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lunes, 12 de junio de 2017

Una revolución sin alegría



Muchas cosas pasan por primera vez desde que Macri es presidente. La empresa láctea más importante del país ahora ofrece leche en envases de medio litro, mientras el consumo por habitante es el más bajo en décadas. Un juez ordena allanar la Casa Rosada por una de las tantas causas que involucran al propio mandatario. Las torpezas verbales de un diputado ofenden a una visita del Norte que, como represalia, sentencia que fueron 30000. La provincia que regaló el triunfo a los sátrapas amarillos está a punto de estallar mientras el Frente Renovador se convierte en un resumidero de odiadores derrotados. Como nunca, las mentiras mediáticas se desmienten apenas dichas y el blindaje hacia Macri empieza a mostrar fisuras. A pesar de todo esto, muchos conciudadanos dirigen su indignación hacia donde sopla la corneta, tan distraídos que no entenderán nada cuando esta pesadilla termine.
Todo es tan precipitado que cuesta elaborar una lista. Mientras Clarín nos entretiene voceando boñigas informativas por todos sus medios, el Gran Equipo opera para concretar la mayor redistribución regresiva de los últimos tiempos. Mientras los medios hegemónicos provocan una epidemia de tortícolis en la población víctima de sus patrañas, los ceos que invadieron la Rosada no dejan de perjudicar al Estado con cada una de sus medidas. Hasta algunos propios advierten sobre el abismo al que nos acercamos que, en boca de Juan Carlos de Pablo es default y en la de Carlos Melconian, es mierda.
La experticia ostentada en la campaña parece haberse esfumado ni bien comenzaron a gobernar. Tanto dijeron que podían bajar la inflación fácilmente que ahora la deben estar incrementando para demostrarlo. Tanto quejarse del pequeño déficit que dejó Cristina que ahora lo multiplican para que todos experimentemos lo malo que es. “A golpes aprenden los pueblos”, parece ser el mantra que los guía. Tan irónico es el destino que, como las encuestas no los muestran ganadores, se tienen que montar al pequeño triunfo en Corrientes, contener el aumento en las tarifas del transporte, postergar la ejecución del Fútbol para Todos y hasta piensan repartir las Qunitas confiscadas por el juez Bonadío. Ellos, que tanto han denostado al populismo, deben recurrir a él para obtener algunos votos más. No nos asombremos si Mauricio vuelve a deleitar a su público con los palmípedos pasos de baile que lo llevaron a la victoria.
De logros, ni hablar: sólo pueden falsear el pasado y distribuir esperanza. La Revolución de la Alegría necesita sacrificios para volverse realidad; sacrificios realizados por aquéllos que tienen poco para sacrificar; sacrificios convertidos en ganancia de los que siempre exigen nuestros sacrificios. Sin embargo, camino a las elecciones, siete de cada diez argentinos considera que la economía no va a mejorar, lo que desafía a los votantes a no sacrificar la coherencia.
La venda que no quiere caer
Después de las legislativas, no tienen en su agenda mejorar nuestra vida, sino todo lo contrario: nuevos tarifazos, tijeretazos y despidos. Flexibilizar el trabajo y subir la edad jubilatoria están en la mira. Y no es campaña del miedo. Entre el chistecito de fútbol que desconcierta a los mandatarios con los que se cruza, entre los discursos balbuceados cuando tiene la ocasión, entre las promesas de paraíso que recita ante las cámaras, se escapan de Macri sus más nefastas intenciones. Por eso quiere despejar los tribunales de jueces comprometidos con los más vulnerables, amenazándolos con el juicio político exprés que se cocina desde el invadido Concejo de la Magistratura.
También se filtran sus pretensiones de dar por tierra con las políticas de DDHH, que es lo que le quita el sueño. El penoso episodio que generó el diputado Eduardo Amadeo al interpretar como reconciliación entre verdugos y víctimas la visita de Angela Merkel a una sinagoga, no sólo debería dejarlo inhabilitado para un cargo público –como ocurriría en Alemania- sino que muestra a los amarillos como casi apologistas de la dictadura. Además de ajustar el número de los desaparecidos, tratan de re instalar la teoría de los dos demonios y, con el verso de “los pobres viejitos presos”, abonan el terreno para una especie de amnistía.
Si todavía quedan algunos buenos vecinos que confían en Mauricio es porque siguen engañados o forman parte de los pocos beneficiados que reciben la transferencia de recursos involuntaria de la mayoría. Los engañados son los que consumen las falacias de los medios confundidores y jamás se enteran de las desmentidas. Esos que se deleitan con el relato del homicidio cometido –desde las fantasías de Gabriel Levinas- por Milagro Sala, casi una novela policial negada por la viuda de Lucas Arias, Luciana Santillán. Esos que alimentan sus prejuicios con los reiterativos titulares que condenan a la Década Ganada pero dejan resbalar como gotas las imputaciones y tropelías que el propio presidente protagoniza. Esos que babean de rabia porque Cristina está libre y atribuyen todos los males del presente a que los K se robaron todo. Esos que acusan de autoritarios a los kirchneristas porque quieren evitar las PASO, pero ponderan a los demás partidos que ya han decidido lo mismo.
Esos que esperan un derrame que revierta el otoño perpetuo del Gran Equipo y lo transforme en un primaveral país desbordado de brotes verdes; que creen que el déficit es culpa de los derechos de la mayoría y no de la renuncia recaudatoria de los que más tienen; que se suponen integrados al mundo porque nos están endeudando como nunca. Esos que se consideran iluminados por no estar de un lado ni del otro pero sólo están oscurecidos por las versiones propaladas desde uno de ellos. Esos que pregonan como genialidad “son todos iguales” pero eligen a los peores. Esos que, en breve, poblarán las calles con sus cacharros para exigir que se vayan todos, pero harán lo imposible para que gobiernen los mismos que siempre nos han hundido. Esos que regalaron un triunfo inesperado y quizá en octubre repitan el obsequio con esa incomprensible tozudez de los que insisten en no entender nada.

5 comentarios:

  1. No sólo es importante que termine la pesadilla sino cuándo. Y lo peor: En qué situación nos van a dejar. Tomás Infante

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  2. EL TURCO ASIS ESCRIBIÓ HACE UNOS AÑOS UNA NOTA TITULADA EL MITO DE LA SOCIEDAD SIEMPRE INOCENTE. ESTA BUENO VOLVER A LEERLA. VA EL LINK:
    http://iarnoticias.com/secciones_2005/autores/0264_jorge_asis_24jun05.html
    ALBERTO BARU

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  3. DISCULPE ME OLVIDABA: SU DESCRIPCIÓN DEL ACCIONAR DE ESTE GOBIERNO NEFASTO ESTA MUY CLARA. ALBERTO BARU

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  4. nuestros compatriotas que votaron esto en su interpretación estúpida y egoísta de la realidad y dejados llevar por todos estos delincuentes mediáticos burgueses y retrógrados que integran el universo periodístico de este maltrecho país, y ahora la padecemos todos salvo los oportunistas de siempre, ya no se aguanta mas, todos los días un escalón para abajo, pero vos siempre tan lucido Gustavo en tu análisis, gracias por tu "compañía", que bueno seria despertarse un día y ver que ya no estan, que fueron una pesadilla-besos

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  5. Quienes solemos pasar por sitios como éste sabemos, o creemos saber, qué y quién es el enemigo y que ese enemigo tiene cara, que es la cara del virrey y su mejor pero peor equipo. Solemos creer que esa visión es, además de correcta, obvia, elemental, lógica y que, por tanto, debiera ser generalizada, pero no.
    Por más obvio y elemental que sea el paisaje del desastre no se lo ve, no se lo quiere ver como tal; hay "expectativas" de que habrá cambios milagrosos, que la "pesada herencia" es, de yapa a lo falso, eterna y la permanente porquería apenas una consecuencia de ello ..... cuesta entender porque el blindaje no puede ser tan eficaz, si no es que no se sabía, si los personajes son recontrachequeadamente viejos conocidos y padecidos en sus mañas, sus chanchullos, su pedigree de malandras... y no, el "hay que dejarlos gobernar" funciona, encubre y justifica la infamia de llamar "mafioso" a un tipo como Recalde, uno de los pocos que puede presentar un "certificado de decencia" (por denunciar y rechazar la coima de los tickets canasta)... discursito de ayer, infamia de siempre y que, a casi nadie le importa o siquiera registra.
    O el poder de la prensa seria e independiente (de la decencia) es taaaan grande como para blindar y/o disfrazar las infamias o el problema es mucho peor de lo que suponemos y está muy enquistado en esta sociedad, no sólo formateada sino a gusto con el formato.... la culpa del chancho y la del que le da de comer.

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