jueves, 23 de junio de 2016

La Patria no tiene vallas



Rosario no olvidará fácilmente la mancha que Macri ha dejado en el Monumento a la Bandera. El Patio Cívico vallado, la invasión de gendarmes y los francotiradores apostados en el palacio Vasallo –donde funciona el Concejo Deliberante- serán las postales de un 20 de junio infame. Los pibes, alentados por organizadores fuera de cámara, gritaban un “sí se puede” que no comprendían, mientras padres y maestras miraban desconcertados tamaña manipulación. Dicen que una piedrita intrépida golpeó la combi del empresidente y eso desató el salvajismo de las fuerzas de seguridad. Eso dicen, pero ambos hechos estaban separados por más de cinco cuadras, con la Catedral y la propia torre del monumento en medio del trayecto. Una mentira más de este cambio que se está transformando en una atroz pesadilla de la que nos costará mucho despertar.
En los primeros seis meses del año, la Cuna de la Bandera vio cerrar más de 1500 negocios. El aumento de los alquileres, el tarifazo en los servicios y la abrupta caída de las ventas provocaron que muchos deban abandonar sus emprendimientos. Empleados y dueños buscan otras formas de llenar la olla, aunque la recesión desalienta cualquier idea. Nuevos taxistas a los que hay que guiar en los recorridos más sencillos y largas colas de desesperados aspirantes en los pocos lugares que ofrecen alguna posibilidad de trabajo ya forman parte del paisaje cotidiano. Las calles del centro vuelven a poblarse de vendedores ocasionales y de ojos tristes que claman por alguna monedita. Las organizaciones que brindan asistencia a las personas en situación de calle señalan que la demanda es creciente. Umbrales y recovas vuelven a convertirse en dormitorio de los que no tienen dónde pasar la noche. La Revolución de la Alegría está entristeciendo bastante.
Y no sólo en Rosario comienza a advertirse esta forzada crisis. El fin de semana extra largo resultó bastante modesto para los que esperaban recaudar algo con la actividad turística. Según la CAME, la ocupación hotelera se ubicó entre el 40 y el 75 por ciento y sólo se movilizaron 610 mil turistas por todo el país. En los años anteriores, el día de la Bandera cayó en sábado o domingo pero en 2013, que fue viernes, el fin de semana largo registró el doble de turistas. Semejante caída preocupa a los operadores del sector que no esperan salvarse con las vacaciones de invierno.
La capacidad de ahorro de la clase media se vio vulnerada por la inflación, que ya acumula un 26 por ciento en los primeros seis meses del año. La Dirección de Estadísticas y Censos de la CABA estima que una familia tipo sin casa propia necesita casi 20 mil pesos para la canasta de consumo. El sueño de los ideólogos PRO se está cumpliendo: los sueldos medios sólo deben alcanzar para lo básico. Lo demás es una ficción. Si la clase media apenas llega, duele imaginar a los que están algunos escalones más abajo. “Sí se puede” gritaban los pibes alentados por los asistentes amarillos. Sí se puede caer más bajo, donde ya hemos estado a principios de este siglo, mientras seguimos esperando una lluvia de dólares que difícilmente se producirá.
Un túnel cada vez más largo
En su último informe sobre inversión extranjera, la CEPAL anticipó que la recesión y la caída del mercado interno desalientan la orientación de nuevos capitales hacia nuestro país. Lo único que vendrá en el segundo semestre, al igual que en el primero, serán esos flujos especulativos que se ven tentados por las altas tasas de interés. El blanqueo tampoco se convertirá en un impulso para la economía doméstica porque no incluye la repatriación y la contribución es muy baja. Encima, la reparación para los jubilados vip encierra una trampa que dejará a la ANSES al borde de la quiebra: las cifras a pagar y las acciones a vender. Haberes superiores a 100 mil pesos para trabajadores que cobraban menos de diez mil y retroactivos calculados en la Corte para los amigos de siempre. Y la recaudación caerá no sólo por la recesión sino también por la renuncia del Estado a cobrar más a los que más tienen. El combo perfecto para seguir endeudando al país y beneficiar a los especuladores internacionales.
“No creo en el sacrificio, pero sí en el esfuerzo”, tartamudeó Macri en el Monumento a la bandera, mientras con sus medidas clasistas sacrifica a gran parte de la población que creyó en sus increíbles promesas para beneficiar a un puñado de privilegiados. Después de asegurar su creencia en la verdad, el empresidente recitó una de sus mentiras favoritas, desmentida hasta por sus propios funcionarios: que no se ha creado empleo en los últimos cinco años. Y otra vez prometió la patraña de la pobreza cero, en la que ni Marcos Peña cree. Tanto criticar los actos patrios de Cristina, que se convertían en cátedras de historia y política, el ocupante ocasional de La Rosada sólo logró un pálido remedo de sus peores alocuciones de campaña. Apenas eso le dedicó a la bandera.
Claro, confía demasiado en la protección mediática y en las operetas magnificadas que entretienen al público cautivo. Hasta que se pueda desentrañar su verdadera naturaleza, Lodelópez servirá para tapar el infierno que el Gran Equipo está produciendo. El intento de coima a los policías no fue denunciado por ninguno de ellos y no forma parte del expediente de la fiscal Alejandra Rodríguez. Si así fuera, tendría que abrir una causa por cohecho y no hay nada de eso. La excusa para ascenderlos ya no existe y no podrán brindar un nuevo capítulo de esta telenovela. Quien frenó esta iniciativa fue el senador bonaerense Jorge D’Onofrio, del Frente Renovador, que aseguró que la demora promedio de las patrullas es entre diez y treinta minutos por lo que “nos pareció raro que aparecieran a los dos minutos”. Y lo más raro de esta jugada es que los representantes de Cambiemos en el Parlasur se abstuvieran de suspender o expulsar a José López de ese organismo, cuando el artículo 30 de su reglamento así lo dispone. Cuando este acto se desmorone, encontrarán uno nuevo que les permitirá continuar con sus fechorías.
Raro, pero por ahora es efectivo este nuevo episodio de distracción que impide que muchos que aún no padecen las consecuencias de la gestión amarilla se preocupen por cosas realmente graves. Los errores de Aranguren en beneficio de sus socios, el rol buitre del presidente del Banco Nación, la fuga de capitales de la que ni se preocupan, el crecimiento de la emisión monetaria que niegan y el tercer semestre que no existe. Cuando las aguas pestilentes de esta artificial crisis lleguen a los umbrales de los aún ilusionados con el cambio ya será tarde para rehuir de sus hedores. Y la bandera que nos envolverá a todos no será la celeste y blanca, sino otra que nos terminará asfixiando.

6 comentarios:

  1. Y si me permite, agregarìa un detallito, muy representativo de esta legítima revolución del asco amarilla; en el Día de la Bandera, los chicos agitando.... globos! - ¿No era la paquetería que faltaba? - Ya sé, es un aspecto menor (si lo comparamos con el resto de las atrocidades desplegadas) pero como símbolo, es diáfano.

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  2. Hay que esperar porque todo esto de López tiene un tufo de irrealidad que cae como anillo. Mientras tanto, nos despojan de todo. Matías Jarrillo

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  3. El gobierno de Macri integra la persecución motorizada al chivo expiatorio de la unica oposición real con el montaje de Politicas que le aseguran gigantescas rentas personales.Teniendo en cuenta salvajes distancias, es una cruza de tácticas del Proceso con el Menemismo.

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  4. Será que cuando estás tan metido en la mierda ya no se puede volver atrás?

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    1. Siempre se puede recomponer un rumbo político cuando las medidas no aportan los resultados deseados. Claro, eso depende de cuáles son los objetivos del gobierno.

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  5. Impecable texto, Gustavo. Lamentablemente, te lo digo yo que estuve frente a la Traffic de Macri, en las adyacencias del Monumento, en el bajo, había mucha gente. Dispersa, es cierto, paseando. De hecho sólo unos cientos se acercaron a saludar a Macri cuando arribó bajando por calle Santa Fe. Muchos vi caminando por Av Belgrano disfrutando del día e ignorando o desconociendo la presencia de Macri.

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