lunes, 17 de abril de 2017

Gobiernos de violentos



Un poco extraño eso de llamar madre a una bomba. Una madre que destruye mucho y es capaz de amamantar a muchas bombitas que, en breve, serán tan destructivas como su progenitora. Y pensar que hay gente que aplaude estas cosas, que se enorgullece, que las cree necesarias para construir un mundo mejor. La eliminación del adversario como manera más eficaz para allanar el camino del diálogo y el consenso y la creación del conflicto para fomentar la producción de armas. Sin eso, la economía del Imperio se desmoronaría. La hipótesis de la ‘amenaza’ permite sembrar el miedo y con tanto revuelo de sangre, terminan ganando los mismos: la Doctrina del Shock con todas sus letras. Detrás de cada bombardeo, hay integrantes de la lista de Forbes que lo han alentado. Detrás de esta violencia prefabricada, aunque cueste creerlo, no hay intenciones de paz, sino planes de negocios. Los politólogos ponen en juego su lucidez para esclarecer las particularidades de cada caso, pero el principio y el fin están siempre en esas intocables cuentas bancarias que crecen al ritmo de las explosiones.
Muy lejos de Afganistán y en menor escala, Argentina está en los prolegómenos de algo parecido. Con la excusa de “corregir” los errores del populismo K, aplicaron mal una receta para generar una situación que justifica un arsenal. Algunos pueden esgrimir la posibilidad de errores ante los adversos resultados, pero quien se equivoca tanto y con semejante énfasis, es un incapaz o un malintencionado. En campaña, Macri prometía terminar con la inflación en pocos meses y hoy, calcular el índice de este año es más difícil que acertar al Quini. El crecimiento y el progreso eran certezas en boca del entonces candidato, pero el año pasado el PBI decreció un 2,3 por ciento y éste no pinta ser mejor. Si la Pobreza Cero despertaba ovaciones en la tribuna, el crecimiento del desempleo, la mesa desmantelada y el fin de mes que se anticipa inspiran un cómplice silencio. Si el desarrollo era inevitable, la caída de la producción, el cierre de fábricas y la retracción del uso de la capacidad instalada son hechos indiscutibles. Si la Revolución de la Alegría era el horizonte, las caras de bragueta pueblan la escenografía cotidiana. O hay una torpeza profunda o las intenciones del Gran Equipo son malsanas.
La mejor respuesta: el ataque
Ante tanto descalabro, es razonable que la población se inquiete. Si la angustia del ciudadano queda entre las cuatro paredes de su hogar, está todo bien para el establishment gobernante; si, en cambio, se suma a otras angustias y se manifiesta en las calles, empieza a incomodar. “Un presidente dispuesto a dar batallatitula su editorial del domingo Joaquín Morales Solá. Entre fantasías y alucinaciones varias, el periodista celebra que Macri recupere protagonismo después de muchas semanas de descontrol. La mano dura civilizadora frente a la barbarie choriplanera que desbordó la paciencia de los buenos vecinos durante las Calles de Marzo. La pluma del establishment sonríe satisfecha porque la represión está en marcha y el empresidente se está preparando para levantar su pulgar. La batalla de estos tiempos no sólo es cultural, como otrora, sino también corporal. El plan de gobierno no tiene entre sus objetivos desterrar las angustias de la mayoría, sino silenciarlas a palazos.
Los episodios de violencia institucional se amontonan en la enumeración y espantan por su fiereza. Los agentes de seguridad actúan más como agitadores que como pacificadores y disfrutan destinar golpes y gases como si estuvieran en un juego. Hasta deben contar las cabezas abolladas para fanfarronear ante familiares y amigos. Esta película de terror tuvo dos clímax: la represión a los docentes durante el montaje de la Escuela Itinerante y la irrupción de policías de Jujuy durante una fiesta estudiantil. La educación está en la mira del Gerente de La Rosada SA y sus secuaces, aunque no con las mejores intenciones.
Del gobernador jujeño Gerardo Morales no se puede esperar más que un tuit de ocasión. Con la prisión ilegal de Milagro Sala, la persecución a sus seguidores y el desmantelamiento de su obra no puede alardear demasiado de respetar los derechos y los límites que impone la ley. En poco más de un año de gobierno obtuvo dos records lamentables: el primer preso político y la primera invasión de policías en un predio universitario, hechos nunca ocurridos desde el retorno a la democracia. A pesar de las excusas que pongan los apologistas, el cambio apesta a naftalina.
Plumas, voces y caras de la hegemonía mediática, en representación de un puñado, exigen un freno a tanta manifestación callejera. Del desprecio más profundo, salen los motes más creativos. Con el egoísmo más vil, alientan más ajustes. Con el cinismo más atroz, reclaman sangre para superar la grieta. El Gran Equipo no se hizo rogar y decidió incorporar los más novedosos dispositivos para desalentar protestas y manifestaciones callejeras. Además de la espuma adhesiva y las armas ensordecedoras, Macri se ufana de sumar el camión blindado anti-piquetes con el que hace años sueña. Una antipática advertencia o un patético artilugio para imponer un programa que nos dejará en la ruina.
De todo esto se puede sacar algo bueno: los Amarillos se están mostrando tal como son. Maia Ferrua no fue eyectada del ministerio de Modernización por pensar barbaridades sobre Micaela, sino por haberlas expresado. El desprecio al militante anida en esos oscuros corazones, pero recurren al maquillaje cuando la situación lo requiere. En casos así, hay que evitar ser tan PRO. Pero tan como son se muestran que hasta entre Ellos surgen fisuras. El ministerio de Energía casi explota con la carta que dejó José Luis Sureda después de presentar su renuncia. El INCAA se volvió un nuevo escenario de batalla después de la penosa operación pergeñada por Pablo Avelluto y dos operadores periodísticos. Hasta los más apologistas del macrismo salen a defender a Alejandro Cacetta y a evitar que el organismo autónomo del cine sea una víctima de los recortes amarillos.  
Tanto se muestran como son que quieren transformar sus prejuicios en norma. Alentados por el magro consenso del #1A y poco dispuestos a resolver las demandas de la mayoría, manos anónimas del oficialismo presentaron un peligroso proyecto en la paralizada cámara de Diputados para modificar algunos artículos del Código Penal. Un triunfo de la cruzada anti piquetes magnificada por los medios de comunicación, al punto de que un habitante de La Quica vea alterado su humor por un corte de calle en la CABA. Más allá de los trastornos que pueda ocasionar una protesta en la circulación urbana, lo que más debe interesar es la solución del conflicto. Más aún cuando sus promotores están reclamando la satisfacción de necesidades básicas vulneradas por el plan económico en marcha. Lo que propone la iniciativa es priorizar el castigo, demonizar al demandante, segregar más a los desplazados. Y lo más importante: transformar en criminal a cualquier disidente.
El buen sentido augura que una propuesta así debería ser inaceptable para una sociedad que ha vivido una dictadura que interpretaba como subversiva cualquier crítica y consideraba un peligro la portación de máscaras. El sentido común –construido a fuerza de manipulaciones mediáticas que explotan lo peor de cada uno- sugiere lo contrario. Los Diputados –que han estado algo inactivos por decisión del oficialismo- deben decidir a qué sentido representan. Si después de empobrecernos y engañarnos logran criminalizarnos, entonces pueden hacer de nosotros lo que quieran.

2 comentarios:

  1. así es Gustavo siempre fueron violentos desde sus inicios hace casi 10 años ya en el gobierno de la ciudad, este país esta cargado de "gente a la derecha", todos los padecemos en mayor o menor grado dentro de nuestro entorno familiar y social, siempre hay alguno que añora las épocas dictatoriales y las justifica, no permitamos que puedan hacer de nosotros lo que quieran ya nunca mas-gracias y abrazos

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  2. Puede ser que éstos sean, al fin, los felices días del sinceramiento virreinal auténtico.... nunca estuvo más clara cuál es la realidad que, ciertamente, nos merecemos.
    Siempre buscándole la vuelta, poniendo palos en la rueda, caras avinagradas y comentarios procaces para cada medida del virrey y, por supuesto, portándonos mal, que el pobrecito no es de amianto y reacciona .... hasta acá era todo tolerancia y bondad, por ahí, alguna declaración descomedida y alguna balita de goma o cachiprrazo, pero siempre siempre aislados según el desubicado de ocasión... ahora no, se acabó, tanto que se le reclamaba violencia, ahí tá, garrote pa´todos, agua a presión, gases, shocks eléctricos y, obvio, garrotes a mansalva, blindado antipiquete, al que se salga de control, leña!, tudo bem, tudo legal, claro.... hasta ahora la violencia era acotada, simbólica casi; te echaban del laburo, era una "violencia" lógica, si sos ñoqui, qué chillás!?, te suspenden los remedios gratis?, no faltan los quejosos que dicen que es "violencia" pero, vamos, tenés un Fiat 1100 modelo 64 y ésos son caros de mantener, mandalo a la chatarra y comprate los remedios vos, chanta!!, ahora los maestros, antes chamuyaban con el sacerdocio y las palomitas blancas y porque se ligaron unas "hostias" (merecidas por cierto), son "víctimas" de la violencia.... un colmo.
    Seamos sinceros, tanto provocamos al virrey que se molestó y le soltó la cadena a su superministra de inseguridad y atropellos, lady calamidades bullrich y, claro, ella no es delicada como caniche toy, es más bien una pitbull, un poquitín violenta, y también una pizca de bruta, muerde, le encanta y chau... éso sí, leal y obediente como la mejor, casi como moralito, el capataz jujeño. Prócer.
    Los complicados somos nosotros, vió?. Hay que aprender a respirar como sri sri, disfrutar la incertidumbre y pretender poquito, como faquir... ah, y esperar 20 años que llegará, "hasta la miseria, siempre!"

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