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lunes, 21 de septiembre de 2015

Estropicios de Primavera



El fallo de los jueces tucumanos de la Cámara en lo contencioso administrativo, Salvador Ruiz y Ebe López Piossek, quedará para la historia. No por lo riguroso de sus fundamentos ni su sentido de Justicia, precisamente. ¿Qué los habrá impulsado a anular de un plumazo la voluntad popular, cuando no les correspondía decidir algo así? ¿Habrán imaginado el impacto que producirían con su absurdo jurídico? ¿Todavía esperan los aplausos o ya estarán colgando la toga para huir de los Tribunales donde no merecen estar? ¿Con qué cara mirarán a sus familiares, vecinos y colaboradores, después de haber pisoteado el voto que emitieron hace casi un mes? ¿Qué se dirá de ellos en las aulas universitarias, cuando los estudiantes deban analizar la sentencia para algún trabajo práctico? ¿Cuánto estropicio provocaron al dejar aflorar su más profundo desprecio por el pueblo al que deberían servir?
Ahora que ya sabemos que la Corte tucumana revocó este insólito fallo y confirmó la inexistencia de fraude, podemos analizar el episodio con más calma. Pero no hay que olvidar lo que intentaron con su monstruosa intervención. Entre una cosa y otra, estos serviciales magistrados construyeron un combo más indigesto que los que ofrecen en las cadenas de comida chatarra. En primer lugar, por el tiempo que se podría haber desperdiciado en desenredar el embrollo. Lo que a ellos les llevó apenas unos días elaborar y firmar, hubiera insumido meses para resolver. El primer rechazo se emitió con presteza, pero parece que José Cano –el mal perdedor- pretende continuar por el intrincado camino de las apelaciones que, como nunca, hemos conocido en estos años.
Una vez subsanado el primer escollo de conformar el Supremo provincial, la resolución llegó más rápido de lo que se esperaba, para no profundizar la crisis. Sin embargo, Cano quiere seguir con el conflicto hasta asumir por decreto. En estos días, presenciaremos un peloteo de expedientes más propio del torneo de Wimbledon que de unas elecciones provinciales. Hasta es posible que en este angustiante juego participen los Supremos de la Corte nacional que, aunque parece que van a rechazar el caso, siempre están ansiosos por plasmar su pulsión patricia. Si, como debe ser, la racionalidad orienta estos engorrosos pasos, el gobernador electo podrá asumir en tiempo y forma.
En cambio, si se hubiera cumplido la sentencia a rajatabla, Tucumán tendría nuevo gobernador recién el próximo año porque llamar a nuevos comicios no es soplar e inflar un globito. Todo para que gane el mismo, de más está decir, porque los resultados no hubieran sido tan diferentes. Aunque lo intenten una y otra vez, el cóctel opositor siempre terminará derrotado.
Requisitos para un votante VIP
El punto más delicado del conflicto comienza ahora y no hay que perder este hilo, porque nos conducirá por algunos senderos bastante tenebrosos. Tanto Cano como los dos jueces que, a pesar de la incompetencia en el caso, intentaron frenar la voluntad popular no fueron en busca del purismo institucional. No es la lucha contra el fraude lo que les interesa. Este enchastre jurídico-político no persigue la transparencia en el acto electoral. Lo que les molesta a estos personajes no es el comicio, sino el resultado. O más precisamente, lo que les asquea es el modelo de votante que se ha expresado aquel domingo de agosto.
En el texto que fundamenta la sentencia está la clave: no se habla tanto del fraude como de los bolsones. Para estos discriminadores sin rubor, las elecciones deben ser anuladas porque hay gente que vota sobornada por el clientelismo. Hasta admitiendo que pueda haber algunos sujetos que guíen sus preferencias electorales a cambio de una dádiva, la mayoría vota siguiendo sus principios y tradiciones partidarias. Y si alguien vota por los bolsones, ¿cuál es el problema? ¿Acaso no hay votantes que lo hacen por los dólares para viajar a Miami? ¿O para Ellos hay un estatus de demandas? ¿Por qué vale menos el voto decidido por un bolsón que el orientado por un par de titulares memorizados de la tele?
Que vote el pobre, parece molestar. Y esto no es exagerado. El voto universal y secreto se instauró en nuestro país mucho antes de que se inventaran los choripanes. Nadie puede sospechar que Roque Sáenz Peña militara en La Cámpora porque esas cosas no existían cuando promulgó la Ley de Sufragio. Por lo tanto, el votante no tiene la obligación de justificar su voto. ¿O pensarán incorporar un examen antes de ingresar al Cuarto Oscuro? O un cuestionario donde se le pregunte si está de acuerdo con la devaluación, el ajuste y el modelo del derrame y sólo se permita el acceso si responde afirmativamente. ¿O pretenderán una declaración de bienes o acreditación de títulos como requisito para integrar el padrón? ¿O propondrán urnas para que los pobres voten de mentiritas?
Si quieren un voto clasista, calificado, elitista que lo digan y den la batalla argumentativa y política para alcanzar ese objetivo. Si desean que no todas las expresiones partidarias participen de las elecciones que propongan un proyecto de ley de proscripción ideológica a ver cómo les va. Si pretenden la alternancia como obligación, que planteen una reforma constitucional. Pero no apelen a las tretas de otros tiempos, cuando recurrían a los cuarteles para conquistar privilegios a fuerza de pisotear derechos.
Aunque el tablero en Tucumán parece equilibrarse, este episodio no debe archivarse como uno más. Esta vez se les fue la mano: intentaron que el desprecio se convierta en norma. Los protagonistas más visibles –José Cano, Salvador Ruiz y Ebe López Piossek- no deben salir inmunes de esta inmunda acción. Pero hubo otros que, entronados a pocas cuadras del Obelisco, apoyaron esta afrenta anti democrática. Y son candidatos, también. Macri, Massa y Stolbizer deben recibir el castigo desde las urnas que tanto menospreciaron. Si no ocurre esto, es que no nos importa nada.

2 comentarios:

  1. Puse un par de minutos el triste programa de los domingos a la noche PPT y filmaron un carrito repartiendo bolsas, que contenían, no se pudo percibir, ya que las mismas no eran transparentes sino blancas. De todas formas hay muchas cosas que se ignoran, por ejemplo, una profesora de la universidad pública de Lanús, invitó a cuantos quisieran ir, e instaba a que invitaran a otras personas porque era su "cumpleaños", que si juntaban 25 personas les enviaba un micro y que avisaran para cubrir la cantidad de comida y bebida. Final del cuento, en el mismo estaba Massa y el candidato a intendente de Lanús Russo. No caí en la trampa, quien me invitó le contesté que "yo concurría sin "invitación" a las concentraciones que me interesaban, esto lo supe porque una amiga instó a una respuesta concreta del porqué tanto gasto fastuoso por un cumpleaños. Esta "`compra de concurrentes" no se publicó en PPT. Mart Keik

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  2. Excelente artículo Gus! Y sí...Lamentablemente hay zonas en las que hace ratazo se viene demostrando que de la Patria no les importa nada,porque claramente no se sienten ARGENTINOS,jamás mirarán o tendrán en cuenta al Prójimo..

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