lunes, 2 de mayo de 2016

Amarillo PRO que comienza a desteñir



Por reiterada, la humorada no pierde su eficacia: la única promesa de campaña que está cumpliendo el empresidente Macri es la de unir a los argentinos, pero en su contra. Las demás, quedarán para el tercer semestre del año, como aseguró alguno de sus apologistas. Por ahora, lo más parecido a una inversión extranjera que hemos visto en estos días es el atracón de John Travolta en una panadería de Castelar. Mientras los piratas del Caribe siguen buscando tesoros en la Patagonia, los trabajadores pueblan las calles para expresar su disconformidad con la Revolución de la Alegría. Los medios hegemónicos, en tanto, no saben cómo esconder la podredumbre que aflora del engendro que armaron como alternancia. El cambio recién estrenado emana hedor a fracaso y si no soplan nuevos vientos terminará asfixiándonos a todos.
En realidad, la idea del fracaso es relativa. Todo depende de lo que en verdad querían hacer en el país. Si el deseo del Gran Equipo era distribuir bienestar, no lo está logrando. Si el plan pasaba por dejar lo bueno y transformar lo malo, ante la ausencia de discernimiento, destruyen todo. Si venían con la idea de desarrollar nuestra economía, nos están transformando en colonia. Si éstas eran las intenciones de Macri como candidato a presidente, las medidas tomadas van en sentido contrario. Entonces, por torpeza, incomprensión o inexperiencia su gobierno está fracasando.
Pero no hay que ser tan ingenuo. La derecha empresarial no es tan generosa ni solidaria. Menos aún patriótica. Nada de lo que prometía Macri en su campaña pretendía convertirse en realidad. De lo contrario, sus primeras medidas hubieran sido otras. Con una saña inusitada para un gobierno democrático, la pandilla amarilla copó el poder para aniquilar todos nuestros sueños en beneficio de una minoría empachada, pero eternamente insatisfecha. La trasferencia de recursos hacia los sectores más poderosos se evidencia con la devaluación, la quita de las retenciones, la eliminación de controles a la adquisición de divisas, la libertad para importar y exportar, entre muchas otras decisiones inexplicables de aciagas consecuencias. En este sentido, el gobierno de Macri no está fracasando, sino todo lo contrario.
Si venían a salvar el país del populismo –etiqueta para denostar la equidad- están hundiendo a gran parte de sus habitantes en la desesperación. Si venían a experimentar una manera de gobernar con transparencia, el arribo de ceos que operan a favor de sus empresas, el encono con que pauperizan al Estado y la proliferación de personajes inadmisibles en la función pública los convierten en los más opacos de nuestra historia constitucional reciente. Y como moño de este paquete de boñigas están las cuentas off shore, que salpican a cada uno de los integrantes del Gran Equipo.
El principio del fin
Si el descontento aún no ha calado hondo en muchos de los votantes PRO es porque las excusas hegemónicas todavía resultan efectivas. La pesada herencia está compuesta por un abanico de incongruencias camuflado de motivos que todavía son funcionales para un público colonizado. Como los K se llevaron todo, ahora debemos padecer la escasez. Como los K gastaron fortunas para contentar a sus seguidores, las arcas están casi vacías y –por lógica neoliberal- lo que queda hay que dirigirlo hacia los que más tienen para que alguna vez se produzca un derrame ilusorio. Como los K fueron tan corruptos, la mejor manera de reconstruir el país es con tarifazos, despidos y ajustes brutales. Pero este pueril verso está haciendo aguas por todos lados y la inestable barcaza en la que navegan los amarillos está pronta a naufragar.
A pesar de los esfuerzos del sistema judicial consustanciado con la impronta imperial, aún no han demostrado ninguno de los prejuicios que constituyen la ruta del dinero K. Todas las denuncias presentadas por legisladores y periodistas se pierden en los burocráticos laberintos de los Tribunales o se dan de narices con la cruda realidad. Una de las denunciadoras seriales –Graciela Ocaña- quedó, una vez más, entrampada en sus prejuicios. Los peritos contadores de la Corte Suprema de Justicia no encontraron inconsistencias en el crecimiento patrimonial de Mariano Recalde desde su asunción al frente de Aerolíneas Argentinas. Las horas de radio y televisión que ha invertido la otrora hormiguita para denostar al ex funcionario no son proporcionales a la difusión de esta resolución judicial. Si fuera responsable, Ocaña debería recorrer los estudios para disculparse por su falsa denuncia y ofrecer parte de su patrimonio para saldar los gastos que produjo. Sin embargo, ni ella ni los personajes que pueblan las pantallas desbordando purismo se desdicen de las inmundicias que han vomitado durante años. El Congreso debería sancionar alguna ley que los obligue a pagar cuando las denuncias son producto de la imaginación o de las operaciones políticas. Si no, no hay democracia posible.
En medio de este panorama oscuro, hay una luz de esperanza. La movilización del viernes resulta imposible de invisibilizar. Aunque los titulares cuenten los micros o los choripanes, las más de 300 mil personas que asistieron a expresar su descontento con las políticas de Macri constituyen un hecho político insólito: a poco de andar, el Gobierno Amarillo descubrió que la luna de miel no es eterna. Más allá de los cuestionamientos hacia los dirigentes, los manifestantes están advirtiendo un deterioro significativo en su vida cotidiana. A pesar de que Hugo Moyano debería pedir disculpas por su contribución al triunfo de Macri, la concentración del viernes puede convertirse en el principio del fin.
Lejos de atender cuánto se está equivocando, el empresidente sigue socavando los cimientos de la gobernabilidad. Justo el día del Trabajador, el mismo Mauricio que en los spots de campaña mantenía su gélida mirada ante la cámara como una muestra de franqueza, trató de inútiles a los homenajeados. "El gobierno anterior ocultó la desocupación y el estancamiento creando empleo inútil –pontificó- que tiene como costo que detrás de cada empleo inútil haya un maestro, un médico o una enfermera que no pudimos poner a trabajar donde hacen falta". Una mentira de las infinitas que expele a diario por su imprudente boca. Si ellos mismos han echado médicos y enfermeras de hospitales públicos y han desmantelado organismos imprescindibles para atender las necesidades de los más vulnerables.
Nunca hemos presenciado tanta falsedad y cinismo fluyendo desde La Rosada. Jamás los medios de comunicación han construido tantas fábulas para ocultar un gobierno tan infausto. En la vida hemos visto fiscales y jueces como protagonistas de comedias tan vergonzantes. Los ángeles son demonios y las bóvedas son cualquier cosa menos eso. Quienes sigan esperando humanidad de esta banda de desaforados se encontrarán con el fango al cuello en pocos meses. Los que nos están gobernando parecen nuestros peores enemigos y no hay que esperar nada bueno de ellos. Exigir que esta pesadilla llegue a su fin no es un gesto antidemocrático, sino todo lo contrario: es una necesidad patriótica.

7 comentarios:

  1. Humanidad, creo que esa es la palabra clave. Quien espere que un gobierno no robe es un iluso, pero al menos que gobiernen con algun atisbo de humanidad, que dejen respirar al pueblo, que es a quien roban. Pero que en su pillaje encima asfixien a su victima, eso es insoportable...

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  2. Al principio pienso: Qué forma fantástica de redactar la realidad. Luego me doy cuenta que todo esto se debe a que el presidente es Macri. Cuando esto pasaba con Cristina, vos no criticabas al gobierno. Cuando había paros nacionales, vos no criticabas. Cuando había inflación? Tampoco. Cuando había corrupción? Menos!

    Sobre la ruta del dinero K, quedate tranquilo que van a ir todos presos. Las pruebas recontra sobran. Se encargaron de ser tan obcenos como se puede ser. Lo que falta es el momento político correcto para llevarlos detenidos. Y eso va a llegar cuando el gobierno de Macri se acomode. Dale tiempo y van a caer 1 a 1.

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    1. Las pruebas no recontra sobran. No tienen nada. La inflación de Cristina es nada comparada con la de Macri. Te faltan argumentos y te sobra veneno

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    2. Nada de lo que pasa ahora paso con el kirchnerismo. Estos gatos, ademas de malvados estan rabiosos. Camilo Romano

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    3. Cristian habla de la ruta del dinero K pero se olvida de la carretera de la guita M. Hace más de treinta años que él y su familia vive del Estado. Su fortuna es más nuestra que de sus familiares. Carola Miño

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    4. No tienen nada! Decía el tipo, y aparece el hijo del cajero de banco contando dólares, brindando con Wisky importado!

      La inflación es nada comparando con la de Macri! cuando recién lleva 6 meses de gobierno.

      Tomá, lee un poco, enterate.
      http://www.cartafinanciera.com/tendencia-actual/cuanto-han-tardado-los-paises-en-bajar-su-inflacion

      No publiques el mensaje si querés, pero por lo menos enterate vos, y dejá de ser un fan.

      Cristian

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    5. Lo publico para que quede expuesta tu torpeza.¿Desde cuándo es delito contar plata y tomar whisky? Tenés un presidente con cuentas off shore y corrupto desde la dictadura y que provocó la inflación más alta de los útimos 14 años. Razoná, aunque sea por dignidad.

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