miércoles, 6 de febrero de 2013

De cacerolas y navegantes



Parece que el domingo fue el día de hacer catarsis con los vices. Los militantes del FAP se dieron “el lujo” de abuchear al vicepresidente, Amado Boudou, en el acto por el bicentenario de la Batalla de San Lorenzo. Y el mismo día, un incidente similar, aunque con características mucho más violentas, tuvo como blanco al viceministro de Economía Axel Kicillof, que viajaba con su familia en un Buquebus. El hecho es conocido: caceroleros desbordados insultan, agravian, provocan y mienten. Y después dicen que la violencia viene del otro lado. Que lo hayan echado a Nelson Castro de un bar capitalino ameritará un poco de bulla por parte de la derecha desorientada y odiadora, porque no tienen más hechos que los victimice. Una cosa no tiene que ver con la otra. El dueño del bar ejerció su derecho de admisión de una manera algo arbitraria, pero los pasajeros del barco se extralimitaron en su libertad de expresión. O mejor dicho, la desperdiciaron, porque en ese griterío bestial nada hay que pueda ser atendido como demanda política. A riesgo del Autor de estos Apuntes, se puede decir que nada de lo que vociferaron esos exaltados individuos puede ser tomado como idea.
  “Chorro” es una acusación que deberá investigar un fiscal y sentenciar un juez, pero debe demostrarse con pruebas. Si el funcionario viajó con su familia en un servicio público pudiéndolo hacer por otros medios más discretos y costosos indica que tiene poco que ocultar. Pero como los prejuicios dominan el juicio de los cacharreros, no pueden alcanzar esas conclusiones tan sutiles. Lo de “cagón” habrá que determinarlo con un estudio concienzudo de la dieta del funcionario: tal vez abusa de los lácteos y las frutas y de ahí venga la liviandad de su vientre. Ahora, que alguien utilice como insulto el término “marxista”, merece un análisis un poco más profundo y, por tanto, no apto para caceroleros, que no entienden de esas cosas. Esos dedos acusadores se asemejan a los que se levantaban en el Medioevo ante las sospechadas de brujería. La sola denuncia significaba la muerte, aunque no llegara a demostrarse –como no podía ser de otra manera- la actividad brujeril. Pero entonces, la Iglesia Católica había convertido en delito la brujería, como algunos años después lo hizo con el marxismo y el comunismo. Y estos bullangueros intolerantes todavía no se han enterado que ser marxista no es un delito que merezca algún castigo.
Si los pasajeros usaron esa palabra como insulto es porque la han leído y escuchado hasta el hartazgo como deslegitimación del economista estrella del kirchnerismo en los medios opositores. En realidad, no deben tener idea de por qué le tienen tanta bronca. Sólo saben que lo tienen que odiar porque es oficialista y eso desalienta cualquier intento de aproximación. Los caceroleros tienen la característica inmodificable de reaccionar con éxito a las manipulaciones mediáticas, con la engañosa convicción de ser críticos y, por tanto, ciudadanos ejemplares. En el video difundido por ellos mismos, se escucha “devolveme mis dólares”, lo que induce a pensar que por ese lado está el núcleo del conflicto, como lo ha estado siempre.
El año pasado, en la protesta culinaria del 13S el eje estaba puesto en las medidas de control a la compra de divisas. Muchos expresaron el rechazo a la decisión gubernamental a través de la idea de que “no se puede salir del país”. Sin embargo, hubo un 13 por  ciento más de turistas al exterior que en 2011. Vaya paradoja. ¿Quién los entiende? Tal vez no se enteran de esas cosas porque no consumen los medios adecuados: sólo los que traen chimentos, tergiversaciones y mentiras. Esos medios que, más que informar, alimentan prejuicios y alientan la sedición civil por cualquier cosa.
Por eso, poco saben de lo que está haciendo Kicillof para controlar la inflación, tema que tanto les preocupa. Esta semana comenzó con la novedad del congelamiento de precios por dos meses acordado entre el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno –el otro cuco para los medios- y las principales cadenas de supermercados. Después se sumaron otros sectores, lo que resulta muy alentador. Esto, además de ser un alivio para las billeteras, dejará al descubierto una de las sospechas más fundadas que tiene nuestra economía: que el incremento de los precios no tiene otro sustento más que en la mera especulación. Y que la concentración en la producción y comercialización es sumamente perjudicial. El 80 por ciento de los alimentos, bebidas y artículos de limpieza que se venden en las góndolas son producidos por tan sólo 28 empresas. Miguel Angel Calvete, director ejecutivo de la asociación que nuclea a los supermercados chinos, aseguró que se sentarán “a charlar, pero el cuadro ideal para que sea sustentable sería un acuerdo marco con toda la cadena de comercialización: distribuidores, mayoristas y también con la industria”.
Y aquí entra en escena el viceministro de Economía con un trabajo que, junto a su equipo, viene haciendo con mucho sigilo. Uno de los mayores misterios que tiene nuestra economía se relaciona con los márgenes de ganancia que maneja cada sector. El equipo de Kicillof analiza desde hace un tiempo las cadenas de valor para ver dónde se encuentran los mayores márgenes de ganancia, la principal causa de la inflación. Con la información en mano, el Gobierno Nacional podrá detectar dónde se queda el mayor porcentual que impide una plena redistribución del ingreso. Difícil explicar todo esto a un individuo exaltado que retorna de unas vacaciones en Punta del Este.
Estos episodios que tanto opacan la construcción del país para todos se repetirán mientras los referentes de la oposición se sigan negando a exponer cuáles son las ideas que sostienen. Si la dirigencia política opositora cacharrea, es lógico que lo hagan sus seguidores. Tanto dirigentes como dirigidos están a merced de una agenda mediática que sólo tiene como fin condicionar la gestión presidencial. Mientras los principales medios de comunicación disfracen de información sus intenciones destituyentes, el clima seguirá caldeado y enrarecido. Y tan confuso que los agresores se sienten agredidos por las víctimas de sus agresiones. Paciencia: grita quien no tiene razón e insulta quien ya no tiene argumentos. Y cacerolea el que siempre está en contra aunque no entienda nada de nada.

lunes, 4 de febrero de 2013

Los saboteadores del sendero


Aunque sea difícil de comprender, todavía hay muchos individuos que siguen convencidos de que La Presidenta quiere que le tengan miedo. Una de las manipulaciones mediáticas más efectivas del año pasado, aunque, con sólo recurrir al discurso original pronunciado el 6 de septiembre, se advierte que nada de eso ocurrió. Y otros individuos –o los mismos, si se quiere- que afirman que en este país no se puede pensar distinto, que se persigue a los opositores, que hay censura, que todo es peor o igual que en los noventa, que es el gobierno más corrupto de la historia, que es una dictadura. Y muchas más cosas dichas con carácter de certezas, producto de una sesuda búsqueda informativa, con la seguridad de que es un pensamiento propio y no el resultado de una machacona construcción mediática. Acostumbrados a una lógica arraigada en lo más profundo de la mente, creen ser críticos, aunque en realidad son criticones; aseguran consumir información cuando degluten chimentos; se vanaglorian de tener la posta, pero sólo pueden exhibir carne podrida. Y todo esto atravesado por la sólida convicción de que todo gobierno –y sobre todo éste- es el principal enemigo de los gobernados. Por eso es importante que los titulares cuenten que todo está absolutamente mal, como manera de condicionar la gestión, tomando al público para engrosar sus huestes. Público que, entre otras cosas, insiste en alimentar sus prejuicios con esos contenidos difícilmente creíbles y hartamente desmentidos.
El aluvión mediático es inagotable y constante, a pesar de que ya ha quedado demostrado que no es tan eficaz como antaño. Sus generadores no tienen patria, sino intereses. Y de los más destructivos. No dudan en aplaudir a los buitres en su embestida carroñera ni vivar con entusiasmo las arremetidas de los que quieren vulnerar nuestra soberanía. Tampoco tienen reparos en exagerar las especulaciones del dólar ilegal para forzar una grosera devaluación de nuestra moneda ni de construir un inexistente clima híper inflacionario para sugerir ajustes ortodoxos. Para eso, mienten a cuatro manos y reciclan noticias casi apolilladas en el arcón de su maldad. El blanco de sus bombardeos es, claro está, un auditorio que, de tan subestimado parece compuesto por lactantes, que siempre claman por más chimentos de los que mamar.
Ni hablar de la excitación incontrolable que provocó la moción de censura impuesta a nuestro país por el muy cuestionado FMI. Claro, en cierta forma, el Organismo de Destrucción Económica Masiva les da la razón en el obsesivo tema del INDEC. Este instituto elabora mensualmente un número abstracto que incide en variables macroeconómicas que, en algún momento, beneficia o perjudica a los miembros del establishment. El IPC –índice de precios al consumidor- no tiene como objetivo explicarle al consumidor cuánto aumentó el yogurt o la yerba. Pero, como una salmodia, los comentaristas económicos y periodistas de peso arremeten contra el INDEC para dibujar un desmadre de la economía por una inflación galopante que el gobierno pretende ocultar. Y encima lo muestran como si fuera algo novedoso, cuando en realidad, siempre han cuestionado los números oficiales. Porque lo importante es sembrar la desconfianza en cualquier área que sea.
Ahora, el FMI mostró los dientes y los cipayos se envalentonan; sueñan con una Argentina nuevamente castigada por el organismo pensado para salvar a las economías arrasadas por las crisis, aunque ahora es el que las provoca. Los carroñeros se regodean porque una institución en decadencia levantó su dedo acusador y esperan la llegada de medidas más enérgicas. “Este es el mismo Fondo que se muestra complaciente con declaraciones inexactas de datos y con fallidas políticas que condujeron a la crisis global –señalaron desde el Ministerio de Economía, a través de un comunicado- La lógica es evidente: el desendeudamiento de la Argentina ha sido y es un ‘mal ejemplo’ para el sistema financiero y tiene que ser corregido”.
Y los agoreros alientan la llegada del merecido castigo para un gobierno que se niega a endeudar el país y someterlo a la rapiña del sistema financiero internacional. Pero no hay que alarmarse. Los castigos que pueden blandir en nuestra contra parecen más una salvación que otra cosa. Si el Gobierno Nacional no modifica la forma de calcular los índices, a partir de 2015 no tendremos más créditos con ellos. No pasa nada. Desde 2005 hemos roto nuestra dependencia con el Fondo y, si las cosas siguen así, no necesitaremos más sus destructivas “ayudas”. Salvo que llegue a la presidencia un endeudador serial que re-edite nuestras peores tragedias. Pero no podemos tropezar una vez más con la misma piedra con la que ya nos hemos topado tantas veces.
Hay otros dos conflictos internacionales que tomarán mayor fuerza en los días por venir: uno es el acoso de los fondos buitre y el otro es el debate por la soberanía en Malvinas. En ambos casos, no se puede dudar de qué lado se ponen los agoreros y los recursos a los que apelan para producir el estiércol con que elaboran sus titulares. Sus expresiones de deseo aparecen con formato periodístico y no se avergüenzan de ello. Con empeño, buscan convencer a sus lectores de que nuestro país es el peor y merece ser pisoteado por el resto del mundo.
A fin de mes se conocerá el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York en referencia al reclamo de los buitres y la connivencia despiadada del juez Thomas Griesa. Nuestro país cuenta con el acompañamiento del Bank of New York, asociaciones internacionales de bancos y tenedores de bonos reestructurados. El Departamento del Tesoro y la Reserva Federal de Estados Unidos apoyan la posición argentina de no atender los reclamos de los que no aceptaron la reformulación de la deuda. Si los buitres ganan, quedará desautorizada cualquier negociación futura sobre deuda soberana. Además, los bonistas que sí aceptaron la propuesta argentina, tendrán todo el derecho a reclamar la diferencia, que puede alcanzar los 20 mil millones de dólares.
El otro tema es más doloroso. Los medios con hegemonía en decadencia toman partido por el Reino Unido y consideran más importante la opinión de los malvinenses que la soberanía sobre las islas. El canciller Héctor Timerman viajó al Imperio para mantener reuniones con congresistas ingleses, brindar conferencias y concretar encuentros con organizaciones de 18 países europeos que apoyan una negociación por el futuro de las islas. En todas estas instancias, la Cancillería argentina manifestará la necesidad de acatar las resoluciones de la ONU para solucionar el conflicto por la vía diplomática. Eso sí, sin condiciones. La negociación debe ser bilateral entre dos países y los malvinenses no tienen voz ni voto en todo esto, porque no constituyen una nación reconocida sino que son población implantada. Por lo que el referéndum que se realizará en marzo no tendrá ninguna validez legal en la mesa de diálogo.
En esa estamos: mientras el colectivo intenta construir soberanía, un manojo de individuos angurrientos trata de arrastrarnos al peor pasado. Pero, como estamos escribiendo un nuevo capítulo de nuestra historia, a medida que el colectivo crece, el manojo se reduce hasta parecer insignificante. Ya nada será igual en el país que estamos esculpiendo. Paciencia, porque el trayecto no es corto, pero el paisaje es encantador.

sábado, 2 de febrero de 2013

La paz del silencio


Algunos dirigentes opositores mantienen una complicada relación con la palabra. Como no saben utilizarla, les molesta que los demás lo hagan con cierta maestría. El caso más notorio es el del Jefe de Gobierno porteño, aunque no es el único. Tanto él como sus acólitos no se caracterizan por una verba nutrida: sólo disparan consignas de contenido tan difuso que casi parece ausente. Macri no fue el primero que utilizó la frase “que nos dejen trabajar en paz”, sino la vicejefa, María Eugenia Vidal, en referencia a las críticas recibidas por las pésimas decisiones tomadas en torno al manejo del subte. Como buenos patricios, no soportan la palabra del Otro, porque el discurso debe ser patrimonio exclusivo de los que se creen dueños del país. Por eso, ellos pueden repartir insultos y chicanas a diestra y siniestra, vociferaciones caceroleras ante el primer micrófono que les ponen adelante; pueden opinar sobre las mentiras que inventan algunos medios de comunicación; también pueden acusar de cualquier cosa sin ningún fundamento; y por último, pueden andar por la vida sin reconocer una sola de las transformaciones operadas en nuestro país en los últimos diez años. Eso sí, que nadie pronuncie un solo vocablo sobre las deficiencias de sus respectivas gestiones porque entran en erupción de la manera más pueril.
Pero volvamos a esa frase: “que nos dejen trabajar en paz”. Quien pronuncia esta frase es porque se siente interrumpido en una determinada labor, por el teléfono, el timbre, vecinos ruidosos, los propios chicos alborotados. Pero para pronunciar esta frase hay que estar trabajando. No es lo que hizo el Gobierno Amarillo con el subte a lo largo del año pasado. Por el contrario, se escabulló de la peor manera posible para eludir las responsabilidades que había asumido a través de la firma de un acuerdo. Lo único que decidió Macri sobre el subte fue incrementar la tarifa de manera bestial. Este año, el trabajo que tanta paz necesita consistió en cerrar una de las líneas para incorporar los nuevos coches adquiridos por el Gobierno Nacional, que también subsidió el servicio durante todo el año pasado. Trabajar en paz es, para los PRO, tomar decisiones arbitrarias y perjudiciales sin que nadie diga nada. Porque Macri y sus secuaces se sienten patricios y por tanto, intocables. Porque quieren trabajar en paz para desatar una guerra, como muchas veces se ha señalado en este espacio.
Por otro lado, una crítica nunca puede motivar la inacción. Los obstáculos a una gestión son materiales, no verbales. Durante 2011, el Ejecutivo Nacional tuvo que trabajar sin presupuesto porque la oposición no aprobó el proyecto presentado. Eso es no dejar trabajar en paz, no una crítica por un aumento de tarifas. La negativa de Macri a la instalación de Tecnópolis en la CABA fue un impedimento concreto a una decisión presidencial. No enviar representantes para el Consejo Federal de la Afsca es una traba a la aplicación de la LSCA. La comparación que CFK realizó al presentar el nuevo esquema tributario del Impuesto a los Altos Ingresos puede considerarse un poco provocadora, pero de ninguna manera pensarse como un obstáculo a la gestión porteña.
Un obstáculo en serio es la arbitraria disposición del gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, de clausurar las antenas de TDA, lo que impedirá el acceso gratuito a la TV satelital a un número sustancial de individuos que quieren ser ciudadanos. Y todo empezó como una declaración de guerra. El 5 de diciembre pasado, el caudillo mediterráneo decidió cerrar las instalaciones en Río Cuarto un día antes de la inauguración oficial a cargo de La Presidenta. La Secretaría de Ambiente provincial justificó la decisión en la ausencia de documentación referida al impacto que provocaría la nueva antena en el entorno. Sin embargo, en ese mismo sitio, funciona una estructura de 120 metros de altura con antenas de telefonía celular que jamás recibieron objeciones motivadas en el daño ambiental.
En las últimas dos semanas, De la Sota ordenó la clausura y confiscación del material de dos instalaciones más, bajo los mismos argumentos. Las difusoras de la TDA suman 67 y funcionan en veinte provincias argentinas, además de Brasil y Japón. Según el ministro de Planificación, Julio De Vido, "los niveles de emisión de las antenas de televisión digital son diez veces menores a las de la radio FM y 50 veces menores que las de la televisión analógica”. El titular de la Afsca, Martín Sabbatella, afirmó que “no existen razones ambientales que justifiquen estos actos de censura del gobernador De la Sota. Se trata de un acto de censura y un ataque violento a la libertad de expresión”. Además de las tres antenas de Río Cuarto, Leones y Villa María, en la página web de la gobernación cordobesa se anuncia la clausura de las torres ubicadas en Villa Dolores y Malagueño. Por si no queda clara la relación entre el cierre de las antenas y el trabajar en paz, este ignoto profesor de provincias aportará una síntesis. Estas arbitrarias y malintencionadas decisiones tomadas por el Ejecutivo cordobés impiden la difusión gratuita de otros contenidos y favorecen al Grupo Clarín que explota casi en exclusiva el mercado de la TV por cable. En definitiva, atenta contra la democratización de la palabra, que es el espíritu de la LSCA aprobada por mayoría en el Congreso.
Aunque pueda sonar descabellado –a tono con la desolación capilar que exhibe el cráneo del Autor de estos Apuntes- la oposición ha quedado divorciada de la palabra porque no tiene más argumentos para oponerse. Y en virtud de eso, la palabra oficial los enloquece. Por eso quieren silenciarla. Como sea. Las huestes quejicas del PRO, las clausuras de De la Sota, las autoridades santafesinas y algunos más perdidos en el vendaval mediático están suplicando por el silencio del oficialismo. En este año electoral desean más que nunca una única voz –la propia- para poder posicionarse un poco mejor en el Congreso, porque de otra manera no podrán hacerlo.
En contraposición, la palabra opositora da bastonazos al azar, a la espera de un golpe letal. La sopa de letras del Midachi no fue bien recibida –como no podía ser de otra manera-, pero las luminarias amarillas se encargaron de justificarla, con una inexistente cintura política. Claro, el cómico metió la pata, aunque en realidad, afloró lo más arraigado en su pensamiento. Casi tanto como cuando dijo que “las pibitas se embarazan por la platita”, en alusión a la AUH para embarazadas. Otra vez, el blanco de sus prejuicios fueron las mujeres. Y también los judíos y los homosexuales. Horacio Rodríguez Larreta trató de salir en defensa de Del Sel con un trabalenguas de dificultosa digestión: “su frase la dijo en el contexto de su rol como cómico, lo cual no lo justifica, pero él es cómico y sigue ganándose la vida así”. Primero, no lo justifica pero termina justificándolo; segundo, es cómico con aspiraciones a político, lo que implica una mayor responsabilidad; y por último, un actor callejero, un músico a la gorra, una estatua viviente se ganan la vida con su trabajo. Del Sel es un empresario angurriento que tiene ya muchas vidas aseguradas.
Pero, como siempre, la peor frase fue la emitida por Mauricio Macri, que aprovecha cualquier resquicio para destilar su veneno. “Miguel Del Sel hizo un chiste, se equivocó y pidió disculpas –escribió en twitter La Esperanza Amarillenta- Eso muestra que es una persona de bien. Pienso en cuántos mienten y agreden todos los días a los argentinos y nunca piden perdón”. Esta frase brinda material para escribir una tesis doctoral basada en su análisis, pero el breve espacio restante sólo permite algunas ideas. Para el empresario devenido a político, una persona de bien es aquélla que dice cualquier barrabasada y después pide disculpas, sin importar demasiado quiénes se vieron afectados. Y también, lo de las mentiras y agresiones no deben pensarse como una autocrítica ni cuestionamiento al accionar de sus aliados mediáticos. No, al contrario. Esta es otra forma de silenciar cualquier palabra oficial porque de allí vienen las mentiras y las agresiones, de cualquier cosa que diga o haga La Presidenta y su equipo. El silencio del Otro es lo único que permitirá que personajes como éstos accedan a la presidencia. Un silencio que les dejará -como ya lo han hecho en un pasado no muy lejano- trabajar en paz para destruir nuestro país. 

martes, 29 de enero de 2013

La pequeñez de la oposición


Una tormenta manifiesta todo su vigor en el horizonte marino, con caprichosos dibujos de rayos y relámpagos. Pero está lejos y eso llena de optimismo el ánimo de los turistas. Otra tormenta está en ciernes y es mucho más terrenal. Más temprano que tarde comenzarán las discusiones paritarias -algunas ya en marcha- y los malos actores intentarán salpicar la escena para llamar un poco la atención. El sindicalismo opositor tratará de tironear lo más posible con el solo objetivo de transformar en tragedia la épica que estamos transitando. Los empresarios poderosos amenazan con incrementar los precios de sus productos si el porcentaje de aumento salarial es elevado. Y basta de hipocresías, si no es elevado también. Por lo que sea, hacen lo imposible para estirar al máximo sus ganancias. En el medio, están los pequeños empresarios que ven en esta puja una amenaza para su propia subsistencia. Ahora el Gobierno Nacional se va a ocupar de la inflación, como vienen reclamando algunos sectores desde hace un tiempo. Pero no como ellos quieren, con las recetas monetarias que saben a ortodoxia o con ajustes que destilan el veneno de los especuladores.
No, si la inflación aparece como problema en la mira del kirchnerismo, es para solucionarlo de manera definitiva y trascendente, no para poner paños fríos. En el primer discurso después de su gira por Oriente y Asia, La Presidenta convocó a todos los ciudadanos a involucrarse en la lucha contra el incremento especulador de los productos básicos. Una manera de introducir el tema, nada más. Porque los consumidores no tienen una referencia certera sobre cuál debería ser el precio adecuado de un determinado producto. Y el Estado, tampoco. Entonces, un control minucioso de la ganancia empresarial y una acción directa para romper con la excesiva concentración pueden ser herramientas innovadoras para encarar este asunto. Y aquí una primicia exclusiva: no es posible afrontar esto sin conflicto, que es inevitable, además de necesario.
Entonces, tenemos la foto de La Presidenta que Clarín mostró sobre esa primera aparición después de su retorno. Desencajada, amenazante, autoritaria, aunque en realidad, sólo estaba interactuando con el público, como acostumbra hacer. Y su mensaje fue claro: el vacío a las empresas que incrementen sus precios. Y, por lo que se ve, no todo va a pasar por los números que el INDEC o las consultoras privadas revolean cada mes. Esos índices no son más que una abstracción y no tienen como objetivo mostrar cuánto gasta de más el usuario en su economía cotidiana. El índice inflacionario de diciembre difundido en enero es una comparación con los precios de noviembre y nadie se va a acordar a cuánto pagó el yogurt tanto tiempo atrás.
Dos problemas esenciales pueden analizarse respecto de la inflación: la concentración del mercado en pocas manos y el desconocimiento que existe sobre la formación de los precios. Basta ilustrar el primer punto con unos cuantos ejemplos. La comercialización del aceite comestible está en manos de dos empresas que concentran el 63 por ciento del mercado; la venta minorista en supermercados está a cargo de tres empresas que concentran el 81 por ciento; en la producción y comercialización de galletitas dos empresas conducen a más del 70 por ciento del mercado. Con respecto a lo segundo, uno sabe, por ejemplo, el precio de góndola de un paquete de arroz, pero no sabe cuánto cuesta producirlo ni las tajadas que quedan en el camino. Con el asunto de la inflación y el precio de los productos hay mucho para hacer y es necesario meter el dedo donde corresponda, aunque a algunos les duela.
Y la oposición deberá actuar en consecuencia y no como meros protestones desconcertados que no saben para dónde dirigir el bastonazo. Ninguno plantea las clausuras de las antenas de la Televisión Digital Terrestre, TDT, encaradas por el cordobés José Manuel de la Sota en términos de libertad de expresión. Aunque ya funcionan más de 60 en diferentes provincias, al gobernador con aspiraciones a más se le ocurrió que podían ser perjudiciales para el medio ambiente, aunque no presentó ningún argumento para sostener semejante afirmación. Según la Secretaría de Ambiente provincial las antenas fueron canceladas para "evitar que suceda lo peor", aunque no se aclaró cuáles podrían ser los peligros potenciales.
El Presidente de la Comisión Nacional de Comunicaciones, Ceferino Namuncurá, afirma que una antena de TDT difunde una radiación no ionizada diez veces menor a una radio AM y, como está a cien metros de altura, no es perjudicial para la salud ambiental. Sin embargo, Córdoba será la provincia que no permitirá a sus ciudadanos gozar del servicio de televisión gratuito que ofrece el Estado Nacional. Esto, por supuesto, beneficia a la empresa Cablevisión, que por ahora no tendrá competencia en el territorio mediterráneo. Ante este panorama de connivencia con el monopolio que sueña con tenerlo a él -o alguien por el estilo- como candidato a presidente en 2015, ningún exponente de la oposición emperrada ha levantado la voz en defensa de la pluralidad.
En lugar de eso, apuntan para otro lado. Claro, en vez de pensar en propuestas para construir un electorado con vistas al futuro sólo atinan a cacerolear por cualquier cosa. La ASFCA difundió hace unos días una resolución que fue merecedora de los más obscenos e incomprensibles cuestionamientos. Este organismo estatal ofreció el acceso libre y gratuito al material del Banco de Contenidos Audivisuales Argentinos a todos los medios que no puedan cumplir con la cuota mínima de producción local que demanda la legislación vigente. No es una obligación, sino un ofrecimiento. En una penosa muestra de oscuridad, el legislador radical Ricardo Gil Lavedra afirmó que la disposición "revela todo aquello que muchos temieron con la sanción de la ley: el reemplazo del monopolio privado por el monopolio gubernamental". Con todo el respeto que merece, no se puede ser tan torpe. Peor aún su colega del Peronismo opositor, Gustavo Ferrari, que destacó que el Gobierno desea imponer "un mensaje único, acorde con la política oficial, con el discurso o con el relato oficial". Pero el premio a la mayor estupidez lo merece el senador radical Ernesto Sanz, al entender que no se busca "democratizar, sino imponer los contenidos del Gobierno y generar un monopolio estatal para imponer todas las mentiras". Y sobre no tener idea de lo que se habla, el más irrespetuoso fue el vicepresidente de la Comisión de Libertad de Expresión, Gerardo Milman, quien sostuvo que se "obliga a los medios de comunicación que no tienen capacidad para producir contenidos para que todos veamos lo que la señora Presidenta y sus ministros nos quieren relatar".
Martín Sabbatella, por su parte, trató de iluminar un poco el panorama ante tanta confusión interpretativa. El titular de la AFSCA tuvo que explicar que el Bacua "ofrece contenidos de enorme calidad que han logrado reconocimientos en el mundo". Además, los mecanismos de producción involucran a mucha gente, lo que garantiza la pluralidad de voces. Con sólo entrar en la página web del Bacua, se puede apreciar la variedad de contenidos, actores y directores que nutren los archivos. En la evaluación y concreción de los proyectos intervienen más de cien jurados que analizan más de dos mil propuestas de realizadores de todo el país en concursos públicos. Un emprendimiento de semejante magnitud merece una mirada más comprometida, sobre todo porque jamás se ha hecho algo parecido. Tal vez sea un poco de envidia porque se saben incapaces de emprender una propuesta así. Y con esos lamentos que sólo expresan incomprensión, están faltando el respeto a todos los que tienen la oportunidad, brindada por el Estado, de producir y difundir sus realizaciones artísticas.
Como queda claro, la oposición no sabe de desafíos. No puede encontrar en estos tiempos algo positivo porque han decidido ser observadores protestones y nada más que eso. Lo único que saben es estar en contra porque no se animan a decir a favor de qué están. Mientras continúen en ese camino errático y cacharrero, estarán cada vez más solos. Eso sí: seguirán representando a un grupo de individuos sin convicción ni compromiso que persiste en el facilismo de pensar que el Gobierno es el principal enemigo.

sábado, 26 de enero de 2013

Postales de un viaje inolvidable

Mientras dos perros sin dueño juegan en la orilla del mar como enamorados de peli romántica, surge una interrogante playera: ¿para el público es más nociva la publicación de una falsa foto de Chávez o los juegos del programa televisivo de Marley? La respuesta se deja entrever. Desde diferentes partidas apuntan a lo mismo: entorpecer el sentido, confundir prioridades, distraer la mirada. La primera, con un exceso de morbo; la segunda, también, pero simulando simpatía. Y es ese desborde de bobería bonachona lo que lo torna menos inocente y, por tanto, más peligroso. Idiotizar al público con juegos idiotizantes nunca se convertirá en un escándalo mediático. Más que escándalo, es la norma. Como esta costumbre de los grandes medios de cometer errores altamente evitables y rasgarse las vestiduras una vez que el daño está hecho. O de algunos exponentes de la política vernácula que, con la pretensión de ser opositores, terminan siendo sólo protestones. Y en ese afán cacharrero vociferan cualquier patraña para donar un titular para la tapa del diario que ya no voltea a nadie. Eso sí, en este Apunte no se hablará de Macri. Bastante tienen los porteños con bancar tamaño despropósito gubernamental, con sus vetos y omisiones para que esté uno todos los días removiendo el puñal. Sólo hay que observarlo con suma atención para no cometer en el futuro un error más grande.
Parece que, con el verano, se nos ha dado esto de preocuparnos por los barcos. No nos bastó la aventura vivida con la Fragata en Thema. Ahora reflotamos -o mejor, hundimos- el Santísima Trinidad, un buque de guerra cuyo nombre es un poco inadecuado para estos tiempos medio ateos. El incidente en Punta Alta parece una metáfora de lo que ocurre con estas instituciones que supieron ostentar cuantioso poder: la Marina y la Iglesia. Interesante sería debatir en el futuro la permanencia de nombres como ésos que se imponían desde el discurso único del dogma religioso. Las provincias con nombres de santos, vaya y pase, pero Santa Fe y Santa Cruz son demasiado obsecuentes con el catolicismo reinante en los tiempos de sus respectivas fundaciones como para permanecer intocables.
El Ministro de Defensa, Arturo Puricelli, afirma que no hay motivos para suponer que el hundimiento del buque se deba al abandono presupuestario. Desde hace unos años, el buque insignia que trasladó combatientes durante la Guerra de Malvinas estaba destinado al desguace. Según el funcionario, es posible que un descuido haya permitido el sabotaje. "Un gesto de atención y vigilancia mínima que debía tener la guardia asignada, que se ve que no ha cumplido con su rol", explicó Puricelli. La nave fue víctima de un sabotaje, de acuerdo a las explicaciones que se han dado desde el ministerio, pero no con bombas ni nada de eso, sino por una válvula que se abrió maliciosamente. Para la inspección de los buzos habrá que esperar hasta que se asiente definitivamente en el lecho. Un poco de suspenso en este tema nunca viene mal.
Pero lo que ya es un suspenso que nos hace mal a todos es el entorpecimiento que provocan algunos jueces en la gestión del Poder Ejecutivo.
Esos magistrados mantienen con los grupos concentrados de la economía una connivencia tal que no fuerzan las instituciones, sino que las retuercen para aniquilar toda noción de Justicia. Los jueces de la Cámara Civil y Comercial Federal rechazaron cuanta recusación presentó el Gobierno y aceptan cualquier apelación o cautelar que revolean los exponentes del Poder Fáctico. El decreto firmado por el Ejecutivo no puede hacerse realidad porque la protección judicial es muy efectiva y aunque el precio que No Pagó la Sociedad Rural por el predio era menor de lo que estipulaba el mercado, gracias a este Tribunal tan cuestionado, podrán seguir explotándolo por un tiempito más.
Uno que no sabe demasiado de estas cosas se pregunta por qué no expropiaron directamente el inmueble, en lugar de firmar el decreto de anulación de la venta. Tal vez porque había una causa judicial ya iniciada en esos términos. Ahora ya no se puede hacer más que esperar los pasos de esta justicia consustanciada con los intereses de una minoría patricia. Expropiar el predio después de la firma del decreto puede resultar una anomalía legal, porque, con la anulación de la venta, la propiedad es del Estado. Y el Estado no puede expropiar algo que ya es estatal. Todo queda en manos de la sospechada Cámara Civil y Comercial, aunque debiera quedar en la órbita de lo Contensioso Administrativo. Pequeñas trampas que no se pueden eludir.
Si de eludir se trata, un experto es el camionero Hugo Moyano. Lo que elude es la verdad, entre otras cosas. Porque desde que lo dejaron casi afuera del armado de listas en 2011 se está especializando en ser un opositor con énfasis. Con tanto énfasis que ya resulta patético. Como no sabe hacia dónde apunta, dispara para cualquier lado. Como el "bombero loco", pero cargado con estiércol. Ahora especula con la memoria de su auditorio. Claro, es que cambió de público. Antes sus seguidores formaban parte del colectivo K, que hunde sus raíces en la historia reciente para rescatar lo mejor del lejano pasado. Hoy, su palabra sólo está destinada a los individuos cacharreros, que siempre nacieron ayer y cuyos recuerdos no transcienden la pelusa del ombligo. Por eso puede decir que "no fue por la política de este gobierno que comenzaron a crearse empleos", aunque repitió todo lo contrario durante su alianza con el kirchnerismo.
En febrero de 2011, unos meses antes de comenzar con su protagónico de heroína despechada, Moyano brindó una conferencia para conmemorar los cuatro meses del fallecimiento de Kirchner. El dirigente gremial señaló en aquel entonces que el ciclo iniciado en 2003 había permitido "la creación de miles de puestos de trabajo". Como para profundizar un poco más el contraste, agregó que "después de Perón y Evita fue el gobierno que más hizo por los trabajadores". Y como para que no queden dudas, resaltó que "fue Néstor el que puso en práctica esa política y permitió que muchos sectores se incorporaran al consumo interno, que como consecuencia trajo la creación permanente de puestos de trabajo". Que ahora salga a decir que las políticas del presidente de prepo Eduardo Duhalde impulsaron la creación de empleos de los años subsiguientes suena a una futura alianza con el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. De eso se trata el discurso cacharrero: de decir cosas que no son, como si fueran. De esconder las películas y mostrar sólo las fotos.
Una foto de tapa muestra una intención. Nadie en su sano juicio intentará defender ningún tipo de objetividad en la fotografía. Nada que utilice el hombre para narrar la realidad podrá considerarse objetivo. El encuadre en sí mismo, significa una toma de posición sobre el hecho retratado. La imagen de La Presidenta que eligió Clarín para ilustrar su primera aparición pública después de la gira por Oriente y Asia está muy lejos de ser ascéptica. CFK está inclinada sobre una baranda con los brazos extendidos hacia un público que se sugiere. La portada congela a la Primera Mandataria en una actitud militante, agresiva y hasta desencajada. Para el futuro ex Gran Diario Argentino ésa es la Cristina que ven siempre, la que tanto odian y, a la vez, temen.
Algo distinto intentó hacer el diario El País de España con la ya famosa falsa foto de Hugo Chávez, en la que se lo veía entubado y en una situación de extrema gravedad. Esta imagen fue extraída de un video subido a You Tube en 2008 que mostraba la operación de un hombre que padecía acromegalia. La transformación de ese desconocido en Chávez fue obra del periodista italiano Tomasso Dibenedetto, quien siempre busca demostrar la poca seriedad de muchos medios de comunicación. El País mordió el anzuelo y metió la pata. Sólo media hora duró la mentira pues desde las redes sociales comenzó a denunciarse el fraude. Disculpas y cambio de portada. Eso fue todo.
Que salgan a disculparse por no haber chequeado la veracidad de la foto es poco. Porque la "canallada" que denunció CFK desde su cuenta en Twitter es por el contenido de la imagen, por el morbo, por la malsana intención de mostrar a un líder derrotado, no por la política, sino por la enfermedad; por el macabro fin de sembrar el desánimo en muchos venezolanos que están sufriendo en serio por la salud del Presidente. La vida no les importa. Tanto allá como acá se saben derrotados y no encuentran argumentos. Desesperados, también. Por eso no tienen límites. Ellos -los de acá, los de allá- no ven la hora de que se termine de una vez por todas este populismo latino que está dando tan buenos resultados. Una epidemia que se extiende, pero, en lugar de amenazar con el exterminio de la Humanidad, promete ser la salvación ante la plaga voraz del capitalismo salvaje.

jueves, 24 de enero de 2013

Cartografía y política: un top veraniego

 
Los mapas no son la realidad, pero sí sus orientadores. En una playa poblada de bañistas sería imposible trazar un mapa, aunque a veces resulta muy necesario. Cinco minutos de distracción y la geografía playera, de tan dinámica, se modifica tanto que uno tarda algunos minutos en hallar sus petates después de un merecido chapuzón. El artilugio cartográfico permite una modesta ubicación de las cosas, aunque está lejos de ponerlas en su lugar. A pesar de que nuestro querido planeta está padeciendo transformaciones de todo tipo, está a la vista un nuevo horizonte, si se sabe mirar bien. Los grandes cambios son graduales, pero necesitan mucho coraje para llevarlos a la práctica. Algunos piensan que es como soplar y hacer botellas, pero siquiera se toman el trabajo de inflar los carrillos. Eso sí, prometen y aseguran tener equipo. Pero ya sabemos cómo es esta historia: apenas se acomodan en el sillón de mando, ya están pensando en la etapa subsiguiente y en esos afanes, se olvidan por completo de lo que tienen que hacer.
Dos adolescentes de un colegio de Moquehuá, en provincia de Buenos Aires, comenzaron a observar los planisferios y sacaron algunas interesantes conclusiones. "Descubrimos que los mapas no son lo que pensábamos: en realidad demuestran un gran poder", explica Franco Zoia, de 14 años, que investigó la veracidad de lo que muestran los planisferios más usados. Matías Giacobelli, su compañero de 15, amplía la idea: "todo mapa tiene un sentido de poder. En el planisferio que se usa en las escuelas estamos acostumbrados a ver el Hemisferio Norte arriba y el Sur abajo, pero en el espacio no existe nada de eso. Una convención lo resolvió y dejó al Sur sin poder". Ese mapa del que hablan fue elaborado por Mercator en el siglo XVI y es con el que estudiamos casi todos. "La idea surge al pensar que la geografía no tiene un solo punto de vista -amplía Sergio Cimbaro, director del Instituto Nacional de Geografía- Al globo terráqueo se lo puede mirar de diferentes maneras". "Cualquier representación de una superficie terrestre tiene deformación -agrega Cimbaro- Por eso hay tantas".
Pero no sólo los mapas despiertan la atención de nuestros jóvenes. Un equipo de investigación de la UBA descubrió, a través de una encuesta, que los chicos de diferentes sectores sociales de las escuelas porteñas manifiestan una alentadora tendencia a involucrarse en actividades solidarias. Unos 395 estudiantes de 1° a 5° dan por tierra con aquellos prejuicios que los catalogan como individualistas y desinteresados. Más del 70 por ciento de los entrevistados reveló haber aportado alimentos, medicina o ropa en caso de desastres o para una organización social. Lo más sorprendente es que un 55 por ciento reconoció haber auxiliado a un desconocido en la calle y más de un 43 por ciento participó como voluntario en alguna actividad en beneficio de la comunidad. Según las directoras de esta investigación, Marcela Benegas y Marta García Costoya, de la Facultad de Ciencias Sociales, "las respuestas de los jóvenes manifiestan, en alto grado, inclinaciones, disposiciones o prácticas de índole solidaria respecto de los otros en general, tanto por parte de los propios encuestados como de sus familias".
Pero no todas las encuestas tienen resultados tan alentadores. A mediados de marzo se realizará el referéndum entre los isleños para resolver el estatus político de las Malvinas. Todo esto en medio de los apoyos que sigue sumando Argentina para que Gran Bretaña cumpla con las resoluciones de las Naciones Unidas. El Comité Especial de Descolonización de la ONU registró la existencia de 16 territorios no autónomos en todo el mundo y nuestras islas entre ellos. Para la Constitución de las islas, "los habitantes tienen el derecho de autodeterminación que pueden ejercer cuando quieran". Lejos de una actitud pacífica y con la prepotencia del que no tiene razón, el Primer Ministro británico, David Cameron ha decidido militarizar Malvinas, al extremo de que los 3000 habitantes conviven con 1500 soldados. Mientras Inglaterra trata de conservar su viejo prestigio de pirata, CFK recibió estusiastas muestras de apoyo en la reciente gira realizada por Oriente.
La pregunta que los colonos residentes de las Islas deberán responder por sí o por no es ¿desea que las Islas Malvinas conserven su status político actual como un Territorio de Ultramar del Reino Unido? Para los británicos, los mal llamados kelpers pueden ejercer el derecho de autodeterminación, que en realidad no les corresponde por ser población transplantada y no nativa. Desde muchos puntos de vista, los resultados de esta consulta no afectarán la soberanía argentina sobre ese territorio. Pero el clima vacacional invita a cierto moderado divague. La Cancillería Británica insiste en que los malvinenses merecen "ser escuchados para determinar su futuro y el de las próximas generaciones". Para no creer sería que nuestros primos decidan ser argentinos. Pobres los ingleses. ¡Qué solos se sentirían!
Tan solo como el Grupo Clarín en su resistencia a cumplir con una ley de la democracia. Apenas tienen la compañía de los jueces de la Cámara en lo civil y comercial, que aceptan cuanta cautelar les presenten y si no, las inventan. Claro, y el apoyo de algunos políticos que -mientras claman por las instituciones- justifican que el Monopolio no acate la normativa vigente. Mientras el verano se adorna con el tira y afloje entre el Gobierno y el Grupo, cosas más divertidas -y absurdas- ocurren en la superficie.
Sin risas grabadas para indicar el chiste, Mauricio Macri aseguró que puede armar "el mejor equipo que se haya visto en Argentina desde Frondizi para acá, con gente que sabe, honesta, que ame este país y quiera poner el hombro". Por supuesto, que ésta es una manera de afirmar algo sin decir nada; de anunciar propuestas sin especificar cuáles son; de pensar la Política sin política, que significa, ni más ni menos, no hablar de política. Pero esto también indica que el Jefe de Gobierno de la CABA necesita un mapa para orientarse por la vida.
Según sus imprescindibles análisis, Macri subrayó que "gracias a un núcleo de periodistas que pusieron límites, la Argentina hoy no aceleró en el camino de la chavización de Venezuela o de Ecuador que yo había denunciado". Sólo él sabrá de qué habla. Lo que sí puede afirmarse es que ya no le interesa gobernar la Capital del país, sino proyectarse al 2015 para que su afán destructivo tenga más territorio para manifestarse. El principal obstáculo para ese anhelo es, por supuesto, el kirchnerismo que, de continuar con estos auspiciosos indicadores, se transformará en imbatible. Sin embargo, de acuerdo a las concienzudas conclusiones del Alcalde, "La Presidenta no tiene Plan B" y destacó no creer "que en esta Argentina, que ellos han vuelto a dividir, tengan la posibilidad de conseguirlo. Hoy la reelección la veo lejos para ellos".
Pero más lejos está la presidencia para él. Jamás se lo ha escuchado sostener una propuesta. Sólo consignas insustanciales. El Macri sabio y meditabundo es más gracioso que el superficial y farandulero, pero no menos peligroso. Su nuevo personaje, el que parece un fiel discípulo de doctrinas espiritualistas, el que habla de amor y de su familia es el que intentará conquistar el Sillón de Rivadavia y sobre el que se basará esta larga campaña que recién se inicia. Por eso, este apunte trazó un mapa algo incompleto para conocer lo que nos depara la cartografía del futuro. No sea cosa que algún desprevenido se deje engañar por esta nueva careta de uno de los más fervientes restauradores de las políticas que nos llevaron a la ruina.

lunes, 21 de enero de 2013

Los túneles de 2013


Mientras la Presidenta visita los túneles de Cu Chi, Macri planea convertir el subte en un tren fantasma. Los primeros conformaban una estrategia vietnamita para defenderse de la ocupación francesa y norteamericana. Los otros túneles, después del paso de la gestión PRO, quedarán sólo para visitas turísticas… Y un poco más terroríficos. Otra guerra es la que emprende el Jefe de Gobierno porteño y su equipo, no contra invasores extranjeros, sino contra sus propios representados. Y todo para echar un poco de oscuridad en el escenario, para victimizarse y destinar culpas a otros, como siempre. “Lo que más me queda de esto es el amor a la paz y la inutilidad de la guerra, porque quienes entonces combatieron hoy son países amigos, con relaciones entre ambos”, expresó CFK después de la recorrida. Y la vice Jefa, María Eugenia Vidal, también habló de paz, pero en un sentido diferente: pidió a la Nación que los “deje trabajar en paz, sin hacerles perder tiempo”. No hubo una guerra entre la CABA y el Gobierno Nacional, pero se le parece bastante. Sobre todo por las actitudes belicosas de la Administración Amarilla que, en lugar de solucionar los problemas de la gente, los profundiza.
A riesgo de ser insistentes con una idea ya expresada en estos Apuntes, el Pro quiere amarillar el país y todo lo que hace en la fortaleza capitalina está dirigido a ese objetivo, aunque parezca increíble. Lo que ocurre en la ciudad con más presupuesto es el futuro que promete. Quienes visitan habitualmente la Metrópolis, la encuentran cada vez un poco más deteriorada, apagada, deslucida. Difícil de entender, pero parece que el empresario devenido a político utiliza como brújula de su gestión lo que la periodista canadiense Naomí Klein llamó la doctrina del shock. Milton Friedman, Premio Nobel de Economía en los setenta y padre del neoliberalismo, elaboró un plan que tuvo un fructífero resultado en los países en donde posó su planta. Fructífero para los que lo aplicaron, vale aclarar, pues es una siniestra combinación entre el electroshock y los peores fenómenos meteorológicos que puedan imaginarse.
El primer país que se hizo merecedor de semejante experimento fue Chile. Antes de la sangrienta destitución de Salvador Allende –con su asesinato incluido, aunque sugiera la forma de un suicidio-, los depredadores económicos del establishment habían generado groseras crisis con el incremento exagerado de precios, el desabastecimiento y los despidos masivos. La idea es que el ciudadano viva situaciones angustiantes para que la solución parezca menos dura de lo que es. En el caso de la gestión PRO, hay algo de eso en el tema del subte. El año de acefalía en la administración de ese servicio público -producto de la malsana negativa del destructor de Freddy Mercury a hacerse cargo de lo que debía- fue el origen de algunas situaciones caóticas, medidas de fuerza, incremento de tarifas que afectaron hasta en la psiquis de los usuarios. De esa manera, ante tanto descontrol, el Alcalde aparece ahora como el salvador de la comunidad para hacerse cargo de algo que no le corresponde, como la ofrenda de un sacrificio en beneficio del buen vecino, como el único que tiene en sus manos el mapa que indica la salida de este laberinto. Eso sí, están diciendo los amarillos, bánquense lo que venga: cobramos lo que se nos ocurra, cerramos cuando se nos antoje, inauguramos lo que encontremos; ahora esta empresa es nuestra y jugamos como queremos.
Y esto no es producto de una alucinación padecida por este ignoto profesor de provincias vacacionando en la Costa Atlántica. Un poco sí, con el vaivén de las olas y el sol que da de pleno en su desprovista sesera. Pero algo de coherencia hay en sus lucubraciones. En estos días, el presidente de la UIA, Ignacio de Mendiguren, deslizó un exabrupto en relación con las paritarias que puede servir como punto de partida; algo así como que si se excede en el porcentual de incremento salarial puede ocurrir una escalada inflacionaria al estilo del Rodrigazo, aquella invitación al golpe de Estado de 1976. Aunque fue anunciado por Celestino Rodrigo el 4 de junio de 1975, no fue él su autor intelectual, sino su segundo, Ricardo Zinn, que después terminó siendo asesor de Martínez de Hoz. En aquellos tiempos, el dólar pasó de 10 a 26 pesos, las naftas tuvieron un 181 por ciento de aumento, la energía un 75, el boleto del transporte urbano subió un 50 por ciento. En línea con las ideas de Milton Friedman, era un plan perfecto para generar una enorme desazón en la población, a tal punto que la llegada de la dictadura podía ser vista como el arribo del Regimiento de Caballería, como había ocurrido un par de años antes en Chile.
 Si bien la idea del Jefe de Gobierno porteño no es provocar ningún golpe, algo de desestabilización hay en sus decisiones. Un informe elaborado por un equipo técnico que coordina el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, indica que con el incremento de la tarifa a 3,50 pesos, “el subte deja de ser una opción de transporte para los sectores populares”. Los deciles de más bajos ingresos deberán invertir un porcentual mayor para sostener el consumo habitual o comenzar a utilizar el colectivo para sus traslados. Al volcar más usuarios hacia ese medio de transporte, es probable que el servicio, en las actuales condiciones, no dé abasto. Entonces, la doctrina del shock está servida en bandeja.
Ahora, el transporte de superficie es el que permanece acéfalo pues Macri no ha decidido hacerse cargo. Nadie coordina a las empresas consignatarias y nadie toma decisiones más que los propios empresarios. Si la cantidad de pasajeros que abandonan el subte comienza a poblar los colectivos, deberán incorporar más unidades para satisfacer la creciente demanda, lo que saturará las calles ya de por sí congestionadas. Si no, los pasajeros viajarán muy mal, algo en lo que no piensa el ex presidente de Boca. Aunque el Ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo ya se lo ha advertido, la política de Macri apunta a que el sistema colapse. “No hay soluciones mágicas –iluminó la vice Jefa Vidal-, no hay que mentirle a la gente ni generar falsas expectativas”. La solución a tanto conflicto de transporte tendrá su precio. Y por supuesto, el beneficiado no será nunca el que debería ser. Al menos para la Gestión Amarilla.         
Alucinación o paranoia del autor de estos apuntes. Pero vale la pena estar atentos. Después de todo, el Hijo Del Que Se Enriqueció Gracias a la Dictadura está decidido a ser el próximo presidente. Y lo que exhibe en la CABA es lo que ofrece como gestión. Y también lo que votó una mayoría caprichosa, que entiende más de mensajes mediáticos que de observación del entorno. Aunque el riesgo sea internarse en túneles de imposible salida o calles de difícil tránsito, más algún otro shock que se les ocurra a las lumbreras amarillas.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...