servidores pero, aunque parezca que todo está perdido, hay una potencia que subyace la escenografía montada por los medios dominantes. Entonces, los aplausos sí serán diferentes porque serán los nuestros.
Globos que se desinflan
Los doce que migraron aportaron cierto alivio al oficialismo, pero no tanto como para tener controlada la relación de fuerzas en la Cámara de Diputados. Aunque se especuló con el llamado a sesiones extraordinarias, la democracia plena tendrá que esperar hasta el 1 de marzo. Sin embargo, el Congreso comenzará a trabajar en comisiones para analizar decretos y nombramientos, lo que agregará más ardor a este tórrido verano. Sobre todo, un tema que es prioridad para el gobierno amarillo: solucionar el mal llamado default. Mientras desde el Imperio aplauden las propuestas realizadas a los buitres, la oposición analiza las consecuencias de ceder a tamaña especulación destructiva.
Claro, para claudicar ante las presiones extorsivas de la Banda del Norte, Argentina debe modificar –derogar, en realidad- dos leyes: la Cerrojo y de Pago Soberano. Un verdadero peligro porque desmoronaría el andamiaje de protección construido a lo largo de estos años. Si se elimina la ley cerrojo, el canje acordado con los bonistas quedaría sin normativa, lo que abre la posibilidad a nuevas demandas. Además, si a un 7 por ciento se le concede más de un 1000 por ciento de ganancia sobre lo invertido, el 93 restante no querrá quedarse afuera. Cualquier acuerdo en el tribunal de Griesa aparecería como un castigo a los bonistas del canje por su buena voluntad y un premio a Paul Singer y sus secuaces por su tenacidad mafiosa. Todo cierra cuando se tiene en cuenta un viejo dato: Singer financia desde hace mucho Voces Vitales, la ONG comandada por Laura Alonso, una sucursal de ATFA, el grupo norteamericano de presión contra Argentina. Un círculo que cierra a la perfección.  
Que cierra tanto que podría estrangularnos. Si con las primeras medidas tomadas por el Gran Equipo en los primeros meses, la inflación se duplicó, el poder adquisitivo del salario se depreció y la recesión es una amenaza certera, no hay que ser muy pesimista para imaginar el panorama cuando el aliento de las bestias esté sobre nosotros. Una de las consultoras más significativas del modelo neoliberal, FIEL, estima que la canasta básica de enero –el ingreso mínimo para salir de la pobreza- se ubica en 7441 pesos, cuando un año atrás era de 5734. Esto implica que, en muy poco tiempo, el número de pobres ha crecido de manera sustancial. Sin dudas, el camino a la Pobreza Cero es para el otro lado.
Además, cuando comiencen a llegar las facturas del servicio eléctrico sin los subsidios, muchas familias de clase media advertirán que han descendido un par de escalones, no sólo por las cifras que espantarán desde el papel sino por los predecibles incrementos que se producirán en los productos básicos. Lejos de buscar soluciones, los propios funcionarios ponen palos en la rueda. Desde hace unas semanas, tratan de fijar un techo a las paritarias. Entonces, hablan de responsabilidad, conciencia, poner el hombro y cuidar el empleo, eufemismos a los que apelan para no decir que los trabajadores se banquen el ajuste. Como si después de 12 años de conquistas, dignidad e incorporación de bienestar, ahora tuviésemos que padecer un castigo. Lo dicen muchos analistas consustanciados con la guadaña amarilla: después de la fiesta, vienen los padecimientos.
El precio de cambiar derechos por globos, dignidad por bailecitos, compromiso colectivo por petulancia festiva, principios, valores e ideas por consignas de sobres de azúcar. El costo de elegir manipulación evidente en lugar de información verificable. Nada de lo decidido desde el 10 de diciembre era necesario: lo que estamos padeciendo es la aplicación de un modelo importado que mira más las planillas que lo que ocurre en las calles, como si el país fuera una gran maqueta y nosotros, apenas muñequitos de plástico.

viernes, 5 de febrero de 2016

El mito de la tan anhelada gobernanza



La semana termina con una novedad un poco preocupante y bastante dolorosa: un grupo de diputados del FPV se apartaron para construir un bloque justicialista cuyo objetivo será garantizar la gobernabilidad de la gestión de Macri. Esto no quiere decir que los ochenta que quedan en el grupo original sean destituyentes, aunque queda sugerido en el documento de los escindidos. Que los doce se comprometan a ser una oposición responsable, parece sugerir que los kirchneristas no lo serán. Además, como si los que ahora son oficialistas hubieran sido responsables cuando fueron oposición. Por el contrario: gracias a su irresponsabilidad opositora conquistaron este arrasador oficialismo. De acuerdo a estos acomodamientos políticos, parece que la oposición tiene que garantizar una responsabilidad que el propio oficialismo no tiene. Porque lo que ha hecho el Gran Equipo desde el 10 de diciembre –incluso desde antes- es hacer imposible cualquier forma de gobernanza.
Así es: la institucionalidad del país ha sido alterada desde el mismo momento en que los caprichos del ahora empresidente y la complicidad judicial desterraron a La Presidenta doce horas antes del final de su mandato. Y eso no es nada; fue apenas el inicio de un aluvión de decretos e iniciativas, cuyo fin ha sido poner fin a la institucionalidad construida durante doce años. Los más memorables: la creación de un Ministerio de Comunicación que desechó a un basurero la ley de SCA y Argentina Digital y a las autoridades legalmente designadas en la AFSCA y la AFTIC, con episodios propios de un gobierno de facto; el nombramiento de dos miembros de la Corte Suprema de Justicia en comisión, algo inadmisible en la Constitución; el traspaso de las escuchas del Ministerio Público Fiscal a la Corte, contra lo que dispone la ley; la suspensión de la entrada en vigencia del Nuevo Código Procesal Penal; la persecución hasta la renuncia de funcionarios que debían permanecer por dos años más, como el director de RTA y del Banco Central; el pedido de renuncia de la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, un cargo vitalicio al que se accede por concurso y con acuerdo del Senado. Nada de todo esto garantiza la gobernabilidad de un país que venía reconstruyéndose lentamente desde la explosión de 2001, la crisis más profunda de nuestra historia.
A todo esto se añade la eliminación de las retenciones, de los controles a la compra de dólares, de los cupos de exportación y la devaluación de la moneda, medidas que constituyen una distribución regresiva del ingreso hacia los sectores más ricos de la sociedad. Con estas cuatro medidas, la inflación se duplicó en pocos días y el salario perdió casi un 40 por ciento de su poder adquisitivo, además de augurar recesión, desempleo y reducción de las fuentes laborales. Nada de todo esto está orientado a gobernar un país, sino a provocar una crisis ingobernable. ¿Qué quieren esos diputados cismáticos, garantizar algo que no está en las intenciones del gobierno?
Una democracia muy particular
Por si todo esto fuera poco, durante la campaña electoral, el entonces candidato Macri y sus adláteres prometían eliminar de la TV Pública el programa 678, la gran pesadilla de los periodistas voceros del establishment. Un ciclo demonizado hasta la parodia porque logró desmontar operaciones y mentiras de los medios hegemónicos y poner en evidencia groseras contradicciones de los exponentes de la oposición. Sin dudas, un producto que quedará para la historia de los medios porque se animó a revelar las nocivas estrategias para manipular al público. Además, se convirtió en un emblema para un nutrido grupo de ciudadanos que se vio representado, por primera vez, en un programa de profundo contenido político. La multitud que coreó la combinación numérica en la despedida de Cristina será una insólita muestra de una adhesión difícil de vulnerar.
Pero la persecución a los periodistas no terminó con el fin de 678, sino que se extendió hasta el desconocimiento de los contratos de periodistas en la Radio Pública, que, gracias a la intolerancia macrista, han quedado fuera del aire. El clímax de este afán censor se dio con el despido de Víctor Hugo Morales de radio Continental que, si bien fue una decisión empresarial, quedó en sintonía con el deseo oficial de silenciar voces opositoras. La gobernabilidad que quieren garantizar los doce diputados que se apartaron del kirchnerismo incluye el brutal despido de más de 25 mil trabajadores en distintas dependencias del Estado, con la generalizada calificación de ñoquis.
Y también incluye la injusta e ilegal prisión que padece la dirigente social Milagro Sala, una decisión propia del Señor Feudal de una provincia que cuenta con el satisfecho aval del Ejecutivo Nacional. Un encarcelamiento sin causa que tiene como objetivo castigar a la organización Tupac Amaru por distribuir dignidad entre los habitantes más desplazados de Jujuy. Un secuestro inquisidor con formato de justicia exprés que logró despabilar a muchos ciudadanos de la modorra veraniega. Una oscura decisión represiva que mereció el repudio más allá de nuestras fronteras. ¿Merece esto garantizar la gobernabilidad?
Pero hay más: optimistas y festivos, los integrantes del equipo económico anuncian la proximidad de un acuerdo con los buitres, un puñado de angurrientos que extorsiona al país para multiplicar las ganancias de unos bonos de deuda comprados mucho tiempo después del default de 2002. Ellos no nos prestaron nada, pero los trataremos como si fueran nuestros benefactores. Con las condiciones de pago que aceptó el 93 por ciento de los bonistas ya obtendrían jugosas ganancias por lo que compraron a bajo precio, pero con la complicidad del juez Thomas Griesa, la indiferencia de la Justicia Imperial y la sumisión de las actuales autoridades, obtendrán un plus de más del 150 por ciento. Y esto lo van a presentar como una gran victoria: ser víctimas de una de las más grandes estafas que hemos padecido. Además, cierra las posibilidades de concretar cualquier acuerdo beneficioso con las deudas futuras y legitima el accionar de los especuladores.
Los diputados separatistas del FPV que quieren garantizar la gobernabilidad, ¿analizaron todo esto a la hora de tomar su decisión? Después dicen que piensan en el pueblo, algo que ni siquiera está entre los objetivos de la alianza gobernante. ¿Acaso no advierten que las promesas de campaña ya han sido incumplidas en los primeros dos meses después de haber asumido? ¿No sospechan que la invasión de CEOS empresariales en la administración del Estado no tiene como meta el beneficio público sino el corporativo? En el documento constitutivo de este nuevo bloque, los diputados declaran que el “objetivo fundamental será defender la vida en democracia, bregar por la paz social, arbitrar los medios para lograr acuerdos sociales, políticos e institucionales para la gobernabilidad de las provincias y el país”. ¿Para qué? ¿Para beneficiar a una minoría privilegiada?
Por eso, no sorprende que la diputada Juliana Di Tullio se muestre tan dolida: “que 12 ex compañeros le den la posibilidad al Gobierno de Macri de tener quórum es una pésima noticia para los que representamos el 49 por ciento que no votó a este gobierno. Bossio le hace el juego político al ajuste”. Por eso, más que oposición responsable, estos doce diputados comandados por el otrora angelical Diego Bossio se convertirán en peleles funcionales a un oficialismo irresponsable.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Cuando las apariencias no engañan



En medio del entusiasmo por su sorpresiva victoria, la gobernadora Vidal clamó, exaltada, “cambiamos futuro por pasado”. Advertida por el público, a los pocos segundos se corrigió y todo quedó como una confusión producida por el arrebato. Sin embargo, después de las medidas tomadas por el gobierno nacional -distribución regresiva del ingreso, despidos masivos y el país en manos del mercado- todo parece un video de los noventa y lo que pensamos como furcio fue una sincera declaración de principios. Ahora, si prestamos atención a otros hechos menos difundidos, como los jóvenes trabajadores, manos a la pared, cacheados por efectivos policiales, la prohibición de circular por las cercanías de La Rosada con remeras o emblemas kirchneristas y el atroz ataque de Gendarmería a los ensayos de una murga en un barrio de la CABA, las imágenes envejecen un poco más para transformarse en postales de otros tiempos más oscuros. Fotos tan amarillas que parecen de la dictadura. Entonces, no sorprende que se haya malinterpretado la declaración del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, cuando explicó que los despidos están insertos en un “proceso de organización”. Si éste no fue un fallido, pegó en el palo.
Como la cínica explicación que el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, dio sobre el despido de casi 500 empleados en su área: “es una decisión espantosa, pero necesaria”. Una excusa muy parecida a la que dio Patricia Bullrich cuando el gobierno de la Alianza versión ’99 decidió rebajar un 13 por ciento a jubilados y empleados estatales. Sin embargo, Avelluto no ofreció ningún argumento a la decisión de nombrar a su novia, la cineasta Carolina Azzi, como coordinadora del área de Prensa. Y las explicaciones presentadas por la vice Michetti sobre el meteórico ascenso de categoría de su prima, la kinesióloga María Alejandra Illia, en el Congreso también dejaron mucho que desear. Y la lista de los funcionarios PRO que usan el Estado para pagar favores es nutrida, pero el problema no es, en todo caso, que nombren parientes, amigos o militantes, sino que prometan que no lo harán y encima, acusen a los que lo hacen. Peor aún, que justifiquen el nepotismo con cuentitos de autoayuda para ingenuos incurables.
Además de hablar mucho, son bastante enredados. Como decían los abuelos, cuando alguien es confuso es porque están mintiendo. El ideólogo del engendro amarillo, Jaime Durán Barba, aseguró en estos días que “Cristina es de ultra derecha y Macri está a su izquierda”. Eso debe pasar si miramos la escena política en un espejo, que si funciona bien, parece invertir las posiciones. Pero que Marcos Peña declare que echan empleados públicos para combatir la precariedad laboral es el colmo de la extravagancia expresiva. Como la excusa del default para arreglar como sea con buitres y holdouts, aunque sea aceptando condiciones humillantes. El default –es necesario recordar- lo declara el deudor y Argentina ofrece desde hace años una forma de pago, que es el canje; eso es lo que dispone el Estado a través de sus leyes y hasta ahora ha pagado a pesar de las trabas impuestas por el juez imperial Thomas Griesa. Si se les paga de otra forma es por el capricho de satisfacer ambiciones ilegales y perniciosas.
Psiquiatría: ¿excusa o condicionante?
Por si algo faltaba en esta tragicomedia amarilla, algunos periodistas de los medios hegemónicos comenzaron a rodar rumores sobre el estado psicológico del empresidente. Que se deprime, que se distrae, que se aburre. Lo intentaron con Cristina y la bipolaridad o con el síndrome de hubris, potenciado por el doctor Nelson Castro, experto en psicoanálisis virtual. También probaron con el estigma del doble comando: Néstor comenzó siendo el chirolita de Duhalde para convertirse en el pelele de Cristina y Cristina fue la marioneta de Kirchner, para terminar como una autodidacta aislada. Patrañas; una estrategia del Poder Real para deslegitimar al Poder Político. Presiones que siempre ejerce para condicionar a un gobierno democrático, aunque en el sillón esté sentado su mejor exponente. En estos días, hasta llegaron a decir que Mauricio Macri es un títere de Gabriela Michetti. Por favor, a Balcarce con ese hueso.
En este caso, la supuesta locura del ex alcalde no es más que una excusa para justificar sus desmanes. En términos judiciales, para volverlo inimputable por si alguna de sus tropelías llega a los Tribunales. La primera denuncia que pasó Mesa de Entradas fue la concretada por el abogado Eduardo Barcesat por el DNU del Ejecutivo que declaró la patética “Emergencia en Seguridad”. Patrocinada por Graciana Peñafort y Jorge Cholvis, la presentación sostiene que Mauricio Macri y sus ministros “violaron los deberes de funcionario público y cometieron abuso de autoridad”.
La causa, que cayó en el despacho de Ariel Lijo, solicita que "por hallarse reunidos los requisitos del artículo 294 del Código Procesal Penal" se llame a declaración indagatoria a los denunciados. La Constitución es clara al decir que "el Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo" y menos aún en materia penal. En el final del artículo 29, la Carta Magna señala que quienes “formulen, consientan o firmen” actos de esta naturaleza quedarán sujetos a “la responsabilidad y pena de los infames traidores a la Patria”. Antes que ser traidor, es preferible estar loco.   
Esto, por supuesto, si la denuncia es analizada en términos jurídicos y con la Constitución como guía. En cambio, si cae en el terreno de las conveniencias y afinidades políticas, esta atrocidad legal seguirá vulnerando nuestros derechos y los estrategas estarán habilitados para cosas peores. Pero no nos engañemos; el líder amarillo y sus seguidores no están locos: la derecha es así cuando tiene el poder en sus manos. Por ahora, el que votó por globos, recibirá gases tóxicos y el que no, unos cuantos palos. Mientras algunos se preguntan si Macri durará cuatro años al frente del país, otros dudan si el país durará cuatro años con Macri al frente. La solución de este dilema está en nosotros, como siempre.