miércoles, 8 de enero de 2014

Consecuencias de la fumata oriental

    Que un cepillo evalúe el estado de la dentadura mientras higienizamos nuestra boca parece de ciencia ficción, además de un exceso de masturbación tecnológica. Pero que algunos países se muestren interesados por importar marihuana uruguaya escapa los alcances de cualquier mente creativa. Cuando se buscaba otra salida para combatir el narcotráfico con la producción legal del cannabis, surge la posibilidad de un negocio. Tal vez sea un premio a la innovación política, a la audacia para trastocar el libreto impuesto por el Imperio. Porque la Historia demuestra que para cambiar el estado de las cosas, sólo hay que tomar la decisión de cambiar. Nuestra región está aprendiendo a no pedir permiso para tomar las riendas soberanas y los resultados empiezan a vislumbrarse. De a poco, los mandatarios comienzan a mirar con más atención a sus pueblos y sus necesidades, por más que los exponentes del Poder Fáctico zapateen hasta el absurdo. Con echar una mirada hacia el Norte, sumido en una crisis económica producida por la angurria de los especuladores, encontraremos una ecuación: si los sumisos gobernantes abandonan a sus ciudadanos, cualquier país se desmorona.
Cuando en Uruguay comenzó la discusión sobre la legalización de la marihuana, muchos pensaron en un nuevo episodio de una pintoresca historieta. Pero el vecino oriental no sólo despenalizó la tenencia y el consumo de esa hierba, sino que instituyó el rol del Estado en su producción y comercialización. Intrépido, insólito, histórico. Y el premio está en el interés que despertó en países como Canadá, Chile e Israel para comprar el producto con fines medicinales. Algunos laboratorios están pensando en instalarse en ese país para investigar su potencialidad y desarrollar fármacos para diversas enfermedades. Un panorama diferente al de nuestro país, en el que una parte importante de la riqueza territorial está sometida al dominio destructivo de la soja y a los caprichos especulativos de los terratenientes.
Ya en 2008, los estancieros manifestaron su intención de no ser gobernados, sino todo lo contrario. Aunque muchos estudios científicos confirman el desgaste que la producción del poroto ocasiona en la tierra, las fronteras de su cultivo siguen avanzando como una plaga imparable. En algunas provincias se sacrifican bosques para calmar tanta gula, con la indiferencia y hasta complicidad de los gobernadores. Las intenciones del Gobierno Nacional de diversificar los productos agropecuarios, han quedado sólo en eso. La tierra, que es patrimonio de todos, no puede quedar en manos de la avidez individual. Si la ley permite que los privados la exploten es para que los beneficios sean colectivos. Sin embargo, los dueños temporales de la tierra hacen lo imposible por negarse a compartir. Qué distinto sería todo si fueran tan generosos como la tierra que explotan, si estuvieran tan ligados a las raíces como los productos que convierten en dólares, si no resultaran tan patéticos y mezquinos sus constantes lamentos. Inimaginable sería que los popes de la Sociedad Rural o Federación Agraria se sumen a un plan de producción cannábica, aunque les vendría bien aspirar sus relajantes humos.
 Una película y la cruda realidad 
Repugnante el personaje que Leonardo Di Caprio construye de manera magistral en El lobo de Wall Street. Adicto al dinero para consumir drogas o adicto a las drogas para acumular dinero. Sus enérgicas –y reiterativas- arengas para contagiar la pulsión por la posesión de riquezas resultan muy oportunas. No como una pueril moralina sino como una severa advertencia. Lástima que el peso de la ley caiga sobre un mediano y no sobre los grandotes, que ponen en riesgo el equilibrio del mundo apostando a la ruleta el destino de todos. Jordan Belfort debió ser peligroso y no el pillo encantador que presenta Martin Scorsese en su última película. Tipos como ése son los que alcanzan la cima pisoteando todas las cabezas posibles, aunque los que pisan más fuerte interrumpieron su ascenso. Y en esa escalada, van sembrando un desierto de pobreza sin recibir, siquiera, una reprimenda. Por el contrario, las revistas del corazón financiero los coronan con el podio de los más ricos en lugar de repudiarlos por lo miserables que son.
Y si pueden multiplicar sus descomunales fortunas es porque pocos se atreven a ponerles coto. Que nadie venga con la zoncera del almacenero que con esfuerzo, iniciativa y ahorro logra instalar dos supermercados, porque no estamos hablando de esos pequeños casos. El comerciante del ejemplo no figura entre los cien más ricos del mundo y sus trampitas no hacen tambalear la economía global, apenas un dolor de cabeza para un inspector. A esos cien más ricos no los inspecciona nadie y por eso están donde están. En lugar del traje a rayas, le extienden la alfombra roja. En vez de repudio, despiertan admiración.
Y si alguien intenta acercarse a sus balances, enseguida denuncian persecución fiscal o alguna sandez semejante y jueces serviles ofrecen un paquete de cautelares para asegurar su protección. O aparecen los apologistas mediáticos que transmiten los lamentos de los que nunca pierden. Lo hemos visto en 2008 con el lock out de las patronales agropecuarias y ahora con las empresas de distribución eléctrica. También con la especulación sojera o la piratería de los precios.
Pero de las exportadoras de cereales se habla muy poco. Tanta protección necesitan que las marionetas de los medios no son capaces de balbucear su defensa. Multinacionales que apelan a sus más viles mañas para evadir las cargas impositivas que les corresponden. Algunos se preguntarán qué hace el Gobierno para ponerles freno. De todo: advertencias, denuncias y multas incobrables gracias al amparo judicial. El difundido mecanismo de la triangulación de exportaciones permite a estas compañías gambetear al fisco. La maniobra consiste en facturar bienes a un destino con baja tributación para después enviarlos a otro lugar.
Con el fin de no pasar por giles, el demonizado titular de la AFIP, Ricardo Echegaray anunció que a partir de ahora, cuando una empresa multinacional triangule exportaciones deberá realizar un pago a cuenta del impuesto a las Ganancias. Un anticipo del 0,5 por ciento si la facturación se realiza en una jurisdicción que comparte información fiscal y en caso contrario, una alícuota del 2 por ciento. “Creemos que muchas empresas van a cambiar su comportamiento y estrategia comercial –expresó el funcionario- Esperamos que el complejo sojero deje de utilizar Hong Kong y Macao para triangular sus exportaciones. Queremos que sean más transparentes”. Y existen muchos paraísos fiscales que convierten en infierno la economía mundial.
De más está decir que los exponentes del Poder Económico siempre encontrarán la forma de esquivar los controles estatales. Y el equipo K siempre busca la manera de domesticarlos, algo pocas veces visto en nuestra historia reciente. Todo un mérito enfrentarse con estos grandotes. Por eso, todos sus integrantes merecen un apoyo mucho mayor que el recibido en las últimas elecciones. Una tibieza inusitada. Poca fuerza, como si nos avergonzáramos por apoyar al proyecto que más ha transformado la vida en nuestro país. Como si no estuviéramos del todo convencidos de que éste es el camino hacia un país inclusivo. Como si especuláramos con la posibilidad de un "fracaso". Como si los mentirosos titulares nos hicieran dudar de la veracidad de los logros. Quien niegue que estos diez años han sido los mejores desde mediados de siglo pasado es muy cínico o no entiende nada.

lunes, 6 de enero de 2014

El verano de los senderos que se bifurcan


Otra vez los Reyes Magos se olvidaron de traer un corazón para Macri. El 2015 se acerca y para alcanzar la presidencia necesita demostrar algo de sensibilidad. Los mejores profesores de teatro trataron de enseñarle, cuanto mucho, a simular, pero no le sale. Quizá no sea correcto analizar una figura política en estos términos. O mejor dicho, para continuar, es necesario diferenciar a la persona del personaje. Puede ser que en su círculo íntimo –rojo o del color que fuere- sea afectuoso, simpático, gracioso y hasta inteligente. Pero su faceta pública no demuestra nada de eso. Alguien que recorta presupuesto a la educación pública y la boicotea con todos los medios a su alcance, que despide al director de Orquestas Juveniles sin otro motivo más que el desprecio por la inclusión, que intenta desmantelar el Parque de la Memoria, que rescinde el contrato de las trabajadoras del Programa de Asistencia a Víctimas de Delitos Sexuales y algunas cosas más en este sentido demuestra que no siente absolutamente nada por el Otro. Mientras ahorra en estas variables y aumenta tarifas en otras, su Gobierno gasta, sin reparos, más de un millón de pesos por día en publicidad. Gracias a eso, muchos de los ciudadanos no se enteran de las medidas que toma en su principado.
Algún lector dirá que ése es un problema de los porteños. Por ahora, sí. Pero alguien como él ubicado en la Casa Rosada dejaría en el país una desolación jamás vista en nuestra historia. Y quienes simpatizan con él –con el personaje, no con la persona- también corren el riesgo de perder todo rastro de sensibilidad. Adoradores del marketing, el maquillaje y el glamur, también están aprendiendo a despreciar. Una pena que los que no lo votaron padezcan sus atrocidades. El resto, merece cosas peores.
Hasta septiembre del año recién abandonado, entre el presupuesto central y los de cada ministerio, el Gobierno Amarillo llevaba gastados 338 millones de pesos en publicidad. Y esto no apareció en una nota realizada por una revista filo kirchnerista, sino que es el resultado de una investigación de dos dirigentes de la Coalición Cívica-ARI, Rocío Sánchez Andía y Hernán Reyes. Mientras todos los años sub-ejecuta los presupuestos destinados a salud, educación, inclusión, en el rubro publicidad siempre desperdician más de lo estipulado: en 2008, 45 por ciento más, en 2009, 68, en 2010, 43 y en 2011, un 87 por ciento más. Sólo en 2012 se gastó un poco menos, con apenas un 12 por ciento más de lo acordado, tal vez como cábala. “Los porteños pagan impuestos para que Macri gaste 1.250.000 pesos en publicidad por día, lo que equivale a 52.310 por hora -explicó Reyes- Hay que cortar con este despilfarro y limitar el gasto en propaganda del gobierno”. Cómo se resolverá esto y qué consecuencias tendrá es, por ahora, un asunto de ese distrito. En el futuro, no habrá que engañarse con los espejitos de colores de los publicistas, sino dejarse convencer por el modelo de país que proponga cada candidato. Y a otra cosa, mariposa, que hay asuntos más importantes para tratar.
No hay recetas en este proyecto
Aunque analistas y operadores de los medios hegemónicos apuesten al fracaso, el nuevo acuerdo de precios puede dar buenos resultados. En contradicción con lo que se ha dicho en estos días, las cifras no fueron puestas arbitrariamente por el equipo de Economía, sino pautadas en conjunto. Si todo funciona bien, no habrá sobresaltos en las góndolas, salvo que algún vivo trate de ganar más de lo que corresponde. Esto quiere decir que si algo aumenta es porque alguien decidió aumentar, así de simple. Lo más importante es que este nuevo listado presenta precios un 7 por ciento más bajos que los que se exhibían la semana pasada. Y en cierta forma, se convertirán en valores de referencia y tal vez tiendan a la baja.
El secretario de Comercio, Augusto Costa, aseguró que la canasta con 100 tipos de productos busca establecer parámetros a los consumidores para evitar “que nadie se quede con el excedente que no corresponde”. En breve, las discusiones paritarias ocuparán el centro de la escena y el establishment intentará aplastar las expectativas con la advertencia de que podría disparar la inflación. No debemos dejarnos engañar: salvo que los porcentajes sean exagerados, la incidencia no es directa. Según el funcionario, “lo que se va a analizar es cómo ese incremento salarial se traduce en mayores costos de los supermercados y de las cadenas proveedoras”. Y será el Estado quien evalúe cuánto es el componente salarial en costos y si las rentabilidades se verán afectadas. En definitiva, que las grandes empresas no amenacen con achatar salarios, provocar desabastecimiento o inventar productos medicamentosos para ganar más. En democracia, no tienen cabida las extorsiones, salvo cuando la policía se impacienta.
En esta ocasión, todos los integrantes de la cadena de comercialización se repartieron las ganancias. Pero el objetivo del ministerio de Economía es ir cada vez más atrás en los eslabones, para lograr una mejor redistribución de la renta. Y lo más importante que puede resultar de todo esto es que los porcentajes de renta se discutan en público, para que nadie llore mientras cuenta su fortuna en las sombras.
Con o sin inflación, muchos se están preparando para las vacaciones. Según las proyecciones, más del 60 por ciento de la población saldrá de viaje. Esto no ocurre cuando la situación económica está en crisis ni cuando se pierde el rumbo, sino todo lo contrario. Hay dificultades porque el mundo se tambalea y algunos conspiran. Pero ninguna tormenta se vislumbra en el horizonte. Aunque no estuvo del todo ausente, La Presidenta retornará en estos días. Tanto seguidores como detractores la estaban extrañando. Los primeros porque absorben energía para continuar el camino; los segundos, porque sin ella, no encuentran qué decir. Ya los hemos visto haciendo el ridículo con el verso mediático de la cadena nacional. Si habla, protestan; si no habla, se quejan. De tanto seguir la agenda del establishment, están muy extraviados.
Como el diputado por la UCR, Ricardo Alfonsín, que no sólo duda del éxito del acuerdo de precios sino que reclamó que se ataquen “las causas de fondo de la inflación”. Sin decir cuáles son esas causas, claro está. No porque no las sepa, sino porque le avergonzaría recitar el recetario de la ortodoxia: freno a la emisión monetaria, reducción de los salarios, ajuste del gasto público y, por supuesto, liberación del tipo de cambio. Todas estas medidas, muchas veces aplicadas por iluminados voceros del Poder Económico, sólo garantizan ganancias para unos pocos y pobreza para la mayoría.
Este es un proyecto diferente, que se construye superando las dificultades que aparecen en el camino. Y sin perder de vista el objetivo de crecer con todos adentro. Un poco diferente al modelo que propone el PRO: que crezcan mucho unos pocos, que el resto no será bienvenido.

sábado, 4 de enero de 2014

Globos oculares y las dentelladas de siempre


Un ojo y un globo se convierten en noticia en los primeros días del nuevo año. Un globo aerostático de papel –de los que se usan para celebrar en estas fiestas- incendió un enorme predio con 80 colectivos fuera de circulación. Al menos, es la hipótesis inicial que manejan los bomberos que apagaron semejante fuego. Difícil de creer, salvo que alguien haya colocado el combustible suficiente para que todo arda. Otro globo es el del ojo del camarógrafo de TN que sufrió la supuesta agresión de una supuesta patota supuestamente enviada por el titular de la AFIP, Ricardo Etchegaray. Un orzuelo causaría mayor impresión. O el grupo contratado por el funcionario no sabe pegar o el empleado de Magneto es muy duro. Hasta ahora, no hay ninguna imagen de la agresión. A no desesperar: ya armarán un excelente informe con un gran despliegue de extras y efectos especiales, hasta con las onomatopeyas de la mítica serie Batman. Si tienen que apelar a esto para socavar un poco la imagen positiva del Gobierno Nacional debe ser porque no hay demasiado para cuestionar. O tal vez sí, pero dejaría en evidencia el modelo de país al que quieren retornar.  
Si los cortes de energía que afectaron a menos de 60 mil usuarios –en promedio diario- se convirtió en noticia nacional es por obra y gracia de los medios hegemónicos. Y si periodistas y políticos carroñeros apuntaron sus puños al equipo K es porque no encuentran donde golpear. Aunque desde las usinas de estiércol hablen de relato, todos los funcionarios nacionales presentan argumentos sobre el tema que sea, frente a las chicanas, consignas y falsedades opositoras. En esta crisis provocada por la desidia –y algo de conspiración- de las empresas encargadas de la distribución de la electricidad en la CABA y las altas temperaturas que se negaban a marcharse, el verso de la culpabilidad estatal cayó por su propio peso. Y los cuentitos de Macri, que amenaza con convertir su sueño presidencial en nuestra pesadilla, sólo apuntan a denostar al vomitivo kirchnerismo y hacer un poco de lobby con sus amigotes privados.
Sin datos ni conocimiento, como siempre, el Alcalde Amarillo habló de falta de inversión cuando, desde 2003, se incrementó la generación y transporte de energía como nunca en nuestra historia. La incorporación de 8727 megavatios al sistema requirió más de 92 mil millones de pesos y casi el 80 por ciento de eso corrió por cuenta del Estado Nacional. Las que están en falta son las empresas que, con esta jugada extorsiva, presionaron para un incremento tarifario. Como diría Tato Bores, “aumento de tarifas, ¡las pelucas!”. Por el contrario, deberán desembolsar unos 300 millones para resarcir a los damnificados, sin contar con los reclamos por rotura de aparatos y las multas que deberán abonar al Estado, con una cifra cercana a los 25 millones de pesos. Si querían más plata, se chocaron con la decisión de un gobierno que realmente defiende los intereses de todos. Y que castiga a los que patean en contra: está en estudio rescindir el contrato. Eso sí, para que quede como una edificante medida, deberían quedar con una mano atrás y otra adelante, por angurrientos y conspiradores.
Sobre cómo desarmar la desigualdad
Mientras el Dakar trastoca la parsimonia pueblerina de Rosario, un podio más destructivo se yergue en el mundo. La compañía de finanzas Bloomberg informó en estos días que las 300 personas más ricas incorporaron a sus arcas un total de 524 mil millones de dólares. El campeón de la rapiña es nuevamente Bill Gates, que destronó al mexicano Carlos Slim, al superar los 78 mil millones. Un aplauso enorme para esos ilustres generadores de pobreza que especulan, evaden y presionan gobiernos en una despiadada competencia que nunca será televisada. La única justa en la que los competidores nunca pierden. Los que se hunden en la derrota son los espectadores, víctimas del saqueo que muchas leyes permiten. Interesante sería comenzar a gobernarlos, para que devuelvan gran parte de su patrimonio, indudablemente espurio.
Aunque muchos afirmen lo contrario, en nuestro país algo de eso se está intentando. No es por una rareza meteorológica que en estos diez años haya disminuido la pobreza y la desigualdad reduzca su brecha. De a poco, pero de manera constante. Y para alcanzar la equidad, los que más tienen deben renunciar a sus pretensiones avarientas. Nadie pide que se conviertan en pordioseros, aunque dan ganas. Tan sólo que en lugar de multiplicar sus fortunas, apenas sumen. Cuanto más absorben, menos se distribuye. Para ponerles un freno están los estados, que deben velar por el interés de las mayorías. Pero si hay gobernantes que no sólo son distraídos sino también cómplices, el resultado es la desolación, la miseria, la humillación de la subsistencia.
El nuevo acuerdo de precios colocó en la opinión pública un concepto novedoso: la rentabilidad razonable. Lo que faltó en los congelamientos anteriores, la discusión sobre las ganancias empresariales, estuvo presente en esta instancia. Los diferentes actores de la cadena de comercialización se repartieron un único porcentaje de renta y sólo puede incrementarse el precio con la debida justificación. El listado de casi 200 artículos presenta una baja del 7 por ciento en promedio respecto de lo que se puede conseguir en góndola. Esto quiere decir que se estaban apropiando de parte del ingreso de los trabajadores. Algo más para devolver. Porque eso que llamamos inflación no es más que el triunfo de los grandotes en la puja redistributiva. Por ahora, el Gobierno les pide que contengan su gula. Si no responden, deberemos perder la paciencia, como ha pasado con Repsol al frente de YPF y podrá pasar con las empresas de servicios eléctricos.
En los próximos días, la Secretaría de Comercio deberá ocuparse de hacer públicos los nuevos precios. Por nuestra cuenta queda memorizarlos y hacer que se respeten. Ayudaría mucho una campaña de difusión por los medios de mayor alcance. Mientras tanto, el equipo económico deberá comenzar a abrir el abanico para que la mesa de los argentinos sea servida por más actores y así disminuir el poder de daño de las empresas casi monopólicas. Las cooperativas y los emprendimientos regionales podrían ayudar mucho.
De lo que no se puede dudar es que el kirchnerismo ha decidido –una vez más- tomar la iniciativa para consolidar este proyecto y garantizar su continuidad. Con el objetivo de señalar el camino y evitar que los carroñeros marquen la agenda, el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, publicará en la página oficial de su cartera los 204 objetivos y las 272 metas propuestas para este año recién estrenado.
 Desde la oposición empeñada en que todo fracase, siempre se ha dicho que el Gobierno no tiene un rumbo, que improvisa, que está desorientado, que pone parches. Bueno, allá ellos. Esto es un proyecto y no un modelo, por lo que no responde a un recetario pergeñado en el Más Allá. Estamos en plena construcción y lo que parecen parches son medidas para eludir los embates de los que nos quieren ver otra vez de rodillas. Pero deberán quedarse con las ganas. Muchos estamos aprendiendo a defender los derechos conquistados y a reconocer quiénes son los que, con arteras escaramuzas, nos quieren arrebatar el país.

jueves, 2 de enero de 2014

Año nuevo, temperatura nueva


Nadie se hubiera enterado de la travesura de Macri de no haber aparecido un fotógrafo dispuesto a conseguir una oportuna nota gráfica. De cualquier modo, la perversa lógica empresarial del Ingeniero convirtió la foto en algo mucho más grave. Todo es una mercancía para los tipos como él. Comprar el silencio, como hace en su principado. El público cautivo de los medios hegemónicos no se entera de nada malo sobre el niño Mauricio. Y los conflictos de vivir en una ciudad gobernada por alguien así sólo tiene un responsable: Cristina y su equipo, que viven para hacer imposible la vida de los porteños. Mientras el Alcalde Amarillo regatea fotos en el baño de un aeropuerto, algunos exponentes de la oposición inauguran el año con las sandeces de siempre, pensando que harán historia. Sin embargo, la ola de calor que derritió a las principales ciudades del centro del país ya les ha ganado, no sólo por la intensidad de las altas temperaturas sino por su persistencia. No es casualidad que así sea: en ellas han abandonado el verde por el cemento, y eso se paga. Si de cada tres demoliciones que se realizan para construir torres, destinaran una a un espacio arbolado, las cosas serían diferentes. Si no primara el negocio, tanto en las ciudades como en el campo, tendríamos menos dificultades para convivir con el clima.
No sólo el incidente de la foto puso en ridículo al procesado Jefe de Gobierno porteño. Al simulacro de interrupción de sus vacaciones permanentes, se le suma su propuesta de modificar el horario, medida que, en otros tiempos, sólo ha aportado más trastornos que ahorro energético. Además, esto no es un problema de cantidad, sino de llegada. Por más que se modifique la hora, son cables y transformadores los que no dan más. Y algunos, con buenas intenciones, proponen consumir menos energía como una muestra de solidaridad con los damnificados. Está bien promover una disminución del derroche, como el de esos grandes negocios que tratan de mantener un clima interior fresco con sus enormes puertas abiertas al infierno. O la disminución de las luminarias en las marquesinas de negocios y diversos locales de entretenimiento. Pero nada debe evitar que sean las empresas encargadas de la distribución las que asuman su responsabilidad al mezquinar inversiones, a pesar de las ganancias que devienen de tener un público cautivo.
Si esta ola de calor que afectó al centro del país se hizo sentir hasta lo insoportable, no sólo fue por los cortes en el suministro de energía sino también por la indiferencia de los directivos de las empresas. Y su cinismo, también, porque salieron a recitar inconsistencias en los medios protectores a fuerza de innecesarios aportes publicitarios. Porque, ¿qué otra finalidad tiene la presencia de empresas regionalmente monopólicas entre las pautas de ciertos canales más que una especie de soborno? Si los clientes no tienen la posibilidad de elegir, ¿para qué publicitar los servicios? Sólo es dinero utilizado para comprar silencio, en lugar de destinarlo a la inversión para brindar una mejor prestación. Hasta ahora, el Estado Nacional se ha limitado a aplicar multas –frenadas, por supuesto, por las cautelares de siempre- y a realizar algunas reprimendas públicas.
Las medidas deben ser otras, mucho más enérgicas, valga la metáfora. La suspensión de la publicidad debería ser la primera. O, para que no chillen desde los medios hegemónicos, que sus mensajes sean sólo un pedido de disculpas ante las molestias ocasionadas por la angurria desmedida. En segundo lugar, exigir la presentación de un informe que incluya autocríticas y ganancias repartidas y además, un plan de inversión para revertir la precariedad en la distribución. Sin llegar al extremo de la estatización absoluta, la salida puede ser la expropiación de más de la mitad de la empresa, como se hizo con YPF, para que los privados aprendan cómo hacer las cosas. Y eso sí, que nos cueste lo menos posible para que no paguemos entre todos los errores de algunos.
“Cuando la culpa es de todos, es de nadie”, decían los abuelos. En medio de la angustia desatada por el calor y la falta de electricidad, la confusión estaba servida. Por eso, algunos bienintencionados y otros no tanto, pusieron el foco en el uso y abuso del aire acondicionado. Los medios radiales, sobre todo, en su afán de recalentar el ambiente, difundieron testimonios de vecinos que denunciaban a otros por dejar todo el día encendido el aparato, aunque no haya nadie en el domicilio. Un derroche a todas luces, pero que no debe usarse para explicar esta crisis. Quizá sí, para re direccionar los subsidios y no facilitar el mal uso del servicio de aquellos que no les asusta pagar un poco más. Porque el problema no es de oferta sino de la insuficiencia de la red para satisfacer la demanda. En fin, inconsistencias en medio de la desesperación. Eso sí, a mediano y largo plazo hay que re pensar el diseño urbano y la explotación de la tierra porque el clima ya nos está pasando una pesada factura.
La oposición no se refresca
Los principales referentes del socialismo, el radicalismo y otras variantes del pseudo progresismo se reunieron durante el fin de semana en Rosario para pergeñar una estrategia unificada a nivel nacional para disputar con cierta dignidad la presidencia en 2015. Si llegan juntos, por supuesto. En el documento que lograron esbozar critican sin reparos al equipo de CFK y se comprometen a “elaborar una propuesta de gobierno”, algo que nunca han hecho hasta ahora. La histórica “Declaración de Rosario” contiene histriónicas declamaciones sobre temas como la inflación, la crisis energética, inseguridad, pobreza y desigualdad.
El principal referente de este espacio, el ex anestesista Hermes Binner, se mostró exultante ante el resultado del encuentro. Envalentonado, no sólo apeló a sus rutinarias e insustanciales críticas al kirchnerismo, sino que se animó a disparar contra el Frente Renovador. “Massa es más de lo mismo. De renovador tiene sólo el nombre”, declaró con picardía. Y agregó, sin rubor: “tenemos que pensar en otra construcción que sea una renovación en serio”. Con él como líder, mucho no se podrá lograr si el eje es la renovación. Además, el concepto que encierra esa palabra es por demás de ambiguo. En este momento, la renovación puede ser la restauración, como lo que propone el ahora diputado Sergio Massa. Por otro lado, “lo nuevo” no siempre es beneficioso per se. Y sobrevuela una duda: ¿qué es ‘lo mismo’ para Binner? Massa es lo mismo, ¿respecto a qué? ¿Al kirchnerismo? ¿Al neoliberalismo? Si quiere ser presidente, sería saludable que el ex gobernador abandone los enigmas y hable un con poco más de claridad.
Porque emiten un documento en el que hablan de la desigualdad y la pobreza, sin tener en cuenta la reducción que se ha producido en esos tópicos. Tampoco dicen nada del salario mínimo de Argentina que, equivalente a 560 dólares, es el más alto de la región, cuyo promedio alcanza los 330. Y la reducción del desempleo, que se ubica en el 6,6 por ciento, es uno de los logros más trascendentes de esta década. Porque ninguna fuerza que se diga progresista puede elaborar su plataforma a partir de una ruptura con el presente, sino cuanto mucho, como profundización. Salvo que propongan una revolución, que no debe estar en los planes de Binner y sus seguidores. Si Massa es una promesa de restauración noventosa, el pan radicalismo parece no ofrecer más que el retorno de la Alianza, esa especie de republicanismo servil que tanto fracaso rememora. Una pena que muchos se dejen confundir con la ilusión de alcanzar el paraíso sin confrontación ni enconos. Un peligro que muchos terminen seducidos por consignas tan livianas. Triste sería retornar a nuestro peor pasado de la mano de hipócritas promesas de futuro.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Un verano revoltoso


Malhumorado por tener que interrumpir otra vez sus vacaciones, el procesado con juicio oral en eterna espera, Mauricio Macri, brindó una apresurada conferencia de prensa para simular preocupación por las complicaciones que generan sus amigotes. Como ya se piensa presidente y cree que la CABA es Todo el país, anunció la convocatoria a un comité de crisis, más para echar leña al fuego que para solucionar nada. Y de paso para exhibirse como un buen piloto de tormentas, aunque el problema sea la distribución de la energía y no las lluvias que desbordaron la ciudad en varios momentos de su gestión, mientras también vacacionaba. Pero, más que nada, para culpar de todo al Gobierno Nacional, que es, en su visión pueril y demagógica de las cosas, el malo de todas las películas habidas y por haber. Mientras sus laderos observaban incrédulos y tratando de contener la risa, el Ingeniero dictaba cátedra sobre lo que sería el país en sus manos. Después de cumplir con el guionado rol, volvió a su descanso en Villa La Angostura.
Si todo lo que ha ocurrido desde mediados de noviembre forma parte de un libreto destinado a crear la ilusión del final de un año horrendo, sólo el tiempo lo dirá. Por el momento, la sincronía de estos hechos dispersos induce a suponer que es así. Pero lo que más convence es que cada uno de los actores de este sainete direcciona sus dardos verbales a CFK y su equipo, sea cual sea el tema. Algunos lo creen y otros no tanto. Muchas de las protestas de los vecinos de la CABA se situaron en las puertas de las empresas, señalándolas como las principales culpables de los cortes de electricidad, por más que el Alcalde Amarillo y sus jefes mediáticos traten de deslindarlas de toda responsabilidad.
Cuando un periodista le preguntó sobre el papel de las empresas en esta crisis, Macri respondió que “acá el único responsable es el gobierno nacional, que no tiene capacidad de respuesta”. Sin embargo, no es la primera vez que ocurren estos episodios y el Estado aplicó las multas correspondientes ante la falta de inversión, muchas de ellas frenadas por medidas cautelares de jueces cómplices. De eso no habla el líder del PRO, ni tampoco de su amigo de la infancia, Nicolás Caputo, el siempre beneficiado empresario que creció gracias a la obra pública en la CABA. Como si fuera la primera vez que esto ocurre, recitó “esto vino para quedarse. Va a tardar varios años en resolverse. Esto puede pasar varias veces en el verano”. Lo que no dice el manipulador ingeniero es que el problema no es de oferta, como era muchos años atrás, sino de ineficiencia en la distribución. De cualquier modo, siempre es bueno culpar de todo a Cristina.
Y después, como para resaltar su rol clasista de dueño del país, reclamó: “espero escuchar anuncios del gobierno nacional en breve sobre cómo va a establecer un programa de inversión”. ¿Y las empresas no tienen nada que ver en todo esto?  Para él, por supuesto que no: son casi víctimas. Respecto a la propuesta de los funcionarios federales de dejar la distribución en manos de los gobiernos locales, Macri explicó que “no podemos dar subsidios, tendríamos que subir las tarifas”. Aquí viene lo interesante: mientras la Ciudad aumenta las partidas para la educación privada, la propaganda y los negocios, niega subsidios a los servicios. En fin, un nuevo episodio para ir anotando y reflotar cuando el tiempo lo requiera. El que avisa no traiciona.
Argumentos para un brindis
Algunos medios presentarán minuciosos recorridos por los hechos más sobresalientes de este año que nos abandona, con la intención de presentar un balance positivo o negativo de acuerdo al lado de la vida en que se ubique el autor. Por supuesto, serán ineludibles las elecciones legislativas y el surgimiento de Sergio Massa como la esperanza restauradora del establishment, las inundaciones en Capital Federal y en La Plata, la explosión del edificio en Rosario o la operación de Cristina. En el listado podrá incluirse el fallo por la constitucionalidad de la LSCA y la sentencia adversa a la reforma del Consejo de la Magistratura. También los sospechosos accidentes ferroviarios y las diferentes reformas propuestas por el ministerio del Interior y Transporte. La muerte del Presidente Hugo Chávez se presentará como un alivio en los medios carroñeros o como un doloroso hito en aquellos que están comprometidos con la construcción de la Patria Grande.
Los diferentes récords de consumo y turismo también deberían figurar en cualquier recorrido honesto. Los malintencionados harán hincapié en las insostenibles denuncias que inflaron desde ciertos programas domingueros y sus ecos hegemónicos, pero silenciarán las contundentes desmentidas tanto oficiales como judiciales, verificando la ausencia de vergüenza. Más allá de todo esto, cualquier recorrido será incompleto. Como diría el Borges de Funes, el memorioso, el relato completo de lo que ocurre en un día debería ocupar un día. Y el de un año, 365.
En líneas generales –y a pesar de sus dos últimos dígitos- 2013 no ha sido tan malo, dicho esto con total modestia. Ninguna de las catástrofes vaticinadas se ha producido, salvo las orquestadas desde las sombras y ejecutadas con magistral sincronía en estas últimas semanas. No hay dudas de que los habitantes del círculo rojo quieren sacudirse al kirchnerismo para retornar a las andadas noventosas. Por eso ven todo fatal. Lo que más les molesta es que una parte de lo que el Estado recauda vaya a parar a manos de los plebeyos, cuando en sus arcas podría multiplicarse al infinito. Aunque lagrimeen un poco cuando algún cura habla de los pobres, tratan de boicotear la redistribución del ingreso. No les va ni le viene la construcción de nuevas escuelas ni la distribución de netbooks, aunque siempre declaren que les interesa la educación. No ven con buenos ojos la construcción de viviendas sociales porque resulta más rentable una torre en algún lugar paquete. Para estos tipejos, este año ha sido pésimo, aunque les ha ido mejor que nunca. Hasta tienen margen para especular con una brusca devaluación del peso.
Los dueños del Poder Económico siempre van a quejarse cuando no pueden gobernar a los gobernantes, cuando deben pagar tributos por sus descomunales ganancias, cuando encuentran límites a la cacería desaforada con la que serían tan felices. Este será un año pésimo porque no pueden dar rienda suelta a su voracidad. Y los subsiguientes también, mientras no puedan acomodar una marioneta en la Casa Rosada, un dócil camarero que disponga un suculento festín.
Este es el último texto del tercer año de este espacio. Más de 400 apuntes cuyo objetivo principal es delinear este camino que nos ha sacado de una ciénaga para conducirnos a un fértil valle, al que todavía no hemos llegado, pero estamos cada vez más cerca. Conquistar derechos y expandir la inclusión han sido las principales banderas de la tercera década de la democracia. Apuntes Discontinuos tiene también el propósito de advertir cuando las dentelladas de las pirañas insaciables se aproximan, a veces con forma de titulares mediáticos. Pero, fundamentalmente, este Ignoto Profesor de Provincias que encontró su lugar en el mundo entre las líneas de un modesto blog disfruta muchísimo destacando los logros que estamos alcanzando. Que cada año los índices de desigualdad disminuyan es algo que todos debemos celebrar. Todos no: para algunos es más importante acumular dólares hasta en su corazón. Si el índice de Gini que da cuenta de la desigualdad descendió de 0,550 a 0,396 desde 2003 a la fecha es muestra de que hemos mejorado muchísimo.
Y para los que dicen que todo terminó en 2011, cuando Cristina asumió por segunda vez, vaya este dato: en el último año, en los hogares más ricos los ingresos aumentaron un 24,1 por ciento, mientras que en los más pobres el incremento fue del 31 por ciento. Y esta diferencia se tiene que ampliar aún más, para que nos devuelvan lo que nos escamotearon durante décadas de saqueo. Por lo tanto, no nos tenemos que asustar porque las bestias chillen. Por el contrario, debemos brindar porque así sea hasta que se convenzan de que sólo entre todos podremos construir un país en serio.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Escueto análisis meteorológico de la realidad política


Que los adoradores del verano no se quejen por las altas temperaturas. Adorar algo es valorarlo en todas sus expresiones. Los entusiastas del frío jamás nos quejamos por las migajas de bajo cero que recibimos algunos días del año. Al contrario, las disfrutamos, tanto encerrados en nuestro living con la calefacción a media máquina, una taza de café y alguna copita de bebida espirituosa como cuando debemos salir. Con el frío, una helada satisfacción nos recorre al sentir su caricia. Entonces, los que tanto añoran el verano durante la timidez del invierno, ahora deberían reprimir cualquier gimoteo y además, pedir disculpas por arruinarnos nuestro efímero gozo polar. Porque convengamos que nos están escamoteando el invierno: los acaparadores seriales no saben qué más acaparar. Si junio, julio y agosto no estuvieran tan interrumpidos por el invasor calenturiento, los meses de calor serían más esperados. Pero no, las temperaturas altas nos acompañan todo el año y en ninguna plataforma política de las que compitieron en octubre prometían revertir tanto abuso veraniego, salvo algunas generalidades de tinte ecologista. ¿No sería el momento adecuado para re estatizar el clima antes de que todo se descalabre aún más? Alguno dirá que en verano hace calor. Que se lo diga a los de Ushuaia, que están disfrutando de seis grados bajo cero. Pero además de estar padeciendo una de las olas de calor más cruentas de la historia, los perdedores de nuestro presente no paran de acosar al proyecto más transformador de las últimas décadas. Y eso recalienta el ambiente, aunque sus tretas están perdiendo eficacia.
Como buenos carroñeros, comienzan a excitarse en primavera y por eso desde fines de noviembre suceden los hechos más extraños. Tanto que la aparición del verdadero Papá Noel en su trineo volador pasaría desapercibida. Las rebeliones policiales, la coreografía de los saqueos, los cortes de luz en el ombligo del país y los conflictos educativos en el Principado de la CABA son episodios de la misma historieta y tienen un mismo objetivo: convencernos de que estamos en el peor de los mundos y hacernos desear el final de un año atroz. Año atroz inexistente, por cierto. Para los memoriosos con edad suficiente no será difícil evocar aquellos tiempos en que no veíamos la hora de despojarnos del Año Viejo y suplicar que el venidero no sea bueno, sino apenas menos cruel. Y, sin exageraciones ni fanatismos, desde 2003, cada año que nos espera es mejor.
Y no es producto de la magia, sino de cierto compromiso con la construcción de un país que incluya a todos. Los que protestan y conspiran son los que no quieren eso, porque consideran que el país les pertenece y, por tanto, deciden quiénes son los que están adentro y quiénes no (recordar, por favor, el lema de la campaña para la reelección de Macri: “vos sos bienvenido”). Entonces, ¿quieren que al país le vaya mal? No, al contrario: quieren que al país le vaya muy bien, pero que la mayor tajada de las ganancias sea para ellos. Y la mayor en serio, por eso el 50/50 ya les resulta una sangría. Que el nuevo año los encuentre en un refugio de cartón y que el invierno sea muy riguroso. Sólo entonces comprenderán lo miserables que son.
Los mordedores preparan sus dientes
Si las palometas en Rosario causaron conmoción no es por falta de costumbre a esas dentelladas voraces. En los últimos años hemos visto dentaduras más intimidantes y en décadas anteriores, ni hablar. Aunque esos bichos estén llenos, siempre quieren más, y no estamos hablando de las palometas, solamente. Cada vez está más claro que el incremento en el precio de las cosas no es producto de una falla sistémica ni de un designio divino, sino de la pura angurria de los más grandotes. Aunque les haya ido muy bien en estos años, prefieren los tiempos en que ganaban fortunas con apenas mover un dedo. Y añoran el servilismo de los gobiernos de entonces, que les permitía fugar sus ganancias sin contribuir en nada al destino del país. Y extrañan explotar a los trabajadores y presionarlos con el despido. La nostálgica lista es interminable y se puede resumir en una frase: no toleran haber perdido las riendas del gobierno para conducirlo al antojo de su avidez.
El equipo económico del Gobierno Nacional ha tomado la decisión –una vez más- de poner freno a la alocada carrera de los precios. Héctor Méndez, titular de la UIA, no recibió con entusiasmo el nuevo acuerdo. “Si estamos hablando de control de precios yo tengo dudas. Ha fracasado históricamente –manifestó- El fracaso del anterior control de precios no ayuda a imaginar el éxito del actual”. Confesión de parte, como se dice habitualmente. Si fracasa es porque algunos no están dispuestos a cumplirlo, como lo han demostrado algunas empresas líderes con sus estafas disfrazadas de mejoras. En todo caso, sería interesante que el dirigente industrial tome el compromiso de denunciar a los que intentan birlar mucho más de lo que les corresponde.
En estos días se conocerá el listado de productos con sus respectivos precios ya establecidos por la Secretaría de Comercio. Mientras tanto, los diferentes actores de la cadena de comercialización se están distribuyendo los porcentajes de ganancia. Un mecanismo interesante, vale aclarar, porque los mordiscones serán entre ellos, sin que nuestras billeteras se vean afectadas. Una medida interesante y complementaria sería la difusión de los precios junto con las publicidades, como era en otros tiempos, sin promociones confusas ni ofertas tramposas. Y también, impedir esos agregados medicamentosos que encarecen los productos sin beneficio alguno para la salud del consumidor 
Pero el Gobierno Nacional ha decidido intervenir aún más en la economía. Uno de los focos está puesto en reducir el empleo informal que involucra, sobre todo, al servicio doméstico, indumentaria, agro, construcción, comercio y la diversidad del cuentapropista. Los incentivos y controles apuntarán a incluir a un universo conformado por casi 4,9 millones de argentinos que ocupan puestos de trabajo precario y no registrado. Además, destinará 137 mil millones de pesos para financiar proyectos de inversión de pequeñas y medianas empresas, para que puedan hacer un poco de sombra en el dominio de las grandes empresas y competir, al menos por regiones, con su nocivo saqueo. 
Por eso los apologistas de la ortodoxia económica cuestionan todo lo que se hace, porque el Poder Fáctico está perdiendo terreno. Un poco, a no entusiasmarse. Todavía falta mucho para que deje de ser el poder destructivo y voraz que siempre ha sido. Por eso sacan a relucir temas como la emisión monetaria, el tipo de cambio y la presión impositiva. Porque miran este nuevo escenario con las lentes del egoísmo, porque quieren un ajuste que afecte a la mayoría, porque quieren volver al modelo del derrame, que nos dejaba sedientos. Por eso hablan del gasto público y el déficit fiscal, porque quieren excluirnos del reparto de la torta, porque ellos ganan más cuando nosotros sufrimos. Menos mal que el ministro de Economía, Axel Kicillof puede explicar todo esto con mayor contundencia: “el incremento del gasto público conlleva a una dinámica virtuosa que multiplica el crecimiento de los ingresos de los argentinos y así contribuye al crecimiento del mercado interno. Un elevado nivel de consumo e inversión implica a su vez una mejora en la recaudación del Estado nacional, por lo que no hay mejor indicador de solvencia y robustez de las finanzas públicas que el mismo crecimiento económico”. Entonces, una vuelta más en esta tuerca: cuando nosotros estamos bien, ellos también estarán bien. De lo contrario, volverán a ser una minoría enriquecida cercada por una mayoría casi sumergida en el fango. ¿Cuál es la mejor película para disfrutar de acá en más?

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Breves reflexiones navideñas para disimular la resaca


Por lo general, estos Apuntes no incorporan las denuncias de corrupción, salvo que exista algún proceso judicial en curso próximo a su resolución. Porque hacer una denuncia es más fácil que rascarse la oreja: lo difícil es fundamentarla. Para los suspicaces, este criterio abarca a todos los casos, autores, blancos, colores y demás variantes. Además de los actos de corrupción, el Autor tampoco es afecto a los mensajes navideños por la conjunción de múltiples motivos, entre los cuales, la ausencia de fe es el menos relevante. La Navidad y su celebración es un coctel con tantos ingredientes que lo que menos se nota es el sabor religioso. Una profunda aversión al consumismo podría ser el punto de partida. Consumismo que no sólo incluye la compulsión regalera, sino las delicias que pueblan las mesas familiares, que contribuyen con sus calorías al horneado que estamos padeciendo. Pero de eso se habla mucho en estos días y de a poco se van abandonando los hábitos implantados desde Europa. Muy de a poco. Porque todavía persisten el chocolate, los frutos secos y los que sudan a mares dentro de los disfraces de Papá Noel. A pesar de esto, este Ignoto Profesor de Provincias no es de los que declaman dicterios anti navideños. Después de todo, siempre es bienvenida cualquier excusa para desear felicidades y brindar un cálido abrazo a quien lo requiera.
Pero ya está dicho: la fecha elegida para conmemorar el nacimiento de Cristo tiene que ver con el solsticio de invierno en el hemisferio Norte, cuando el día más corto del año anuncia el lento camino hacia el verano. Muchas culturas antiguas celebraban ese momento en el que interpretaban que la luz vencía a la oscuridad del invierno. Pero en el Sur es al revés: después del 21 de diciembre, que es el solsticio de verano, el día más largo del año, la oscuridad comienza a vencer a la luz hasta el inicio del invierno. O trasladamos la Navidad al 25 de junio o adoptamos costumbres más acordes a nuestro clima, como un Papá Noel en bermudas y ojotas, por ejemplo.
Pero con ropa invernal en medio de estos calores, el famoso personaje nórdico ha dejado su huella con un notable crecimiento de las ventas navideñas. Las altas temperaturas, los cortes de luz, los saqueos imaginarios y los malos augurios mediáticos no desalentaron las compras. Y casi todos habrán encontrado su regalo en el arbolito, aunque sea un llaverito con el escudo del club estampado. Otros recibieron mucho más que eso, como el famoso grupo de sobornados que porta el nombre de una tarjeta. Y lo que más sorprende a los analistas es que la influencia de San Nicolás fue tan grande que los miembros del Tribunal no sólo absolvieron a los procesados sino que sentenciaron la inexistencia del delito. Que se entienda: no sólo no se demostró la culpabilidad sino que no había nada para culparlos. Por si esto fuera poco, los jueces Guillermo Pons, Guillermo Gordo y Fernando Ramírez calificaron como irresponsable y sin fundamentos toda la investigación llevada a cabo desde la denuncia del arrepentido Mario Pontacuarto. El regalo con moño ha caído muy mal tanto en el ambiente judicial como en el político y promete permanecer en la agenda informativa durante algún tiempo.
Lo que no puede considerarse como un regalo muy agradable fue la decisión de despedir a Claudio Espector de la coordinación general de las Orquestas Infantiles y Juveniles de la CABA. No importaron los 16 años en ese cargo ni los premios y menciones recibidos por el trabajo realizado para la inclusión de menores a través de la música. Los Amarillos son así, brutales y despiadados que rompen lo que no comprenden, porque quien tomó la decisión, Soledad Acuña, está al frente de la Subsecretaría de Equidad Educativa. ¿Entenderán qué significa eso? “Las orquestas y Claudio Espector son de toda la Ciudad –cuestionó Eduardo López, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación- ¿qué hace de malo este docente para que Macri lo eche? ¿Llevar educación de calidad y música a los barrios humildes de la Ciudad?”. Y sí, para Ellos eso es muy malo y de ahí que su jefe político deteste tanto al kirchnerismo.
Estas decisiones arbitrarias y resoluciones judiciales a la carta no deben desalentar las importantes transformaciones que tenemos por delante. Por el contrario, es indicio de un desafío mayor. Las mentiras mediáticas ya no hacen tanto daño porque se desarman apenas difundidas, como las fabulaciones sobre el inexistente viaje de Mariano Recalde a Colombia o las serviles denuncias de algunos legisladores hacia el recién ascendido César Milani. Y todo para no hablar de la cantidad de pasajeros que ha sumado Aerolíneas Argentinas ni de las medidas que se tomarán para reducir el trabajo no registrado. Por más cartas que escribamos, Papá Noel no nos regalará el país que soñamos. Para eso, no hace falta magia, sino mucho compromiso, solidaridad y convicción. Y de eso hay mucho, tanto en Navidad como en cualquier época del año.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...