lunes, 18 de noviembre de 2019

En busca de un golpe amarillo


Aunque a algunos les parezca una exageración, decir No al golpe de Estado en Bolivia es marcar la cancha para el futuro de la Región. Según algunos medios apologistas de lo peor, la democracia está perdiendo rating en estas tierras bárbaras y, por tanto, habrá que empezar a acostumbrarse a que algún alucinado portador de biblias se autoproclame presidente, aunque no lo conozca ni la familia. Quien discuta si lo de Bolivia fue o no un golpe no atrasa una semana, sino quichicientos años. A la errática y tibia reacción del Gran Equipo, se suma la posibilidad de que Macri estuviera al tanto de todo. Y no sólo eso: hasta da la sensación de que están armando algo para que el gobierno entrante caiga a poco de empezar.
“Esto recién comienza” recita Macri en el spot de invitación al 7 D, su espontánea fiestita de despedida. Esta frase puede interpretarse como una promesa, pero ya todos sabemos que nunca se preocupa por cumplirlas. También puede pensarse como un augurio, aunque los que ha hecho durante su mandato jamás se convirtieron en realidad, como la lluvia de inversiones, el segundo semestre, los brotes verdes, el crecimiento invisible, el alivio… Si no es promesa ni vaticinio, sólo queda pensarlo como amenaza, una especie de Revolución de la Alegría II que aterrorizará más que la precuela.
Si alguien piensa que estamos llamando ‘golpista’ al Buen Mauricio, tenga a bien saber que no está equivocado. Si no es golpista, será destituyente. Y esta afirmación no indica que quien escribe estas líneas sea adivino. No, apenas un atento lector de los hechos. El Gerente de la Rosada SA siempre se apropió de las operaciones que intentaban socavar la gobernabilidad de CFK. Si no fuera por las patrañas mediáticas, no lo tendríamos como presidente. ¿O acaso no se montó al penoso espectáculo de convertir en magnicidio el suicidio del fiscal Nisman? ¿O no explotó la acusación de asesino al candidato a gobernador de Buenos Aires Aníbal Fernández? La mentira hegemónica es tan mortal para la democracia como las botas de un militar. Y ese poder de sembrar falsedades sigue intacto, tanto por el desparpajo con que lo hacen sus exponentes como por la ingenua receptividad del público cautivo.
Las trampas de Mauricio
De entrada, el gobierno de Les Fernández comenzará con el sayo de ‘corrupto’ que han tejido durante años los periodistas independientes de la ética con el hilo de prejuicios que enreda a muchos individuos. Ya están los convencidos propalando en las redes cartelitos y acusaciones que han sido desechadas por los magistrados. Tan infundadas son las denuncias que, en breve, los fiscales y jueces que convirtieron las fábulas en procesos judiciales van a empezar a dictar falta de mérito y a liberar a los secuestrados por la mafia de Comodoro Py. Y ahí está la primera trampa armada por los amarillos: si fueron tantas las denuncias vomitadas en programas domingueros durante cientos de semanas, ¿cómo es posible que casi ninguno termine preso? Claro, los prejuiciosos jamás pensarán que han sido engañados sino que con el gobierno K empieza la impunidad. Un gobierno corrupto e impune merece ser volteado por la fuerza de los buenos vecinos domesticados por el establishment.
Durante estos cuatro años, los amarillos han acumulado denuncias acomodadas en la elegante estantería de los conflictos de interés. Autopistas del Sol, Correo Argentino, Flybondi, Farmacity, parques eólicos, las bolsas de Michetti, los aportantes truchos, parientes y amigos presidenciales beneficiados con negocios multimillonarios y muchos casos más que fueron silenciados por los medios cómplices e ignorados por la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, por temor al bullying de los cambiemitas. Todas con muchos más fundamentos que las cursadas contra los funcionarios K, por supuesto. Como desde hace meses descansan en el freezer de los Tribunales, es probable que los nuevos vientos comiencen a descongelarlas para que se aceleren los trámites procesales. Entonces, la prepotencia de la clase dominante, sus voceros mediáticos y los transeúntes repetidores de zonceras comenzarán a denunciar una inverosímil persecución política contra los M. Ésta es la segunda trampa: un gobierno que persigue a los adversarios tiene que caer más  temprano que tarde.
La tercera trampa está en los Ocho Puntos de la Economía que difundieron la semana pasada desde la usina fantasiosa de Marcos Peña Braum. En ese documento se narra que se hizo todo bien para que al próximo presidente le resulte más sencillo crecer, combatir la inflación y bajar la pobreza. Si el Frente de Todes logra estos objetivos no será por su experticia sino por los cambios estructurales realizados por El Mejor Equipo de los Últimos 50 Años. Una mentira en la que ni Ellos creen, pero que servirá como falso argumento para polemizar en los tiempos venideros. Y si no logran mejorar la situación en los primeros días, serán desalojados de la Casa Rosada por ineptos, incapaces, inmorales y todos los calificativos que los PRO proyectan sobre el Otro tan despreciado.
Por supuesto, hay otras trampas que Macri ha dejado para el próximo gobierno, como la exorbitante deuda externa de la que él, seguramente, será acreedor, la destrucción sistemática del aparato productivo o los aportes millonarios que deja instaurados para sus empresarios amigos. El peor gobierno desde la vuelta a la democracia se va de la peor manera y promete –como oposición- ser todavía peor. Y lo peor es que estas malísimas personas han sido avaladas por el peor 40 por ciento que lograron conseguir. Si escapamos de tantas trampas, seguro que nos convertimos en inmortales.

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