lunes, 24 de septiembre de 2018

Sin errores ni excesos


La andanada de soserías con forma de frases célebres es constante: hay que poner el hombro, un sacrificio necesario, esta vez va en serio y muchas más por el estilo siguen colonizando desde la usina de pensamiento del Cambio. Un ‘florilegio’ de sandeces cuyos autores no se destacarán por sus valores literarios o humanos sino por su cinismo y su crueldad. Que Macri diga que estos “fueron los peores cinco meses de su vida”, en referencia a la crisis inflacionaria y financiera desatada por sus propias medidas, es una muestra de eso. O que aconseje que no lo volvamos loco pues nos “podría hacer mucho daño”. En el tope del ranking siempre estará el juramento de que “hace lo imposible todos los días para tratar” de ayudarnos. En realidad, nos haría menos daño y nos ayudaría mucho más si se trepase de una vez al helicóptero que muchos estamos invocando.
Si el relato K se inscribía en una épica de conquistas, los sobres de azúcar M son una serie de excusas para el fracaso. Un fracaso más visible que el “Crecimiento Invisible” del empresidente. Tan fracaso que la vice Michetti no puede dormir de tanto pensar en el sufrimiento de las víctimas de la Tormenta Amarilla. Un fracaso de tal magnitud que la revista norteamericana Vanity Fair –insospechada de militancia K- afirmó que “Mauricio amenaza con llevar a Argentina a la quiebra”.
Sin embargo, los rostros oficiales que aparecen día a día ante las cámaras expresan resignación y optimismo en un mismo gesto hartamente ensayado con el fin de simular un sacrificio especular: si el pueblo sufre, los que gobiernan también. Como si los miembros del Gran Equipo fueran capaces de imaginar la imposibilidad del pan en la mesa, un techo seguro o una dignidad ascendente. Porque son torpes en eso de empatizar con la mayoría, se escudan en las planillas y convierten al ciudadano en un número. O peor, en un estorbo para sus planes de “un país normal”, como dijo Macri en estos días.
Ni siquiera los convencidos pueden negar que las cosas no están saliendo como esperaban. Que las promesas de campaña se hayan perdido en el camino no perturba tanto la adhesión como la inflación incontrolable y la devaluación recurrente. Pero la colonización mediática hace que los que aún esperan algo bueno de este entuerto crean que al buen Mauricio le duele esta situación y traguen el verso de que éste es el “único camino y que cuando los argentinos se proponen algo, logran cosas increíbles”. Tan increíble como poner de presidente a alguien que ni se reconoce argentino.
Números que no mienten
Ya nadie espera que la Revolución de la Alegría materialice una distribución progresiva del ingreso; al contrario, la distribución es regresiva porque es un gobierno de ricos para ser más ricos. Las promesas de campaña ya se convirtieron en una estafa electoral histórica que debería servir como ejemplo de conducta antidemocrática. Y los votantes que confiaron en que un pseudo empresario multimillonario, contrabandista, evasor, egoísta y fugador pueda llevar adelante un gobierno con sensibilidad social, deberían ser los primeros denunciar la estafa.
La Pobreza Cero no sólo se desmiente por la alarma del Observatorio Social de la UCA, que anticipa un crecimiento porcentual del número de pobres e indigentes por la inflación, la cotización del dólar y la pérdida de puestos de trabajo. Hilal Elver, la Relatora Especial sobre el Derecho a la Alimentación de la ONU –después de un relevamiento in situ- denunció que en Argentina “hay amplios sectores de la población que sufren una seria inseguridad alimentaria”. En su declaración, Elver consideró que “el Gobierno debería tomar más en cuenta el impacto directo e indirecto de sus medidas de austeridad sobre la accesibilidad a los alimentos por los más pobres en la sociedad argentina”. Y destacó la gran paradoja de un país que produce suficientes alimentos para 450 millones de personas, pero casi cuatro millones entre sus propios ciudadanos” no tienen para comer. Que nadie venga a hablar de la Pesada Herencia, porque antes de la llegada del Cambio, habíamos logrado el Hambre Cero, de acuerdo a las conclusiones de Juan Carr de Red Solidaria.
En campaña, los entonces candidatos Macri y Vidal enternecían a la teleaudiencia hablando de “nuestros queridos abuelos” y prometían la Reparación Histórica como un fruto edénico. En realidad, terminó siendo uno de los tantos engaños captadores de votos. La famosa reparación acabó como un Caballo de Troya para que los familiares y amigos presidenciales puedan blanquear sumas ilícitas con poca tributación y ninguna obligación. Los jubilados, además, padecieron el recorte en la entrega de medicamentos y otras prestaciones y una pérdida de su poder adquisitivo del 35 por ciento respecto a 2015. Aquellos que obtuvieron su jubilación con moratoria no sólo se resignaron a bajar a la categoría de pensión sino que deben soportar la constante estigmatización de los funcionarios y sus voceros mediáticos. Por si esto fuera poco, el presupuesto 2019 que están presentando en el Congreso restringe el acceso a la Pensión para Adultos Mayores y sentencia la liquidación del Fondo de Garantías de Sustentabilidad, un preciado botín que los especuladores, comandados por el Grupo Clarín, pretenden recuperar.
Los mentirosos spots del Cambio son la prueba palpable de que en La Rosada se constituyó una asociación ilícita en serio. El “más empleo de calidad” se transformó en una desocupación de casi el diez por ciento y van por más. Eso de “en mi gobierno los trabajadores no van a pagar impuesto a las ganancias” se convirtió en que son más los que pagan. La inflación que Macri prometía “bajar en dos minutos” porque “es la muestra de la incapacidad para gobernar” apunta a superar el 45 por ciento. La “unión de los argentinos” significa denostar, perseguir, apalear y encarcelar opositores, además de mandarlos “en un cohete a la luna”. La seguridad que iban a garantizar concluyó en un incremento de los delitos y una política de guerra que nos aleja de los principios constitucionales. Los operativos policiales terminan en represión, capturas, vejaciones y tormentos, además de infiltrados revoltosos. La doctrina Chocobar que tanto reivindican recibe aplausos mediáticos pero, gran esperanza, condena en los tribunales.
Tomar todo esto como el resultado de la impericia de Macri y sus funcionarios ya queda como un análisis tontuelo. Pensar en errores cuando no cesan de hacer apología del tortuoso túnel en que nos metieron es propio de chupamedias. La soberbia que destilan los amarillos es un indicio de que no se están equivocando sino que “hacen lo que hay que hacer”: someter el país y gran parte de sus habitantes a los caprichos de la timba internacional, que no es otra cosa que servir a los planes del Imperio decadente. Como hace más de 200 años nos declaramos independientes, deberíamos reciclar ese compromiso exigiendo al Ingeniero y sus secuaces que comiencen a hacer lo contrario de lo que están haciendo. Y si no quieren o no pueden que termine cuanto antes la usurpación que estamos padeciendo antes de que no nos dejen nada para defender.

3 comentarios:

  1. "La soberbia no es grandeza sino hinchazón. Y lo que está hinchado parece grande pero, no está sano."

    Y este DESgobierno macrista está tan insano que está podrido.
    Gracias Gustavo por tus análisis,tan interesantes siempre.Un abrazo

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  2. ¿Sabe qué pasa, Gustavo?, por acá estamos muy mal acostumbrados, pretendemos que las personalidades del virreinato sean tipos serios, que larguen frases e ideas interesantes, que se discutan asuntos importantes.... y no, es un error, el virrey que tenemos, así, bailarín, cholulo rastrero del tío sam y cultor de hacer el ridículo (y en inglés, qué se creen?) es perfecto.... dígame, ¿cuántos argentinos conoce que asumirían estar "flechados" por el bagayo siniestro de la lagarde?..... sólo hay uno, vió?, un estadista de la gran siete y la madre que lo parió.
    Para serle sincero, hasta ahora pensaba que necesitaba yo un loquero que me explique dónde estaba lo malo que hice para merecer esta porquería, y no, siento que zafo, el loquero (mejor que sean varios) tiene que ser para los votantes de esta cosa, que aún andan diciendo que se "salvaron" de no sé qué amenazas imaginarias y qué bueno es que justo el héroe que pasa sus "peores meses" (peor que un secuestro) en una piecita neoyorquina de 10 lucas verdes la noche... lo escribo tan pancho que es maravilloso perder la noción de asombro, ¿mérito mío?, no, pura esencia del virreinato de las maravillas, paremos de sufrir, tele, papas fritas y good show!!!

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