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viernes, 4 de marzo de 2016

Una margarita sin amor



En los pocos meses del cambio hemos perdido mucho. Y en los que vienen podemos perder mucho más. Algunos han perdido su trabajo gracias a la estigmatización del Estado construida por los medios dominantes y la elitista fuerza política que nos gobierna. Trabajadores que entregaban netbooks y dictaban cursos de capacitación, controlaban abusos empresariales, difundían información judicial, atendían situaciones de riesgo y demás servicios que el Estado prestaba a los ciudadanos. Militantes, es la justificación amarilla para borrarlos de un plumazo. Otros han perdido la posibilidad de nutrir la mesa cotidiana gracias a la impronta macrista de satisfacer a los que más tienen: exportadores, especuladores y agrogarcas. Aerolíneas Argentinas también va perdiendo potencia por decisión política para cumplir con la profecía de la línea de bandera deficitaria. YPF también sufrirá recortes para debilitarla lentamente hasta su extinción. Y así todo, como si el país fuese una triste margarita que ha decidido deshojarse por su propia voluntad y sin la promesa de un ardiente amor.
Mientras el país del futuro se enturbia gracias la malicia del presente, los guionistas de esta tragedia nos entretienen con su mejor fábula y ponen en escena un personaje oscuro. Antonio Stiuso, un espía que actúa más como un mafioso, vomitó sus delirios ante la jueza Palmaghini y sin datos ni pruebas convirtió un seguro suicidio en un deseado asesinato. Un homicidio de película que desorientaría a Poirot, Columbo, Sherlock Holmes, Miss Marple y otros grandes cerebros ficcionales del crimen. Para el ex agente, un grupo ligado al kirchnerismo –pueden ser iraníes o militantes de quebracho, indistintamente-, invisible ante las cámaras y los guardias y sin dejar rastros de su destructivo paso, asesinó con una pistola calibre 22 vieja y con balas vencidas a un fiscal dócil en el espacio cerrado de un baño. Tan bien se dejó asesinar Nisman que su cuerpo bloqueó la puerta para que no queden dudas de un simulacro de suicidio. Tan preciso fue este comando homicida que dejó las puertas del departamento trabadas por dentro y con una llave puesta en la cerradura.
Y con tan poco, la jueza se declaró incompetente para que la funcional causa pase a la justicia federal, donde los magistrados tienen mejor manejo de los tiempos mediáticos. Tanto que hasta dejan larguísimas pausas entre sus decisiones para que pueda entrar la publicidad. Aunque Santiago Blanco Bermúdez, abogado de Stiuso, afirme que su cliente “no tiene pruebas directas de que a Alberto Nisman lo hayan asesinado” sino sólo “interpretación de precedentes”, los jueces federales ya deben estar disputando por el casting para tan importante papel. Uno solo de ellos se convertirá en la estrella de la megacausa que mantendrá a la audiencia atada a su televisor para ver cómo La Presidenta escapa de esta telaraña. Un público entretenido con una apasionante telenovela mientras la vida real se deteriora gracias al cambio que unos cuantos confundidos decidieron elegir.
El Estado como enemigo de su pueblo
El nefasto accionar de los medios hegemónicos nos metió en este enredo y tamaña irresponsabilidad terminará estrangulándonos. Un detalle que no deberemos olvidar. Si Macri sorprendió al mundo conquistando La Rosada no fue por sus propios méritos que –como ya podemos comprobar- son inexistentes, sino por engaños y operaciones que allanaron su camino. Tal vez el público cautivo ni se entere de muchas de sus medidas o encuentren en esos medios fantasiosos justificativos. Quizá ni se haya enterado de que el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la ONU hizo lugar a la denuncia contra el Estado Argentino por el encarcelamiento ilegal de Milagro Sala. Nuestro país se ha convertido en paradigma mundial sobre el tratamiento judicial de delitos de Lesa Humanidad y ahora pasamos semejante papelón por los prejuicios de un gobernador que cree ser patrón de estancia. Y por un neopatricio despectivo que ve plasmada su venganza hacia el ‘populismo’ que intenta destruir.
Tampoco se enterará de la advertencia del diario británico Financial Times sobre los peligros del acuerdo con los buitres. Esos 15 mil millones de dólares que se regalarán con liviandad a los peores especuladores del planeta será la mayor emisión de deuda para una economía emergente que se haya realizado en el mundo desde 1996. Como si esa ofrenda en el altar de Wall Street solucionara todos nuestros problemas. Como si satisfacer las demandas extorsivas del juez Thomas Griesa nos acercara más al paraíso. Como si el Gran Equipo estuviera defendiendo en serio los intereses del país.
Aunque los medios digan lo contrario, rendirse ante el tribunal del juez neoyorkino es una de las peores humillaciones a las que nos podemos someter. Además de que el juez condiciona a nuestro parlamento y compromete nuestras finanzas, pone en riesgo el canje de deuda que aceptó el 93 por ciento de los bonistas. Y esto es lo más grave: un grupo de acreedores argentinos ya manifestó su disconformidad sobre el acuerdo con los buitres porque el gobierno los “discrimina, ofreciendo más a los fondos más agresivos y a los bonos italianos. Eso nos parece inaceptable”. Si pagamos a los buitres, estaríamos traicionando a los que once años atrás confiaron en nuestro país y aceptaron la reestructuración y si eliminamos la Ley Cerrojo nada nos protegería de las demandas por un trato similar, un pari passu propiamente dicho. Este puede ser un riesgo a correr si el gran paso sirviera para atraer las inversiones prometidas, pero la recesión global convierte a los grandes capitales en reticentes para los riesgos en países en desarrollo, más aún cuando en los países del Norte las divisas son cruciales.
Encima, la calificadora Moody’s considera que “el acuerdo con los holdouts –‘buitres’, en criollo- es un paso importante pero insuficiente para resolver los problemas legales que enfrenta el país”. ¿Qué más tendremos que hacer para que nos sonrían con amabilidad o, al menos, para que nos dejen en paz? Si estamos en este conflicto no es culpa nuestra, sino de los organismos internacionales que permiten la usura para enriquecer a unos pocos. ¿Acaso tendremos que pasar doce pruebas, como si fuésemos 40 millones de Hércules examinados por caprichosos dioses?
No hay mucho que discutir en este asunto. Una cosa es endeudarnos para invertir en desarrollo y otra someternos a la interminable espiral especulativa de un puñado de avaros. Si quieren cobrar, que acepten el canje ofrecido al 93 por ciento y avalado por la Ley Cerrojo y la de Pago Soberano. Si no, a esperar que se jubile Griesa y comenzar de nuevo la lucha. Pero no debemos caer en esta trampa. Y menos para que nos vacíen el país como ya están haciendo con la fuga de divisas, que ya supera los 2000 millones de dólares en pocas semanas, uno de los grandes records amarillos, junto al número de despedidos en diferentes áreas del Estado. No dejemos que nos confundan los que nos han endosado al Ingeniero. Un Estado pequeño no puede atender las necesidades de sus integrantes y eso no sirve a ningún país. Pero un Estado que actúa como cómplice de estos succionadores seriales se transforma en enemigo de su propio pueblo. Y éste no es el mejor escenario para construir futuro.

2 comentarios:

  1. Agrego un dato más en cuanto a las perdidas en materia educativa:se terminaron las tutorias académicas en las escuelas medias. Hasta el año pasado la nación enviaba fondos para que los alumnos puedan disponer de clases de apoyo sin tener que pagar por un docente particular. Por su parte, el cierre del Conectar igualdad representa una enorme perdida para los alumnos de escasos recursos ya que este les permitia acceder a textos y recursos didácticos sin la necesidad de gastar en fotocopias o recurrir al mercado editorial, tan costoso hoy en dia.

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    1. Sí, para el lunes voy a profundizar en este aspecto porque hubo algunas marchas y contramarchas. La hipocresía no tiene límites: la educación de calidad, para ellos, es la privada. La pública sólo sirve para contener y domesticar a los que menos tienen.

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