viernes, 23 de abril de 2021

Un corso de contramano

 

El show de la resistencia PRO en la CABA continúa mientras el número de contagios crece de manera alarmante. Algunos tratan de minimizar la cuestión con la etiqueta “pelea de bandos”, cuando en realidad, es sólo uno el que tira los tarascones. Que todo el país esté pendiente de este vergonzoso episodio habla muy mal de los medios de comunicación porteños que se pretenden de alcance nacional y peor de los medios del interior que emiten casi toda la programación emitida en ese municipio. De cualquier modo, que Horacio Rodríguez Larreta y toda su comparsa batallen hasta el ridículo por las clases presenciales, más que enaltecer a la fuerza no-política de la que forma parte, la horada hasta la extinción. Y más aún cuando, mientras el Alcalde niega ante las cámaras todo peligro, dispone que se posterguen las cirugías no urgentes para dejar libradas camas para casos de coronavirus que requieran atención, entrega respiradores a las prepagas para que no pierdan el prestigio –ni abonados- y, sin ponerse colorado, pide al Gobierno Nacional que se los reponga. Y es tan cínico que, en lugar de enviar el cronograma de anotados para la vacunación en el PAMI, arroja un padrón desactualizado en donde los fallecidos abundan. Para colmo regala vacunas a los privados sin ningún tipo de control. Hay que guardar bien en la memoria este episodio, porque, como hizo Macri, trasladará su impronta destructiva del principado de la CABA al resto del país y ya sabemos qué resulta de invasiones como ésas: Revolución de la Alegría, Pobreza Cero, Lluvia de Inversiones, Revolución de los Aviones, Integración al Mundo, Crecimiento Invisible, Brotes Verdes y muchos “cosos” más.

Aunque los Covids no son un chiste, estamos muy entretenidos con esto mientras los especuladores de siempre siguen aumentando nuestra vida sin motivos ni escrúpulos. Que las familias que cobran menos de 60 mil pesos estén por debajo de la línea de pobreza con sueldos promedio que no superan los 30 mil, puede sugerir que la pandemia es una cortina de humo. No porque no exista peligro, sino porque algunos aprovechan la amenaza de este enemigo para llenar sus arcas de la manera más bestial. Por si esto fuera poco, algunos multimillonarios alcanzados por el Aporte Solidario de las Grandes Fortunas –una minoría con más de 200 millones de pesos declarados- malgastan dineros públicos en procesos judiciales para no poner un centavo. La Justicia no está para defender ricachones sino para proteger al resto de los ciudadanos de sus avarientos embates. Los jueces que den curso a las egoístas demandas de estos canallas deberían quedar fuera de los tribunales y saldar de su bolsillo los gastos producidos por semejante complicidad.

Ante la evidencia de este ataque interno a nuestros bolsillos, el presidente Fernández tiene la oportunidad de conquistar más apoyo popular enfrentando –además del virus- a estos desalmados que no paran de acaparar fortunas mientras el resto puede cada vez menos. El episodio Larreta demuestra que a los amarillos no les importa nuestro bienestar y sólo pueden conquistar adeptos entre individuos tan malvados como ellos y descerebrados que se creen inteligentes por estar siempre indignados. El Gobierno Nacional ha demostrado ser enérgico en la pelea contra el Covid, a pesar de los anti que hacen lo imposible para propagar contagios. Pero contra el otro enemigo –el que saquea nuestros bolsillos- no parece tan decidido. Si sale victorioso de estos dos ataques, pasar a la Historia no será tan difícil.

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