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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Tres pingos en la pista



El lunes, Daniel Scioli presentó algunas de sus propuestas en el inicio de la campaña. La presencia de Eduardo Buzzi, ex de la Federación Agraria y mascarón de la Mesa de Enlace, sorprendió a muchos, sobre todo porque hasta no hace mucho militó en las filas del Frente Renovador. Un oportunista de la peor especie que supo ser uno de los más acérrimos opositores al gobierno de Cristina. Y lo debe seguir siendo. Semejante presencia no suma, sino todo lo contrario. Y otra sorpresa fue la ausencia de militancia juvenil, que siempre aporta colorido y alegría a los actos kirchneristas. En cambio, a pocas cuadras de allí, Sergio Massa no sorprendió a nadie con sus amenazas punitivas y sus paradisíacas promesas neoliberales. Mientras Macri se erosiona solo, resulta imprescindible hacer un contrapunto y evitar que el tigrense aproveche el tropezón amarillo para acercarse a la punta.
Eduardo Buzzi rescata de Scioli “su voluntad de sumar” y por eso, quizá, faltó al acto de su otrora jefe político para asistir a éste. Sin embargo, hay sumas que restan. Tal vez por ese motivo, las preferencias por el candidato oficialista apenas superan el 40 por ciento. Paradójicamente, si restara un poco puede que sume más. Restar a estos personajes, pues se sabe de antemano que no tienen buenas intenciones ni nada para aportar, sino todo lo contrario. No olvidemos que la travesura de Buzzi de aliarse con el patriciado agropecuario casi pone en jaque al recién asumido gobierno de Cristina. Y las barbaridades que ha dicho de ella no se pueden borrar con fingidas sonrisas.
Si Scioli pondera a Cristina y Buzzi no, si el primero promete la continuidad y el segundo denostó a la gestión de CFK casi desde el principio, no hay motivos para un idilio, salvo que uno de los dos esté simulando. Y necesitamos creer que el simulador no sea el primero. Seguramente, es el segundo que, como las polillas, siempre está detrás de lo que más brilla. Si a Eduardo Buzzi le cae bien Scioli tiene todo el derecho de votarlo, pero ni una sonrisa merece si el objetivo del oficialismo es acercarse lo más posible a ese 54 por ciento que convirtió a Cristina en Historia.
Duelo de payadores
Eduardo Buzzi fue candidato a gobernador de Santa Fe por el Frente Renovador que lidera Sergio Massa, cuyas propuestas de campaña no tienen punto de contacto con las del Frente Para la Victoria. Aunque no hay que darle tanta importancia a este personaje deleznable, sí es pertinente hacer hincapié en el simbolismo político. ¿Buzzi cambia su camiseta para no quedar afuera o su presencia es una treta para alimentar los rumores de alianzas que denuncia Macri? ¿Oportunista o saboteador? De una o de otra manera no debe ser recibido porque sus intenciones son malsanas.
¿Cómo puede pasar tan fácilmente de un frente al otro? ¿O se acercó al lugar, como confesó, para apreciar los insultos que le destinaban? Sin embargo, se quedó con las ganas de protagonizar un titular de los medios agoreros sobre la intolerancia K y esas estupideces porque nadie le dedicó siquiera un silbido. Eso sí, se perdió el acto del líder de su espacio, aunque ya debe saber de memoria su prédica publicitaria.
Además, puede alejarse un rato de Massa porque sabe que será “un presidente amigo del Campo”, promesa algo difícil de descifrar para el ciudadano de a pie, aunque da un poco de miedito. Para los productores agropecuarios prometió una baja del 30 por ciento en las retenciones y la eliminación del ROE, por lo que podrán exportar sin que el Estado los controle. También aseguró que reducirá el impuesto a las ganancias de los trabajadores con más altos salarios. Ambas medidas desfinanciarán las arcas públicas y ya no se podrá fomentar la industria. No importa si eso genera desempleo y sus consecuentes reclamos, porque tiene en carpeta una “reglamentación del derecho a protestar”, además de un abanico de castigos para todo aquel que piense siquiera en delinquir. “El que las hace, las paga”, dijo alguna vez con una simpleza vomitiva.  
En cambio, no se entiende que las propuestas de Scioli puedan seducir a Buzzi. Ni la devolución del IVA para jubilados y beneficiarios de la AUH ni la construcción de 250 mil viviendas están incluidas en las egoístas demandas que lo convirtieron en un dirigente con proyección nacional. Tampoco el incremento del presupuesto para Ciencia y Tecnología ni la implementación del boleto estudiantil en todo el país llenará las arcas del sector que otrora representaba. Tal vez lo seduzca la promesa de los 30 mil millones de dólares por año de inversión directa, el más efímero y peligroso de los puntos del programa de gobierno sciolista.
Para molestar en la foto o congraciarse con un grupo que lo desprecia, para provocar o confundir, Eduardo Buzzi estuvo presente en el Teatro Opera. Y después habló para demostrar su pulsión traicionera. Como desenfrenado escorpión ya está boicoteando a sus anteriores anfitriones. “El voto a Massa es un desperdicio”, declaró, con su embigotada sonrisa. Un desperdicio, desde el aspecto numérico y un peligro desde todos los otros.
Esto es pertinente resaltarlo porque en estas semanas el PRO conquistó protagonismo, aunque no de manera auspiciosa. O sí, depende del lado donde uno se plante. El caso Niembro abrió un arcón rebosante de podredumbre y parece que no tiene fondo. La transparencia y la honestidad, los únicos puntos que parecían convencer en serio a sus seguidores, quedan como inexistentes, como una impostura, como una muestra más de la hipocresía amarilla. Pero no nos quedemos en esto. Si bien el honestismo es un tópico que seduce al electorado, no puede ser una categoría de discusión política. Si el voto a Massa es un peligro por lo inasible de su discurso, el voto a Macri es un suicidio por la evidencia de lo que promete: el país para pocos que ya hemos conocido en un pasado no muy lejano.
Casi un mes falta para las elecciones generales, tiempo más que suficiente para evaluar qué hacer en el cuarto oscuro, para decidir en quién confiar nuestro voto, en manos de quién depositar el futuro. Pero pensar en serio, para que después nadie ponga en duda la voluntad popular. Ni cambiemos ni renovemos, sino continuemos por este camino que tantos derechos ha conquistado.

3 comentarios:

  1. Ambas cosas, oportunista y saboteador es Buzzi.

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  2. Hola Gustavo despues de un tiempo vuelvo a escribir pero sabes q siempre te leo y coincido con tus escritos , de aca a las elecciones deberemos vencer en pequeñas y grandes batallas Tucuman, Chaco el destape PRO y ahora el tema debate, Scioli debiera contestar que solo debate con Duran Barba
    Abrazo/j.pierantoni

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    1. Para mañana voy a escribir algo sobre el debate, al que quieren darle más trascendencia de la que tiene, como siempre. Abrazote y gracias

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