jueves, 14 de febrero de 2013

Propuestas fuera del tarro

     El rayo que acarició la cúpula de la Basílica de San Pedro pareció emitir la opinión del Supremo sobre la nueva situación de su Sucursal Terrena. Tal vez haya sido un truco digital y nos tragamos el efecto. Y bueno, muchos creen en Dios aunque, en realidad, hace muchísimo tiempo que no hace trucos. Si es que alguna vez los ha hecho. Quienes siguen intentando engañifas son algunos futuros fracasados de la escena política. Francisco de Narváez –adelantándose ilegalmente a la campaña electoral- pobló el recorrido de una autopista con enormes carteles que expresan la desesperación de alguien que no sabe qué proponer. Otros, en cambio, pretenden adornar sus listas electorales con estrellas de escaso brillo político pero abundante esplendor mediático. Eso sí, todos, absolutamente todos, basan su razón de ser en una rabiosa oposición al Gobierno Nacional, detrás de la agenda propuesta por los medios con agónica hegemonía. Así, a fuerza de nutrir titulares, abandonan cualquier principio para rapiñar algún poroto, único fin que persiguen.
El cartel de De Narváez es emblemático. En tres palabras encierra conceptos con hedor a naftalina. “Ella o vos” expresa toda una concepción de la vida política. Además de no contener una sola propuesta, contradice lo que gran parte de la oposición esgrime como motivo de sus estrepitosos fracasos. Según ellos, es el kirchnerismo el que genera la división entre los ciudadanos y los intima a estar de un lado o del otro. El adversativo –la construcción “a o b”- de El Colorado es eso, pero potenciado. Si el publicista autor del mensaje se hubiera esforzado más, habría sugerido un “Ellos o nosotros”. O, al menos, “Ella o nosotros” –como reza en la solicitada que se publicó en los diarios de mayor tirada- que expresaría mejor esa ficticia lectura de la realidad que hacen los agoreros. Con una falta de precisión absoluta, apta para caceroleros -prejuiciosos y desinformados, como todos- describe al país de Ella como el “de la inseguridad, la inflación, la corrupción, la prepotencia. Un país lleno de incertidumbres. Un país sometido a los caprichos de una Presidenta que pretende reformar la Constitución para perpetuarse en el poder y que gobierna según el humor con el que se despertó a la mañana".
Pero no, el anuncio está dirigido a un individuo absoluto que se opone a otro individuo absoluto. Dos ombligos en un enorme cartel, enfrentados, opuestos, inconciliables. Uno solo va a triunfar, aunque no se sepa para qué. Claro, la derecha no sabe nada de colectivos. La salvación está en el singular y no en el plural. Lo individual anula todo conjunto. Moraleja que evoca el lamentable eslogan “sálvese quien pueda”, de amplia repercusión en los noventa. Además, aunque pretenda exponerla en una soledad artificiosa, Ella representa a más de la mitad del electorado. El cartel de De Narváez no hace más que prometer en tres palabras un retroceso hacia un pasado de desigualdad y egoísmo. Y encima, un retroceso en ojotas.
Amenaza similar a la del PRO que, ante la falta de ideas y territorio, no atina más que a incrustar candidatos para encandilar a los incautos. Las ideas no importan, sólo los objetivos. O mejor dicho: El Objetivo. No conforme con deforestar la CABA, el Jefe de Gobierno porteño considera que el país tiene muchos árboles y pocas rejas y por eso  quiere ser presidente. Como en el terreno de las ideas los amarillos están derrotados, pretenden superar al kirchnerismo recolectando “figuras con popularidad a nivel nacional”, con la excusa de la “renovación”. Sin abusar de consabidos prejuicios, la mayoría de las incorporaciones proviene del ámbito deportivo con poca o nula participación política. “Es un buen ejemplo y un aliento para que otros ciudadanos se animen a incursionar en la política y le generen al país las mejores condiciones para el desarrollo y la felicidad de todos los argentinos”, justificó Mauricio Macri sus des-politizados planes.
Y no es un capricho del Autor de Estos Apuntes ni oposición a la participación ciudadana, sino todo lo contrario. Porque la política es una construcción que empieza desde abajo, no desde arriba. El candidato debe conquistar voluntades a partir de sus propuestas, no de su fama. Una obviedad: un buen deportista no necesariamente será un buen representante. La popularidad no garantiza gobernabilidad. El susto de los santafesinos en 2011, cuando Miguel Del Sel fue gobernador durante cinco minutos, no debería quedar en el olvido. Para Emilio Monzó, ministro de Gobierno porteño, además de la popularidad, “la segunda condición es la credibilidad, si a esa figura le creen o no le creen en la sociedad. Después siguen otros valores”. Popularidad y credibilidad. Eso es todo lo que tienen para ofrecer. Popularidad vertical que no es otra cosa que la fama en su sentido más superficial. Y credibilidad en la nada, porque nada dicen de sus creencias. Después siguen otros valores que no se especifican por menos importantes o por inexistentes. Con esta expresión berreta de la construcción política, el PRO deja al descubierto su debilidad, que no ha podido salir de la CABA, su única fortaleza.
Otros exponentes de la política vernácula, con mayor trayectoria personal y partidaria, no dudan en abandonar toda representación con tal de seguir la comparsa de los titulares. Quien llegó al extremo de ridiculez y sometimiento a las manipulaciones mediáticas fue el senador radical Ernesto Sanz quien, en la reunión de la Comisión de Relaciones Exteriores, tomó como ciertas las mentiras que tanto Clarín como La Nación habían publicado en sus tapas. El martes por la tarde, el vocero del canciller iraní, Ramón Mhmanparast, anunció que su país no permitirá que el ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, sea interrogado por la Justicia argentina. En menos de una hora, el Canciller Alí Akbar Salehi salió a desmentir a su vocero y confirmó que la República de Irán respetaría todos los puntos del acuerdo.
A pesar de que este cruce de funcionarios ocurrió cerca de las seis de la tarde, el ex Gran Diario Argentino y el Gallinero de Doctrina destacaron en su tapa la versión del vocero y no la desmentida del canciller. Una mentira más, enorme y dañina, mal intencionada y perversa. Libertad de expresión entendida como un “hacemos lo que nos da la gana y nos defecamos en todo con tal de destronar a la yegua”. Y el senador Sanz, dócil a las órdenes de los poderes fácticos y no al mandato de quienes lo eligieron como representante, se hizo eco de la mentira y la esgrimió como argumento para oponerse a la firma del tratado con Irán para interrogar a los cinco sospechados por el atentado a la AMIA. Cuando el canciller argentino Héctor Timerman le respondió, el desconcierto desbordó su rostro, pero la vergüenza ni se asomó. Ni pensar en una tímida disculpa. “Yo no lo leí”, murmuró de manera casi inaudible. Claro, si sólo lee la basura que le ponen adelante. Tanto que claman por el respeto a las instituciones republicanas, deberían pedir la renuncia del Senador por su irresponsabilidad.    
Si dificulta nuestro avance la presencia de individuos caceroleros que se creen ciudadanos, sus impresentables representantes no son piedras sino misiles en el camino. Y no porque piensen distinto, argumento absurdo que pulula por doquier entre los que no saben qué decir, sino porque no piensan en la construcción de un país. Sólo contribuyen a la destrucción de éste que estamos construyendo.

martes, 12 de febrero de 2013

Las frivolidades de los monstruos

   Los pobladores de la CABA ya no saben cómo sobrevivir al depredador que han votado. Una infausta experiencia que no desean ni para sus mejores enemigos. Encima, indiferentes a solucionar los baches de gestión en la recolección de residuos, las inundaciones, las idas y vueltas con el subte o la deforestación de la 9 de julio, las tropas amarillas intentan hacer pie en uno de sus espacios favoritos: los medios de comunicación. Y no en cualquier medio ni en cualquier programa, sino en Showmatch, el agotador y reiterativo ciclo que se emite por el canal abierto usurpado por el Monopolio. Pero, mientras algunos exponentes mantienen una visión de las cosas cercana a la cínica superficialidad noventosa, otros hechos más trágicos y trascendentes ocurren en el Mundo Real. Sus aliados tácitos en las organizaciones judías aprovechan una tragedia para hacer anti-cristinismo y preparan una marcha para oponerse al tratado con Irán. Y el genocida Alfredo Astiz presentó casi una campaña electoral a favor del PRO en las declaraciones vomitadas en el nuevo juicio que se le está realizando por delitos de Lesa Humanidad. Y otras cosas, como un homicidio que sabe a mafia o las especulaciones de los exportadores sojeros. Muchos puntos a los que hay que prestar atención en serio, en lugar de hacer morisquetas ante una cámara para obtener votos de incautos y desinformados individuos.
Una convocatoria a actores y estudiantes de teatro a los que “les guste realizar imitaciones” para un nuevo ciclo de la “Casa del Gran Cuñado” resultó tentador para el Jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que aspira a ocupar una banca en el Senado. “A raíz de tu convocatoria, Marcelo, muchos me piden que me postule para el Bailando, ¿empiezo clases de baile?”, escribió con simpatía el tan poco simpático funcionario. “Por favor Horacio anda preparándote. Sos el primer anotado”, respondió el animador mediático. A pesar de que algunos analistas políticos coinciden al afirmar que ese tipo de apariciones no logra sumar muchos votos, la estupidez de alica alicate aparece como un prometedor bálsamo para los desorientados de la política. Y también puede ser que muchos espectadores sientan, al ver semejante engendro, que están consumiendo humor político de primer nivel.
Pero esto es lo obvio que se puede considerar del episodio. Lo otro tiene un alcance un poco más federal. El programa en cuestión tiene llegada a todo el territorio nacional, pero es probable que la mayoría de los candidatos elegidos para la parodia provengan de la CABA o de provincia de Buenos Aires, como ha ocurrido en anteriores emisiones. Tal vez incluyan a Hermes Binner, porque no es muy difícil caricaturizar a alguien que, en esencia, es una caricatura de sí mismo. Como siempre, la mirada capitalina se impone como representación de la totalidad del país. No es el único programa que hace eso ni tampoco es el único cuestionamiento que puede hacerse. Pero todavía falta mucho tiempo para que se desate el bullicio de ese extemporáneo programejo.
Lo que no obtuvo una repulsa contundente fueron las declaraciones del ya condenado Alfredo Astiz. Como un “experto” del respeto a las instituciones, denunció que los jueces, desde la Corte Suprema para abajo, “ejercen la obediencia debida al Poder Ejecutivo”, apelando a un juego de palabras de dudoso gusto. Aunque este siniestro personaje ya está condenado, está siendo enjuiciado –en lo que él llama “linchamiento”- junto a 67 acusados más por los llamados vuelos de la muerte para determinar la responsabilidad en 789 crímenes de Lesa Humanidad. Como apóstol de la Justicia, el asesino consideró que hoy se vive un “terrorismo judicial” pergeñado por Néstor Kirchner, que –según él, por supuesto- ejerció “un golpe de Estado contra la Corte, reemplazándola por una de facto”.
Resignado a su destino carcelario a perpetuidad, desnuda la oscuridad de su pensamiento al calificar a los organismos de DDHH como “grupos de persecución, venganza y rapiña”, sin tener en cuenta que muchos de sus integrantes –víctimas de ese accionar atroz- estaban presentes en la sala. En medio de esa escalofriante proclama, Astiz acusó de “corrupto” al juez federal Norberto Oyarbide porque “benefició sin disimulo al kirchnerismo” y procesó al “opositor” Mauricio Macri. Tal vez como muestra de gratitud ante este enorme espaldarazo, los exponentes de la no-política guardaron un prudente silencio, entre otras cosas. De no estar entre rejas, seguramente lo convocarían para integrar las listas para las legislativas.
A pesar de los aullidos de estas fieras y la admiración que despierta en muchos de los que ostentan mutis, la condena a las monstruosidades del pasado no es un simulacro, sino una indiscutible realidad. Crímenes cometidos para preservar y acrecentar intereses. Crímenes que se siguen cometiendo en algunas regiones del país. El caso de Juan Santillán –miembro de la comunidad indígena Vilela en Santiago del Estero- no terminó en muerte, pero se aproximó bastante. Un empresario y sus guardianes armados hacen lo imposible para incorporar a su patrimonio tierras de pueblos originarios, ante la indiferencia y hasta la complicidad de las fuerzas de seguridad. Santillán fue golpeado y trasladado a un solitario campo donde simularon fusilarlo con una escopeta. Después, el angurriento mafioso le dijo: “andate, pero no vuelvas más. Si no, voy a matar a tus once hijos, uno a uno, como ratas”.
El Movimiento de Campesinos de Santiago del Estero, Mocase, emitió un comunicado en el que afirma que “Esta comunidad viene resistiendo y haciendo defensa pacífica del territorio ancestral que innumerables empresarios han pretendido usurpar desde el 2005. La violencia empresarial y policial aumentó con tal de amedrentar y desarticular el territorio”. Según un plano del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, la comunidad Vilela de Tres Leones ocupa unas 24684 hectáreas con zonas de pastoreo, caza y recolección. “Estas personas ya ocuparon un lugar hace más de un año, a punta de pistola, y montaron una casilla –explicó Cariló Olaiz, miembro del Mocase- La jueza Falco ordenó el desalojo y dictó una medida de no innovar que venció en noviembre pasado. Y un mes después volvieron”. El mismo desprecio por la vida del otro con la ambición como única brújula.
Nada les importa tanto como acrecentar su fortuna, a costa de lo que sea. Matar, evadir, especular. El mundo mirado desde su billetera a través del ombligo. Durante las primeras cinco semanas de este año se puede apreciar un derrumbe de las liquidaciones de divisas de los Industriales de oleaginosas y exportadoras de cereales. Hasta ahora, sólo se liquidaron 1349 millones de dólares, 600 millones menos que el mismo período del año pasado. Como la ganancia sobre volumen es mayor, acopian a la espera de una cotización más favorable. Además de esta actitud especulativa, también hay sospechas de subfacturación, por lo que la AFIP tendrá que arremangarse para inspeccionar las carpetas de esta buena gente. Además, al liquidar menos divisas, disminuye la recaudación del Estado y esto puede ser una nueva estrategia para agitar el ambiente y doblegar al Gobierno Nacional. El investigador en comercio de granos de la UBA, José Pierri, asegura que "en estos meses distintas decisiones de la AFIP desnudaron comportamientos ilegales o incumplimientos de los principales operadores en ese mercado”.
No conformes con evadir y especular, cuando ocurre algún fenómeno climático tímidamente adverso, despliegan cíclicos lamentos para suplicar ayudas económicas de un Estado al que siempre intentan mezquinar sus cuantiosas ganancias. Estas respetables personas no pueden vivir sin controles porque se descontrolan y en el descontrol, perdemos todos. Por eso, se hace necesario crear un organismo único para concretar las exportaciones, como era la Junta Nacional de Granos. Una actividad comercial tan importante como los frutos de nuestra tierra no puede estar en manos de angurrientos especuladores. Reconstruir lo que otros destruyeron va a fortalecer este camino de transformación que estamos transitando. En beneficio de todos, claro está y no de unos pocos.

viernes, 8 de febrero de 2013

Los marines criollos



Agitar fantasmas o invocar catástrofes. O todo junto. Rodrigazo, hiperinflación, desabastecimiento o devaluación. Aunque sea una invasión de los marines chilenos. Algo que brinde una esperanza para la derecha acosada por la desorientación. Porque cuando se dispara contra todo no se apunta a nada. Cuando no se tiene en claro desde dónde hablan los exponentes de la oposición, no se sabe a dónde quieren llegar. Ni siquiera intentan articular una agenda que se distancie un milímetro de lo que proponen las tapas de los medios hegemónicos, lo que significa en realidad, servir de escudo al Poder Fáctico. Cabe aclarar que tienen derecho a estar de parte de los poderosos, pero que no digan que quieren representar a las mayorías cuando están haciendo todo lo contrario. Lo importante es estar en contra de este camino sin reconocer ningún mérito al único gobierno que ha logrado una insólita estabilidad de casi diez años. Y lo peor, sin decir cuál es la manera en que ellos harían mejor las cosas. Malvinas, AMIA, inflación son algunos de los temas que en estos días inspiraron sus diatribas. Como siempre, sin sustento pero con mucho enojo.
Tanto enojo que las tropas amarillas están pensando en importar a los marines chilenos para engrosar sus desnutridas listas electorales. Eso sí, con la exigencia de que modifiquen la letra de las arengas para que la agresividad y el odio estén dirigidos a los funcionarios K y sobre todo, a La Presidenta y el crispado clima que genera. Per sé, el entrenamiento de los marines –visto muchas veces en películas norteamericanas- suena por demás de ridículo. La fotocopia trasandina le agrega, además del burlesco, una sumisión al imperialismo que resulta extemporánea. Eso sin tener en cuenta el contenido, que supera lo espeluznante. En Mendoza se dio un caso similar con efectivos argentinos, aunque con sugestivos mensajes de hondo contenido sexual. Estas escenas atrasan mucho, sobre todo en el contexto de integración regional que se está intentando en el subcontinente. Y de tal potencia, que los otrora imperialistas y modelos republicanos se trasladaron a Santiago de Chile para suplicar ayuda de los ingeniosos sudacas.
En los últimos tiempos, América Latina está dejando de ser la teta y retrete del Primer Mundo para convertirse en un nuevo foco de poder político y económico. Otra mirada se dirige desde el Norte decadente. Mientras los agoreros locales se lamentan por el aislamiento de nuestro país, el gobierno de Barack Obama presentó un documento en apoyo de la posición argentina frente a los buitres en el Tribunal de Segunda Instancia. No sólo eso: el Fiscal General de Estados Unidos demandó por 5 mil millones de dólares a la calificadora de riesgo Standard & Poor’s, algo que muchas veces reclamó CFK en sus intervenciones internacionales. Lejos de plantear una relación docente-alumno como en otros tiempos pero a la inversa, sí se puede pensar en una sintonía diferente entre Sur y Norte respecto a los capitales especulativos. Aunque la Primera Mandataria –vía twitter- celebró esta novedad, destacó que "la inhabilitación para actuar como calificadoras debería ser la verdadera y más efectiva sanción" por haber dejado en la ruina a millones de ciudadanos estadounidenses y europeos.
El Sur que se está fortaleciendo además, ha permitido que las demandas para que Gran Bretaña se siente a dialogar por la soberanía sobre las Islas Malvinas están contagiando a más naciones. Un documento elaborado por 42 intelectuales de 18 países europeos reunidos en Londres reclama al Imperio que acepte las resoluciones de la ONU y abandone su posición colonialista. “Los abajo firmantes deseamos hacer un llamado al gobierno del Reino Unido para reanudar el diálogo con la Argentina –comienza el texto- Estos dos países democráticos tienen una larga tradición de amistad y mutua cooperación y este año coinciden como miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Creemos que sólo por medio del diálogo podrán demostrar al mundo su vocación por la paz y el respeto por el derecho internacional”.
Y concluye con mayor contundencia: “el llamado al diálogo es apoyado por toda la comunidad internacional y, en particular, por América latina, que se opone a lo que considera la persistencia de un enclave colonial en la región. América latina es una zona de paz y la escalada militar británica es motivo de preocupación en todos los países de la región”. Semejante apoyo desató el entusiasmo del canciller Héctor Timerman: “cuando el Reino Unido empiece a aceptar las resoluciones de la ONU y no se comporte como una potencia colonial, el conflicto se resuelve fácilmente, quizás en menos de 20 años”. Por supuesto, estos avances no inspiraron una mínima palabra por parte de los iluminados opositores.
En cambio, el memorándum que La Presidenta presentó al Senado sobre la indagación a los sospechados iraníes por el atentado a la AMIA despertó airadas críticas por parte de los que nada hicieron cuando estuvieron a cargo. En cadena nacional, Cristina emitió un mensaje mesurado desde su despacho para resaltar el carácter institucional, en el que sintetizó con videos y palabras los diferentes reclamos que tanto Néstor Kirchner como Ella realizaron en la ONU. El objetivo del acuerdo firmado con el Gobierno iraní es el “debido y legal proceso de los acusados” y de ninguna manera la Justicia argentina será obstruida ni “renunciará a su soberanía”. “Muchos creyeron que no lo íbamos a poder lograr –destacó CFK- Hemos logrado esto, que constituye destrabar la causa y comenzar un camino que lleve a la verdad”.
Lo más interesante de la resolución de este conflicto es la búsqueda de apoyo de todas las fuerzas políticas para que sea, más que una decisión presidencial, una política de Estado. “Tomar una decisión de esta naturaleza excede a mi criterio de las facultades de una Presidenta –finalizó- Por eso quise que este memorándum tuviera el nivel de tratado y fuera remitido para su aceptación o no al Parlamento argentino. Es obligación para todos los que tienen representación emitir su opinión. Este memorándum es un paso adelante para destrabar una causa que está paralizada o, lo que es peor, ha ido para atrás. La última palabra, como siempre, la tendrá el Parlamento argentino”.
“Ahora entregan también los Derechos Humanos de las víctimas y de la sociedad argentina –se exaltó la diputada del PRO, Laura Alonso- Prefiero creer que la presidenta no comprende la gravedad del acuerdo. De no ser así, su cinismo roza la traición a la patria”. El senador radical Ernesto Sanz anticipó que su partido va a rechazar el acuerdo y consideró que “fue una cadena nacional para decirnos que abandonamos el camino de la justicia y abordamos el del acuerdo entre gobiernos. Lamentable". Y Guillermo Borguer, dirigente de la AMIA, vaticinó –tal vez ya mareado ante tantos zigzagueos- que el memorándum puede provocar un tercer atentado. Eso sí es lamentable.
Un poco menos que la reacción de los medios con hegemonía en decadencia ante el congelamiento de precios acordado entre Guillermo Moreno y distintos sectores de la comercialización minorista. De alguna manera concluyeron que estas medidas para frenar la inflación afectan la libertad de expresión porque las cadenas de supermercado no publicarán sus ofertas por inexistentes. Por supuesto, nada de esto va a pasar. Tampoco habrá desabastecimiento ni autodeterminación; el asteroide no chocará contra la Tierra ni hay tsunamis programados en esta zona para destronar a Cristina. No será un gobierno perfecto, pero es bastante eficiente, algo que muchos no pueden ostentar en su carpeta de antecedentes. 

miércoles, 6 de febrero de 2013

De cacerolas y navegantes



Parece que el domingo fue el día de hacer catarsis con los vices. Los militantes del FAP se dieron “el lujo” de abuchear al vicepresidente, Amado Boudou, en el acto por el bicentenario de la Batalla de San Lorenzo. Y el mismo día, un incidente similar, aunque con características mucho más violentas, tuvo como blanco al viceministro de Economía Axel Kicillof, que viajaba con su familia en un Buquebus. El hecho es conocido: caceroleros desbordados insultan, agravian, provocan y mienten. Y después dicen que la violencia viene del otro lado. Que lo hayan echado a Nelson Castro de un bar capitalino ameritará un poco de bulla por parte de la derecha desorientada y odiadora, porque no tienen más hechos que los victimice. Una cosa no tiene que ver con la otra. El dueño del bar ejerció su derecho de admisión de una manera algo arbitraria, pero los pasajeros del barco se extralimitaron en su libertad de expresión. O mejor dicho, la desperdiciaron, porque en ese griterío bestial nada hay que pueda ser atendido como demanda política. A riesgo del Autor de estos Apuntes, se puede decir que nada de lo que vociferaron esos exaltados individuos puede ser tomado como idea.
  “Chorro” es una acusación que deberá investigar un fiscal y sentenciar un juez, pero debe demostrarse con pruebas. Si el funcionario viajó con su familia en un servicio público pudiéndolo hacer por otros medios más discretos y costosos indica que tiene poco que ocultar. Pero como los prejuicios dominan el juicio de los cacharreros, no pueden alcanzar esas conclusiones tan sutiles. Lo de “cagón” habrá que determinarlo con un estudio concienzudo de la dieta del funcionario: tal vez abusa de los lácteos y las frutas y de ahí venga la liviandad de su vientre. Ahora, que alguien utilice como insulto el término “marxista”, merece un análisis un poco más profundo y, por tanto, no apto para caceroleros, que no entienden de esas cosas. Esos dedos acusadores se asemejan a los que se levantaban en el Medioevo ante las sospechadas de brujería. La sola denuncia significaba la muerte, aunque no llegara a demostrarse –como no podía ser de otra manera- la actividad brujeril. Pero entonces, la Iglesia Católica había convertido en delito la brujería, como algunos años después lo hizo con el marxismo y el comunismo. Y estos bullangueros intolerantes todavía no se han enterado que ser marxista no es un delito que merezca algún castigo.
Si los pasajeros usaron esa palabra como insulto es porque la han leído y escuchado hasta el hartazgo como deslegitimación del economista estrella del kirchnerismo en los medios opositores. En realidad, no deben tener idea de por qué le tienen tanta bronca. Sólo saben que lo tienen que odiar porque es oficialista y eso desalienta cualquier intento de aproximación. Los caceroleros tienen la característica inmodificable de reaccionar con éxito a las manipulaciones mediáticas, con la engañosa convicción de ser críticos y, por tanto, ciudadanos ejemplares. En el video difundido por ellos mismos, se escucha “devolveme mis dólares”, lo que induce a pensar que por ese lado está el núcleo del conflicto, como lo ha estado siempre.
El año pasado, en la protesta culinaria del 13S el eje estaba puesto en las medidas de control a la compra de divisas. Muchos expresaron el rechazo a la decisión gubernamental a través de la idea de que “no se puede salir del país”. Sin embargo, hubo un 13 por  ciento más de turistas al exterior que en 2011. Vaya paradoja. ¿Quién los entiende? Tal vez no se enteran de esas cosas porque no consumen los medios adecuados: sólo los que traen chimentos, tergiversaciones y mentiras. Esos medios que, más que informar, alimentan prejuicios y alientan la sedición civil por cualquier cosa.
Por eso, poco saben de lo que está haciendo Kicillof para controlar la inflación, tema que tanto les preocupa. Esta semana comenzó con la novedad del congelamiento de precios por dos meses acordado entre el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno –el otro cuco para los medios- y las principales cadenas de supermercados. Después se sumaron otros sectores, lo que resulta muy alentador. Esto, además de ser un alivio para las billeteras, dejará al descubierto una de las sospechas más fundadas que tiene nuestra economía: que el incremento de los precios no tiene otro sustento más que en la mera especulación. Y que la concentración en la producción y comercialización es sumamente perjudicial. El 80 por ciento de los alimentos, bebidas y artículos de limpieza que se venden en las góndolas son producidos por tan sólo 28 empresas. Miguel Angel Calvete, director ejecutivo de la asociación que nuclea a los supermercados chinos, aseguró que se sentarán “a charlar, pero el cuadro ideal para que sea sustentable sería un acuerdo marco con toda la cadena de comercialización: distribuidores, mayoristas y también con la industria”.
Y aquí entra en escena el viceministro de Economía con un trabajo que, junto a su equipo, viene haciendo con mucho sigilo. Uno de los mayores misterios que tiene nuestra economía se relaciona con los márgenes de ganancia que maneja cada sector. El equipo de Kicillof analiza desde hace un tiempo las cadenas de valor para ver dónde se encuentran los mayores márgenes de ganancia, la principal causa de la inflación. Con la información en mano, el Gobierno Nacional podrá detectar dónde se queda el mayor porcentual que impide una plena redistribución del ingreso. Difícil explicar todo esto a un individuo exaltado que retorna de unas vacaciones en Punta del Este.
Estos episodios que tanto opacan la construcción del país para todos se repetirán mientras los referentes de la oposición se sigan negando a exponer cuáles son las ideas que sostienen. Si la dirigencia política opositora cacharrea, es lógico que lo hagan sus seguidores. Tanto dirigentes como dirigidos están a merced de una agenda mediática que sólo tiene como fin condicionar la gestión presidencial. Mientras los principales medios de comunicación disfracen de información sus intenciones destituyentes, el clima seguirá caldeado y enrarecido. Y tan confuso que los agresores se sienten agredidos por las víctimas de sus agresiones. Paciencia: grita quien no tiene razón e insulta quien ya no tiene argumentos. Y cacerolea el que siempre está en contra aunque no entienda nada de nada.

lunes, 4 de febrero de 2013

Los saboteadores del sendero


Aunque sea difícil de comprender, todavía hay muchos individuos que siguen convencidos de que La Presidenta quiere que le tengan miedo. Una de las manipulaciones mediáticas más efectivas del año pasado, aunque, con sólo recurrir al discurso original pronunciado el 6 de septiembre, se advierte que nada de eso ocurrió. Y otros individuos –o los mismos, si se quiere- que afirman que en este país no se puede pensar distinto, que se persigue a los opositores, que hay censura, que todo es peor o igual que en los noventa, que es el gobierno más corrupto de la historia, que es una dictadura. Y muchas más cosas dichas con carácter de certezas, producto de una sesuda búsqueda informativa, con la seguridad de que es un pensamiento propio y no el resultado de una machacona construcción mediática. Acostumbrados a una lógica arraigada en lo más profundo de la mente, creen ser críticos, aunque en realidad son criticones; aseguran consumir información cuando degluten chimentos; se vanaglorian de tener la posta, pero sólo pueden exhibir carne podrida. Y todo esto atravesado por la sólida convicción de que todo gobierno –y sobre todo éste- es el principal enemigo de los gobernados. Por eso es importante que los titulares cuenten que todo está absolutamente mal, como manera de condicionar la gestión, tomando al público para engrosar sus huestes. Público que, entre otras cosas, insiste en alimentar sus prejuicios con esos contenidos difícilmente creíbles y hartamente desmentidos.
El aluvión mediático es inagotable y constante, a pesar de que ya ha quedado demostrado que no es tan eficaz como antaño. Sus generadores no tienen patria, sino intereses. Y de los más destructivos. No dudan en aplaudir a los buitres en su embestida carroñera ni vivar con entusiasmo las arremetidas de los que quieren vulnerar nuestra soberanía. Tampoco tienen reparos en exagerar las especulaciones del dólar ilegal para forzar una grosera devaluación de nuestra moneda ni de construir un inexistente clima híper inflacionario para sugerir ajustes ortodoxos. Para eso, mienten a cuatro manos y reciclan noticias casi apolilladas en el arcón de su maldad. El blanco de sus bombardeos es, claro está, un auditorio que, de tan subestimado parece compuesto por lactantes, que siempre claman por más chimentos de los que mamar.
Ni hablar de la excitación incontrolable que provocó la moción de censura impuesta a nuestro país por el muy cuestionado FMI. Claro, en cierta forma, el Organismo de Destrucción Económica Masiva les da la razón en el obsesivo tema del INDEC. Este instituto elabora mensualmente un número abstracto que incide en variables macroeconómicas que, en algún momento, beneficia o perjudica a los miembros del establishment. El IPC –índice de precios al consumidor- no tiene como objetivo explicarle al consumidor cuánto aumentó el yogurt o la yerba. Pero, como una salmodia, los comentaristas económicos y periodistas de peso arremeten contra el INDEC para dibujar un desmadre de la economía por una inflación galopante que el gobierno pretende ocultar. Y encima lo muestran como si fuera algo novedoso, cuando en realidad, siempre han cuestionado los números oficiales. Porque lo importante es sembrar la desconfianza en cualquier área que sea.
Ahora, el FMI mostró los dientes y los cipayos se envalentonan; sueñan con una Argentina nuevamente castigada por el organismo pensado para salvar a las economías arrasadas por las crisis, aunque ahora es el que las provoca. Los carroñeros se regodean porque una institución en decadencia levantó su dedo acusador y esperan la llegada de medidas más enérgicas. “Este es el mismo Fondo que se muestra complaciente con declaraciones inexactas de datos y con fallidas políticas que condujeron a la crisis global –señalaron desde el Ministerio de Economía, a través de un comunicado- La lógica es evidente: el desendeudamiento de la Argentina ha sido y es un ‘mal ejemplo’ para el sistema financiero y tiene que ser corregido”.
Y los agoreros alientan la llegada del merecido castigo para un gobierno que se niega a endeudar el país y someterlo a la rapiña del sistema financiero internacional. Pero no hay que alarmarse. Los castigos que pueden blandir en nuestra contra parecen más una salvación que otra cosa. Si el Gobierno Nacional no modifica la forma de calcular los índices, a partir de 2015 no tendremos más créditos con ellos. No pasa nada. Desde 2005 hemos roto nuestra dependencia con el Fondo y, si las cosas siguen así, no necesitaremos más sus destructivas “ayudas”. Salvo que llegue a la presidencia un endeudador serial que re-edite nuestras peores tragedias. Pero no podemos tropezar una vez más con la misma piedra con la que ya nos hemos topado tantas veces.
Hay otros dos conflictos internacionales que tomarán mayor fuerza en los días por venir: uno es el acoso de los fondos buitre y el otro es el debate por la soberanía en Malvinas. En ambos casos, no se puede dudar de qué lado se ponen los agoreros y los recursos a los que apelan para producir el estiércol con que elaboran sus titulares. Sus expresiones de deseo aparecen con formato periodístico y no se avergüenzan de ello. Con empeño, buscan convencer a sus lectores de que nuestro país es el peor y merece ser pisoteado por el resto del mundo.
A fin de mes se conocerá el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York en referencia al reclamo de los buitres y la connivencia despiadada del juez Thomas Griesa. Nuestro país cuenta con el acompañamiento del Bank of New York, asociaciones internacionales de bancos y tenedores de bonos reestructurados. El Departamento del Tesoro y la Reserva Federal de Estados Unidos apoyan la posición argentina de no atender los reclamos de los que no aceptaron la reformulación de la deuda. Si los buitres ganan, quedará desautorizada cualquier negociación futura sobre deuda soberana. Además, los bonistas que sí aceptaron la propuesta argentina, tendrán todo el derecho a reclamar la diferencia, que puede alcanzar los 20 mil millones de dólares.
El otro tema es más doloroso. Los medios con hegemonía en decadencia toman partido por el Reino Unido y consideran más importante la opinión de los malvinenses que la soberanía sobre las islas. El canciller Héctor Timerman viajó al Imperio para mantener reuniones con congresistas ingleses, brindar conferencias y concretar encuentros con organizaciones de 18 países europeos que apoyan una negociación por el futuro de las islas. En todas estas instancias, la Cancillería argentina manifestará la necesidad de acatar las resoluciones de la ONU para solucionar el conflicto por la vía diplomática. Eso sí, sin condiciones. La negociación debe ser bilateral entre dos países y los malvinenses no tienen voz ni voto en todo esto, porque no constituyen una nación reconocida sino que son población implantada. Por lo que el referéndum que se realizará en marzo no tendrá ninguna validez legal en la mesa de diálogo.
En esa estamos: mientras el colectivo intenta construir soberanía, un manojo de individuos angurrientos trata de arrastrarnos al peor pasado. Pero, como estamos escribiendo un nuevo capítulo de nuestra historia, a medida que el colectivo crece, el manojo se reduce hasta parecer insignificante. Ya nada será igual en el país que estamos esculpiendo. Paciencia, porque el trayecto no es corto, pero el paisaje es encantador.

sábado, 2 de febrero de 2013

La paz del silencio


Algunos dirigentes opositores mantienen una complicada relación con la palabra. Como no saben utilizarla, les molesta que los demás lo hagan con cierta maestría. El caso más notorio es el del Jefe de Gobierno porteño, aunque no es el único. Tanto él como sus acólitos no se caracterizan por una verba nutrida: sólo disparan consignas de contenido tan difuso que casi parece ausente. Macri no fue el primero que utilizó la frase “que nos dejen trabajar en paz”, sino la vicejefa, María Eugenia Vidal, en referencia a las críticas recibidas por las pésimas decisiones tomadas en torno al manejo del subte. Como buenos patricios, no soportan la palabra del Otro, porque el discurso debe ser patrimonio exclusivo de los que se creen dueños del país. Por eso, ellos pueden repartir insultos y chicanas a diestra y siniestra, vociferaciones caceroleras ante el primer micrófono que les ponen adelante; pueden opinar sobre las mentiras que inventan algunos medios de comunicación; también pueden acusar de cualquier cosa sin ningún fundamento; y por último, pueden andar por la vida sin reconocer una sola de las transformaciones operadas en nuestro país en los últimos diez años. Eso sí, que nadie pronuncie un solo vocablo sobre las deficiencias de sus respectivas gestiones porque entran en erupción de la manera más pueril.
Pero volvamos a esa frase: “que nos dejen trabajar en paz”. Quien pronuncia esta frase es porque se siente interrumpido en una determinada labor, por el teléfono, el timbre, vecinos ruidosos, los propios chicos alborotados. Pero para pronunciar esta frase hay que estar trabajando. No es lo que hizo el Gobierno Amarillo con el subte a lo largo del año pasado. Por el contrario, se escabulló de la peor manera posible para eludir las responsabilidades que había asumido a través de la firma de un acuerdo. Lo único que decidió Macri sobre el subte fue incrementar la tarifa de manera bestial. Este año, el trabajo que tanta paz necesita consistió en cerrar una de las líneas para incorporar los nuevos coches adquiridos por el Gobierno Nacional, que también subsidió el servicio durante todo el año pasado. Trabajar en paz es, para los PRO, tomar decisiones arbitrarias y perjudiciales sin que nadie diga nada. Porque Macri y sus secuaces se sienten patricios y por tanto, intocables. Porque quieren trabajar en paz para desatar una guerra, como muchas veces se ha señalado en este espacio.
Por otro lado, una crítica nunca puede motivar la inacción. Los obstáculos a una gestión son materiales, no verbales. Durante 2011, el Ejecutivo Nacional tuvo que trabajar sin presupuesto porque la oposición no aprobó el proyecto presentado. Eso es no dejar trabajar en paz, no una crítica por un aumento de tarifas. La negativa de Macri a la instalación de Tecnópolis en la CABA fue un impedimento concreto a una decisión presidencial. No enviar representantes para el Consejo Federal de la Afsca es una traba a la aplicación de la LSCA. La comparación que CFK realizó al presentar el nuevo esquema tributario del Impuesto a los Altos Ingresos puede considerarse un poco provocadora, pero de ninguna manera pensarse como un obstáculo a la gestión porteña.
Un obstáculo en serio es la arbitraria disposición del gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, de clausurar las antenas de TDA, lo que impedirá el acceso gratuito a la TV satelital a un número sustancial de individuos que quieren ser ciudadanos. Y todo empezó como una declaración de guerra. El 5 de diciembre pasado, el caudillo mediterráneo decidió cerrar las instalaciones en Río Cuarto un día antes de la inauguración oficial a cargo de La Presidenta. La Secretaría de Ambiente provincial justificó la decisión en la ausencia de documentación referida al impacto que provocaría la nueva antena en el entorno. Sin embargo, en ese mismo sitio, funciona una estructura de 120 metros de altura con antenas de telefonía celular que jamás recibieron objeciones motivadas en el daño ambiental.
En las últimas dos semanas, De la Sota ordenó la clausura y confiscación del material de dos instalaciones más, bajo los mismos argumentos. Las difusoras de la TDA suman 67 y funcionan en veinte provincias argentinas, además de Brasil y Japón. Según el ministro de Planificación, Julio De Vido, "los niveles de emisión de las antenas de televisión digital son diez veces menores a las de la radio FM y 50 veces menores que las de la televisión analógica”. El titular de la Afsca, Martín Sabbatella, afirmó que “no existen razones ambientales que justifiquen estos actos de censura del gobernador De la Sota. Se trata de un acto de censura y un ataque violento a la libertad de expresión”. Además de las tres antenas de Río Cuarto, Leones y Villa María, en la página web de la gobernación cordobesa se anuncia la clausura de las torres ubicadas en Villa Dolores y Malagueño. Por si no queda clara la relación entre el cierre de las antenas y el trabajar en paz, este ignoto profesor de provincias aportará una síntesis. Estas arbitrarias y malintencionadas decisiones tomadas por el Ejecutivo cordobés impiden la difusión gratuita de otros contenidos y favorecen al Grupo Clarín que explota casi en exclusiva el mercado de la TV por cable. En definitiva, atenta contra la democratización de la palabra, que es el espíritu de la LSCA aprobada por mayoría en el Congreso.
Aunque pueda sonar descabellado –a tono con la desolación capilar que exhibe el cráneo del Autor de estos Apuntes- la oposición ha quedado divorciada de la palabra porque no tiene más argumentos para oponerse. Y en virtud de eso, la palabra oficial los enloquece. Por eso quieren silenciarla. Como sea. Las huestes quejicas del PRO, las clausuras de De la Sota, las autoridades santafesinas y algunos más perdidos en el vendaval mediático están suplicando por el silencio del oficialismo. En este año electoral desean más que nunca una única voz –la propia- para poder posicionarse un poco mejor en el Congreso, porque de otra manera no podrán hacerlo.
En contraposición, la palabra opositora da bastonazos al azar, a la espera de un golpe letal. La sopa de letras del Midachi no fue bien recibida –como no podía ser de otra manera-, pero las luminarias amarillas se encargaron de justificarla, con una inexistente cintura política. Claro, el cómico metió la pata, aunque en realidad, afloró lo más arraigado en su pensamiento. Casi tanto como cuando dijo que “las pibitas se embarazan por la platita”, en alusión a la AUH para embarazadas. Otra vez, el blanco de sus prejuicios fueron las mujeres. Y también los judíos y los homosexuales. Horacio Rodríguez Larreta trató de salir en defensa de Del Sel con un trabalenguas de dificultosa digestión: “su frase la dijo en el contexto de su rol como cómico, lo cual no lo justifica, pero él es cómico y sigue ganándose la vida así”. Primero, no lo justifica pero termina justificándolo; segundo, es cómico con aspiraciones a político, lo que implica una mayor responsabilidad; y por último, un actor callejero, un músico a la gorra, una estatua viviente se ganan la vida con su trabajo. Del Sel es un empresario angurriento que tiene ya muchas vidas aseguradas.
Pero, como siempre, la peor frase fue la emitida por Mauricio Macri, que aprovecha cualquier resquicio para destilar su veneno. “Miguel Del Sel hizo un chiste, se equivocó y pidió disculpas –escribió en twitter La Esperanza Amarillenta- Eso muestra que es una persona de bien. Pienso en cuántos mienten y agreden todos los días a los argentinos y nunca piden perdón”. Esta frase brinda material para escribir una tesis doctoral basada en su análisis, pero el breve espacio restante sólo permite algunas ideas. Para el empresario devenido a político, una persona de bien es aquélla que dice cualquier barrabasada y después pide disculpas, sin importar demasiado quiénes se vieron afectados. Y también, lo de las mentiras y agresiones no deben pensarse como una autocrítica ni cuestionamiento al accionar de sus aliados mediáticos. No, al contrario. Esta es otra forma de silenciar cualquier palabra oficial porque de allí vienen las mentiras y las agresiones, de cualquier cosa que diga o haga La Presidenta y su equipo. El silencio del Otro es lo único que permitirá que personajes como éstos accedan a la presidencia. Un silencio que les dejará -como ya lo han hecho en un pasado no muy lejano- trabajar en paz para destruir nuestro país. 

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...