martes, 5 de julio de 2011

El antes y el ahora de la información

Para los que estamos cerca del medio siglo, no será difícil evocar aquellos tiempos en que el acceso a la información se reducía a unos pocos medios. Unos cuantos canales abiertos de televisión, algunas radios AM, unas revistas y diarios y no mucho más. Aunque los jóvenes no puedan creerlo los ciudadanos nos informábamos a través de una cantidad de medios que podían contarse con los dedos de las manos. Entonces –estoy hablando  los años de la dictadura- era fácil controlar el flujo de la información; era muy sencillo distraer al público o engañarlo con espejitos de colores; no había que ser un experto en estrategias comunicativas para imponer una idea porque la censura del régimen impedía que se filtrara cualquier tipo de discurso disidente. De esa manera, el público podía ser convencido de cualquier cosa, de la campaña antiargentina, de la locura de las Madres de Plaza de Mayo, del peligro subversivo. Era muy difícil –y hasta arriesgado- encontrar información que mostrara una realidad diferente y peor aún, difundirla.
De esta manera, la construcción de la agenda informativa se basaba en la tapa de algunos diarios y la replicación por la sucesiva cadena de medios controlados. La “realidad” emergía fácilmente ante la percepción del público y no existía manera de construir una mirada alternativa que alcanzara una modesta repercusión. Ocultar, manipular, tergiversar, mentir era la práctica corriente de muchos medios de comunicación, algunos por controles y presiones, otros por miserable complicidad. No era necesario “creer” en los medios porque su veracidad no estaba en discusión, al menos para el grueso del público. Tampoco había muchas posibilidades de contrastar la información porque, como ya se dijo, el número de medios de información era limitado y todos estaban bajo el férreo control de los dictadores y sus inspiradores civiles.
La conjunción entre una dictadura atroz y una cadena de medios sometidos a una disciplina informativa estricta logró conformar un sentido común que dominó durante algunos años la sociedad argentina. Pero eso se hizo realidad bajo la fuerza de las armas y del miedo.
Después de la recuperación de la democracia y los intentos de Alfonsín –tibios, por cierto- de darle otro estatus a los medios de comunicación, vinieron los noventa. Ahí no había armas ni miedo: había dinero. Y los grandes medios actuaron en consecuencia distribuyendo en sus contenidos toda la superficialidad posible, la mayor vanalidad que un ser humano puede soportar. Casi todos se pusieron en sintonía con la despolitización de la ciudadanía, con la exaltación del individualismo, con la divinización del dinero, con el abandono de toda forma de solidaridad. Y no existían las amenazas sino que gobernaban los intereses. De unos pocos, por supuesto.
A mediados de esta década, una importante transformación se estaba operando en el sistema de medios de comunicación y con mucha lentitud, iba conformando un nuevo tipo de público. Los sistemas de TV por cable y satelital –que habían comenzado a aparecer a mediados de los ochenta- reforzaron su presencia  para ofrecer opciones diferentes de entretenimiento e información, para los que podían pagar el abono, claro. Pero esto empezó a socavar la idea de masividad: al menos una parte del público podía acceder a un consumo diferente. También en esa década, comenzó a hacer pie en nuestro país internet, aunque su incorporación al consumo habitual de medios ocurrirá unos años después.
El 2001 es un quiebre. No hay que dudarlo. Es una frontera que como sociedad traspasamos pero no hay que considerarla sólo una línea, un momento aislado de nuestra historia. La crisis del 2001 no fue un accidente, sino un resultado. Y caímos tan bajo, nos sentimos tan derrotados, la sensación de fracaso era tan extendida que nos parecía imposible volver a ser “algo” en un mapa. Los mensajes mediáticos contribuyeron mucho a la desintegración de la sociedad y la percepción negativa hacia nuestro país. Cuando mostraban conciudadanos que había tomado la decisión de comenzar su vida en otro lado, lo hacían para despertar la envidia de quienes no podían emigrar. Con cinismo e impunidad construyeron la imagen de un país que los estaba echando. Los que quedaban parecían cautivos o rehenes en las frías pantallas. Todavía era fácil construir realidad desde la redacción de un medio, pues los cuestionamientos de su accionar se reducían a las cátedras de las carreras de Periodismo o Comunicación social.
Hoy el ciudadano tiene muchas herramientas para ser diferente en comparación con los períodos anteriores. Tenemos a nuestra disposición una infinidad de medios que permiten cotejar, completar, desmentir la información que recibimos de los medios hegemónicos. Además, está instalada y difundida la idea de que la función informativa de muchos canales, diarios y revistas está condicionada –casi diría, orientada- por los intereses políticos y económicos de sus propietarios. Finalmente, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual contribuyó a tomar como bandera la democratización y difusión de la palabra.
Resta decir, por si no lo saben, que la información es un derecho. Tenemos derecho a informar y ser informados más allá de la propiedad privada de los medios comerciales, que casi siempre nos privan de la información que se contrapone con sus intereses. Parece mentira que todavía el ocultamiento de la información condicione la percepción de la realidad de muchos habitantes de nuestro querido país. Por supuesto, no queda dentro de esa caracterización a los que no tienen acceso a TV por cable ni satelital, ni a internet ni a diarios y revistas; aquéllos que sólo pueden “informarse” a través de algunos canales abiertos y alguna radio masiva. Para estos, paciencia, pues la aplicación de la Ley de Medios va avanzando lentamente. Para los primeros, los que, a pesar de tener acceso a la variedad informativa a través de la infinidad de medios que tienen a su alcance, aún siguen percibiendo la realidad condicionada desde ciertos medios hegemónicos, no debe haber piedad en las críticas. Si bien la información es un derecho, como antes se dijo, también es una obligación si se quiere construir un país en serio, inclusivo y solidario. Y es una voluntad, necesaria para alcanzar a ser un ciudadano que debe tomar decisiones todos los días.


domingo, 3 de julio de 2011

Carta abierta a los ciudadanos de Buenos Aires

Lamento ser insistente, pero no entiendo. Trato de comprender algo que, a todas luces, es incomprensible. Soy así, no me conformo con una primera lectura. Busco, pero no encuentro. Sobre todo, me sorprendo. Está bien mantener intacta la capacidad de sorpresa. Según dicen los entendidos, eso conserva joven nuestro espíritu, si es que tenemos algo así. Pero no todas las sorpresas son gratas. Encontrar un rinoceronte en el living de mi casa provocará en mí una sorpresa enorme, acorde al tamaño del animal, pero seguramente no será grata. En cambio, si llego a casa y encuentro a un grupo de amigos con una torta y unos vinos para celebrar mi cumpleaños la cosa es diferente. Será una doble sorpresa, sobre todo porque mi cumpleaños es en marzo y para eso falta mucho.
Pero volvamos a lo que no comprendo. No a todo, no se asusten. El caso es que leo encuestas, análisis, balances, datos, opiniones, informes y nada de eso me da la clave. Para sintetizar, pregunto: ¿por qué si en CABA la imagen positiva de la Presidenta supera el cincuenta por ciento y la intención de voto es más o menos similar, Macri le gana a Filmus? Reformulo la pregunta: ¿por qué si la intención de voto a Cristina alcanza el cincuenta por ciento y la gestión de Macri es tan pero tan mala, las encuestas no dan ganador a Filmus? O pregunto más claramente: ¿por qué si Macri gestionó tan mal la jefatura de gobierno porteño, tiene un pensamiento tan jodido y es tan bruto para hablar tiene más de un “uno por ciento” de intención de voto? O una pregunta más clara, todavía: ¿por qué Dios creó a Macri?
Tal vez algunos de los que lean estas líneas se preguntarán, a su vez, por qué un ignoto profesor de provincias se interesa tanto por la elección a Jefe de Gobierno porteño. Otros, más terminantes: ¿qué se tiene que meter en algo que pasa a más de trescientos kilómetros de su casa? Respondo a ambas preguntas con una sola frase: la elección en CABA no me afecta materialmente, en principio, pero sí simbólicamente. Macri es el símbolo de lo que nos ha dañado durante tanto tiempo; representa lo peor de nuestro pasado hecho presente; es lo que se pinta como gestión transparente y desideologizada pero es todo lo contrario; es el gobernante que se dice eficiente pero no ha cumplido una sola de sus promesas y encima promete cumplirlas en la gestión futura; es el modelo de país que gran parte del país no quiere.
Por eso no entiendo. Es tan claro que representa todo esto. Un botón de muestra, o un globo, para ser más específico. El club 17 de agosto –donde Macri lanzó su reelección con globitos- presentó una factura al gobierno porteño por medio millón de pesos. El presidente de ese club es Sergio Constantino que –oh casualidad- es Director de Infraestructura Social, que depende del Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de María Eugenia Vidal, candidata a vice de Mauricio.  Claro, ese club, además de ser el escenario donde el actual Jefe de Gobierno demostró sus dotes de bailarín a falta de capacidad política, funciona también como parador para indigentes, aunque no cuenta con las instalaciones adecuadas y no se sabe a ciencia cierta cuántos indigentes pararon allí. Por si esto fuera poco, hay irregularidades con los papeles, con la firma de los convenios y contratación. En la edición de Página/12 de hoy pueden encontrarse los detalles de estas serias anomalías. Y esto no es lo único. Pero claro, los principales medios no dicen nada de esto o a los votantes no les interesa.
El que vota a Macri no elige eficiencia, transparencia, gestión, inclusión, equidad. Elige clase, glamour y eso resulta doloroso. Por supuesto que en CABA habita un diez o un quince por ciento de ciudadanos que comparten los intereses de clase, pero la intención de votos supera el doble de eso. No se entiende.
Desde el punto de vista material, también me preocupa un triunfo de Macri. En la provincia de Santa Fe hay un emblemático candidato que ya alcanza un veinte por ciento que responde a la agrupación a-política del ingeniero: el ex Midachi Miguel del Sel. Un triunfo en Capital significará un impulso inmerecido para este candidato. Sean solidarios.
Ahora bien, si la imagen positiva de la presidenta y su intención de votos es tan alta en Capital Federal es porque se acuerda con su gestión, porque se comparte la visión de país que ella lleva adelante o porque hay beneficios visibles en su modelo. Entonces, ¿es que no se quiere eso para Buenos Aires?¿No habrá algo de masoquismo en todo esto?
El Isidoro Cañones de la política siempre echa la culpa de los problemas de la ciudad al Gobierno Nacional. Si es así, se podría poner al frente de CABA una intendencia del mismo signo político, así ya no quedan excusas. Filmus no podrá decir que las cosas no se hacen por culpa de Cristina ni tampoco dirá que Scioli manda sus enfermos para los hospitales de Buenos Aires.
En este caso parece haber un poco de capricho. O una necesidad de diferenciarse del resto o tal vez quieran seguir enfrentándose a los problemas que han tenido en los últimos cuatro años. Si se hubieran inaugurado los cuarenta kilómetros de subterráneos prometidos, si las lluvias no provocaran inundaciones insólitas, si los colegios públicos estuvieran en condiciones, si los hospitales públicos atendieran normalmente, si se hubiran solucionado los problemas habitacionales para los que más lo necesitan, esta nota no tendría sentido. Ah, eso sí: están entregando neetbook a los chicos de las escuelas –menos a los que no nacieron en Argentina- aunque a un precio tres veces mayor que el que se consigue en un negocio común. Claro, el Gobierno de la Ciudad se las compró a PRIMA, una empresa del grupo Clarín. ¿No será esa la clave para tanta confusión en el electorado porteño?

sábado, 2 de julio de 2011

Lo que en Capital Federal no se logró

Hoy la ciudad de Rosario dio un paso muy importante que puede convertirse en trascendente. Lo que en Capital Federal fue sólo un simulacro grabado, en la cuna de la Bandera se consolidó un debate real entre los tres principales candidatos a intendente. En efecto, Ricardo Schliper del PRO Federal, Mónica Fein del Frente Socialista y Héctor Cavallero del Frente Santa Fe para Todos, se encontraron en un estudio de TV de canal 5 para confrontar sus ideas en vista a las elecciones locales del 24 de julio. Además, este programa especial fue difundido en vivo por la radio LT8 y por la página web del diario La Capital.
Con respecto a este último medio, es necesario abrir un pequeño paréntesis. En su edición de hoy aparece la noticia de la televisación del debate pero se le escapa (creo) algo muy delicado. En el copete de la nota, innecesariamente menciona el fracaso de las negociaciones para concretar el debate en Capital Federal y echa la culpa a la negativa de Daniel Filmus a debatir en el canal de cable TN. Los que seguimos las discusiones previas pudimos apreciar los argumentos de Filmus y de Macri y sabemos que las cosas no fueron así. Macri sólo quería debatir en ese canal de cable, que es como su living, con el argumento –erróneo, por supuesto- de que siempre se había hecho así y no había que romper con un hábito que había costado tanto construir. Filmus aceptaba ir a TN si después se debatía en otros canales. Hasta la Universidad de Buenos Aires se había ofrecido como espacio neutral para su realización. Esto se puede constatar –no en TN ni en ninguno de sus satélites- en distintos medios de las últimas semanas. Uno puede aceptar que el público esté mal informado con respecto a este tema, pero no un periodista que se encarga de titular noticias en un diario (es un decir) como La Capital. Aquí se advierte una intencionalidad que hace sospechar para qué candidatos está jugando el matutino: para los que intentan federalizar las propuestas del PRO. Es por eso que salvan del papelón –entre muchas otras cosas- al jefe capitalino, Mauricio Macri. En su página web, hay muchos comentarios a esta nota en donde se desmiente el contenido del copete, pero los que compraron o leyeron la edición impresa se quedaron con tan flagrante mentira. Deberían revisar el lema que aparece en la segunda página, la creada por el fundador Ovidio Lagos que dice “las columnas de La Capital pertenecen al pueblo” o al menos aclarar de qué pueblo se trata.
Ahora vayamos al programa especial que se realizó para mostrar al público local –y también al capitalino- cómo debaten los candidatos a intendente. Más allá de la insoportable música que eligieron para la apertura, finalización y comienzo de cada bloque, que debe figurar en un catálogo de lugares comunes para debates políticos y las descerebrantes tandas con los anuncios de los programas que vienen desde Telefé Capital –Susana, Marley, AM, PM, Justo a Tiempo y otras sandeces- el programa mantuvo un ordenado equilibrio y por momentos llegó a despertar bastante interés.
Los temas elegidos fueron transporte público, seguridad, salud y planificación.  No es el objetivo de este espacio hacer una crónica completa de lo ocurrido entre los tres candidatos. Estimo que será más útil remitirse a la web del canal para ver el programa completo… ¡y sin las tandas!. Pero Apuntes Discontinuos puede dar una visión general y una conclusión que hará sacudir la blogósfera.
Ricardo Schlieper: el otrora comentarista deportivo y ahora político PRO realizó propuestas y esbozó lineamientos en coincidencia con la línea política de su jefe capitalino. Habló de bicicletas, trenes urbanos, cruces subterráneos, policía ciudadana, cámaras de vigilancia en toda la ciudad… Mostró algunos rasgos de humanidad cuando se refirió a la salud pública como un derecho y la necesidad de redimensionar la obra pública, tal vez para contratar empresas amigas. Tuvo dos momentos ideológicamente muy peligrosos. Uno, cuando expresó que la seguridad no es un tema ideológico y que a los piquetes no había que reprimirlos sino eliminarlos (sic y ¿?). El otro momento cuando propuso rediscutir el código urbano porque las empresas constructoras protestan por sus restricciones. Ahí se notó claramente a dónde apuntará su gobierno.
Mónica Fein: mantuvo un discurso sólido y muy firme, con la confianza de garantizar una continuidad entre el actual gobierno municipal y el futuro, en conjunto con el de la provincia. En algunos momentos responsabilizó al Gobierno Nacional por los subsidios al transporte y otros temas de transferencia de fondos en casos emblemáticos. Con respecto a la seguridad ciudadana propuso entornos más seguros, inclusión social, concejos distritales, reconoció la salud como un derecho, políticas de vivienda e industrialización. En el tema de la obra pública, Héctor Cavallero destacó que entre 2010 y 2011 la municipalidad no había puesto un solo centavo en la inversión de cloacas y pavimentos, lo que provocó un momento de tensión. En líneas generales su discurso fue sólido y puso énfasis en la necesidad de la permanencia del socialismo en la intendencia y la importancia de la gestión femenina, cuya mirada está puesta en las pequeñas cosas y en la realización de grandes cosas.
Héctor Cavallero: el exintendente entre 1989 y 1995 comenzó un poco nervioso, titubeante. Le costó en un principio recordar que no estaba en un acto de campaña sino en un debate. De a poco fue hilvanando algunas propuestas concretas. Estuvo muy atado a su gestión pasada y reconoció muchos logros de los años del socialismo. Propuso la instalación de seis líneas de trolebuses, el incentivo del transporte eléctrico, trenes interurbanos, la eliminación del estacionamiento en las calles del centro. Planteó la seguridad como sinónimo de libertad y no de represión y prometió actuar sobre la economía del delito. Consideró a la salud relacionada con la libertad, la justicia social y la solidaridad. Sus ideas estaban dirigidas a profundizar los lineamientos de la gestión socialista.
Esto por supuesto no pretende ser siquiera una síntesis de lo ocurrido en el programa especial, pero sí dar un par de palmadas a los que idearon, concretaron y participaron de un acontecimiento así. Resulta auspicioso que se haya logrado presentar al público la interacción de tres candidatos, pues pone ante la sociedad la necesidad de discutir políticas y manifestar compromisos. Tal vez los debates no decidan los votos, pero pueden servir para desafiar a los actores políticos a pensar en acciones concretas y a difundir visiones ideológicas. No es buena costumbre eso de dirigirse sólo a los que ya están convencidos en los actos de campaña.  

Aclaro que el diario (es un decir) La Capital retiró de su versión web el copete mentiroso arriba citado, tal vez por vergüenza. De cualquier manera, la edición en papel queda para la historia. Hay que estar atento a las operaciones que hace el decano para favorecer a los candidatos PRO Federal.

jueves, 30 de junio de 2011

Un país que empieza a debatir

La semana pasada, Apuntes Discontínuos se dedicó a analizar las implicancias que tiene tratar de convertir en nacionales aspectos locales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CABA. El punto de partida era el debate sobre el debate entre los candidatos a Jefes de Gobierno en esa ciudad. El texto en cuestión es Lo local y lo nacional, publicado en este espacio el 21 de junio. Hay muchos análisis que pueden realizarse a partir de la actitud que tienen los canales de televisión capitalinos de convertir en problemas nacionales cuestiones que sólo interesan al público local. Tal vez no lo hacen con mala intención, sino como simple costumbre. Puede ser que los periodistas que trabajan en esos medios consideren que el país se circunscribe a Capital Federal o que lo que pase allí repercute en todo el territorio nacional, aunque sea la interrupción temporal del servicio de subtes.
Desde hace unos días, en el noticiero de las 20 de la TV Pública se realiza una serie de entrevistas a todos los candidatos a la legislatura porteña o Jefe de Gobierno en donde analizan las propuestas para mejorar en la ciudad. Es claramente un espacio con contenido local y que sólo interesa a los habitantes de esa ciudad. Sin embargo, llaman a ese bloque, conducido por Juan Micellis, Visión País. Llama la atención que en un canal con mucho contenido federal, como debe ser un canal del Estado, cometan semejante error.
Anoche, en el programa A dos voces, de TN, se realizó un simulacro de debate entre dos de los candidatos a Jefe de Gobierno. Además de que las entrevistas se habían grabado por separado, esa cadena informativa es de alcance nacional, pero durante la hora y media que duró trataron, por supuesto, temas referidos solamente a la ciudad de Buenos Aires.
Ahora bien, más allá de considerar lo colonizador que resulta la difusión a todo el país de los temas locales, hay algo positivo en todo esto de los debates. Al menos en Rosario y en otras ciudades se ha producido el efecto contagio. En eso, los porteños hicieron punta y lograron que en muchos lugares del país los candidatos empicen a debatir entre sí, a difundir sus intenciones políticas. Y eso es bueno. Aunque cuesta creer que, en una ciudad que ha sido protagonista de muchos hechos históricos, que es la capital política del país, que es vanguardista en arte, música, teatro, cine, un candidato a Jefe de Gobierno como Mauricio Macri tenga tan alta intención de voto.
Una vez escribí en este espacio que había que agradecer a los porteños por haber probado a un político no-político como Macri, que había que considerar como un sacrificio patriótico el tener que soportar semejante gobierno municipal. En serio, chicos, queridos conciudadanos de CABA, sean coherentes. Cuesta creer que la nada que representa Macri en su gestión, en su discurso, en su rostro, tenga una intención de votos similar o un poco superior a la de un político preparado, profundo, con sustento teórico y de gestión como Daniel Filmus. Cambien un poco de canal porque la están pifiando fiero. En el canal que eligen para informarse están ocultando las serias ineficiencias que tiene el gobierno de la ciudad. Clarín, La Nación, TN, canal 13, Radio Mitre, Continental y todos los satélites corporativos no difunden información, sino textos que sirven para confirmar los prejuicios de su público. Y puede haber gente que, con inocencia, tome esos malintencionados escritos como información. Y seguramente es por eso que Mauricio Macri todavía mantenga una alta imagen positiva, aunque su gestión no tenga nada de positiva. Si a Silvina Walger  la Presidenta Cristina Fernández le da vergüenza de género, Macri a mí me da vergüenza de especie.
Pero volvamos al debate y su extensión por algunos lugares del interior del país. En Rosario, el sábado 2 de julio se va a televisar un encuentro entre los candidatos a intendente. El 16 va a pasar lo mismo con los candidatos a gobernador y hasta Miguel del Sel va a realizar una muy buena imitación de un político en campaña. Más allá de las críticas que puedan generar los debates televisados, es muy bueno que las pantallas comiencen a poblarse nuevamente de contenidos políticos. Es una señal de que la sociedad experimenta una apertura al intercambio de ideas y puede ser que el público empiece a pensar la realidad en clave política y no al ritmo de los titulares.
Sería muy bueno un programa-debate entre los candidatos presidenciales. ¿Alguien se imagina un encuentro entre Cristina Fernández de Kirchner y la Desquiciada Pitonisa Anaranjada?

miércoles, 29 de junio de 2011

Las sospechas del fin de un conflicto

Cuando terminé de comprender el conflicto, cuando pude transformar en palabras todo lo que pensaba al respecto y cuando, por fin, pude dar a conocer mis ideas, faltaban pocas horas para la tregua. Porque no hay una solución definitiva, no hay un levantamiento del paro, sino sólo una suspensión. Anoche, doce horas después de que Apuntes Discontinuos manifestara sus sospechas respecto a los 58 días de huelga de los docentes de Santa Cruz, se resolvió suspender la protesta. Podría apelar a la estrategia planteada en la novela de George Orwell, 1984, de modificar los archivos para que no choquen con la actualidad, pero no; prefiero que quede, pues nada de lo dicho ayer se contradice con lo que pasa hoy. Tampoco es, como piensan algunos,que las sospechas planteadas en este espacio contribuyeron a su solución. En ese aspecto están exagerando.
De cualquier modo, mucho de lo extraño, de lo sospechoso que se había sugerido en esas líneas se confirma. En primer lugar, el intento por parte de la dirigencia de nacionalizar el conflicto, convertirlo en una piedra en el zapato del gobierno nacional. La delegación de cincuenta integrantes que se trasladó a Buenos Aires quiso que CETERA se manifestara por la resolución del conflicto con un paro a nivel nacional para hoy, miércoles 29. Pero no lo hizo, y este hecho precipitó las cosas.
En la entrada de ayer, Apuntes Discontinuos planteó que en el medio del tironeo entre las autoridades provinciales y nacionales y los dirigentes gremiales estaba la gente, los docentes que durante más de cincuenta días estuvieron alejados de las aulas. Esto, en lenguaje de representación sindical significa que las bases comprendieron que los reclamos de la dirigencia iban más allá de un aumento salarial. Y cuando comprendieron que la protesta no era solamente por plata, fueron ellos, precisamente, los que decidieron dejar de ser el fiambre del emparedado.
De alguna manera advirtieron que sus reclamos pasaban a segundo plano en esta puja. Que lo que más interesaba a la dirigencia era provocar malestar a nivel nacional en vistas a las elecciones de agosto y octubre. Los reclamos son legítimos pues no se puede afrontar una canasta familiar de entre 7000 y 9000 con un salario de 4700 de base, como quedó después del incremento por decreto que concedió el gobernador Daniel Peralta. Pero es muy difícil sostener una huelga por tanto tiempo, sobre todo cuando no se tiene muy en claro por qué se protesta. Un paro por tiempo indeterminado es una medida extrema, no la primera opción.
Los representantes deben representar, deben conducir de acuerdo con los intereses de las bases. Los representados no son rehenes ni carne de cañón para una extorsión.


martes, 28 de junio de 2011

Muchas sospechas para un solo conflicto

El jueves pasado un hecho sacudió las tapas de los diarios: el conflicto de los docentes santacruceños había llegado a CABA y de esta manera logró nacionalizarse. Pero no por el conflicto en sí, que ya lleva dolorosos 57 días, sino por una palabra que se había colado en la crónica, la tan adorada por algunos y repudiada por la mayoría, la  represión. Ese día, efectivos policiales  intentaron desalojar –con mucha amabilidad, por supuesto- a los manifestantes que realizaban un acampe y un grupo comenzó a arrojar piedras. No creo que esa haya sido la actitud de los docentes que reclamaban por un aumento salarial. Según versiones, mientras unas treinta personas agredían a la policía, los que manifestaban miraban sorprendidos, tratando de despegarse de esa violencia inusitada. No es la primera vez que ocurre algo así. Hay algunos ciudadanos que no pertenecen a ningún grupo para poder filtrarse en todos.
Pero vayamos al conflicto en la provincia que dio origen al movimiento que hoy gobierna nuestro país y que lo hará por unos años más. El paro por tiempo indeterminado comenzó el 11 de abril a partir de un reclamo del 50 por ciento de aumento salarial. Puede parecer excesivo el pedido cuando el resto de los gremios a nivel nacional acordaron un incremento del 25 por ciento en sus haberes. Pero el costo de la canasta familiar en Santa Cruz es uno de los más altos del país y su relación con el salario docente no garantiza una vida muy digna que digamos. En efecto, una familia necesita entre siete y nueve mil pesos para vivir y un maestro recién iniciado cobra algo más de 3500 pesos. Además, el alquiler de un departamento sin muchas pretensiones alcanza los dos mil pesos.
El gobernador Daniel Peralta ofreció un 25 por ciento de incremento, es decir, la mitad de lo reclamado y es por eso que el conflicto continúa. Cuando se declara un paro por tiempo indeterminado, no hay vuelta atrás porque es la medida más extrema que pueda plantearse y dificulta las posibilidades de conciliación.
Desde el principio, la adhesión a la medida de fuerza fue del setenta por ciento, aunque fue decreciendo con el paso del tiempo. Hoy hay un cuarenta por ciento de los colegios que funcionan con normalidad. Para complicar el panorama, un grupo de estudiantes tomó la sede del gremio ADOSAC en reclamo del reinicio del ciclo lectivo. Mientras tanto, la Justicia está evaluando la posibilidad de declarar ilegal la medida de fuerza. Y para debilitar la protesta, las autoridades educativas de la provincia piensan adelantar el inicio del receso invernal para dar tiempo a que la justicia se expida.
El Ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, declaró que no hay razón que justifique este paro y lo etiquetó como político. Eso no explica nada porque toda medida de fuerza es una acción política. No aporta nada esa calificación en medio de un conflicto que es a todas luces político, como debe ser cada acción humana en la sociedad.
Ahora bien, lo que cabe preguntarse sobre esta medida de fuerza es su funcionalidad, a quién sirve en medio de una campaña electoral. Ya es conocido que  peticionar en un período así garantiza una respuesta a los reclamos, o al menos a una negociación más favorable. Pero la pregunta va más allá pues apunta a dilucidar si la búsqueda de la nacionalización del conflicto no significa horadar la imagen del Gobierno Nacional.
Tan es así que otros gremios docentes están sumando su apoyo a la medida de fuerza de los santacruceños. En Córdoba hay deliberaciones en ese sentido y en CETERA otro tanto. Quieren convocar a una medida de fuerza para este miércoles en repudio al accionar policial del jueves pasado. El 8 de junio, un sector de la CTA, junto a AMSAFE Rosario y otros gremios realizaron un paro de 24 horas en sintonía con los reclamos de los docentes del sur del país.
En este conflicto, llaman la atención muchas cosas. En primer lugar, la imposibilidad de diálogo que se trasluce en la relación entre los gremios y las autoridades provinciales. Por otra parte, la extensión del conflicto que hace peligrar seriamente el ciclo lectivo. La beligerancia que se da en este hecho suena sospechoso ya que el estilo que se ha instalado desde hace algún tiempo es la búsqueda de solución a los conflictos.
Algunos pueden pensar que esta extensa contienda puede afectar la imagen del Gobierno Nacional con vistas a las elecciones primarias del 14 de agosto. De ser así, la Presidenta podría intervenir para calmar las aguas y concretar una tregua. Podría girar los fondos para colmar las aspiraciones de los docentes. Aunque también reciba críticas por esta decisión, la solución de un conflicto tan prolongado puede hacer un aporte en la consolidación de su imagen, a riesgo de desatar otros reclamos salariales en la región.
El silencio oficial llama la atención. Tal vez se encuentre una respuesta en la filiación de un sector de ADOSAC al núcleo duro del gremialismo opositor. Desde esta premisa, no hay solución posible, pues la medida de fuerza no tendría como objetivo lograr el incremento salarial sino prolongar la situación conflictiva, solamente agitar las aguas. Una cosa es atender un reclamo salarial y otra someterse a una extorsión. En medio de este tironeo, entre las autoridades provinciales y nacionales y los dirigentes gremiales están los docentes que son los que padecen los apretones de una economía doméstica que no les cierra, que buscan alcanzar un nivel salarial más digno y que hace 57 días que están fuera del lugar que da sentido a su trabajo.
Muchas cosas son sospechosas en este conflicto, como muchas lo serán en esta campaña ausente de propuestas pero abundante en sucesos inentendibles. Pero en el medio de esta puja, siempre en el medio, está el ciudadano, como demandante de una respuesta a sus problemas cotidianos o como rehén de un escenario que está más allá de su comprensión.

domingo, 26 de junio de 2011

Elucubraciones domingueras sobre los nombres

Hay todo tipo de nombres, y en eso no hay discusión posible. Nombres para ser llenados o para ser vaciados. Insulsos algunos, rimbombantes otros. Cortos, largos, complicados, sencillos. Muchas veces vemos a algún usuario que debe cargar su nombre como si fuera una pesada piedra. Hay nombres que están pensados para ser convertidos en simples apodos. Otros no tienen apodo y no hay manera de acortarlo.  Atractivos y horribles, olvidables, recordados. A veces condena o bendición. Otras veces, nada.
Pienso en algunos personajes de historieta que llevaban un nombre que se convertía en síntesis de sus características. Pochita Morfoni es el primero que se me viene a la memoria. ¿El apellido le correspondía porque comía mucho o comía mucho porque se lo indicaba su apellido? Afanancio es otro caso. Claro, estos nombres nacen con el personaje, o viceversa. También recuerdo a Biondi, aunque eso es un poco más complicado. Pepe Curdeles, abogado, jurisconsulto y manyapapeles, era, por si no lo recuerdan, un leguleyo en permanente estado de ebriedad. ¿Todos en su familia serían así o sólo él respondió al estigma de su apellido? Otro de sus personajes era Narciso Bello, que se creía hermoso y se pasaba tirándose besos con sus dedos juntos y repitiendo “cómo me amo”. El nombre lo condiciona pues sus padres no podían saber que sería así al momento de bautizarlo. O vaya uno a saber qué pasó por allí.
Vuelvo a las historietas de mi infancia. Calculín, un niño con anteojos y un libro por cabello, era un genio, sobre todo en materias relacionadas con lo científico. ¿Anteojito habrá nacido con anteojos o tuvo que usarlos porque ya tenía ese nombre? Y su tío Antifaz, ¿por qué ocultaba su rostro si no era un superhéroe? ¿Sería tal vez un bandido? Los anteojos en su sobrino podían justificarse, pero el antifaz no.
Hoy pienso en los nombres porque parece que cobran importancia en el terreno político. Recuerdo que cuando asumió la actual Presidenta, inmediatamente se convirtió para la prensa en un nombre de pila. Claro, no por afecto ni por proximidad, sino por ninguneo. A su marido, como a todos los presidentes anteriores, se lo llamó por el apellido. Pero a ella no. Tal vez porque había muchos Fernández en el gobierno y podía provocar confusión. Decirle “de Kirchner” era condenarla a una pertenencia por demás de machista. Entonces comenzó a ser simplemente Cristina, en parte por todo lo anterior. Pero también para negarle un lugar. Salió mal, porque ella convirtió su nombre en mucho más que eso. Hoy es Cristina por su propio peso, lleno, pesado, inolvidable e inconfundible: próximo para los muchos y detestado para los pocos. Sí, les salió mal la jugada.
Me sale otro nombre, mucho más pequeño, más sencillo, con una carga bíblica inconfundible: Eva, la primera mujer del Génesis. En nuestra historia es diminutivo, pero es enorme en su trascendencia. Y también es la primera mujer que muchas cosas, no sólo en nuestro país. Ese nombre tan chiquito es grande en casi todo el mundo. Parece mentira.
Hay otros nombres que se quieren imponer como próximos, pero sólo por marketing, no por otra cosa. Decirle Mauricio al Jefe de Gobierno en La Capital no es ninguneo, sino una familiaridad oligarca, neoliberal, posmoderna. Así debe pasar en un club de golf. Nunca visité ninguno pero me imagino que la gente de esa calaña no usa los apellidos en el green, sino sólo los nombres. En esa agrupación (a)-política todos esconden su apellido para fingir una cercanía que no sienten ni proponen, pero suena lindo, como de buenos vecinos; a nuestra gente, bienvenidos, sobre todo.  Al único que no pueden aproximar es al Jefe de Gabinete; será por su doble apellido, Rodríguez Larreta, que suena como una avenida, a plaza con monumento ecuestre; o por su cara, que es de pocos amigos.
Y todo este devaneo nominal viene por un titular: El Amado de Cristina. Es muy fácil el juego con alguien que se llama así. Imagino una carta dirigida al actual Ministro de Economía: Estimado Amado o Querido Amado. Suena redundante. Pero es un nombre que invita a mucho. Y lo sabe llevar muy bien. Con su rostro sonriente y amable puede ser amado. Y tal vez lo sea.
Hay otros nombres que pasarán al olvido porque no significan nada o no se sabe de dónde vienen y porque sus usuarios no han sabido llenarlos. Me sale Cleto. ¿Por qué será?

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...