miércoles, 14 de abril de 2021

Denunciantes impunes

 

La vice Cristina, el gobernador Kicillof y otros ex funcionarios K fueron sobreseídos en la causa Dólar Futuro. La vocinglería opositora clamará desde todos los medios contra la impunidad digitada desde el “oficialismo opresor”, sin reconocer que ese proceso fue un absurdo, que ni debería haber existido la denuncia del senador Federico Pinedo y el diputado Mario Negri, ambos cambiemitas. Y menos aún el procesamiento porque, como decidió finalmente la Cámara de Casación, el delito es inexistente desde el principio. De una vez por todas, algo hay que hacer con esta justicia que demora cinco años en reconocer lo evidente. En primer lugar, los magistrados que dieron inicio a esta pantomima judicial deberían ser eyectados sin demoras y sin privilegios futuros por ser tan vergonzantes en su accionar y tan obedientes –y funcionales- a los poderes fácticos. En segundo lugar, deberían ser los denunciantes –Pinedo y Negri- que sabían de antemano que denunciaban un no-delito, los que paguen todos los gastos del proceso e indemnicen a las víctimas de esta atrocidad. Y, por último, deberían ser imputados penalmente por alterar el orden y desorientar a la opinión pública. Algo similar debería ocurrir con el proceso del Memorandun con Irán, que no era delito ni se concretó y encima, aceleró la muerte del ex canciller Héctor Timmerman.

No es posible convivir con estos perversos que conquistan espacios políticos en los medios hegemónicos y en la complicidad con los tribunales. Criticones enfadados que ostentan ignorancia y pretenden representar los intereses del pueblo. ¿Qué aporte hace Patricia Bullrich, además de confundir vacunas chinas y exhibir su desprecio por la vida de los que dice defender? ¿O no les basta con el papelón que pasó el inefable Eduardo Amadeo en la entrevista radial con Nancy Pazos, cónyuge del vice jefe de Gobierno porteño Diego Santilli? ¿Hasta cuándo vamos a soportar a estos inútiles tan dañinos? Y ni hablar de los mediáticos, capaces de desinformar a su público sin ponerse colorados. Hay una lista inmensa de personajes que provocan desde sus destacados espacios y generan malestar sin utilizar un solo dato certero.

Y que nadie venga a agitar la bandera de la libertad de expresión que, como toda libertad, debe ser ejercida de manera responsable. Mentir es una vileza que no debe escudarse en las garantías constitucionales. Que en medio de una pandemia que azota a todo el mundo, estos tipejos hablen de infectadura, inoculación de veneno y se opongan a toda restricción es una forma de alentar un genocidio del que nunca quedarán como responsables. Ante el incremento de casos de Covid, no podemos circular por las calles como si nada. En los países que tomaron el toro por las astas hay toque de queda, se suspenden las clases presenciales y toda actividad innecesaria. Acá, abundan las fiestas clandestinas, hay amontonamiento en colectivos y trenes y expandimos virus en los colegios con burbujas que se revientan apenas infladas. Y el gobierno nacional, temeroso de la reacción que pueden alentar los irresponsables opositores, se contiene de tomar medidas restrictivas que evitarían más contagios. En una situación de emergencia, las disidencias infundadas deberían quedar fuera de juego porque lo que menos les importa es la salud de la población. Covid o no Covid, that is a cuestión.

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