jueves, 1 de febrero de 2018

Reflexiones frescas para un verano recaliente


  Una pregunta que ya ni vale la pena hacerse es para quién gobierna Macri y su troupe de farsantes.  En los primeros meses de la Revolución de la Alegría, era la pregunta del millón. Después de dos años, este interrogante peca de ingenuidad. Y quien pretenda anunciar hoy como una gran revelación que gobierna para los más ricos es un obtuso o tan estafador como los que conformaron La Rosada SA. Ahora aparecen algunos críticos del cotillón mediático que cuestionan las formas pero no la sustancia. Puro simulacro para entorpecer el pensar del público, que no come vidrio pero sigue masticando las pantallas.
  ¿Qué ven de bueno en Macri los que lo siguen apoyando? Los inversionistas, se ve que muy poco, porque no sueltan un centavo, a pesar de las facilidades para especular y explotar que el Gran Equipo ha servido en bandeja desde el primer día. Los industriales vernáculos, acorralados por las importaciones que disputan con ventaja el desmantelado mercado interno y por los servicios públicos que no cesan de aumentar, no encuentran nada bueno en Globolandia. Los trabajadores, casi nada, porque, a la abrupta caída del poder adquisitivo se suma la amenaza del desempleo o de la tan forzada flexibilización, que los convertirá en esclavos con propina. Los que estaban excluídos sólo les queda esperar las dádivas de los comedores y que se sumen más estafados, porque lo de Pobreza Cero fue la burla más cruel de la campaña de Cambiemos.
  Esta serie de decepciones explica la caída en la imagen positiva del empresidente y las pocas expectativas para el futuro. Un futuro que se escapa porque el paraíso está cada vez más lejos. Si todavía quedan votantes que no se atreven a descreer es porque el verso mediático, judicial y político de la Pesada Herencia ha hecho mella en su entendimiento. A pesar de que mascullan protestas contra los perjuicios que produce el Cambio en sus vidas, el imaginario incrustado sobre el populismo K calma, por ahora, sus pulsiones caceroleras. Y se han dejado convencer de que todo lo que ordena el Ingeniero es necesario para desarrollar el país y mejorar la vida de los argentinos. Un poco de conciencia basta para comprender que achicar el Estado no ha sido nunca el mejor camino para reducir el déficit fiscal producido por las quitas impositivas a los sectores más ricos.  Si el tamaño del Estado es importante más lo es su intención: en una sociedad desigual lo que menos debe hacer es aliarse con los poderosos; por el contrario, debe buscar los mecanismos para reducir la desigualdad y actuar como protección de la mayoría de los ciudadanos.
¿Dónde está la alegría?
  Los más ricos están felices porque pueden fugar multimillonarias sumas que pagaremos entre todos. Los dueños y periodistas de los medios cómplices también porque reciben fortunas de pauta oficial para silenciar las atrocidades de los amarillos. Los agrogarcas pueden dañar el ambiente con venenos, fertilizantes y aniquilación de bosques protegidos para multiplicar ganancias que atesoran en paraísos fiscales sin que nadie les haga un mínimo reproche. Además, pueden comprar maquinaria agrícola y coches de alta gama gracias a la importación sin aranceles. Y por si esto fuera poco, lograron incrustar a un fiel representante de esa oligarquía parasitaria y rentística en el ministerio de Agroindustria, el esclavista y evasor Luis Miguel Etchevehere. Ellos son los más felices.
  Pero estos gozadores del Cambio no alcanzan para desbordar las urnas. El resultado del balotaje y de las últimas elecciones legislativas se completó con muchos que jamás estarán invitados al festín de los angurrientos: trabajadores que no querían pagar más el impuesto a las ganancias, docentes que sueñan con una educación mejor, amas de casa cuya adicción a las telenovelas era interrumpida por las cadenas de Cristina, usuarios de servicios públicos indignados con los subsidios, jubilados que anhelaban una vejez más digna, patriotas encantados con la idea de unir al país y muchos pobres que creyeron que Macri venía a ayudarlos de verdad. Todos seducidos con la patraña del fin de la corrupción, de los atropellos institucionales y de una dictadura que no existía. ¿Qué ven de bueno estos estafados en los dos años de gestión de Macri?
  ¿Qué es lo que les gusta de este gobierno, que la plata de nuestros impuestos vaya a manos de los que nunca ponen nada; que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, en lugar de equilibrar la relación entre patrones y asalariados, la desequilibre a favor de los primeros y que después de mantener en la informalidad a una empleada y acomodarla en un sindicato, pida disculpas por haber dicho una palabrota; que el Gerente de La Rosada SA simule transparencia desafectando a los familiares de funcionarios de la esfera del Estado como si hubiesen caído del cielo, después de permitir por un decreto ilegal que blanqueen sumas ilícitas, se perdonen deudas y conviertan lo público en negocio exclusivo? ¿Qué es lo que apoyan los que apoyan a Macri, que las fuerzas de seguridad asesinen si pudor para proteger los bienes de los terratenientes; que Mauricio ignore a los familiares de los tripulantes del ARA San Juan, cuando su carrera política se montó sobre el incendio de Cromañón y la Tragedia de Once?
  ¿Qué apoyan de este gobierno, que Marcos Peña Braun declame que se acabaron los privilegios porque “todos somos iguales ante la ley y deben todos responder ante la Justicia"  cuanto todos ellos provienen de familias privilegiadas e impunes; que el Jefe de la bancada oficial, Nicolás Massot -sobrino de cómplices y beneficiarios de la dictadura- reclame por la reconciliación cuando en realidad está exigiendo una amnistía para los genocidas; que la Plaza de Mayo sea remodelada sólo para quitar las baldosas con los pañuelos de las Madres y que su casa haya sido allanada para robar los archivos? ¿Qué sienten cuando Macri, en su afán de apertura al mundo para convertirnos en colonia, esgrime la apolillada y rebatida zoncera de que "todos los sudamericanos somos descendientes de europeos", como si padeciéramos un exilio en tierras inhóspitas?
  Hay más de un 20 por ciento que no debería coincidir con el ideario del PRO y sin embargo, se esfuerza por hacerlo. Quizá sea porque asimilar estas ideas simule pertenencia o porque no se atrevan a sumar uno más uno. Quizá porque sea más fácil seguir confundido que escapar de la confusión. Si esos individuos que se dejaron embaucar por la mentira neoliberal reflexionaran sobre algunos interrogantes de este apunte, ya estarían oponiéndose. Además, advertirían que el populismo tan denostado desde las usinas oficialistas es más beneficioso para el conjunto que esta demogogia populista que despliega el Gran Equipo. Y, por fin aprenderían que cuando el Poder Económico toma el control del país -por golpes de Estado o elecciones amañadas- todo es corrupto, incompatible, decadente y, sobre todo, antidemocrático.

2 comentarios:

  1. Antes que nada hay que esperar hayan sido unas vacaciones disfrutables y no las del último modelo virreinal...... el cana en la puerta del laburo que le dice: "vó'no entrá!".
    Después, que hayan sido vacaciones fresquitas, que pa'las calenturas con el virrey, sus niños picarescos y el clima, tenemos de recontrasobra como pa'cer dulce de amargura, vea....
    Entrando en tema, usted se dedica a los incautos que "engañados" votaron esta porquería y es muy generoso, al menos en la mayoría que conozco, de incautos nada, de tener ínfulas de "raza superior blanquita", todo o casi todo. Ësas cosas gratis no son, ni deben serlo, lástima que ese costo sea lo único democrático de este virreinato de la desgracia, paga(re)mos todos, o casi, claro.
    Aprovecho la ocasión para resaltar algo que, creo, no se resalta lo suficiente y ya es hora, aquellos que NO fuimos engañados, que NO votamos ésto y que (hablando del tipo que más conozco, o sea yo), hubiera votado convencido y satisfecho a la mona Chita antes que votar el impostor de las promesas alegres.... en realidad, el contendiente no importaba demasiado ni tampoco era garantía.... pero votar a ése?. Jamás.
    Votaron a ése precisamente, por malas convicciones y peores resultados - se lo merecen, claro, si es lo que querían, "estar mal para estar bien", algunos de ellos aún esperan los milagros que no sucederán nunca, sólo sucederá el Titanic haciendo glú glú y la gilada ahogándose.... porque botes salvavidas, no hay. Se los deben....
    Desd que lo leo, Gustavo, usted hace un detallado recuento de las insensateces, desvaríos y despropósitos de esta murga de malandras, apelando a que en un súbito síncope de inteligencia, los engañados del voto, al fin descubran el engaño..... puede ser que pase, pero permitame desconfiar, engaño no hubo, votaron convencidos para joderlo a usted, a mí, a tanto "negro" que no compramos espejitos de colores, que aguantamos estas situaciones de mierda, a estos tipos de mierda por la mierda de sus malas decisiones...... si no se avivaron todavía, para qué perder el tiempo en idiotas que no se hacen cargo de su idiotez?. Que empiecen por ahí...

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  2. que bueno volver a leer tus apuntes, comparto muchas gracias Gustavo-abrazos

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