lunes, 2 de abril de 2018

El crack del “shock de confianza”


El subsecretario de la Juventud, Peter Robledo, se burló de un incidente registrado en dos fotos: posó besando el hocico de un ciervo que se resistió a las patadas. Quizá el animal temió terminar como un saco similar al que lucía el funcionario. El episodio no tiene relevancia, salvo en el contexto de un gobierno que hace todo lo posible para profundizar la desigualdad. Mientras una parte de la población se sumerge en un pantano de miserias, los integrantes del Gran Equipo se enorgullecen de una Revolución de la Alegría que no está destinada a todos. Y hasta el propio empresidente Macri justifica sin pudor las tropelías de sus secuaces y premia a los uniformados que reparten balas entre los que se resisten al saqueo. El pueblo argentino debería imitar al ciervo si quiere salir del oscuro túnel en el que los personeros del Cambio nos han metido.
Alguno pensará que estas líneas tienen un sabor destituyente. Felicitaciones a un paladar tan refinado. Lástima que el olfato no acompañe a ese distraído individuo. Si aún no percibe el hedor del futuro, debería que preguntarse para qué tiene la nariz. Hasta Macri lo anuncia a los cuatro vientos: en una entrevista con un medio rosarino, el Ingeniero admitió que su objetivo es que “la diferencia entre los que más tienen y los que menos tienen sea cada vez mayor”. Fallido o confesión. Su subconsciente desigualador y angurriento que aflora en sus estudiadas improvisaciones, sus yerros geográficos y la protección cómplice a sus funcionarios, deberían despertar a los hipnotizados. ¿Qué otras evidencias hacen falta para comprender que los Amarillos no tienen las mejores intenciones?
Exigir la renuncia no es un gesto anti democrático, sino todo lo contrario. Ellos conquistaron las urnas con promesas que no pensaban cumplir, disfrazados de ángeles salvadores y blandiendo una honestidad que no tienen. La estafa electoral está a la vista y su continuidad nos conduce a un abismo que ya hemos experimentado. Quien aún crea en la Pobreza Cero, que se cuide de los vendedores de buzones. Quien aún deposite sus esperanzas en este modelo, que se vaya desesperanzando. Quien aún tenga confianza en el camino emprendido, tendrá que prestar atención a las señales que Ellos mismos emiten.
El caso Aranguren es revelador, aunque se suma al de todos los funcionarios que mantienen sus ahorros fuera del país. Los que se indignaron con la bóveda de cartón prensado en un programa dominguero no pueden permanecer impávidos ante las cuentas off shore que ya ni intentan explicar.
Impostores todoterreno
Que un funcionario confiese que no confía en el país que conduce Macri es casi una renuncia. En el mundo real, el empresidente debería enojarse ante una declaración así. Sin embargo, Macrilandia da para todo. No sólo lo felicitó por su cínica sinceridad, sino que lo pintó como un héroe que se sacrificó para arreglar el “mayor despelote que dejaron los kirchneristas”. Con un término mundano alimenta los prejuicios de los odiadores. Si el entrevistador le hubiera pedido una explicación más profunda, se habría empantanado en sus balbuceos. Con el sobrentendido alcanza para el público cautivo. El incremento de las tarifas de los servicios públicos y la eliminación de los subsidios no buscan solucionar ningún despelote, sino colmar la angurria de los empresarios a los que Macri representa. El sacrificado no es Aranguren, sino los usuarios que ven como gran parte de sus ingresos van a parar a las arcas de los que no invierten nada.
Que se entienda: el ajuste brutal que estamos padeciendo no es para beneficiar a la mayoría, sino para enriquecer a una minoría; para garantizar las ganancias de los especuladores y abaratar la fuga incontenible con una divisa inferior a los 21 pesos, el Banco Central destinó 2041 millones de dólares, cifra equivalente a 20 años de fútbol gratis y miles de jardines de infantes. Total, eso se transforma en deuda que pagamos entre todos. El gobierno decide eliminar subsidios a los que menos tienen para subsidiar la acumulación de los que tienen de sobra.
Pero Macri no está solo en esta bestial transferencia de riquezas. Protegida por la prensa dominante, la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal anticipa lo que hará si conquista el recambio presidencial. Su disfraz de hada bondadosa se destruye con cada una de sus decisiones, como el cierre de escuelas rurales y del Delta o la cancelación de Ferrobaires. El ahorro es su obsesión y por eso desfinancia la educación pública hasta provocar que la Cruz Roja esté a punto de abandonar un país por primera vez en su larga historia. El ahorro para los demás, porque ella no se priva del helicóptero que la traslada hasta al supermercado. Aunque los trolls de Marcos Peña Braun la presentan como una heroína angelical, es tan despiadada como los demás. Una muestra de ello es que el diario El País de España considera a Vidal como la Margaret Tatcher de Sudamérica -una comparación que no debería enorgullecer a ningún argentino- por el violento destrato que destina a los docentes bonaerenses.
Mientras pregonan sobre la educación de calidad –que demuestran no haber tenido- desmantelan el programa Conectar Igualdad y recortan el presupuesto universitario; mientras tartamudean sobre la importancia del desarrollo, convierten al Conicet, el INTA y el INTI en organismos científicos en vías de extinción; mientras aseguran que quieren incluir, desmantelan programas de inclusión, como Ellas Hacen, que capacita a mujeres en la construcción y que ya hicieron realidad 150 viviendas en Melchor Romero.
Tanto denostar el relato kirchnerista y ellos vomitan un cuento de terror, cínico, hipócrita y falaz. La columna que el Gerente de La Rosada SA publicó en el diario La Gaceta de Tucumán es un claro ejemplo de ello. “Abrir la canilla y que salga agua limpia, tener un techo seguro y un plato de comida en la mesa, aprender a leer y escribir, ir a la escuela con ganas, contar con un trabajo de calidad, mirar al futuro con esperanza, tener sueños y proyectos –alega Macri- Todas estas no sólo son deudas impostergables que desde hace años nuestro país tenía con los argentinos más vulnerables, son también un compromiso que asumí de manera personal”. Los que se emocionan y esperanzan con estas sandeces, deberían preguntarse qué ha hecho el Gran Equipo para dar los primeros pasos para eso. Nada: sólo engrosar las cuentas de sus familiares y amigotes con la excusa de un derrame que no se producirá nunca.
Si Ellos no confían en su plan de gobierno, ¿cómo vamos confiar los que hasta ahora nos vemos cada vez más perjudicados? Si queremos el país que promete Macri, deberíamos imitar al ciervo porque con mandatarios como él jamás lograremos nada bueno.

jueves, 29 de marzo de 2018

Milagros de Pascua


Ante la menor disidencia, los paladines del diálogo y el consenso revolean una falsa denuncia, jubilan a la fuerza, orquestan un juicio político, diseñan titulares mafiosos o esgrimen el legendario bastón tonfa, relanzado como una novedad. Cualquier cosa menos mejorar la vida de la mayoría. Hasta un vendedor de sándwiches de salame terminó saqueado y esposado por efectivos policiales y eso que el ideario amarillo alienta el emprendedurismo. Menos mal que, gracias a tanta violencia, el joven conquistó la fama y su negocio puede volverse próspero. Pero no todas las víctimas tienen la misma suerte. Sobre todo los que no sobreviven a la prepotencia de los que parecen más enemigos que representantes temporales de la voluntad de la ciudadanía.
Una voluntad –vale recordar- mancillada por falsas promesas de campaña y mucha manipulación mediática. No sólo de los medios tradicionales, sino a través de mecanismos no muy transparentes en las redes sociales con los famosos trolls, operadores rentados disfrazados de usuarios que se dedican a desviar el entendimiento con noticias falsas. Estas tretas oscuras resultarían inefectivas si no explotaran los prejuicios de un público siempre dispuesto a indignarse con cualquier falacia que los confirmen. Individuos capaces de golpear a una pareja homosexual por tomarse de las manos o al sospechoso de un robo que no se ha producido; de condenar a los mapuches por querer recuperar tierras ancestrales usurpadas por multimillonarios extranjeros; de despreciar a bolivianos, paraguayos o brasileros que vienen a nuestro país a encontrar un mejor destino.
Y esto se agrava con el uso electoral de los datos privados sin el consentimiento de los titulares de las cuentas. Gustos, afinidades, anécdotas, fobias y poses fueron vendidas por Facebook para que algunos políticos internacionales puedan conquistar las preferencias electorales. Uno de los popes de esta estratagema es Jim Messina, que después de robar información, asesoró a Theresa May, Enrique Peña Nieto, Matteo Renzi, Mariano Rajoy y, por supuesto, a Mauricio Macri. Así, el candidato sabe a qué fibra íntima de sus posibles votantes apuntar para conquistarlos, aunque eso no se transforme en medidas concretas. Por eso los infames exponentes del Cambio se mostraron tan tiernos durante la campaña. Si hubieran anunciado que pretendían profundizar la desigualdad que estaba disminuyendo, los resultados habrían sido otros.
Con el perfil de los cibernautas en sus manos pueden acceder al nivel informativo e intelectual de los destinatarios de sus nefandas consignas y a las respuestas que despiertan sus patrañas para amoldar odiadores a su antojo. Así, se atreven a anunciar con bombos y platillos que ha bajado la pobreza, aunque no hayan movido un dedo para lograrlo.
Sorpresas que no sorprenden
En verdad, para creer lo que dicen los PRO hay que ser un necio o tan perverso como ellos. O las dos cosas, para lograr que Macri siga ostentando una inmerecida imagen positiva superior al 40 por ciento. A pocas horas de que el Observatorio Social de la UCA –el faro del oficialismo cuando era oposición- advirtió un crecimiento de la pobreza, el Gerente de La Rosada SA festejó sin bailecito pero similar parafernalia, que en 2017 bajó al 25,7 por ciento la cantidad de personas con ingresos insuficientes. Y lo más sorprendente de todo es que la indigencia afecta apenas al 4,8 por ciento de los argentinos. Si esto fuera cierto, habría que ponerse feliz y abandonar la búsqueda de la quinta pata al gato, la hiena o el animal que sea.
Pero estos exponentes de la fauna vernácula tienen más patas que un arácnido; por eso es muy fácil encontrarlas. La trampa está a la vista, porque para arribar a estos datos toman como referencia una canasta básica total de tan sólo 5130 pesos. Si Guillermo Moreno tuvo que transitar durante años los tribunales por las cifras del INDEC para después quedar sobreseído, a estos tránsfugas deberían condenarlos a varias cuarentenas hasta que dejen de mentir tanto. Una canasta básica que, hace unos días, el civilizado INDEC de Todesca ubicó este año en 17537 pesos para no ser pobre y en 6987 para no ser indigente. Si la canasta básica medida por el mismo organismo pasó de 5130 pesos a 17537 en pocos meses, estamos ante una inflación galopante y no de entre el 2 y el 3 por ciento que se anticipa o del 15 anual que el Gran Equipo quiere imponer. Hasta ellos se confunden en la invisible Macrilandia.
Además, cualquiera con media falange de frente puede intuir que la pobreza no puede bajar en una economía con inflación, tarifazos, depresión del mercado interno y una ola de despidos que no cesa. Salvo en un país ubicado en una dimensión donde la magia sea realidad. Alguno se puede ilusionar con las cifras turísticas del fin de semana largo, pero esas escapadas son posibles para los que aún no han sido alcanzados por el brutal ajuste amarillo.
Si es posible bajar tres puntos de pobreza en seis meses mientras los comedores comunitarios aumentan su concurrencia, también se puede respetar la independencia judicial amenazando a los jueces que fallan contra los deseos del establishment, consolidar la República malversando leyes a fuerza de decretos y no perseguir al que piensa distinto controlando con carpetazos a los exponentes de la oposición. También se puede atraer inversiones a una economía que sólo crece en la timba mientras la mayoría de los funcionarios guarda su dinero afuera. “Sí, se puede” construir un país más justo derramando injusticias. Con el Cambio, todo es posible, mientras el discurso oficial siga entorpeciendo el entendimiento de la ciudadanía con obscenas mentiras engalanadas con cintas de dudosa veracidad.

lunes, 26 de marzo de 2018

Un régimen que apesta


Hace un tiempo, un veterano periodista obsecuente comparó a Macri con Nelson Mandela, después, con Perón y ahora con el Che Guevara. O el empresidente no tiene personalidad o Majul traspapeló los parámetros. O ambos son cualquier cosa menos lo que dicen ser. Tal vez, de tanto confundir, los voceros del establishment padecen un extravío crónico. Tanto, que hasta entran en pánico porque el modelo por el que bregaron está provocando una crisis histórica. Ni siquiera les sale la pueril demonización del kirchnerismo, desmontada de un plumazo cuando algunos jueces se acuerdan de las leyes. Si no fuera por la desinformación que orquestan las usinas mediáticas, los amarillos no durarían ni un suspiro o lo que demoren los individuos que confiaron en ellos para descubrir el engaño del que han sido víctimas y reaccionen en consecuencia.
Mientras el Gran Equipo provoca desastres para beneficiarse con el fatal desenlace, las tapas, editoriales y zócalos hegemónicos siguen pataleando contra el gobierno anterior. Y eso que los secuaces de Macri despliegan su oscuridad para protagonizar miles de titulares. Pero, como “la realidad se puede tapar o se puede hacer tapa”, Clarín, TN y todos sus satélites insisten con explotar la credulidad de su público cautivo. Y los mercenarios disfrazados de periodistas –esos que despotricaban contra la militancia de 678- babean su bilis ante las cámaras porque la represalia justiciera que tanto han abonado no llega a buen puerto. Las prisiones ilegales que han aplaudido con frenesí empiezan a abrir sus puertas para que recuperen la libertad los que lucharon por la dignidad del pueblo. Las patrañas que amplificaron para condenar los logros de la Década Ganada se tropiezan con sus torpes patas. Y algunos jueces y fiscales se atreven a contradecir los deseos vengativos del Poder Real representado por el macrismo.
Justo el Día de la Memoria Carlos Zannini y Luis D’Elía salen de las sombras para marchar por las calles junto a miles de gargantas que repudian la amnesia oficial, la domiciliaria para genocidas y las propuestas de reconciliación que cada tanto vomitan. No basta con las frases veganas de la gobernadora Vidal ni los balbuceos de Macri leídos del telepromter para simular compromiso. Difícil olvidar que el Gerente de La Rosada SA prometió terminar con “el curro de los DDHH” y que el año pasado calificó a la Dictadura como “algo terrible que nos pasó”, como si hablara de un terremoto o un tornado. Por más que recite ante los asistentes a la inauguración de la Asamblea Anual del BID “Nunca Más a la violación de los derechos humanos, a la violencia y al terrorismo de Estado”, su padre, él y muchos empresarios se beneficiaron con las políticas de endeudamiento y represión de las Juntas Militares.
Antorchas en el túnel
Los banqueros y financistas deben haber aplaudido la hipócrita frase del Ingeniero sin tener en cuenta que el modelo que ejecuta es el mismo de aquella época, recrudecido pero con mejor maquillaje, sin desaparecidos pero con asesinados, sin torturados pero con muchos excluidos, con represión sincerada, amenazas constantes y persecución permanente. Aunque Mauricio trate de conmover con un fingido Nunca Más, de las 592 causas judiciales por delitos de lesa humanidad, la mitad permanece en instrucción desde hace tres años y las restantes están estancadas. Aunque finja repulsa, postula como procuradora general a Inés Weinberg de Roca, cuyo marido –además de ostentar apellido conquistador- fue funcionario de Onganía y Galtieri, dos dictadores emblemáticos. Aunque haya abandonado la intención de anular el feriado, desmanteló las áreas de DDHH en las dependencias del Estado. Por más que se ponga una máscara de ocasión, no puede disimular la incomodidad con estos temas ni la coincidencia con el ideario de los genocidas.
Además de la hipocresía, los PRO exudan contradicciones. Mientras Cristina, Timerman, Zannini y muchos más están procesados por el inexistente encubrimiento en el memorando con Irán, los verdaderos encubridores del atentado a la AMIA disfrutan de un prolongado juicio que sabe a impunidad. Claudio Bonadío -separado a pedido de Alberto Nisman por encubrir a los encubridores- es el que se encargó de convertir la absurda denuncia del suicidado fiscal en un dictamen rumbo a un insostenible juicio oral. El juez encubridor acusó por encubrimiento a los que propusieron interrogar a los sospechosos con un mecanismo que ya se había utilizado en dos ocasiones. Y los que prometían no perseguir a los que piensan distinto utilizan el martillo de los jueces para abollar disidencias.
Al aire fresco que significan las advertencias de algunos jueces camaristas y de la Corte Suprema sobre la difusión de escuchas ilegales y la distribución arbitraria de encarcelamientos –doctrina Irurzun- se suma la visita de un personaje iluminador: el ex presidente de Ecuador, Rafael Correa. En todas las entrevistas, Correa exhibió sus convicciones y alertó sobre los duros momentos que vive América Latina por el retorno de las políticas neoliberales. Para eso, el establishment puso en marcha “un nuevo Plan Cóndor contra ex presidentes”, para impulsar “denuncias falsas de corrupción”, destruir su reputación y “dejarlos afuera del juego electoral”.
Esta estrategia de proscripción –aseguró el ecuatoriano- no sería posible “sin la complicidad de los medios de comunicación” que priorizan el lucro por sobre su rol informativo. Y aportó una frase para orientar los pasos: “hemos cambiado el Estado de derecho por el Estado de opinión”, gracias a la docilidad del público cautivo. Para que no queden dudas, sentenció que “una buena prensa es vital para la democracia” pues la que estamos padeciendo de manos de las corporaciones es fatal. Y para que no queden dudas, concluyó que “si hoy no te sometes a los medios, ellos te muestran con más ganas quién es el que manda; eso se llama manipulación”.
Aunque el descontento creciente sea alentador y el hit del verano brote en todos los rincones, aunque la canción anónima de los partisanos Bella Ciao –popularizada por la serie española La casa de papel- se haya transformado en Macri chau y circule por las redes, todavía falta mucho para que retorne la luz de la conciencia colectiva. Mientras queden creyentes en la Pesada Herencia, despreciadores de manifestantes y colonizados televidentes, el camino hacia el país de todos y para todos no está garantizado. Reconocer el error del voto es un paso necesario pero no sirve de nada si siguen alimentado su confusión con las infundadas falacias de las usinas de estiércol, si continúan regalando rating a los propaladores de prejuicios disfrazados de amables comensales, si prefieren potenciar su cautiverio con recicladas denuncias de corrupción. Para encontrar la luz, hay que abandonar la oscuridad. Pero todavía falta un poco para eso. 

jueves, 22 de marzo de 2018

Estragos de la fiebre amarilla


En el Billiken de Macri, Rivadavia repatrió los restos de San Martín desde el más allá. En su código de ética, ¿qué problema hay con tener varias off shore? En su visión de la seguridad, un sospechoso debe ser fulminado por la espalda. Para él, los mapuches son invasores que molestan a los terratenientes foráneos, la equidad se logra desigualando y la Justicia se alcanza con jueces a dedo. En su perspectiva de la economía, el crecimiento se consigue con fugadores, especuladores y evasores. El empresidente está convencido de que las instituciones se consolidan pisoteándolas y la soberanía se defiende de rodillas. Su ira se desata cuando un K es liberado de la injusta prisión pero cuando un genocida recibe el beneficio del arresto domiciliario guarda un ominoso silencio. Su palabra es mentirosa desde cualquier ángulo y sus promesas tropiezan con las más oscuras intenciones. La ignorancia todo terreno brota de cada poro pero nadie le exige el título. A pesar de todo esto, muchos argentinos siguen confiando en él y hasta pueden votarlo en las próximas presidenciales.
La pluralidad de voces se termina cuando asoma alguna crítica. Medios que cierran y muchos periodistas que quedan sin trabajo porque se niegan a ser cómplices de esta pandilla de vándalos. No conforme con la protección de la prensa dominante, subsidia tropas de trolls que copan las redes para propalar falsedades y despellejar a los que intentan desmentirlas. Así, el presente es asfixiante y el futuro, tenebroso. Pero “lo peor ya pasó”, repite el Ingeniero a cada rato. Y, en la entrevista concedida a Mariana Fabbiani, se ufanó de su mayor logro: “hoy dependemos del mundo”. Y, en una muestra más de su incontenible cinismo, reconoció que “no podemos seguir endeudándonos como lo estamos haciendo”.
Cinco minutos de sus balbuceos bastan para indignar al más colonizado, pero las cacerolas están bien guardadas. Tan transparente es que parece una radiografía. Y muy caradura. Sin ponerse colorado, Macri sentenció que “el crecimiento del país depende de los empresarios y de los trabajadores”, como si no formara parte del primer grupo. En su explotadora concepción de la vida, exigió a los trabajadores que bajen “el ausentismo y se comprometan a trabajar mejor, a producir todos los días un poco mejor o en el mismo tiempo más unidades”. Sólo le faltó intimarlos a que se conviertan en esclavos. Y a pesar de todo esto, la repulsión a tanta infamia no ensordece al Gerente de La Rosada SA.
Un desastre en la incubadora
En el territorio amigable de la Quinta de Olivos y ante los entrevistadores militantes del Trece, el empresidente Macri malversó conceptos y hechos para justificar los estropicios realizados. Con calcetines de colores diferentes para simular preocupación por los niños con síndrome de Down, desplegó incoherencias con la seguridad de que no serían rebatidas. Como gran negador de las historias inconvenientes e ignorante de la Historia que hace falta, justificó las guaridas fiscales como si fuesen inevitables: “si el que entra (al Estado) tiene que andar explicando toda su radiografía de vida, qué es lo que hizo antes, con quién se asoció, con quién no, los tipos enloquecen”. Sólo alguien muy sucio puede sostener esto. Por eso el ministro de Finanzas, Luis Caputo necesita entrenarse tanto para su interpelación en el Congreso, porque sabe que su trayectoria off shore es indefendible. Como han puesto tanto énfasis en la búsqueda de inhallables bóvedas y bolsos –salvo los de López que huelen a operación- ahora les cuesta cada vez más explicar las cuentas y empresas fantasma que surgen de cada filtración. Lo que en otros es un delito –esconder fortunas mal habidas- en Ellos es tan habitual como tomar yogur por la mañana. Y si lo naturalizan de manera tan obscena es porque saben que hay un público cautivo que les perdona todo.
Hasta la inflación que Macri aseguraba bajar en dos minutos se ha convertido en un adoquín en el zapato. Tanto que tuvo que apelar a una nueva versión de la Pesada Herencia, la “inflación incubada”, producto del atraso tarifario de los servicios públicos. Y eso que Jorge Todesca –el timonel del INDEC- realiza ciclópeos esfuerzos para que los tarifazos no inflen demasiado el IPC. Si el experto Mauricio pontificaba antes del balotaje que la inflación era una muestra de la incapacidad para gobernar, ahora trata de atenuar su incapacidad con disfraces que sólo engañan a los que adoran engañarse.
No hace falta mucha experticia para descubrir que en cada aparición, el Gerente de La Rosada SA vomita una catarata de sandeces, pamplinas y patrañas. Tampoco hay que ser muy sagaz para asegurar que en la apertura del año legislativo Macri comenzó la campaña por la reelección. Si lo logra, es porque no tenemos remedio. Y el problema no está sólo en Macri, sino también en todos los que lo podrían suceder. El peligro no está en las variantes, sino en el producto: cualquier nombre que se escude en las promesas del Cambio y agite amenazantes globos amarillos porta en su ADN generadores de tragedias.
Quien piense que las cosas salen mal o que de este intestino surgirá un futuro venturoso, está tan aplazado en historia como el ex alcalde; quien crea en las buenas intenciones del Gran Equipo, que abandone los alucinógenos; quien esté tentado a votar por la continuidad de este saqueo con forma de gobierno con cualquiera de sus ejecutores, padece de incurables pulsiones suicidas. Si –como dicen- el hombre es el único animal capaz de chocar dos veces en la misma piedra, los argentinos insistimos hasta hacernos añicos.

lunes, 19 de marzo de 2018

El club del cinismo


Aunque parezca chiste, la vice Michetti manifestó que los integrantes del oficialismo quieren “que los argentinos se sumen, como socios, en este proyecto de crecimiento”. Que se entienda: nos invita como si estuviéramos fuera del club o la empresa que los PRO están construyendo. Ya no nos piensan como ciudadanos ni vecinos, sino como socios. Si nos convertimos en socios, ¿repartirán de manera equitativa las ganancias?; ¿se tomarán las decisiones en asambleas de accionistas?; ¿podremos desplazar a los directivos cuando no administren bien nuestro patrimonio? Nada de esto: una patraña más del intestino marketinero que nutre la voz de los amarillos.
Además, nos están tentando con un crecimiento invisible que, en caso de hacerse visible, no redundará en beneficios para todos. Las señales de esto abundan: si fue la misma Michetti -junto a Javier González Fraga y muchos más- quien anunciaba el fin de la ilusión del consumo para los ingresos medios; si son ellos los que reducen el poder adquisitivo del salario a fuerza de tarifazos y devaluación; si son ellos los que impulsan una reforma laboral para que la desigualdad se acreciente.
Una nueva zanahoria para tentar a los incautos. Nada de entusiasmarse con esta hipócrita propuesta. La vice Michetti, envalentonada por los resultados de octubre, consideró que todos los argentinos deseamos “ir hacia un proyecto de país normal y no seguir con los populismos y las demagogias”. Una normalidad que busca concentrar gran parte de la riqueza en pocas manos, con trabajadores explotados y dóciles pobres que se conforman con migajas. Una normalidad a la medida de los intereses de una oligarquía que disfraza sus añejas ambiciones con campechanos maquillajes. Una normalidad con mayordomos judiciales que preparan platos de injusticia para regocijo del establishment. Una normalidad que somete la soberanía a las apolilladas recetas del FMI, que siempre conducen a los peores escenarios.
Cuando Michetti habla de populismo parece contener el vómito. Sin embargo, nada más populista que prometer Pobreza Cero, la continuidad del Fútbol Para Todos y el desarrollo de la industria con globos y al ritmo de Gilda, a sabiendas de que nada será cumplido. Nada más populista que los simulados viajes en colectivo y las fotos de timbreos sobreactuados. Nada más populista que asegurar que el sacrificio del presente conducirá al paraíso del futuro. Un gobierno populista engaña a su pueblo; un gobierno popular busca beneficiarlo.
Demagogos con corbata
Para la vice Michetti, el país marcha sobre ruedas porque no hay más demagogia. Sin embargo, en su discurso en Expoagro, el Gerente de La Rosada SA fue el demagogo perfecto. Además de justificar la quita de retenciones, la rebaja en el impuesto a los bienes personales, la autorización para que liquiden los productos de la tierra cuando se les antoja y el permiso para que las ganancias ni entren al país, anunció la anulación del registro de exportación y distintos mecanismos de regulación y control. A partir de ahora, los agrogarcas podrán hacer lo que han hecho siempre –especular, evadir y fugar- sin remordimientos.
Como si estos beneficios para los más ricos fueran poco, los aduló como sacrificados patriotas: “esta gran familia del campo se ha transformado en el gran motor que tiene la República Argentina; los felicito, señores, los felicito”. Y, para no perder la costumbre, mintió: “todo lo que ganan lo vuelven a reinvertir”. Desde la asunción del Ingeniero, las quitas impositivas al trigo, la soja y el maíz significaron más de 4000 millones de dólares para las arcas de los megaproductores que no redundaron en crecimiento ni empleo.
Si ahora nos proponen que seamos socios, los más grandotes de la economía vernácula deberán abandonar sus descomunales angurrias y su pulsión a la acumulación. Para que se produzca el hasta ahora inexistente derrame, es el gobierno el que debe impulsarlo y no ser encubridor de los que no permiten que se caiga ni una moneda. ¿O sólo seremos socios para aportar en las pérdidas y no para disfrutar de las ganancias?
¿De qué vamos a ser socios? ¿Del exterminio que significa la doctrina Chocobar? Para ser socios, ¿deberemos aceptar que “disparar por la espalda es un detalle”, como dijo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich? ¿O apoyar sin chistar el Comité anti RAM, que busca desplazar a los mapuches de la Patagonia para que los terratenientes puedan avanzar en esta Conquista del Desierto del siglo XXI? La CIDH de la OEA ya está al tanto de las atrocidades que la colonización amarilla está cometiendo en el sur del país con los pueblos originarios y los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Las advertencias de todos los organismos de DDHH nacionales e internacionales miran con preocupación el desalojo de las tierras ancestrales, la criminalización de la pobreza y la persecución judicial a los opositores.
¿De qué vamos a ser socios, de la indiferencia y brutalidad con que las autoridades destratan a los familiares del ARA San Juan? ¿O sólo debemos conmovernos cuando las tragedias alimentan la demonización del kirchnerismo? ¿O indignarnos cuando las tapas de Clarín y La Nación nos lo ordenen? Quizá forme parte del derecho de admisión al club PRO consentir que ex funcionarios de Transporte estén presos por negligencia y cohecho a pesar de que las pericias realizadas sobre el tren de la Tragedia de Once aseguren que los frenos funcionaban correctamente. O aceptar que los aviones de Fly Bondi, la nueva línea de bandera del oficialismo, siga operando las 80 rutas concedidas a pesar de las deficiencias técnicas y el riesgo de un posible accidente. Para ser socios de la Argentina PRO, ¿debemos volar como kamikazes en los tres aviones destartalados de esa empresa ligada a los funcionarios amarillos?
Para ser socios, ¿debemos celebrar la visita de Christine Lagarde, sonreír satisfechos por las disculpas del Papa, enojarnos –como Ricardo Darín- porque CFK no está presa, exigir una ley que castigue a los que cantan el hit del verano en cualquier rincón del país o creer que la inflación está bajando, aunque los datos oficiales indican lo contrario? Como club o como empresa, la propuesta de la vice Michetti es una burla más para los que disfrutan ser blanco de los burladores. Un país no se construye con accionistas ni se conduce con gerentes. Un país no tiene futuro si su pueblo no enfrenta los conflictos que lo hacen desigual a pesar de la abundancia ni desecha a los estafadores que triunfan en las urnas con estudiadas frases de salón que encierran las peores intenciones.

jueves, 15 de marzo de 2018

El ideario de los embusteros


La abundancia de casos hace que parezca imposible. Increíble que muchos de los hechos que presentaron como ciertos no hayan ocurrido. En la fábula de Pedro y el lobo, después de un par de falsas alarmas, los aldeanos dejaron de creerle al pastor y el depredador devoró a las ovejas. En la Argentina de hoy, las constantes desmentidas no enojan a los engañados; por el contrario, siguen creyendo en los que continúan mintiendo. Quizá no se enteran porque las usinas de estiércol dedican más espacio a la difusión de la falsedad que a la retractación, si es que la hacen. Si se enteran, no modifican las conclusiones a las que llegaron gracias a las patrañas. Y menos aún advierten que el mentiroso es el lobo disfrazado de pastor. Uno parece obsesionado con el tema pero la democracia está viciada porque el Grupo Clarín es capaz de moldear la voluntad de los ciudadanos a fuerza de invenciones en beneficio de una minoría que sólo pretende apoderarse de todo.
El que vota inspirado por mentiras, está eligiendo mal. Más aún cuando lo hace en contra de las víctimas de la falacia. Si a esto se suma una campaña basada en promesas que no piensan cumplir, la estafa es evidente y la legitimidad, dudosa. ¿Por qué Macri se impuso a Scioli? En parte porque muchos se esperanzaron con la Revolución de la Alegría, los globos y la Pobreza Cero. Pero sobre todo porque  estaban convencidos de que detrás del ex motonauta se escondían los integrantes de una asociación ilícita con formato de gobierno, que escondían kilos de dinero en bolsos y bóvedas, que tenían cuentas en paraísos fiscales, que alimentaban vagos con los dineros públicos, que mentían con los índices del INDEC, que nos habían aislado del mundo, que “las pibitas se embarazan por la platita”, entre muchas historias que crispaban a los honestos vecinos.
En realidad, Kicillof no cobraba 400 mil pesos en YPF, Florencia Kirchner no vivía en un lujoso departamento de Manhattan, Máximo Kirchner y Nilda Garré no escondían 41 millones de dólares en el Felton Bank ni en Irán, Guillermo Moreno no adulteraba los números del INDEC, Cristina no compró joyas durante la cumbre de la FAO, los militantes de La Cámpora no tenían armas y los periodistas de 678 no cobraban fortunas. En estas denuncias amplificadas por una destituyente cadena nacional de los medios hegemónicos no sólo participaron periodistas deformadores de toda conciencia sino muchos dirigentes de la oposición de esos tiempos, esos que hoy se acurrucan en el oficialismo o guardan un silencio vergonzante ante el saqueo del presente. La diputada Elisa Carrió fue la que otorgó veracidad a las imaginarias denuncias de la no secretaria de Néstor Kirchner, Mirian Quiroga, la que hablaba de bolsos con dinero. El operador periodístico Jorge Lanata ofreció su cloaca dominguera para que esa farsante pueda promocionar el libro anti K que había publicado. No conformes con esto, la dupla Lanata-Carrió acusó al candidato a gobernador Aníbal Fernández de ser el ideólogo de los crímenes de la efedrina. Los bonaerenses, temerosos de tener un mandatario asesino y mafioso, rechazaron a La Morsa para coronar a María Eugenia Vidal, siempre maquillada de hada bondadosa para ocultar una gestión de bruja malvada. Por supuesto, Aníbal Fernández no está siquiera mencionado en esa causa judicial, pero ni los embusteros mediáticos ni los políticos que bailaban al ritmo de esos novelones fueron sancionados por tantas blasfemias.
Algo huele mal en Macrilandia
Un triunfo espurio del empresidente y sus secuaces obtenido con los más infames procedimientos informativos. El 2015 comenzó con la inusitada denuncia del fiscal Alberto Nisman, un mamotreto sin forma jurídica ni sustento, rechazado por todos los jueces por los que pasó y con una sentencia contundente: inexistencia de delito. Tan insostenible que el fiscal renunció a asistir a la sesión del Congreso para presentarla, después de que los diputados kirchneristas confirmaron su participación y la invitación a todos los medios. Casi veinte llamadas de las entonces diputadas Patricia Bullrich y Laura Alonso trataron de convencerlo durante el sábado previo a su suicidio. Si el episodio no hubiera terminado en tragedia, sería recordado como una comedia de enredos.
Si se ha convertido en dos causas judiciales es porque ha sido muy funcional a la demonización. Si, a pesar de los absurdos, contradicciones y falsedades conmovió a muchos electores y aún orienta el voto es porque refuerza prejuicios añejos. La acusación de encubrimiento y asesinato coloca a Cristina en un lugar del que le va a costar mucho salir, salvo que la verdad aflore en los juicios amañados que se están ejecutando.
Mientras muchos individuos metabolizan estas pavadas, esta pandilla de filibusteros se reparte el botín. Y provoca desastres difíciles de sanear. El déficit que venían a corregir escaló en los últimos doce meses a 18700 millones de dólares. Todo un récord en nuestra historia. La soberanía energética que tanto prometían se ha convertido en una importación desmesurada de combustible que superó en enero los 205 mil metros cúbicos, el 70 por ciento de todo lo adquirido en 2015.
La Justicia que aseguraban perfeccionar se ha trocado en la más eficaz herramienta para perseguir opositores, con presos políticos sin acusaciones concretas, como el caso de Milagro Sala que padece arresto domiciliario a pesar de que en estos dos años fue sobreseída en los juicios que practicaron. En el Tribunal Federal de Comodoro Py no queda atropello judicial para cometer, maniobra ilícita a la que recurrir ni fraude que ostentar. Jueces adictos elegidos a dedo gracias a una ley aprobada en el Congreso por ceguera o complicidad, la invención de colectoras para causas paralelas y unificación de procesos en manos de jueces comprometidos con este proceso destructivo son las anomalías más evidentes. Tanto que la Corte Suprema se atrevió a interrumpir su ominoso mutismo.
La seguridad ciudadana por la que siempre han bregado no es más que la aniquilación de un imaginario enemigo interno. La violencia institucional avalada por el Gran Equipo ha producido más de un muerto por día desde el infausto 10 de diciembre de 2015. Cualquiera está en la mira, hasta un chico de 12 años con un disparo en la nuca por la simple sospecha de un policía trasnochado. Y el ministro de Seguridad de Tucumán, como en tiempos de la Dictadura, reprocha a sus padres por no cuidar a Facundo con responsabilidad. Los casos de gatillo fácil se han multiplicado como consecuencia de la felicitación que Macri destinó al policía Chocobar por asesinar por la espalda a un ladrón.
La honestidad que predicaban sólo es el maquillaje para ocultar su indignidad. Casi todos los funcionarios facilitan negocios para familiares, amigos y para sí mismos sin pudor. Como ha afirmado el empresidente Macri muchas veces: ellos preparan la cancha para que los empresarios multipliquen sus negocios. Las nuevas ventajas dadas al sector agroexportador los convierte en los más beneficiados de la gestión amarilla y sin poner el hombro, como exige el Ingeniero. El intento de perdonar la deuda que el Correo –empresa presidencial- mantiene con el Estado debería despertar la ira ciudadana. Al igual que la proliferación de cuentas off shore sin declarar de la que casi todos los PRO son propietarios.
Esa es la demostración de una corrupción más sofisticada que los bolsos de López y con muchos más millones. El producto de la evasión, especulación y lavado de dinero que los que hoy nos gobiernan practican desde hace mucho tiempo. Sin embargo, los medios hegemónicos, artífices y beneficiarios de este oscuro capítulo, minimizan, distorsionan y ocultan una realidad que todos deberíamos repudiar.

lunes, 12 de marzo de 2018

La pesadilla de los impensados


El Día de la Mujer, el empresidente Macri fue presentado como el “feminista menos pensado” en una demagógica puesta en escena para la ocasión. Ante un fervoroso y aplaudidor público femenino, Mauricio apareció junto a su adorno favorito, SU mujer, la señora de Macri y las principales referentes del PRO. Aunque evitó hablar de los piropos para que no se escape nada agraviante, la metida de pata estuvo presente: “gracias a todas las mujeres que han hecho posible que yo sea un hombre feliz y que esté acá tratando de ayudarlas”. En lugar de poner a las homenajeadas como centro de sus balbuceos, hizo foco en su protagonismo y ofreció su ayuda. Sólo faltó repartir un delantal de cocina a cada una de las asistentes para coronar un perfecto acto machista. El marketing no puede hacer milagros cuando no hay sentimiento real por una causa.
Ni como feminista ni como presidente. En todo es el menos pensado. A principios de 2015, pocos apostaban a su triunfo y sin embargo… acá estamos, con helicópteros que reparten comida a desesperados wichis, sospechosos de nada baleados por la espalda, un montón de presos políticos, la desigualdad que crece a pasos agigantados y un plan de negocios que pone en riesgo nuestro futuro. El presente también es el menos pensado por muchos de los que confiaron en el Cambio. La magia del “sí, se puede” y el shock de confianza se desinflan como los globos con que embaucaron a gran parte de la sociedad. Los ensayados timbreos sólo producen un efecto positivo en los bobos que creen en la espontaneidad de las fotos. Como decía Perón, “los que te robaron el perro tocan timbre para pedirte la correa”. Porque hay que ser bobo para esperar un buen fin de todo esto. Cuando los helicópteros no alcancen para paliar el hambre de los desplazados, volverán a ser instrumento de fuga para esta pandilla de saqueadores.
Quien no advierta el final trágico es porque permanece sumergido en la distracción. Quien no perciba las malas intenciones de los Amarillos es porque su ingenuidad es incurable. Quien no descubra en el Cambio una fotocopia de nuestras peores experiencias es porque sigue atado a la demonización construida por los medios hegemónicos. Una demonización que se desmorona en los Tribunales porque los jueces cómplices no pueden convertir en sentencias los prejuicios propalados con satánica insistencia. Ni el suicidio de Nisman ni su denuncia por encubrimiento, ni las bóvedas ni las cuentas en Seychelles, ni el dólar futuro ni las irregularidades en la obra pública terminarán en sentencia. Inventos para disfrazar la venganza de una clase que sintió amenazados sus privilegios por un modelo político que intentó mejorar la distribución de las incalculables riquezas que tiene nuestro país.
Farsantes al descubierto
No sólo Macri es el menos pensado, sino todos los PRO, inclusive la angelical María Eugenia. Ahora amenazan con la reelección, como si estuvieran dispuestos a seguir destruyendo lo que nos queda; como si los argentinos fuéramos tan necios para creer que Ellos nos pueden sacar del pantano en que nos han metido. Los mismos que acusaban a Cristina de soberbia, siguen empecinados en este sendero plagado de espinas que se entretienen con nuestra piel mientras unos pocos disfrutan de las rosas. Si el discurso dominante nos convence de que la continuidad es necesaria para el bien del país es porque hemos abandonado toda forma de conciencia colectiva.
Sólo un fanático puede decir que esto marcha bien y nos lleva a buen puerto. Sólo un colonizado puede mencionar como logros lo que está deteriorando la vida de la mayoría. Sólo un odiador obstinado puede aplaudir despidos caprichosos y maltratos de los que prometieron cuidar a todos. Sólo un confundido crónico puede considerar que ‘justicia’ es encarcelar sin pruebas ni juicio.
Los que prometían “no perseguir a los que piensan distinto” presionan a quien ose esbozar una crítica, difunden charlas intrascendentes captadas por oscuros espías y mienten a los cuatro vientos para ensuciar a los que se crucen en su camino. Mientras la magia de la TV los muestra como inmaculados republicanos y eficientes transformadores, nada de lo que hacen es para alcanzar los fines prometidos. Por eso la inflación de febrero trepa al 2,4 por ciento, con un acumulado del 26,3 en los últimos 12 meses. Lo que el “sabio” Ingeniero prometía bajar en dos minutos se está volviendo un verdadero problema. El que decía que “la inflación era una muestra de la incapacidad de gobernar” está muy lejos de reconocer que es un incapaz.
El que prometía Pobreza Cero sumó desde su asunción unos 4,8 millones de nuevos pobres. El que hablaba de Argentina como el supermercado del mundo nos convirtió en mendigos de inversiones para un mercado interno que decreció más de un 10 por ciento. El que prometía defender las economías regionales permite que se importe sin aranceles aquello que producimos en abundancia. El que simulaba preocupación por los trabajadores hizo crecer el desempleo hasta superar los diez puntos y apela a todas sus tretas para bajar los salarios e incrementar las ganancias de sus verdaderos representados. Y el país que recibieron con una deuda controlada lo pusieron en manos de especuladores y usureros que harán tambalear nuestra soberanía por cien años.
No hay logros, transparencia ni nobles objetivos. El engaño se desmenuza y sólo puede sostenerse con los pegotes de odio que han propalado en los últimos diez años, desde los tiempos de la Rebelión de los Estancieros. Tanta es la desesperación que cortan la señal de C5N cuando la realidad se filtra en las pantallas. No sólo el engaño comienza a desintegrarse sino también el prestigio de los engañadores. Que el hit del verano transforme su letra es un indicativo: con la melodía de MMLPQTP, las muchedumbres también entonan “sacá TN te lo pido por favor”. Los noteros hacen sus informes con un fondo de voces que claman “Clarín, basura, vos sos la Dictadura”, como en campaña le cantaban a Macri. El descontento comienza a corearse y pronto se tornará en la sinfonía que nos despierte de esta pesadilla.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...