lunes, 20 de julio de 2020

Una campaña peligrosa


Si le preguntaran a Macri sobre la promesa de la oposición responsable, seguramente farfullaría “esa te la debo”. Como la fuerza política que encabeza no puede expresar con sinceridad su ideario, sus exponentes arrojan estiércol para cualquier lado y desde el rincón más oscuro que ocupan. En realidad, el Ingeniero no lidera nada y el PRO sólo tiene la fuerza que emana del Poder Real, sobre todo el mediático. Ninguno se puede apartar del guion establecido y de la estrategia de campaña que ya ha comenzado: erosionar al nuevo gobierno y sembrar en el sentido común de los desprevenidos la idea de que el populismo es más peligroso que cualquier virus.
No por mérito propio sino por el de obedecer al mismo guion, los anti cuarentena ganaron la batalla. No es que hayan abandonado las cacerolas, como sugirió con un inocente retuiteo el diputado cambiemita Fernando Iglesias, para tomar otras herramientas más drásticas, sino porque el absurdo de la libertad en peligro obligó a flexibilizar el aislamiento. Sin esta excusa machacona sería imposible un relajamiento de la cuarentena en pleno auge de los contagios y una ocupación alarmante de las camas de Terapia disponibles. Y no hay que olvidar el anuncio místico con reminiscencias dictatoriales de la ex diputada Carrió sobre el secuestro del Salvador y la irresponsabilidad de sugerir que se repartan hostias en la calle porque “Jesús es el que sana y cura”. Todos los que hoy celebran la recuperación de la libertad para correr, comprar, pasear, rezar serán los primeros en reprochar cuando la propagación del Covid sea inmanejable.
Aunque parezca mentira, la campaña de desgaste está en marcha y con tanta desesperación que queda muy en evidencia. Desde las dudas planteadas sobre la continuidad de Fernández en una amable mesa televisiva hasta el chorro de alcohol en gel a la cara de un funcionario; desde las denuncias de persecución política al periodismo de guerra ejecutado desde las propaladoras de estiércol hasta las cadenas de whatsapp grabadas por actores que simulan ser ciudadanos asustados; desde las absurdas advertencias de convertirnos en Valenzuela hasta los análisis agoreros de los columnistas especializados en patrañas. Hasta plantean que el Frente de Todos es una bolsa de gatos que será desarmada por el fuego amigo cuando, en realidad, los disparos provienen de los verdaderos enemigos, que son los mismos de siempre: los mega-empresarios que, desde la dictadura para acá no han parado de crecer y condicionar a los gobiernos para que satisfagan sus apetencias monstruosas.
La semana pasada, CFK compartió una nota de Alfredo Zaiat en la que describe el escenario del empresariado argentino encabezado por Techint y Clarín y advierte que con sus prácticas extorsivas, evasoras, especuladoras y fugadoras es imposible construir la economía del futuro. Esto alteró a los miembros del establishment porque desnuda lo nocivos que son para el país que llena sus arcas pero no es destinatario de sus ganancias. El caso Vicentín encendió las alarmas de los ricachones con cola de paja, porque el accionar delictivo de esta empresa es practicado por muchas de las grandes exportadoras. Aunque el presidente se haya mostrado arrepentido por plantear la expropiación, muchos sabemos que es el único camino para amoldar a los tránsfugas que dificultan nuestro desarrollo. La propiedad es un derecho siempre y cuando no se convierta en un escollo para los derechos colectivos. Si el propietario transforma su derecho en un privilegio dañino para el conjunto –como especular con el alimento, maquinar ganancias sin producir, triangular para evadir- no merecen ser propietarios.
Claro que hay giles que confunden un grupo de accionistas inescrupulosos con el dueño de un kiosquito o de un mono-ambiente. Los que se quejan por el precio de los alimentos o por los incendios en las islas y después salen a defender a los que provocan todo eso, no entienden nada. El día que empiecen a comprender cuáles son los verdaderos problemas y acompañen las soluciones, tendremos crecimiento y equidad para toda la vida.

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