sábado, 11 de junio de 2011

Sobre satélites y misiles

No cabe ninguna duda: este caso generó un dolor incontenible. Hebe de Bonafini perdió otro hijo y muchos se regodean, revuelven con sus mandíbulas infectas las heridas, tratando de llegar hasta las entrañas. Muchos miramos incrédulos una escena cargada de salvajismo infrahumano. Encontraron lo que buscaban, un lado flaco donde clavar los dientes y desgarrar hasta la médula.
El satélite SAC-D Aquarius fue ignorado por los principales medios, no sea cosa que destiña su fiesta carroñera. Y uno no quiere tapar una cosa con otra, desviar la atención de un caso que duele con algo triunfante y festivo. Eso sería demagogia. Uno exige algo de equilibrio. A cada cual lo suyo. Seguro que si Schoklender hubiera estado en el satélite, otra sería la historieta. Pero la foto es ésta: encontraron un punto vulnerable y están exultantes, excitados, cebados.
Y todo esto sin quitarle importancia ni gravedad al caso en cuestión, porque la tiene. La va a seguir teniendo por un tiempo, pues todavía no se sabe la magnitud de la estafa ni la capacidad de daño que tiene. Pero indigna la desproporción. El Gobierno de Buenos Aires firmó un convenio con PRIMA para la compra de neetbooks destinadas a repartir en los colegios con sobreprecios descomunales y el silencio puebla las pantallas. Lo que al Gobierno Nacional le significó 325 dólares por aparato a Macri le costó 919 dólares. Casi tres veces más y eso también es grave. Pero claro, PRIMA es una empresa del Grupo Clarín y la complicidad es evidente. El silencio está justificado.
Insisto: ambos casos son graves y merecen casi un espacio similar en la agenda. Lo que menos se espera es el ocultamiento absoluto de uno de los casos en detrimento del otro. Pero no. Parece que hay corrupción de izquierda y corrupción de derecha. Una es más grave que otra. O mejor dicho, más funcional.
Pero volvamos a Schoklender y la traición, la caja de Pandora que inspira kilómetros de papel y toneladas de tinta. En los últimos días, es notorio el cambio de estilo, la modificación milimétrica del blanco. La semana pasada, muchos de los periodistas apuntaban al ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo pero evitaban, de manera explícita, dañar la imagen de Hebe de Bonafini. Como nadie salió a defender a Schoklender, sino todo lo contrario, ahora el objetivo es vulnerar la imagen de Hebe. Manipulan las declaraciones de los representantes de distintas organizaciones de Derechos Humanos para producir división, ruptura en una lucha que lleva más de tres décadas.
Y con este caso no sólo atacan a la organización Madres de Plaza de Mayo sino que por extensión hacen lo propio con todo lo relacionado con la búsqueda de Verdad y Justicia en las causas de delitos de Lesa Humanidad. Pero hay mucho más porque en este caso encontraron un tema que da lugar a una acción con objetivos de largo plazo.
La funcionalidad de la traición de Schoklender excede los límites de lo imaginable. Porque este hecho delictivo, en el que se mezclan la malversación de fondos públicos, la estafa y el lavado de dinero, constituye un anillo en el dedo de las corporaciones que pretenden recuperar el poder absoluto en el país. Como los candidatos que presentan para las presidenciales no miden ni para el premio consuelo utilizan el escándalo de “Sueños compartidos” para ocultar la ausencia de un modelo alternativo. Al no tener nada mejor que proponer, este doloroso acto de corrupción se convierte en el combo perfecto, en la cajita feliz de los nostálgicos de los noventa.
Con un solo caso, intentan socavar un modelo que los perturba, que les quita el sueño que de ninguna manera quieren compartir. En la mira de sus destructivos misiles están la política de derechos humanos, la disminución de la pobreza, la intervención del Estado para garantizar el crecimiento de la economía, la redistribución del ingreso, la inclusión, la construcción de viviendas sociales, la alianza latinoamericana. Y no es casualidad que, como moño del paquete, Ricardo Alfonsín –el candidato que los representa- prometió austeridad en caso de llegar a convertirse en el próximo presidente, con todo lo que eso significa. Y en eso la memoria no nos puede fallar y lo que ocurre en muchos países europeos puede actuar como recordatorio.
Día a día se descubren más propiedades, más ilícitos que deben ser investigados y castigados hasta el último de los involucrados. De eso no cabe duda. Tanto para los partícipes, los cómplices o los que dejaron hacer. Pero hay que estar atentos. La corrupción no es inherente al modelo, sino una anomalía. Los nuevos medios permiten acceder a una mayor información, más completa y más confiable; más comprometida y menos malintencionada.
Pero hay algo evidente: es lo único que tienen para amenazar con el retorno de los tiempos oscuros y por eso lo aprovechan hasta el abuso. Además –y esto lo voy a decir en voz baja, para no avivar giles- muchas veces, la información machacona e insistente puede ocasionar una saturación y descrédito por parte de los lectores. Puede ser más contraproducente que efectiva y tanta salivación ante la presa puede ahogar sus intenciones. Mientras tanto, desde este espacio y por el bien de nuestro futuro, confío como nunca en la Justicia para llegar al fondo y poder seguir adelante en la construcción de un país para todos.

jueves, 9 de junio de 2011

Dos meses de un nuevo espacio

Así es. Podía utilizar muchas metáforas para hacer referencia a lo rápido que pasa el tiempo, pero gastaría este espacio plagándolo de obviedades. De cualquier modo, estos dos meses de Apuntes discontinuos han sido muy intensos. No es el primer blog que habilito, pero éste es el que me ha dado mayores satisfacciones, tanto personales como públicas. Y esto último puede parecer una exageración –y puede que lo sea- pero la cantidad de visitas y los comentarios recibidos indican que el número de lectores de este espacio excede el de mis familiares, amigos y conocidos. Más de 1700 visitas en dos meses es mucho más que los doscientos veinte y pico de goles metidos por Palermo en toda su carrera y un poco de autobombo tengo que hacer. Este apoyo que muchos han dado a este blog, los comentarios recibidos personalmente y a través de la web me alientan a seguir profundizando este espacio. Todos los que alguna vez han entrado para leer estos desprolijos apuntes merecen mi más profundo agradecimiento.
Empezó como una prueba, de casualidad, pero de a poco estos Apuntes discontinuos comenzaron a ganar autonomía y exigirme mayor dedicación. Al principio fue un acto personal, casi de terapia psicológica pero después se convirtió en un compromiso con la información, con la realidad y con el futuro. Apuntes discontinuos es una explosión de ideas que se acumulaban en mi cabeza y que luchaban por ver la luz, por imágenes que me desbordaban, por lecturas que me invitaban a tejer un entramado de sensaciones para compartir con alguien.
Los textos comenzaron a ser contenidos, breves, explícitos y acotados a un formato que desconocía. Tenía el prejuicio de que en la brevedad consistía el lenguaje de la web.  Después me fui soltando y los párrafos comenzaron a dibujarse en el teclado sin encontrar límites. En varias ocasiones, tuve que publicar tres entradas sobre el mismo tema, como cuando abordé “Lo simbólico y lo material” o los remanentes de la visita de Beatriz Sarlo al programa 678. Hay textos que son memorables con “Jano, Victoria y Néstor juntos por un futuro”, sobre el relato de Victoria Montenegro, nieta recuperada o la “Crónica de un viernes agitado”, en el que comparo el acto de la CGT con la boda real. O “Populares, populistas y demagogos” en el que establezco las diferencias sobre las distintas formas de construir un gobierno democrático o “Una invasión de zonceras” en el que intento completar el manual de Aníbal Fernández. Tampoco me tengo que olvidar de uno de los textos más visitados, “El puro cuento de la fama”, en el que cuento los pormenores de ser el profesor del adolescente que le pegó a Messi. O el más reciente “Un Martín Fierro para Sergio”, sobre las metidas de uña de Schoklender en los “Sueños compartidos” de la Fundación Madres de Plaza de Mayo.
En algunas entradas abordé temas que lindan con aspectos teóricos de la comunicación, con una total falta de respeto hacia los estudiosos. En otras, esbocé alocadas lecturas de la realidad política y social como si fuera un experto. Estos apuntes son así: se completan con su consecución, se acumulan para conformar una visión más o menos incompleta de la realidad mediática, social, política.  
Algo que demuestra este blog y muchos otros que circulan por el cíber-espacio es un inicio de ruptura con la masividad. Lo que había comenzado con la aparición del reproductor de VHS y la TV por cable, se agudiza con la irrupción de Internet y las redes sociales. Estas nuevas formas de generar y consumir información aportan horizontalidad a la comunicación, significan una verdadera democratización de los medios.
Puede ser una tendencia, una moda temporal o la construcción colectiva de un nuevo imaginario. Sea como sea, Apuntes discontinuos seguirá recorriendo las redes y difundiendo la mirada de un periodista libre y verdaderamente independiente y aportando para la conformación de un nuevo universo simbólico.
   

miércoles, 8 de junio de 2011

El destierro de viejos conceptos

   El martes participé de unas jornadas de debate sobre el día del Periodista en el ISET N°18. Hacía muchos años que no se organizaba algo así, tan extenso e intenso: muchos panelistas invitados, variedad temática, masiva participación de estudiantes y profesores. Durante años, se organizaba tan sólo una charla circunstancial, burocrática y sólo para cumplir. Esta vez fue diferente pues había un entusiasmo contagioso tanto en la organización como en la participación.
En los diferentes paneles temáticos sobrevolaba la necesidad de nuevas formas de encarar el trabajo en los medios y convivía –hasta chocaba- con las tradicionales formas. Que un publicista vea como negativo que desde ahora se debe señalar el comienzo de la tanda con el anuncio de “espacio publicitario” es una evidencia de que las nuevas normas comienzan a molestar. También, el mismo panelista señalaba que muchos periodistas se avergonzaban por tener que decir un parlamento publicitario en medio de un programa –la llamada PNT o publicidad no tradicional- y se preguntaba el porqué de eso, si es lo que les da de comer.
Una de las transformaciones más interesantes que se están produciendo en los medios es la búsqueda de equilibrio entre los contenidos de un programa y su sustento económico. Que el conductor de un programa recomiende una marca x en medio de los temas tratados es un abuso. La manera más eficiente de mejorar la calidad de la programación televisiva es acotar la publicidad al espacio de la tanda y no que ésta invada los contenidos del programa. Es un cambio conceptual importante: separar la publicidad del contenido.
En otro de los paneles –fotoperiodismo- uno de los conferenciantes narró las distintas manipulaciones que las fotografías reciben en el momento de la edición del diario y la importancia que cobra la foto del partido del domingo frente a las imágenes referidas a otros hechos. Y justificó eso al afirmar que la foto del fútbol “es lo que vende”. Debería pasar algo muy grave para que se desplace esa foto de la portada de los diarios.
Y esas afirmaciones están relacionadas con la siguiente actividad que tenía como protagonistas a los periodistas que trabajan en los móviles tanto en radio como en televisión. Al narrar los pormenores de su cotidiana actividad, trataron de justificar los temas que tienen que cubrir y la necesidad de tener límites éticos, aunque en la pantalla no se noten demasiado. La cobertura en vivo de los programas de radio no despertó reacciones negativas entre los asistentes. Claro, lo que sobrevolaba al auditorio era la duda de todo espectador: la abundancia de noticias truculentas, el exceso emocional en la narración de un hecho policial, el fondo musical de peli de suspenso y la crudeza de muchas imágenes.
Una de las estudiantes se animó a hacer la pregunta obvia, el interrogante que como respuesta puede recibir, primero una sonrisa inocente y después una respuesta obvia.
Pregunta: ¿por qué las noticias tienen que ser malas?¿Por qué no aparecen buenas noticias?
Algunos profesores entrecruzamos miradas y algunas sonrisas. Es como preguntar por qué los elefantes tienen que nacer con trompa o el sol debe brillar tanto. ¿Qué puede contestar uno ante una cuestión tan previsible? Es más, cuando en el ámbito de una clase algún estudiante hace ese planteo despierta en el profesor una exasperación peligrosa. En nuestra concepción anquilosada del trabajo periodístico, una buena noticia no sirve para nada; el trabajo periodístico debe señalar aquellas cosas que funcionan mal en una sociedad; lo contrario sería el trabajo de la Secretaría de Prensa de alguna institución. Es más: muchos profesores consideramos que una buena noticia está despojada de profundidad. Y esto es un claro prejuicio.
Vamos ahora a la respuesta de uno de los panelistas: porque las buenas noticias no venden.
Tanto en el caso de las fotos del partido como en la difusión de malas noticias se justifican con una frase: eso es lo que vende. Uno puede escuchar a los espectadores de los noticieros televisivos y advierte que las malas noticias, la abundancia de sangre, la crudeza de las imágenes producen saturación, hartazgo. Jamás escucho a alguien que diga “miro los noticieros porque me encantan las noticias de crímenes, homicidios y accidentes graves y mortales; es una pena que los camarógrafos no se acerquen más a los cadáveres ensangrentados…”. No sé si es una pose o qué, pero yo escucho a mucha gente quejarse por la abundancia de ese tipo de noticias.
Los panelistas afirmaban que la difusión de las malas noticias puede prevenir, educar, advertir para que no ocurran hechos similares. Entre noticias malas o noticias buenas. En esa disyuntiva estamos. Una sociedad mejor se construye ¿mostrando sus horrores o sus bellezas?¿Se mejora la convivencia en una sociedad por construir la sensación de que no se puede salir a la calle?
Sin embargo, ¿qué es lo que otorga el carácter de “buena o mala” a una noticia?¿Lo que cuenta o sus intenciones?
Si en el medio de una situación social caótica y de pobreza extrema como la que hemos vivido unos años atrás se difunde la noticia de un triunfo deportivo, ¿se trata de alzar el espíritu de la población o de ocultar la cruda realidad?
Tal vez no puedan aportarse demasiadas respuestas, pero al menos podemos empezar a dudar de las convicciones que portamos. En principio, una noticia no debe vender, sino informar.  Y ése puede ser un buen punto de partida: dejar de considerar a la noticia y todo lo que se difunde a través de los medios como simple mercancía. Eso es comenzar a pensar los medios no como negocio sino como lo que deben ser: un servicio para la comunicación social.

martes, 7 de junio de 2011

Entre los homenajes cholulos y la reflexión

Hoy se celebra el día del periodista y en el contexto de nuestra actualidad política cabe hacer algo parecido a la reflexión. Seguramente habrá actos conmemorativos, diatribas, apologías, críticas, rasgado de vestiduras, condenas, premios y algunas imposturas más, todo en el marco de una puja entre periodistas independientes y militantes. Una especie de cotejo deportivo del que se desconocen –si es que hay- las reglas.
Cuando los primeros medios gráficos comenzaron a funcionar, a medida que la imprenta se perfeccionaba, se incrementaba la fabricación del papel y el aprendizaje de la lectura se expandía entre la población, no existían los periodistas. Quienes se dedicaban a cubrir las páginas de relatos de hechos venían de la literatura sobre todo o de alguna otra profesión. Muchos periódicos eran escritos por los propios imprenteros. La mayoría de esas publicaciones se generaban como parte de la lucha de alguna agrupación destinada a modificar situaciones injustas, como la esclavitud en Estados Unidos, o los derechos de la mujer, en Francia.
Los medios de comunicación gráficos se desarrollan a mediados del siglo XVIII como resultado del crecimiento poblacional en las principales ciudades y tienen una  incidencia trascendental en los procesos revolucionarios. Entonces la prensa juega un papel crucial en la transmisión de hechos e ideas. Nadie pensaba por aquella época que lo que se publicaba en las páginas de esos semanarios estaba desprovisto de una intencionalidad determinada ni que había una asepsia en la elaboración de los textos que los convierta en inmaculados y  ajenos a las contiendas que se vivían en las calles. No, quienes escribían lo hacían precisamente como parte de esas contiendas. Llenaban las páginas con pasión, que es lo que hace falta para cambiar las cosas, para señalar las falencias, para denunciar abusos. Por lo general, estas publicaciones no generaban muchas ganancias para quienes las hacían y se conformaban sólo con salvar los gastos y vivir más o menos con cierta decencia. Representaban –nada más y nada menos- que los intereses de un grupo y se identificaban fuertemente con un ideal.
Eso comenzó a cambiar a principios del siglo XIX. La tecnología aportó las herramientas necesarias para convertir a los semanarios en diarios y las diferencias comenzaron a hacerse evidentes. Ya no bastaba con una vieja imprenta instalada en un sótano y unos cuantos militantes escribiendo textos desbordados por la pasión. Las primeras rotativas y el papel continuo necesario para hacer una publicación diaria requerían una mayor inversión y un profesionalismo casi inexistente para la elaboración de los contenidos. La aparición de los diarios ya señalaba la posibilidad de un negocio. Significaban la novedad del momento y de alguna manera había que explotarlo.
Un caso paradigmático es el de Benjamin Day, quien fundó en 1830 The New York Sun, uno de los primeros diarios que tienen las características de los que hoy conocemos. Day fue el primero en comprender lo necesario para convertir una promesa económica en un verdadero negocio. Por eso, los contenidos de su diario apuntaron a impactar en el grueso de la sociedad, esto es las clases medias bajas y las clases trabajadoras. Por un lado, los textos que contaban las historias más escabrosas, los crímenes más horrendos, los escándalos más resonantes; por otro lado, la función pedagógica que cumplía al explicar los principales aspectos de la realidad política y hasta la enseñanza de la lectura con algunas páginas diseñadas especialmente para eso. A medida que The New York Sun conquistaba más adeptos, Day incorporaba más secciones en sus páginas, que gracias a su habilidad se convertían en éxitos.
El dueño del diario incorporó al poco tiempo una nueva sección que se originó a partir de la lectura de una publicación de difusión científica europea. En ella se desarrollaba el relato de los avances y descubrimientos que se estaban dando en el terreno científico y tecnológico. Entonces, incorporó en su diario una síntesis de lo que había leído. La sección fue un éxito y al poco tiempo ya ocupaba dos páginas de cada edición. Como por aquel entonces las comunicaciones con Europa no eran muy fluidas, las informaciones relacionadas con el tema tardaban en llegar y muchas veces se encontraba con que no tenía con qué llenar las columnas de esa sección. Entonces, decidió inventar novedades científicas. Contrató un par de buenos escritores y un estudiante avanzado de ciencias que elaboraban día a día cosas que estaban más cercanas a la ciencia ficción que a la realidad. El público reaccionó bien al engaño y se sentía partícipe del progreso que la ciencia daba a la Humanidad. El extremo de esto fue el éxito obtenido por la historia de un grupo de astrónomos noruegos que habían entrado en comunicación con unos científicos de Marte a través de un código que transmitían a través de un telescopio. Durante semanas publicó las historias que estos marcianos contaban a los científicos terrestres.
No todos los diarios actuaban de una manera tan irresponsable. Ya con la llegada del siglo XX, el periodismo estaba afianzado como verdadera profesión y se dejó influir por las ideas positivistas. Es por eso que se adoptó una palabra que provenía de la investigación científica y que escudaba los posibles errores y exageraciones que podían aparecer en los escritos: la objetividad. Sin embargo, aunque se abandonaran las historias de marcianos y los inventos de la ciencia, las noticias seguían siendo un relato basado en la realidad pero reconstruido, armado, completado en las redacciones. Es decir, no eran más que ficción.
A partir de entonces, el periodista pasó a ser el portador de la verdad de los acontecimientos, a pesar de estar muy lejos para alcanzar tal estado ideal. Lo que sí mantuvieron es su  posición ideológica aunque trataron de disimularla con un lenguaje distante.
Hoy las cosas no son muy distintas. El afán mercantilista ha invadido la edición de la mayoría de los diarios y ya no importa tanto informar sobre los hechos como incrementar sus ingresos o impactar sobre la realidad política de los países para defender sus intereses individuales o de grupo, en muchos casos escondiendo sus intenciones, disfrazando su posición en cierto equilibrio del lenguaje.
La tendencia del periodismo contemporáneo parece ser un retorno al espíritu del siglo XVIII, apasionado, involucrado, partícipe de los procesos políticos, con las transformaciones que se están produciendo en gran parte del mundo. Nunca han dejado de hacerlo, pero comienzan a abandonar las simulaciones del lenguaje híbrido. La toma de posición con respecto a los hechos políticos y económicos comienza a ser más explícito.
Si cabe una reflexión para el día del periodista es el abandono por parte de los medios informativos de la pretención de objetividad. El lector debería saber qué posición defiende el producto que está consumiendo, para no ser víctima de un engaño. De esa manera, la profesión ganará más transparencia, más eficacia, más compromiso. Algo de eso se está viendo en la prensa de nuestra región. Se está poniendo en evidencia que las operaciones, los ocultamientos, las exageraciones son intencionalidades corporativas y no las limitaciones del ser humano para alcanzar la objetividad. Un periodista que se anuncie como defensor de una idea, de una toma de posición, de un punto de vista es mucho más transformador que el que simula estar en un panóptico observando la totalidad de los hechos y relatándolos con un inhumano equilibrio.

lunes, 6 de junio de 2011

Un Martín Fierro para Sergio


No todos estamos expuestos a ser sospechados de enriquecimiento ilícito. Hay que hacer carrera. Para generar las sospechas basta formar parte de esos espacios donde se reparte la pasta. Los organismos públicos son los lugares ideales para esta actividad. También las fundaciones y las ONG. Además, el crecimiento patrimonial debe ser notorio. No basta con un LCD o una notebook o un viajecito a Cataratas para ser sospechado. Si de viajar en colectivo paso a moverme por la ciudad en una ferrari con chofer es para que no se me mire con buenos ojos.
En nuestro querido país tenemos una vasta experiencia en casos sonados de corrupción, sobre todo en los noventa, cuya andanada de carreras meteóricas hacia la riqueza nos ocultaba el modelo que nos estaba llevando a la ruina. O mejor dicho: esos actos de corrupción formaban parte del modelo y junto con eso, la ostentación de la impunidad.
En estos días, un poco para contrarrestar el descabellado e injusto fallo de la Cámara de Casación Penal sobre la irregular adopción de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, comenzó en los medios opositores una feroz campaña de des-información sobre el caso de Sergio Schoklender.
A mediados del año pasado, dos legisladoras de la Coalición Cívica Elsa Quiroz y Maricel Etchecoin Moro realizaron una denuncia contra el entonces apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo por lavado de dinero. Para ese entonces, la Unidad de Investigaciones Financieras, a cargo de José Sbatella ya estaba realizando una sigilosa investigación por irregularidades cometidas en el programa de construcción de viviendas “Sueños compartidos”, de Madres de Plaza de Mayo. La denuncia de las legisladoras aceleró los trámites judiciales e impidió una mayor profundización en la investigación.
Las denuncias de Quiroz y Etchecoin Moro apuntan a la compra de un inmueble en José C Paz cuya adquisición no se concretó, pues sólo se pagó una seña de doce mil dólares y el resto quedó impago. El trabajo de la UIF apuntaba a operaciones de mayores montos y la creación de dos empresas destinadas a actividades ilícitas. El expediente lleva hasta ahora más de cuatro mil fojas y está en el juzgado de Norberto Oyarbide.
Estos dos párrafos apuntan a demostrar que el caso no es reciente y que estaba siendo investigado. No surge de ahora, sino que alcanza notoriedad al calor de la campaña. Ahora bien, lo escabroso del asunto es la utilización del tema por parte de la prensa para involucrar a todo el arco oficialista en este grave hecho de posible ilícito. El término “posible” sólo está puesto para respetar el beneficio de la duda y eso de que toda persona es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad. Hasta una organización tan emblemática como Madres de Plaza de Mayo termina siendo ensuciada por las denuncias mediáticas, a pesar de que los periodistas que “informan” sobre el tema aclaran que no es así. No aclares que oscurece, dice el viejo refrán.
Por supuesto que es extraño que alguien como Sergio Schoklender se convierta en el apoderado de una organización con la historia de lucha que tiene la conducida por Hebe de Bonafini. Algunos dicen que no se mostraba muy solidario, que trataba en términos muy duros a los beneficiarios de las viviendas de “Sueños…”, que no encuadraba demasiado en el espíritu de la entidad.
Uno se pregunta con todo derecho por qué una persona así llega a convertirse en el apoderado de este organismo con una historia tan fuerte y significativa en la lucha por los Derechos Humanos y la búsqueda de verdad y justicia, no sólo a nivel nacional sino internacional. O tal vez no despertaba sospechas al principio de su trabajo y su transformación se fue dando con el tiempo.
No es la primera vez que un hecho atroz ocurre en el marco de una organización que se supone pura, tanto por sus fines como por sus métodos. Basta recordar el caso de monseñor Edgardo Storni, acusado y condenado por abuso sexual y por desfalco económico en  Cáritas. Nada de eso manchó a esa organización ni a la Iglesia Católica. Ni los medios lo usaron para ese fin.
El asunto ahora es distinto. La operación mediática apunta a construir un entramado mafioso, que no sólo salpica a Madres de Plaza de Mayo y todos los organismos que han luchado por la justicia y la verdad en relación con los derechos humanos, sino a funcionarios del Gobierno Nacional y hasta a todos los que apoyamos este modelo de recuperación del país.
Si Sergio Schoklender cometió los delitos que se le imputan, deberá volver a la cárcel y recibir el repudio por haber utilizado esta institución para incrementar su patrimonio. Los personeros de la prensa carroñera –mañana es el día del periodista-  merecen el ostracismo por parte del público que hasta ahora los sigue. Y finalmente, el protagonista de esta historia, Sergio, merece un Martín Fierro –aunque tardío, especial, fuera de concurso y en la categoría que inventen- por haber aportado un tema para que la oposición política y mediática intente destruir todo lo que se ha conseguido en estos últimos ocho años.

domingo, 5 de junio de 2011

Cambiar por cambiar o las conveniencias de ocasión

Seamos sinceros: nuestras ideas pueden cambiar con el paso del tiempo. No al extremo de que alguien, en su juventud, haya sido marxista-maoista y en su ocaso se convierta en una conservadora a ultranza. El autor de este espacio también ha modificado sus ideas en el transcurso de su casi medio siglo de existencia. Algunas han quedado en el camino, otras se han modificado y otras se han incorporado. Probablemente mis ideas sobre los mismos temas no sean iguales a las de mis tiernos quince años. También –y esto es seguro- hoy manejo ideas que a los quince años no tenía. Hay una conjunción entre las experiencias, las historias, las lecturas que enriquecen nuestra mirada sobre el mundo o que expanden nuestro plexo simbólico. Al acercarnos a un elemento nuevo de la realidad, los prejuicios dan paso a los conocimientos y nuestro universo ideológico se modifica, se amplía, se acrecienta.
Si conservara grabaciones con mis conceptos de hace treinta años, al escucharlos hoy me producirían cierto pudor. O tal vez dibujarían una tierna sonrisa por la inocencia que traslucen.
Más grave es aquél que a lo largo de su vida piensa exactamente lo mismo sobre lo mismo, sin apartarse una línea de los preconceptos, prejuicios y superficialidades que expresa. Alguien que a los dieciocho años expresa una opinión sobre un tema –opinión superficial y sin información- y treinta años después sigue expresando lo mismo, demuestra que no ha incorporado nada a su vida, que nada lo ha modificado, que nada lo ha conmovido y que nada ha aprendido. En definitiva, ese pobre tipo no ha vivido.
Esto no quiere decir que haya que cambiar de ideas como de camiseta. Tampoco quiere decir que uno se convierta en un antagonista de sí mismo con el paso de los años. Uno debe reconocer ciertos rasgos de su pensamiento de juventud, como ocurre en las fotos. Cuando se miran las fotos del secundario uno logra identificarse en medio de sus compañeros y a pesar del aumento de peso y arrugas, de la pérdida de pelo, del cambio de vestuario, uno se ve ahí, en esa imagen envejecida por el tiempo. En esos giros que uno va haciendo en sus ideas, algo perdura, como una esencia ideológica grabada a fuego en nuestra conciencia.
Sin embargo, hay casos de personajes públicos que no soportarían la foto del secundario. No es necesario abundar en ejemplos porque excedería el espacio de la blogósfera. La enumeración se convertiría en abuso.
Y los cambios de ideas son casi mutaciones, saltos generacionales en una sola vida, alteraciones genéticas propias de la ciencia ficción. Y no se dan en décadas, sino en semanas, días, horas. Hay ideas actuales que no soportarían el archivo del mes pasado, ni siquiera del diario de ayer.
Incluso, algunos personeros de la política actual plantean ideas que entran en contradicción con el partido al que dicen pertenecer. En los noventa, tuvimos un presidente que se decía peronista y que actuaba como todo lo contrario. Y muchos de sus seguidores pululan por los medios afirmando que todavía son peronistas y de llegar a la presidencia, actuarían como verdaderos antiperonistas afirmando que son los verdaderos peronistas. O algo así.
Otros plantean límites a las alianzas con exponentes de otro arco ideológico y después hacen alianza con los que habían considerado un límite. Pero para llegar a esto rompen con aquéllos a los que se consideraban más próximos ideológicamente. Y lo más grave de todo este aliancismo es que nunca expresan qué ideas llevarán como propuesta común con vistas a las elecciones.
Pero en un año electoral todo es posible, porque lo que importa es el número, no lo que se quiere construir después de ganar. Pero no voy a profundizar en eso, porque la mirada atenta hacia los contenidos mediáticos revela la elocuencia de las  imágenes de los mutantes.
Insisto, las modificaciones a nuestras ideas no están mal; sí las mutaciones. En estos días puede verse en la web a una CFK cuando era senadora en el año 2000 en un programa en el que polemizaba con David Viñas sobre el optimismo y el pesimismo. En ese programa, la actual presidenta –que ni soñaba en que lo sería- manifestaba con optimismo la necesidad de que el ciudadano participe en política, se agrupe, discuta, aprenda, para modificar lo existente y construir un país más justo. Mucho antes de la catástrofe de 2001, afirmaba que el menemismo y la alianza eran lo mismo y que nuestro país podría ser distinto con nuevas estrategias. El eje de su pensamiento es lo que podemos llamar convicción, una estructura, un esqueleto firme que orienta su pensamiento. Tal vez no tenga las mismas ideas que entonces, pero el esqueleto sigue siendo el mismo. Eso es soportar un archivo y reconocerse en él.
Entonces, a lo largo de nuestra vida uno puede modificar, incorporar, desechar ideas. Lo que no es posible es convertirse en su propio antagonista, en una contradicción de uno mismo. No hay reglas al respecto, no hay un catálogo que diga qué se puede cambiar y qué no. Lo importante es descubrir el esqueleto, la convicción y ser fiel a eso, aunque nuestras ideas circunstanciales vayan quedando en el camino.

viernes, 3 de junio de 2011

El puro cuento de la fama

En realidad, soy un ignoto profesor de provincias y como tal, jamás he sospechado estar relacionado -o siquiera cerca- de la fama. Sigo igual, aunque algo cambió. Soy uno de los profesores del adolescente que le pegó a Messi. No lo digo con orgullo ni tampoco pienso firmar autógrafos por algo así. Pero siento que, de manera indirecta, muy pero muy indirecta, la prensa internacional habló de mí por ser el profesor del alumno que le pegó a Lionel Messi en la puerta de un restaurante de Rosario.
Durante esta mañana he escuchado de todo al respecto. Leí lo que la prensa ha dicho del tema, lo que dijo Messi, lo que dijo la madre de Martín, los dichos de los periodistas locales y mis alumnos de otras instituciones, las opiniones de familiares y amigos y hasta la del taxista que esta mañana me llevó a dar una minivuelta por el macrocentro de la ciudad para conducirme al instituto, debido al corte de calle Balcarce a la altura de Córdoba por un accidente. Este último desplegó una serie de improperios prejuiciosos hacia todos los adolescentes y jóvenes del país que, en cuanto toman “una birra son capaces de tumbar el monumento a patadas”.
Mientras tanto Messi, como un caballero, minimizó el hecho. Y Martín, el artífice de tanto descalabro, debajo de la cama, por temor al rumor de que la barra brava leprosa lo “quería conocer personalmente”. También por eso hubo custodia policial en la puerta del colegio.
A todo esto, la prensa internacional, sobre todo la española, llamó a los medios locales para preguntar por el estado de salud de Lío y en qué sanatorio estaba internado. Algunos fanáticos de la “madre patria” están alentando un bloqueo comercial a nuestro país y tal vez, la expulsión de nuestra querida república del planeta. Es que el adolescente agredió a un patrimonio de la Humanidad.
¿Por qué Martín le tiró un manotazo al jugador que, con buena onda y predisposición estaba saludando a sus admiradores?¿Por qué rompió el buen clima del que él no estaba participando?¿Por qué se hizo pasar por hincha de Rosario Central cuando en realidad no es hincha de ningún club y el fútbol pasa a varios kilómetros de su vida?¿Por qué alguien que es un prometedor artista plástico se comporta de una manera tan incomprensible?¿Por qué algunos de sus compañeros lo alentaron a hacer algo así sabiendo que en esas circunstancias lo haría? Quizá en esta serie de preguntas esté la respuesta. O tal vez no haga falta.
Pero la travesura de un adolescente rompió muchos climas. También sirvió para que la prensa elaborara su mercancía favorita: una noticia sensacionalista, que la saben construir muy bien.
Y algo que también tiene que ver con los periodistas, aunque no tiene que ver con el agresor de Messi, son los opinadores respecto del armado en vistas a las elecciones de octubre. Alfonsín, después de haber roto la alianza electoral con el socialismo para ir junto a De Narváez en provincia, eligió a su compañero de fórmula: González Fraga. La compañía del expresidente del Banco Central durante el virreynato de Menem le aporta un aire derechoso a la propuesta del radicalismo. Recordemos que González Fraga fue quien facilitó el plan de privatizaciones con el esquema de capitalización de deuda externa. Claro, como no pueden competir con el oficialismo desde la centro izquierda, lo hacen por derecha. También por derecha compite Eduardo Duhalde que ahora resucitó a Das Neves para que sea su compañero de fórmula. Como si el expresidente interino no necesitara golpes de timón hacia la derecha, articula con Aldo Rico, que será intendente nuevamente en su distrito. Para ampliar la oferta de la derecha, Alberto Rodríguez Saá confirmó su participación como candidato a presidente en las elecciones de octubre.
De esta manera, la oferta para los opositores al gobierno desde la derecha está totalmente cubierta. Muchos analistas políticos coinciden en afirmar que en realidad, el arco opositor compite entre sí, y no con el oficialismo, que sólo tendrá como contrincante de ese espacio a la centro izquierda del socialismo de Binner.
Muchos armados electorales, muchos candidatos, muchos cruces y estrategias, pero nadie presenta lo más importante a la hora de poner un voto, el modelo de gestión que proponen como alternativa al gobierno nacional. ¿No debería ser éste el punto más importante que se debe discutir, más allá de las impresentables figuras que se presenten?

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...