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sábado, 10 de diciembre de 2011

Y el tercer tiempo se convirtió en una fiesta

Y bueno. Un poco de letra hay que darles, sino, ¿con qué van a nutrir sus titulares de mañana? Cristina no iba a permitir así, sin más, que sea Cobos quien le coloque la banda presidencial. Todos estaban esperando ese momento para ver la cara del vicepresidente al entregar la banda con la que tantas veces soñó y por la que tanto hizo, asociándose a los sectores más reaccionarios y destituyentes, votonopositiveando a diestra y siniestra. Mirá si, traidor como es, le acomoda la banda a otro y no a Cristina. Pero no pudo ser. En un pase mágico digno de Harry Potter apareció Florencia, quien, muy divertida por la travesura que estaba protagonizando, no dudó en acomodar la banda presidencial en el torso de su madre. De fondo, Cobos parecía un cuadro muy mal pintado por un principiante. Después, sólo hubo un par de bromas con la ausencia de la campanita para indicar el inicio de la sesión y con un extraño timbre de alarmas que sonó de fondo mientras Cristina hablaba. Y nada más. Un par de chistes y al olvido. Cobos ya no forma parte de nuestra vida política nacional.
El que quiere formar parte y no pierde ni un segundo de tiempo es el recién asumido Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, que ya está en campaña de cara al 2015. En los 19 minutos que duró su discurso casi ni habló de la CABA. Todo lo que recitó formaba parte del puntapié inicial en su carrera a presidente. Hasta habló de federalismo, algo ajeno al discurso de asunción de un alcalde. Y se dio el lujo de filosofar. Y amenazar, también: “cuando decidí ser candidato a un segundo mandato dije, y lo reafirmo, que de ahora en más voy a trabajar por la unidad de los argentinos. Ese será mi aporte”. Por lo menos usó ‘unidad’ y no ‘unión’, en un claro indicio de que Durán Barba lee estos apuntes discontinuos y ya comprendió la diferencia entre estos dos términos.
Y ahora, la verdadera fiesta, el Tercer Ciclo de la Era K. Desde el principio, la asunción del segundo mandato de CFK iba a ser mucho más que un trámite solemne. Costó mucho llegar a este momento glorioso como para que sea una asunción más. Desde la noche anterior se notaban los preparativos en los alrededores de los edificios que se convertirían en escenario de ese momento histórico. Además, la jornada iba a estar atravesada por muchas primeras veces. Primera vez que hay dos períodos consecutivos con una mujer a cargo del Ejecutivo; primera vez que hay un tercer período con un mismo modelo; primera vez que hay un nuevo gobierno no presionado por las crisis locales generadas por caníbales extranjeros; primera vez que hay una asunción signada por la fiesta de la continuidad; primera vez que se transmite en directo por You Tube. Y una fundamental: primera vez en mucho tiempo que hay tanta empatía en una asunción presidencial. Todos los funcionarios del gobierno fueron ovacionados de forma calurosa por la efusiva tribuna presente en el Congreso. Y hasta la jura de La Presidenta se convirtió en una primera vez. Difícil controlar la emoción cuando dijo “que Dios, la Patria y él me lo demanden”.
Y no hay dudas: Argentina tendrá la misma presidenta, pero en un país distinto. En su discurso ante la Asamblea Legislativa, se encargó de marcar las diferencias entre esta Argentina y aquélla en la que asumió Néstor Kirchner, en mayo de 2003. Pero no comenzó por ahí. La astronomía fue el punto de partida. A partir de ahora, un asteroide se llamará Ana Teresa de Diego, una estudiante de astronomía desaparecida a principios de la dictadura. Este hecho trascendente le permitió hablar de lo que se recuperó en estos años en materia de juicios por delitos de lesa humanidad. Y pidió a la justicia seguir avanzando para que el próximo presidente no tenga que abordar este tema en el discurso de asunción.
Entonces sí, comenzó a enumerar los logros de gestión que llevaron a nuestro país a ser diferente de aquél que estaba incendiado. Cinco millones de nuevos puestos de trabajo, el 96 por ciento de las personas en edad de jubilarse tienen cobertura, disminución de la deuda en relación con el PBI, crecimiento económico récord y sostenido único en doscientos años de historia, la inversión en educación, 46300 millones de dólares de reservas y mucho más entre los logros alcanzados en estos ocho primeros años de la Era K. No mencionó el crecimiento de los fondos recuperados de las AFJP, que en manos de la ANSSES llegaron a duplicarse en poco más de dos años, por lo que “la plata de los jubilados” por la que tanto clamaban los de la oposición, alcanzó en octubre más de 200 mil millones de pesos. Además de volcar fondos en la financiación de emprendimientos locales y generar puestos de trabajo, jugó un rol importantísimo en la distribución de netbooks. La rentabilidad de esos fondos no sólo está bien valorada por sus resultados financieros, sino también por los sociales.
No omitió mencionar las dificultades que tuvo en su gobierno, pero no por problemas climatológicos, catástrofes naturales, invasiones extranjeras sino por el accionar de los depredadores de siempre. Además de la rebelión de los estancieros, hubo cinco corridas cambiarias y chiquicientos titulares catastróficos que hubieran hecho temblar al más valiente. Pero no a Cristina. “Que se den por enterados –dijo en un tramo de su discurso- no soy la presidenta de las corporaciones sino de los cuarenta millones de argentinos”. Algunas definiciones marcan un estilo: “la obra pública no se considera gasto, sino inversión pública”; “estar fuera de los mercados de capital en el 2003 fue beneficioso para el país”; “no se guíen por las letras de molde”; “respeto el derecho de huelga pero no de chantaje o extorsión”.
Pero el discurso de apertura de La Presidenta no se quedó en la sola enumeración de logros y explicitación de principios. Aprovechó esta oportunidad para profundizar la idea de la sintonía fina, mencionada en la reunión con los integrantes de la UIA. CFK anunció una articulación entre todas las áreas para lograr una acción más coordinada en el desarrollo con inclusión y para evitar presiones corporativas.
En síntesis, Cristina garantizó que nuestro país va por más. De visita en Buenos Aires, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz dijo que “Argentina demostró que hay vida después de la muerte. Esto quiere decir que una vez que la deuda externa se reestructura, el país crece e incluso puede optar por volver a los mercados. Europa tiene mucho para aprender del ejemplo de la Argentina”. Y en eso estaremos, demostrando vida. Una última imagen de esta fiesta. Una cámara mal intencionada enfocó al diputado y ex candidato a presidente Ricardo Alfonsín, derrumbado en su silla y “jugando al helicóptero” con sus anteojos; en su rostro dibujaba una expresión de abatimiento, incomprensión y hasta envidia. Claro, encaró un proyecto personal y fracasó. Cristina, en cambio, afirmó que no es su persona la que ocupa este rol. “Soy un proyecto colectivo”, reforzó. Y se nota porque prometió, como lo había hecho Néstor, no dejar las convicciones en la puerta de la Casa Rosada “y por no dejarlas, dejó la vida”.  Ahora ya debemos estar convencidos: no hay neutralidad. Sí mucho compromiso. Y hay también muchos argentinos con esos valores. Con todo esto, Argentina seguirá siendo una fiesta. Pero para todos.

2 comentarios:

  1. La esperanza en crecimiento creo que se verá reconfortada con la acción de la presidenta pero no debe olvidarse que en 2015 se va, ¿y entonces?. ¿Macri?, ¿seremos tan idiotas?. CFK y el peronismo en pleno deben concentrarse desde yá en la preparación de una figura que derrote definitivamente al carroñero neoliberal, menemista de derecha, Macri. En eso, más que en ninguna otra cosa, Cristina, por favor, no nos debe fallar, porque eso es el futuro.

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  2. ¡Y qué fiesta! Gobierna el pueblo hace ocho años en el país y a eso no hay con qué darle... pero coincido con Ernesto (y con el gobierno, por eso Boudou, Abal Medina y Lorenzino), hay que empezar a pensar en la fórmula que nos permita seguir profundizando esto y a la vez tener convocatoria! Nada de convertirnos en un peronismo de derecha para ganarle a la otra derecha...

    Mi nota sobre la asunción de Cristina está en mi blog: www.visto-desde-el-sur.blogspot.com

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