lunes, 26 de junio de 2017

Mucho más que nombres



Los medios de comunicación capitalinos presentaron el cierre de las listas para la primera vuelta electoral como si fuera la final del Mundial. No es para menos: de las elecciones de octubre depende la continuidad del Cambio o el retorno a una vida más promisoria; la profundización del despojo amarillo o la búsqueda de formas más equitativas de distribución del ingreso. En los meses que se vienen, los ciudadanos debemos estar muy atentos para que no nos vuelvan a vender gato en lugar de liebre. El engaño está al descubierto y dejarse tentar otra vez por él ya no es inocencia, sino tozudez. Si el marketing vuelve a triunfar sobre la política, si los spots oficiales logran velar esta realidad cada vez más adversa, si el denuncismo mitológico disfraza el latrocinio real que están ejecutando, no estamos aprendiendo nada.
Por lo que parece, no da resultado la deconstrucción de las versiones amañadas que como cascada, vierten día a día los apologistas del Cambio. Todavía convence más el video de López con dos bolsos que el intento de Macri de escamotearnos 70 mil millones de pesos con el Correo, y eso que esta suma necesitaría más de 400 bolsos. La indignación selectiva que construyen los medios produce tal efecto en el público cautivo que haría bailar a los autores de la vetusta Teoría Hipodérmica en el más allá. La aguja inocula tantas falacias que los televidentes ya padecen sobredosis. Si enoja más quién lleva el bolso, estamos en presencia de una víctima de la indignación selectiva. Después del acto en Arsenal, los voceros del establishment se preocuparon por narrar las causas en las que estaban involucrados los integrantes del Palco de Cristina. Si hicieran lo mismo con los miembros del Mejor Equipo de los Últimos 50 Años, vaya y pase. Pero no: los muestran como honradísimos héroes que bregan para mejorar nuestras vidas.
En la vorágine informativa a que nos someten, es razonable que algunas cosas se nos pasen por alto o la memoria nos juegue una mala pasada. Tal vez algunos habitantes de este bendito suelo olviden el escándalo que armaron hace unos años con el título de CFK. Hasta un prestigioso constitucionalista vociferaba en cada oportunidad una frase digna de la galería del ridículo: “yo quiero que me muestre el título, que no lo esconda más”. En uno de los tantos cacerolazos orquestados durante el gobierno de Cristina, había carteles que lo exigían. ¿Acaso han susurrado alguna objeción a la idoneidad de Sergio Bergman para ocupar la secretaría de Medio Ambiente? Y eso que lo aclaró al momento de asumir y lo ha demostrado ante las contingencias catastróficas que se han producido en estos casi dos años. ¿A nadie tienta el desconocimiento que ostenta la vice Gabriela Michetti en cada tema que aborda para pedir, al menos, el certificado de primaria? Pero claro, el problema no pasa por la trayectoria académica, sino por los intereses que representan. Aquellos que intentan expandir derechos, siempre serán demonizados. Los que sólo impulsan multiplicar privilegios para una minoría empachada, serán ángeles dignos de devoción.
Algo para recordar
Quizá en esto debería centrarse cualquier debate: en quiénes son los beneficiados de cada medida. Siempre es necesario aclarar que reducir cargas impositivas, condonar deudas y abaratar el salario sólo busca enriquecer a los más ricos. El modelo del derrame no hace más que acrecentar la brecha. Si el Estado no se ocupa de accionar el grifo, no cae ni una gota. El Mercado sólo desvía el fluido para llenar sus barriles. Y si no es en esto, debería pensarse en los perjudicados en serio, no los que renuncian a un mínimo porcentaje de sus descomunales ganancias, sino los que lo pierden todo. Eliminar los aranceles de importación en bienes de consumo que se producen acá es un atentado a la economía y afecta el empleo. Recortar pensiones, asignaciones y beneficios a jubilados, discapacitados y pensionados es condenar a gran parte de la población a la miseria. Si el objetivo es achicar el déficit fiscal, que vuelvan a cobrar impuestos a los que más tienen. Mientras más se recorte, menos se consume, la recaudación cae y el déficit sube. Un callejón sin salida, laberíntico y en pendiente.
Pero hay candidatos que evitan abordar estas discusiones sustanciales y esconden su ideología itinerante en un honestismo confuso, al punto de acompañar a los que antes denunciaban. Otros, de tan funcionales, sólo buscan frenar a los demás opositores. Y los que aportaron su estructura partidaria para permitir que Macri sea presidente –la UCR- han quedado en el camino, abandonados como un instrumento ya innecesario. Si la distribución del ingreso no les despierta una objeción, el monstruoso crecimiento de la deuda externa tendría que estremecer alguna de sus células. ¿Quién se va a hacer cargo de reparar los estropicios que semejante irresponsabilidad financiera provocará en los próximos años, cuando sea imposible seguir ajustando y la minoría rentista se haya habituado a no contribuir con sus ganancias?
En este tema hay que ser muy claro. Cuando Macri presentó al Gran Equipo, muchos advertimos su composición empresarial, al punto de calificarlo como ‘ceocracia’. El propio Mauricio apareció más como empresidente o gerente que como representante de una mayoría circunstancial. Hasta se llegó a decir que querían manejar el país como una empresa. Enorme error porque nos están llevando a la quiebra. Además de tomar una deuda cercana a los 100 mil millones de dólares que se ha diluido en especulación, fuga y remisión de utilidades, han hecho un pésimo negocio con el préstamo a cien años. Perjudicial con todas las letras en colores rutilantes. Una torpeza incomprensible o una estafa infame. Si fueran empresarios en serio, la economía doméstica estaría repuntando. Si fueran empresarios responsables, jamás habrían aceptado un crédito tan vil como el propuesto por los bancos internacionales: 99 años de intereses sin una reducción de la cifra recibida; en 2117, nuestros descendientes seguirán debiendo 2750 millones de dólares, después de haber pagado casi 20 mil.
Inútiles, irresponsables o apátridas. O todo eso junto. Tanto los ejecutores como los apologistas y ni hablar de los que susurran críticas de ocasión antes de mirar para otro lado. Esto no sólo es inaceptable sino también invotable. La integración al mundo no dio resultado; la importación sin aranceles no bajó los precios sino que destruyó industrias y produjo desempleo; bajar impuestos y retenciones no produjo ningún derrame, sino recesión y déficit fiscal; habilitar la libre especulación, la fuga de capitales y la remisión de utilidades de las empresas multinacionales no atrajo inversiones; achicar el gasto sólo sumerge en la miseria a gran parte de la población. La receta de siempre vuelve a fracasar en tiempo record. Si ellos no piensan probar con otra cosa, éste es el momento de ponerles un freno.

2 comentarios:

  1. Mire, Gustavo, éso del "gato por liebre", hoy por hoy, es un convencionalismo porque, como "negocio" no sería tan malo - a mi abuelo le pasó, le convidaron un guisito de "conejo" que después le dijeron que era minino.... "estuvo rico", fue la opinión del viejo.. y tiene lógica, ya que el gato es bicho gourmet pa'comer él, no le come cualquier porquería como el chancho, por ejemplo. El gato tendría así una buena "trazabilidad".
    Mi humilde opinión es que el drama argentino, con la revolución de la porquería en pleno desarrollo, es que pretenden cambiarnos el paradigma (encima que nos guste) para que pasemos a "rata por liebre", u otra asquerosidad similar.
    Siguiendo con las asquerosidades, ¿no le parece que es hora de poner en claro la profunda deshonestidad del "honestismo"?, porque, si uno ve a tanto "honestista" (póngale una magoo estolbizer) jetoneando "indignación" por chirolas (generalmente imaginarias o exageradas, siempre atribuídas a CFK) mientras "no ve", "no le consta", curros enormes como el correo o el préstamo a 100 años, "obra" del virrey - la tipa no es estúpida aunque diga muchas estupideces, se hace y es precisamente su "negocio", puede que le sea redituable pero, la cosa es que es absolutamente DESHONESTA. Y como ella, hay un montón y hasta ahora nos pasamos hablando de la farsa honestista, y ahí les damos una especie de coartada, porque no resaltamos la deshonestidad esencial, la de avalar, acompañar y disfrutar la perversa corrupción virreinal, ayer, hoy y mañana.

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  2. de acuerdo totalmente hay que ponerles freno ya, la constitución lo avala, me refiero a una revocatoria de mandato y estos hicieron merito suficiente para merecerlo, gracias mil por tus apuntes estimado Gustavo-abrazos

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