lunes, 8 de abril de 2019

Un laberinto infernal


Esto se pone picante. Tanto que hasta la diputada Graciela Caamaño parece una heroína. Aunque los PRO dicen que todo está bien, la economía está cada vez peor por aplicar recetas equivocadas para problemas que no existían y por dar rienda suelta a las incontenibles angurrias de especuladores disfrazados de empresarios. Ellos dicen que todo está bien, aunque nos pidan paciencia y prometan que el sacrificio durará un poco más. Ellos dicen que todo está bien aunque reconozcan que algo anda mal. Por eso Macri recita a cada rato que sabe “lo difícil que es llegar a fin de mes”. Aunque nunca lo ha experimentado, siempre viene bien simular comprensión y hablar de las consecuencias de sus medidas como si fueran castigos divinos.
Así, se convierten en comentadores de un escenario diseñado por ellos para hacer lo que verdaderamente quieren: seguir cercenando derechos para potenciar sus privilegios. Algunos consideran que más daño no pueden hacer, sin embargo, todavía tienen más en carpeta. Sus proyectos de ley demuestran que el deterioro social puede profundizarse con una reforma laboral que precarice aún más a los trabajadores, un código penal más punitivo, una ley electoral que blanquee sus trampas y hasta una modificación de la Carta Orgánica del Banco Central que permita que un extranjero lo presida. Nada que venga de esta banda de forajidos debería aceptarse en el Congreso: los proyectos deben debatirse para mejorar las cosas, no empeorarlas.
“Éste es el camino” recita Macri, para alentar a la tropa y esperanzar a los incautos. Un camino plagado de zarzas de gruesas espinas que rasgan la piel de los que estamos obligados a transitarlo, mientras ellos, ahítos de fortunas mal habidas, gozan el sangriento espectáculo desde sus lechos de rosas. Desde los miles de parlantes hábilmente instalados, una voz metálica sentencia: “les hicieron creer que…”, “se robaron un PBI”, “somos transparentes y ponemos la verdad sobre la mesa”, “hay que superar 70 años de fracasos” (ah, no: ahora son 80, por la inflación) y miles de cantinelas más; todas infundadas, como siempre.
Todo está bien, dicen. Estamos creciendo tanto que es imposible advertirlo. Todo está fenómeno, si el FMI nos sigue prestando plata para que se fugue a paraísos fiscales y muchos “inversores” especulan con las Leliq, una treta que ya suma más de un billón de pesos. Cifras monstruosas que deberemos saldar con nuestra dignidad. La verdadera pesada herencia del gobierno por venir.
Estiércol a la vista
Todo está bien, dice un presidente que no sabe distinguir agro-tóxicos de fertilizantes, considera que todos los morochos son extranjeros y sueña con inaugurar un puente entre Corrientes y Rosario. En tren de confundir, el equipo de comunicación oficial llamó ‘Menem’ a Macri, una especie de “gato por liebre” pero con animales horrendos. La ministra Bullrich, inspirada por esta idea, expulsa, retiene y encarcela inocentes como si fueran los peores enemigos y los embaucadores de los medios hegemónicos relatan la detonación de una caja con dos parlantes y un grabador. Todo está bien porque el senador Bullrich –mismo apellido, distinta persona, igual bestialidad- propone una ley para reducir los paros docentes a cinco por año. “Les hicieron creer que…” tenían derecho a un salario digno y a hacer huelgas.
No pasa nada, dicen desde La Rosada SA, aunque el consumo de carne esté en el nivel más bajo de los últimos 29 años y la leche se haya convertido en un lujo. No es para menos, si la distribución del ingreso es cada vez más regresiva y el índice de Gini, que mide la desigualdad, se ubicó en 2018 en 0,434, bastante más lejos del cero que en 2015, que estaba en 0,361. Todo está bien porque los ricos son más ricos y los pobres, más pobres. Aunque derramen lágrimas por el incremento de la pobreza, hicieron todo para que esto ocurra. Y el perdón se lo piden al FMI, no a los millones que sufren este ajuste brutal e innecesario.
Todo está bien porque lograron capturar al peligrosísimo Alberto Samid por una deuda impositiva de hace más de 20 años. Las pantallas se volcaron de lleno a este episodio para tapar lo que deberían poner en tapa: la existencia de una red de espionaje, extorsión y persecución nunca vista en nuestra historia. Una banda de fiscales, jueces y periodistas que inventaron delitos para encarcelar opositores. “Les hicieron creer que…” la libertad es para todos. Casi todas las causas –por el beneficio de la duda- contra funcionarios del gobierno anterior fueron defecadas desde esta verdadera asociación ilícita. Una pandilla que se creó como brazo ejecutor de una venganza de clase, con la pátina de periodismo objetivo y justicia independiente. Una Justicia tan justa que acomoda los sorteos para que todas las acusaciones contra CFK caigan sobre el mismo juez. Tribunales tan confiables que inventan un proceso basado en cuadernos de dudosa procedencia y guiones memorizados para evitar la prisión.
Pero todo está bien, porque además del accionar de esta agencia para-estatal, los espías oficiales también “han hecho varias”. Así lo reconoció Gustavo Arribas, Director de la Agencia Federal de Inteligencia y amigo-inquilino de Macri. Ante la Comisión Bicameral de Seguimiento de Actividades de Inteligencia, Arribas admitió haber enviado a dos agentes a presionar al juez Carzoglio para que detenga a Pablo Moyano. Un apriete tan obsceno que los enviados fueron de parte del presidente y hasta entregaron un borrador de la orden de detención. Un hecho tan inadmisible que debería escandalizar a los defensores de la República.
“La casa está en orden”, podría anunciar el empresidente, porque sabe que una suculenta parte del dinero público está destinado a garantizar un blindaje mediático sin precedentes. En la era de la comunicación, muchos no se enteran de nada. ¡Cuántos habrán repetido como autómatas eso de que Cristina se robó un PBI! El autor del hit fue Leonardo Fariña, un financista ligado a la farándula vernácula. “Querían ficción, yo les di ficción”, declaró después de haber paseado por muchos medios repitiendo la falacia. Ahora que el espía arrepentido, Hugo Barreiro, confesó que el ministro de Justicia, Germán Garavano entregó el guion a Fariña en su despacho, durante una reunión convocada por el periodista Luis Majul, deberían desmoronarse muchos prejuicios con forma de sentencia.
Nada está bien porque todo ha sido una farsa. Un periodismo de guerra compuesto por invenciones repetidas hasta el cansancio por mascarones mediáticos y muchos de los que hoy son oficialistas. Causas armadas en antros oscuros que han distorsionado la decisión del votante. Noticias falsas presentadas como verdad que enturbian la democracia. En este contexto tan emporcado nos encaminamos hacia las elecciones. Una oportunidad histórica para que, de una vez y para siempre, pase verdaderamente algo.

3 comentarios:

  1. gracias estimado Gustavo temprano leyendo y compartiendo tus reconfortantes apuntes, son unos psicópatas! abrazos

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  2. Tengo algún problema con el título, no me cierra lo de "laberinto" porque creo, a diferencia de lo complicado y confuso de los laberintos, lo que tenemos por delante es simple, evidente, sin mayor confusión; claro, es una porquería atroz, pero éso siempre se supo, ninguna novedad,....otra cosa con lo "infernal", tengo para mí que éso va a suceder - el infierno - cuando la actual porquería empiece a ser recuerdo y los "incautos" (que hoy sostienen ésto), además de capacidad de compra y consumo vayan recuperando capacidad de negacionismo y estupidez ante lo intolerable de que la negrada también recupere algo. Ahí me parece que vendrá lo infernal, en la repetición de esa película que ya vimos y que aún vemos. Y sin ser adivino.
    Lo incomprensible, además de desagradable, es esa divergencia en el idioma en que decimos o parecen decirse las cosas, que sea escandaloso un boquiflojo como Samid y no importe, casi, que un tipo que hace de presidente se moleste porque algún juez impide fumigar veneno sobre pueblos, escuelas..... sobre personas, claro y que al veneno
    lo llame "fertilizante".... o sea, te enveneno y te tomo de estúpido.
    Y todo es un poco así, "pierden los K" y festeja no el que ganó, sino el amarillo (que hasta tiene que disfrazar el color) cuya derrota es más que obvia; no por sabido y natural con estos tipos es menos cansador y, se siente, interminable... pero bueno, terminará. Ese final, quizás, sea lo "reconfortante" (que no pueden ser sus apuntes porque no somos masoquistas y los otros sí, psicóticos y perversos, apenitas).

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  3. excelente, comparto...Son tiempos cansadores e interminables para los que siempre entendimos este desenlace de las mismas políticas nefastas archi-conocidas (aunque aún así siempre nos dejan atónitos con la renovación de los métodos con que la aplican y su recargada capacidad para no avergonzarse en lo más mínimo durante su desarrollo) Y para mí, lo más difícil de soportar es toda esta legión de periodistas! políticos, empresarios que ahora se sienten "defraudados" y hasta resaltan ciertos aciertos del gobierno anterior que AYUDARON a hundir...Que algunos ciudadanos comunes, obreros, jubilados fueran engañados....pero ellos?? ellos??!!! ... Y volverán a hacer lo mismo!! confundiendo y manipulando la decisión de los votantes.... Mucho por hacer en adelante, económicamente y socialmente .....

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