jueves, 16 de agosto de 2018

Cuando el guion no basta


El apunte 1000
En abril de 2011 publiqué el primer apunte, cuando empezábamos a construir la re elección de CFK. Este blog surgió más como una pulsión personal que como una contribución a la sociedad, más para ahorrar en terapia que para convocar casi 580 mil visitas, la publicación en medios digitales y en papel y la viralización en las redes. Alcanzar los mil textos –más de 2500 páginas- para alguien tan inconstante como yo es toda una sorpresa. Eso sí: desde el primero hasta el de hoy están presentes la coherencia, la honestidad intelectual y el sueño de un país más equitativo. Gracias a todos los que se fueron sumando a este espacio que seguirá bregando para comprender esta realidad cada vez más trastocada por los medios del establishment.

Cuando el guion no basta
Los cuadernos invisibles de Centeno han inspirado una historieta mediático-político-judicial que merece un lugar destacado en los análisis comunicacionales. Tan densa se está tejiendo esta trama que la aparición de los originales ya no preocupa a nadie ni tampoco aportaría nada. Así son los culebrones, incongruentes, atrapantes y sencillos de entender. Ni siquiera necesitan un poco de verosimilitud para absorber la atención del público cautivo. Esto no encierra ningún peligro cuando el televidente sabe que está ante una ficción, pero cuando le dicen que es una noticia, el asunto se torna delicado: estamos ante la vulneración del derecho constitucional a la información.
Una mentira amplificada puede alterar la voluntad del electorado. ¿Cuántos bonaerenses habrán votado por Vidal convencidos de que Aníbal Fernández había sido el ideólogo del Triple Crimen de la Efedrina? ¿O acaso muchos no votaron por Macri seguros de que lo hacían contra la Morsa? Lo que se sospechaba en 2015 se confirma con la declaración de Martín Lanatta ante un juez de La Plata. Sin las cámaras de Clarín, el reo confesó que le hicieron “esa nota arreglada para el programa de Lanata, donde tenía que meter a Aníbal en la causa de General Rodríguez”. Algo parecido a lo de Leonardo Fariña, que frente al Tribunal dijo lo contrario que en el set. Y no vengan con que no hay que creerle a un delincuente si tres años atrás tomaron sus dichos como palabra santa.
La toxicidad mediática se potencia con la credulidad de la audiencia. Tanto como para confundir retorno con aporte y complicidad con extorsión. Hasta para tomar como acusación la confesión de asociación ilícita. Carlos Wagner, ex presidente de la Cámara de la Construcción, relató, con naturalidad, que falsearon las licitaciones, fijaron sobreprecios a escondidas y compraron la complicidad de funcionarios. Y los odiadores babean sus prejuicios sin advertir que esto salpica más a la familia presidencial que a Cristina. Aun así, alientan allanamientos, desafueros y prisiones preventivas, sumados a una venganza de clase que pronto los tendrá como víctimas.
Las ventanas del alma
Tan intensa es esta telenovela que los actores se esfuerzan para exhibir su patetismo. El objetivo es que el teleadicto se concentre en la trama para que no vea el bosque, en vías de extinción y poblado por espíritus oscuros que creíamos exorcizados: inflación, desempleo, devaluación, deterioro, prepotencia. La alegría que nunca llegó empieza a alejarse. El cero que prometieron para la pobreza superó los tres dígitos en un país en el que todos deberíamos nadar en la abundancia. La integración al mundo terminó como un festín de buitres en el que somos el plato principal. Y el protagonista estrella de esta tragicomedia, el buen Mauricio, suelta un bocadillo con sabor a burla. “No pasa nada con el dólar, tranquilos”, largó, en medio de una escalada del 60 por ciento en este año y un 210 por ciento desde el Bailecito en el balcón.
‘No pasa nada’, no, porque los precios locales están atados al dólar y nosotros cobramos en pesos. ‘No pasa nada’, no, porque mientras los timberos juegan con nuestra moneda, la vida de muchos corre peligro de hambre. ‘No pasa nada’, no, porque mientras los especuladores fugan divisas, la deuda que no ha servido para nada engorda sobre nuestra espalda cada vez más flacucha. Si no pasa nada, será porque tanto él como sus amigotes de clase están cotizando sus fortunas como nunca. O como siempre cuando a casi todos nos va mal.
No pasa nada, dice el empresidente; vean la novela de la persecución, de la lapidación con traje de justicia; vean cómo pisoteamos las instituciones en pos de la República, de Nuestra república, la de unos pocos; vean cómo cambiamos futuro por pasado, granero por supermercado; vean cómo convertimos soberanía en coloniaje en un abrir y cerrar de ojos;  vean cómo seguimos hundiéndolos con cara de feliz cumple. Así dice el Gerente. Así nos aconseja, que veamos la realidad en la tele, que pronto arderá la hoguera con todos los K y los que se atrevan a imitarlos. Ellos son chorros y tienen bóvedas que todavía no encontramos; nosotros, en cambio, somos especuladores, evasores y explotadores con cuentas off shore que ya fueron reveladas; ellos usan bolsos y nosotros, transferencias y blanqueos. Así dice el presidente y sus acólitos sonríen ante tamaña picardía. Y los serviles voceros, con el buche lleno de pauta oficial, tratan de poner buena cara al mal tiempo, deslindar de toda responsabilidad tormentosa al Gran Equipo y hablar de la Pesada Herencia.
La telenovela sigue. Los no-cuadernos de Centeno inspiran allanamientos a propiedades hartamente allanadas para encontrar pruebas de hechos ocurridos nueve años atrás. También, allanar cualquier cosa que se encuentre cerca del blanco para que los inventores de titulares se hagan la fiesta. Y poner a los senadores como payasos del circo para desaforar a CFK y servir su cabeza en bandeja para deleite del establishment.
El televidente, alelado, cree que ése es el origen de su mal, aunque su deterioro comenzó con el Cambio; piensa que si Ella está presa, todo andará mejor y recuerda los tiempos en que el sueldo alcanzaba para más y las tarifas no infartaban; Ella interrumpía la telenovela, en cambio, Mauricio la deja ver completa, todo el día. Ese querido televidente, si abandonara las pantallas –todas- por un rato y mirara por la ventana, tanto de su casa como de su alma, vería el mundo que se ha estado perdiendo. No es mejor que el que transmiten, pero al menos es real; más comprensible, también. Con el sabor del desengaño, pero con la posibilidad de trocar el encierro por la apertura. El precio a pagar por dejar de ser televidente y convertirse en ciudadano.

2 comentarios:

  1. A estas alturas de la novela, Gustavo, le diría que pide mucho (y quizás errándole), no veo muy posible esa evolución de televidente a ciudadano.... en teoría son lo mismo, pero estaríamos olvidando un pequeño detalle, inevitable y cruel, de que en el actual esquema comunicacional, lo que es lo mismo es televidente y estúpido (por decirlo educadamente)... después de éso le creo que puedan evolucionar a ciudadanos.
    Fíjese el paso de comedia de hoy, el virrey, hablando en la reunión de la asociación caritativa AEA, dijo más o menos, "si les ofrecen un negocio corrupto, acá tienen un presidente para hablarlo" - la verdad, admitamos que es una maravilla, hasta para mal pensados como uno que traducen la oferta virreinal en "así vemos como lo arreglamos". Hazte la fama y échate a la cama, decía mi abuela.
    Estamos frente a días donde se bendice oficialmente que se asesine gente en las calles por quienes debieran protegerla, se revolean miles de millones de dólares (no precisamente en conventos) y el público televidente sigue la novela del chofer escribidor, el nuevo chofer, las bóvedas, los jubilados por moratoria a dar de baja, los arrepentidos y resentidos guitarreros y claro, "las vecinas que oyen ruidos de caja fuerte", en fin, la lista es larga, casi casi como sus mil posts (felicitaciones o algo parecido a las condolencias?)....
    Aunque uno trate de ser optimista, no deja de ser complicado el apostar a que abandonen la estupidez televisiva por la ciudadanía, al fin y al cabo, la necedad es cómoda, sin drama ni líos, no?. Y si además tenemos el "rédito" de joder a los que no nos gustan, cartón lleno...

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  2. feliz apunte 1000! gracias siempre y comparto-abrazos

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