lunes, 9 de enero de 2012

Consejos para mitigar el desencuentro

Algunos pueden pensar que no está mal compartir cualquier cosa con cualquiera. Hasta un partido de fútbol con Macri. Un asado con Binner resultaría por demás de tedioso. No todos pueden desarrollar con éxito la habilidad de la palabra… ni de las ideas. Muchos hablan de la necesidad de diálogo pero, en los hechos, no demuestran ni mínima intención de un acuerdo. El ex gobernador de Santa Fe, en sus insistentes e insustanciales declaraciones a la prensa de los últimos días, demuestra todo lo contrario al deseo de diálogo. Aunque afirma encabezar una oposición responsable y dialoguista, sus dichos parecen más una declaración de guerra. Decir que la imagen positiva de La Presidenta se incrementó debido a la intervención quirúrgica a la que fue sometida con éxito es de una miopía política inconmensurable, porque significa casi un insulto. No conforme con eso, el ex anestesista se explayó sobre sus sospechas respecto al cambio de diagnóstico de la enfermedad de CFK. Claro, para sus planes electorales parece ser mejor una confirmación que una corrección.
Mientras tanto, los intelectuales anti K reunidos en Plataforma 2012 también se niegan a la posibilidad del diálogo al tildar de voceros del gobierno a los integrantes de Carta Abierta. Pero además, sostienen la hipótesis del gobierno autoritario que hegemoniza el discurso, lo que representa una lectura caprichosa de la realidad. Cuando no hay puntos en común, cuando no hay acuerdos iniciales en la lectura de un hecho, no hay posibilidad de diálogo. Y menos aún si se menosprecia y subestima a la persona con la que se quiere dialogar. Pero sobre todo, no se puede dialogar cuando en una de las partes hay mala intención. Mientras en el arco opositor siga primando el odio, mientras continúen con la saga del gobierno impostor e ilegítimo, mientras agiten consignas en defensa de los poderes económicos concentrados, mientras se nieguen a discutir de política en términos políticos, no hay diálogo posible. En estas condiciones, el resultado es el desencuentro, un estigma que recorre casi toda la historia de nuestro país.
La semana pasada hubo algunos incidentes frente al edificio de Uatre, que lidera Gerónimo Venegas. La entrada en vigencia de la ley 26272, que crea un nuevo régimen de trabajo agrario y reemplaza al RENATRE por la RENATEA, pone en evidencia la imposibilidad de cualquier acuerdo. El líder sindical, Venegas, afirma que esta nueva norma perjudica a los trabajadores rurales, cuando en realidad, es todo lo contrario. Y no porque se equivoque en la interpretación de la ley, sino porque no conviene a sus intereses. En este caso, no hay acuerdo posible porque hay deshonestidad en los argumentos iniciales de una de las partes.
Y lo mismo ocurre con los agoreros, los que advierten la catástrofe venidera, los que afirman que todo es simulación y relato, los que vocean que todo está mal… No hay dato que los convenza. Puede resultar entendible que en plena campaña electoral se recurra a las consignas efectistas para captar al electorado, pero a poco de iniciado el segundo período presidencial y ante un año que no va a estar signado por las elecciones es necesario que las fuerzas políticas se replanteen una nueva articulación con la sociedad. La actitud de campaña permanente empobrece el clima político porque se desarrolla en un plano muy superficial y no presenta soluciones a los problemas del ciudadano.
Negar las transformaciones afirmando que la brecha entre ricos y pobres creció es una mentira atroz. En una nota del último número de la revista Debate, el especialista en economía Roberto Navarro, sostiene que “en el tercer trimestre de 2011, las familias que pertenecen al decil más alto de la sociedad recibieron ingresos 16 veces mayores que el 10 por ciento más pobre. En 2003, la diferencia era de 37 veces”. Esto significa un avance enorme en términos de distribución del ingreso. Como la reducción en un 29 por ciento del Índice de Gini, que mide el grado de desigualdad de 0 a 1. En 2003 había llegado a 0,54 y hoy está en 0,39. Reconocer esto es un primer paso para seguir mejorando. Para entablar un buen diálogo hay que saber dónde se está parado.
La CEPAL –Comisión Económica para América Latina- presentó un informe detallado sobre la evolución socioeconómica de la región en los últimos ocho años, en el que se advierte que todos los indicadores de nuestro país mejoraron notoriamente. En este período, Argentina casi cuadruplicó a precios corrientes su Producto Bruto Interno, mejoró la penetración de sus exportaciones industriales y más que multiplicó por seis la inversión extranjera directa. Además, se redujo la pobreza y la indigencia, se produjo una mejora del nivel de empleo y se destaca el incremento del gasto –‘inversión’ queda mejor- público en educación y salud.
El crecimiento sostenido de la economía logró un descenso de la pobreza y la indigencia. Mientras que en 1999 un 8,6 por ciento de la población era pobre, hoy ese índice alcanza al 3,4 por ciento. En el mismo período la indigencia pasó del 3,4 al 1,4 por ciento. En el trabajo de más de 180 páginas, llamado Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2011, también se destaca un crecimiento del Producto Bruto Interno cercano al 285 por ciento, mientras el Producto Bruto per Cápita pasó de 3409 dólares en 2003 a 9088 en 2010. Como este despliegue de números puede resultar abrumador, basta decir que el crecimiento económico muestra una expansión a un ritmo promedio del 8 por ciento, lo que es una novedad en la historia económica de nuestro país, al menos en las últimas décadas.
Hay material para dialogar en serio. Muchas cosas faltan y éste es el mejor camino que ha encontrado este colectivo K para transitar y nadie propone otro. Sólo se escuchan chicanas. Del otro lado, nadie habla en serio con datos sobre la mesa. Estos logros son presentados como simulación o cortina de humo, tomando como verdaderos tontos a millones de ciudadanos que apoyan este proyecto. Binner, Macri, los intelectuales de Plataforma 2012, la legisladora del PRO Marta Varela y muchos otros insisten con la negación, con dejar de lado la discusión ideológica, con aplicar la lógica noventista de la corrupción sistémica como modelo de análisis de la situación actual. Cuando la ex candidata a gobernadora bonaerense, Margarita Stolbizer escribe en su twiter "no se puede hacer diagnóstico y comunicación oficial de cáncer y después decir que no era; ¿nos están cargando? Muy poca seriedad", está cancelando toda ocasión de diálogo. Está ignorando el sentimiento de millones. Con esa poca seriedad que denuncia –junto a todos los que se le sumen- está sentando bases sólidas para un nuevo desencuentro. La diferencia con otros tiempos es que están cada vez más solos.

1 comentario:

  1. Digo yo...Binner, ¿cuando se va a ir a su casa y dejar que Bonfatti intente gobernar libremente?.
    Digo yo...¿por que los que hablan en contra del gobierno son demócratas intelectuales y los que hablan a favor voceros de Cristina?...
    Digo yo...¿Por que no se van todos a cagar y nos deján a los relegados de siempre disfrutar de esta temporada (que ojalá se eternice) de equitatividad tranquilos?...
    Y por último...
    Digo yo...¿Cristina tiene la culpa de que no llueva?. ¿Los del campo son los únicos empresarios que no pueden tener perdidas?. ¿Siempre se las tiene que compensar el gobierno de turno?. ¿Les daban bola los milicos del proceso?... ¡Que se vayan a cagar!...

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