domingo, 3 de julio de 2011

Carta abierta a los ciudadanos de Buenos Aires

Lamento ser insistente, pero no entiendo. Trato de comprender algo que, a todas luces, es incomprensible. Soy así, no me conformo con una primera lectura. Busco, pero no encuentro. Sobre todo, me sorprendo. Está bien mantener intacta la capacidad de sorpresa. Según dicen los entendidos, eso conserva joven nuestro espíritu, si es que tenemos algo así. Pero no todas las sorpresas son gratas. Encontrar un rinoceronte en el living de mi casa provocará en mí una sorpresa enorme, acorde al tamaño del animal, pero seguramente no será grata. En cambio, si llego a casa y encuentro a un grupo de amigos con una torta y unos vinos para celebrar mi cumpleaños la cosa es diferente. Será una doble sorpresa, sobre todo porque mi cumpleaños es en marzo y para eso falta mucho.
Pero volvamos a lo que no comprendo. No a todo, no se asusten. El caso es que leo encuestas, análisis, balances, datos, opiniones, informes y nada de eso me da la clave. Para sintetizar, pregunto: ¿por qué si en CABA la imagen positiva de la Presidenta supera el cincuenta por ciento y la intención de voto es más o menos similar, Macri le gana a Filmus? Reformulo la pregunta: ¿por qué si la intención de voto a Cristina alcanza el cincuenta por ciento y la gestión de Macri es tan pero tan mala, las encuestas no dan ganador a Filmus? O pregunto más claramente: ¿por qué si Macri gestionó tan mal la jefatura de gobierno porteño, tiene un pensamiento tan jodido y es tan bruto para hablar tiene más de un “uno por ciento” de intención de voto? O una pregunta más clara, todavía: ¿por qué Dios creó a Macri?
Tal vez algunos de los que lean estas líneas se preguntarán, a su vez, por qué un ignoto profesor de provincias se interesa tanto por la elección a Jefe de Gobierno porteño. Otros, más terminantes: ¿qué se tiene que meter en algo que pasa a más de trescientos kilómetros de su casa? Respondo a ambas preguntas con una sola frase: la elección en CABA no me afecta materialmente, en principio, pero sí simbólicamente. Macri es el símbolo de lo que nos ha dañado durante tanto tiempo; representa lo peor de nuestro pasado hecho presente; es lo que se pinta como gestión transparente y desideologizada pero es todo lo contrario; es el gobernante que se dice eficiente pero no ha cumplido una sola de sus promesas y encima promete cumplirlas en la gestión futura; es el modelo de país que gran parte del país no quiere.
Por eso no entiendo. Es tan claro que representa todo esto. Un botón de muestra, o un globo, para ser más específico. El club 17 de agosto –donde Macri lanzó su reelección con globitos- presentó una factura al gobierno porteño por medio millón de pesos. El presidente de ese club es Sergio Constantino que –oh casualidad- es Director de Infraestructura Social, que depende del Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de María Eugenia Vidal, candidata a vice de Mauricio.  Claro, ese club, además de ser el escenario donde el actual Jefe de Gobierno demostró sus dotes de bailarín a falta de capacidad política, funciona también como parador para indigentes, aunque no cuenta con las instalaciones adecuadas y no se sabe a ciencia cierta cuántos indigentes pararon allí. Por si esto fuera poco, hay irregularidades con los papeles, con la firma de los convenios y contratación. En la edición de Página/12 de hoy pueden encontrarse los detalles de estas serias anomalías. Y esto no es lo único. Pero claro, los principales medios no dicen nada de esto o a los votantes no les interesa.
El que vota a Macri no elige eficiencia, transparencia, gestión, inclusión, equidad. Elige clase, glamour y eso resulta doloroso. Por supuesto que en CABA habita un diez o un quince por ciento de ciudadanos que comparten los intereses de clase, pero la intención de votos supera el doble de eso. No se entiende.
Desde el punto de vista material, también me preocupa un triunfo de Macri. En la provincia de Santa Fe hay un emblemático candidato que ya alcanza un veinte por ciento que responde a la agrupación a-política del ingeniero: el ex Midachi Miguel del Sel. Un triunfo en Capital significará un impulso inmerecido para este candidato. Sean solidarios.
Ahora bien, si la imagen positiva de la presidenta y su intención de votos es tan alta en Capital Federal es porque se acuerda con su gestión, porque se comparte la visión de país que ella lleva adelante o porque hay beneficios visibles en su modelo. Entonces, ¿es que no se quiere eso para Buenos Aires?¿No habrá algo de masoquismo en todo esto?
El Isidoro Cañones de la política siempre echa la culpa de los problemas de la ciudad al Gobierno Nacional. Si es así, se podría poner al frente de CABA una intendencia del mismo signo político, así ya no quedan excusas. Filmus no podrá decir que las cosas no se hacen por culpa de Cristina ni tampoco dirá que Scioli manda sus enfermos para los hospitales de Buenos Aires.
En este caso parece haber un poco de capricho. O una necesidad de diferenciarse del resto o tal vez quieran seguir enfrentándose a los problemas que han tenido en los últimos cuatro años. Si se hubieran inaugurado los cuarenta kilómetros de subterráneos prometidos, si las lluvias no provocaran inundaciones insólitas, si los colegios públicos estuvieran en condiciones, si los hospitales públicos atendieran normalmente, si se hubiran solucionado los problemas habitacionales para los que más lo necesitan, esta nota no tendría sentido. Ah, eso sí: están entregando neetbook a los chicos de las escuelas –menos a los que no nacieron en Argentina- aunque a un precio tres veces mayor que el que se consigue en un negocio común. Claro, el Gobierno de la Ciudad se las compró a PRIMA, una empresa del grupo Clarín. ¿No será esa la clave para tanta confusión en el electorado porteño?

1 comentario:

  1. Querido compañero de desvelos...Yo también me hago las mismas preguntas...Tampoco alcanzo a comprender los intrincados pensamientos,los posibles razonamientos que llevan a los porteños a tropezar varias veces con la misma piedra. También yo soy del "interior" y si bien a mí no me afecta directamente Macri en cuanto a su no-gestión de gobierno o a su gestión de des-gobierno, como te guste más, me produce un sentimiento de bronca que en esa ciudad el porcentaje de votos para alguien como Macri, en una segunda elección llegue siquiera al 5%.
    Me indigna que con el porcentaje que obtuvo cuando fue elegido y con los números que le dan las encuestas en esta próxima elección a Macri, Pino se de el lujo de decir que los votos en el interior son de "baja calidad". Me parece que los votos en la CABA dejan según la óptica de Pino bastante que desear.
    Yo desde un modesto análisis te expongo la conclusión a la que he llegado después de devanarme los sesos y de destilar y vomitar bilis en el baño diciendo algunos improperios a nuestros estimados connacionales de la CABA:
    1- La clase "alta" vota a ese incapaz simplemente porque lo considera uno de su clase y que no va a modificar el statu-quo.(Estos creo que son irrecuperables)
    2- La clase media y media baja cree que votándolo mágicamente asciende a esa clase superior y no ve que este personaje los desprecia y que si pudiera haría realidad los pensamientos de Malthus y los borraría de un plumazo. Y que muy lejos de gobernar para mejorar y hacer de la CABA una ciudad para todos, a Macri sólo le interesa estar en el gobierno para hacer negocios PARA EL y para los que él considera de SU CLUB.
    3- Y la clase más humilde, los que más necesitan de un gobierno que haga de la CABA una ciudad que sea más inclusiva, con salud para todos, con educación para todos, con planes de vivienda que los considere, son los que creo, se aproximan a una mejor lectura sobre la gestión del individuo en cuestión.
    Pero, lamentablemente, el número de la clase media tilinga hace que este Sr, logre esos porcentajes, mal que nos pese.
    Es necesario un cambio cultural muy profundo para que eso cambie.
    De todos modos hay mucha gente en la Capital que está luchando y trabajando para que ese cambio se produzca y yo soy optimista, y espero con todo mi corazón que Filmus gane, Y ese "espero" viene de la palabra "esperanza". Compañero, reitero "esperemos" que se haga la luz en más cabezas de la ciudad capital...Abrazo.

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