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jueves, 19 de enero de 2012

Los derroteros de la sintonía fina

Un célebre pensador dijo alguna vez que “las pibitas se embarazan por la platita” y con algo de espanto, el río siguió fluyendo. No por la platita, sino por acción de un vecino de 17 años, una nena de 11 transita casi tres meses de embarazo, mientras el Ministro de Salud de Entre Ríos esclarece a la opinión pública. “Embarazos adolescentes hay acá, en Estados Unidos, en todos los países de Latinoamérica, es un tema en la salud pública, no es algo aislado”, explica el cirujano Hugo Cettour, como si describiese los efectos de una epidemia. Un tema de salud pública y de sintonía fina, quizá. “Una vez que la niña tuvo su primera ovulación –continúa, incólume, el ministro- tiene las condiciones físicas para sostener un embarazo. La naturaleza es sabia, una vez que tiene la primera menstruación el cuerpo está preparado. Quizá habrá que tener cuidados al momento del parto y programar una cesárea” insiste en su afán de iluminar desde un oscurantismo aséptico. La naturaleza es sabia, pero la sociedad, no tanto. Una virgen llora en Rafaela y la nena ya no virgen, en General Campos. Nada más alejado de la naturaleza que la sociedad. O que el ser humano, en todo caso. Los vecinos de Famatina lo saben y por eso se resisten. La economía es la que menos sabe de naturaleza. Por eso hay que domarla, contenerla, dulcificarla para que sea un artificio lo más beneficioso posible para el hombre. Y el Estado debe ser el domador por excelencia de esa bestia insaciable y de todos los que se alimentan de ella.
 La expresión “sintonía fina”  la introdujo CFK en una conferencia ante los empresarios reunidos en la UIA. Muchos pensaron que el proceso de transformación vivido por nuestro país en los últimos ocho años comenzaba a alivianarse. Pero no, parece que es todo lo contrario. Poner en la mira aquellos aspectos que dificultan la verdadera distribución del ingreso es comenzar a tratar los problemas puntualmente. Corregir con un bisturí aquellas arrugas que todavía afean nuestra realidad y nos impiden seguir avanzando. La sintonía fina significa dejar a un lado las generalidades para preocuparse por las especificidades.
La Asignación Universal por Hijo ha sido una de las transformaciones más importantes que se han realizado en los últimos tiempos, no sólo porque asegura un ingreso económico  para cada chico sino porque garantiza un seguimiento sanitario y la inclusión educativa. La extensión de este beneficio a embarazadas permite el cuidado necesario a las mujeres de los sectores más vulnerables durante el período de gestación. Pero para la nena entrerriana de 11 años, que está en su oncena semana de embarazo como producto de un abuso sexual, la AUH traería poco alivio, o casi ninguno. Muchos especialistas coinciden al decir que una chica de esa edad no está preparada física ni psicológicamente para ser madre. Llevar adelante un embarazo en estas condiciones puede ser más traumático que su interrupción. El Código Civil contempla estos casos dentro de la figura de abortos no punibles pero el miedo, la carga religiosa y cultural y la indiferencia hacia la víctima complican el acceso a la solución de esta cuestión. Paradoja: una nena de 11 no puede votar, ni tener propiedades ni trabajar; tampoco se puede casar sin autorización de sus padres y está obligada a ir al colegio; por ser menor no puede elegir muchas cosas; pero para algunos, sí puede ser madre. La sintonía fina tiene que atravesar las fronteras del cinismo y la hipocresía. Esta nena pertenece a una familia pobre y por lo tanto, no puede elegir seguir siendo nena, no pudo decidir cuándo dejar de ser nena. Una particularidad entre muchas generalidades.
Otra generalidad es el crecimiento económico. El incentivo a la industria ha permitido una progresión importante del empleo, con todo lo que eso significa en cuanto a recaudación impositiva, sustitución de importaciones e incremento del consumo interno. Un círculo virtuoso, si se quiere. Pero el caso de Famatina y el emprendimiento mega minero de la transnacional Osisko Mining es un conflicto particular. Por más que el gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, haya firmado un convenio con la minera canadiense, cambiando otra vez su posición, los pobladores de esa localidad del norte de la provincia no desean ver arruinados los recursos naturales, a pesar de que intenten sobornarlos con empleos, planes y electrodomésticos o los amenacen con la represión. “Queremos que las empresas respeten la autodeterminación de los pueblos”, afirma Jenny Luján, integrante de la Asamblea de Vecinos de Famatina. La extracción de oro, plata y otros minerales a cielo abierto demandará la utilización de más de mil litros de agua por día con importantes cantidades de cianuro. Mucho daño para poca ganancia... para los de Famatina. Los vecinos exigen que quede sin efecto el convenio firmado para la instalación de esa empresa extractiva y la explotación a cielo abierto. Esta lección de resistencia puede ser un camino hacia un nuevo paradigma de explotación minera. Un poco más de sintonía fina.
La inflación, aunque no sea preocupante, es una generalidad. Esclarecer su origen forma parte de la especificidad. Durante mucho tiempo se explicó a la sociedad que la inflación era el resultado de un aumento de la demanda y que para frenarla había que comprimir los salarios. Otra explicación de la misma calaña era el aumento del gasto estatal y la emisión de moneda. Achicar el gasto y bajar los salarios eran las recetas frecuentes para controlar la inflación. Nunca, pero nunca, se habló del margen de las ganancias empresariales, del sobre precio, de la especulación, de la sub producción que no atiende una demanda creciente y menos aún de la concentración y cartelización. Esto forma parte también de la sintonía fina. Hablar de la inflación no es sólo quejarse por los precios en góndola. Tal vez sería útil preguntar cuánto cuesta producir un determinado artículo comercial para saber qué márgenes de ganancia tienen los fabricantes. Discutir los precios no sólo desde los aumentos sino desde su origen y a lo largo de la cadena de distribución y comercialización. Una discusión madura ante un síntoma que distorsiona.
En estos días el Gobierno Nacional denunció a las principales petroleras que operan en el país por sobre precios en la venta a granel, lo que significa un “abuso de posición dominante”. Y el ciudadano de a pie se pregunta cómo no advirtió antes el comprador que estaba pagando cada litro casi un treinta por ciento más de lo que cuesta en surtidor. Algo extraño sobrevuela este tema que se relaciona con los subsidios que el Estado aporta a las empresas de transporte y una posible connivencia entre particulares. Pero sobre todo, los riesgos que se corren al tener sectores fundamentales para el desarrollo en manos inescrupulosas. Tal vez la sintonía fina signifique la nacionalización de los recursos naturales –de todos los recursos naturales- y el regreso tan deseado de YPF como empresa estatal.
Y por último, una mala noticia para el monopolio mediático. Guillermo Moreno será el encargado de controlar la producción y distribución de papel para diarios en la empresa Papel Prensa, de acuerdo a lo que dispone la ley recientemente sancionada. Además, la Secretaría de Comercio Interior está intimando a Cablevisión para que restituya el servicio de cable a los abonados que cumplieron con los precios establecidos y no las abultadas tarifas que la empresa pretende. Ahora, para nutrir los titulares de los medios con hegemonía en decadencia, será el funcionario tan odiado el que regularice a la empresa sustraída –a fuerza de mucha tortura y humillación pero nada de plata- a la familia Graiver en los primeros años de la dictadura. En este caso, la sintonía fina apunta al grueso núcleo del poder concentrado; a la última muralla de esa resistencia angurrienta; a los voceros de la desigualdad y la entrega; a los que quieren ver a un pueblo de rodillas, derrotado y suplicante. La sintonía fina no es sólo una corrección de las distorsiones económicas, sino también sociales, culturales y simbólicas. La economía, la política, la salud, la religión deben estar al servicio del ciudadano y no a la inversa. Hay muchas bestias para dominar, pero, una vez dominadas, el camino hacia el país soñado será mucho más sereno.

3 comentarios:

  1. Las bestias, excelente figura, ESAS BESTIAS. Creo que va a llevar mucho tiempo enjaularlas pero estamos en el camino. ¡Fuerza Cristina!. ¡Vamos Argentina!.

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  2. Malditos machistas,malditas presiones de la iglesia con tufo a opus dei....¿sabes cuantos años tiene la mamá de la niña de 11 años embarazada ? pues tiene 27...saca las cuentas y verás que tuvo a su hija a los 16 y probablemente quedó embarazada a los 15....¿Y el violador?...el violador BIEN ¡¡GRACIAS¡¡ ...como hay que decir que LA LEY NO SE INTERPRETA ,SE CUMPLE¡¡¡ y si la Ley admite el aborto terapéutico,coño que lo cumplan,que lo pidió la madre que es la tutora legal....¿para qué llama el juez al padrastro?....vamos que ASCO DAN...ASCOOOOOO¡¡

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  3. Un desgraciado estigma el del machismo. Cuesta mucho desterrar ese espíritu. Varones -y algunas mujeres- que todavía son machistas. Como si la nena fuese una incubadora. Vergüenza.

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