viernes, 17 de noviembre de 2017

Esperando el Grito Sagrado

El país parece rendirse ante el poder económico: el acuerdo por la reforma laboral se realizó en la Sociedad Rural. Una burla más del Gerente de la Rosada SA. Una nueva foto para el álbum del cinismo. Los triunviros de la CGT, en lugar de defender los derechos de los trabajadores, gimen como dóciles cachorros en el antro de los que añoran la esclavitud. Y hasta salieron contentos por incorporar algunos cambios al borrador, como si no sospecharan que el oficialismo hace lo que quiere; como si no supieran que, después, a fuerza de carpetazos y decretos, traicionan cualquier acuerdo para seguir multiplicando privilegios.
Esto es lo que subyace en todo gesto de los ceócratas: que la gobernanza hacia el desastre está garantizada. Ante cada iniciativa oficial, críticas a montones, pero los malos tragos pasan con vaselina. Todo lo que pergeñan se convierte en realidad y también, en tragedias. Las medidas contradicen los propósitos anunciados porque van a la par de objetivos indecibles. Lo que dicen mejorar, lo empeoran y lo que pretenden componer, lo rompen pero siempre el resultado beneficia a un actor oculto del Círculo Amarillo. Desde la asunción del empresidente Macri, la lógica es la misma, predecible desde siempre: empobrecer a la mayoría para enriquecer a una minoría. Tan fácil y simple, pero dirigentes de cuero duro no lo pueden descifrar… o no lo quieren descifrar. O lo descifran pero no actúan en consecuencia. Como sea, el Gran Equipo logra sus designios con el aval de los que deberían frenarlo.
Todos los poderes están sometidos al Poder Real. No a Macri, sino a lo que representa. Tanto que hasta la sorpresa parece rebeldía. No por el frío sino por la extorsión, los salarios industriales de Tierra del Fuego permanecerán congelados hasta 2020. A cambio, no se despedirá a nadie. Lo de siempre: “aceptá estas condiciones porque hay una fila larga esperando tu puesto”. El más débil en una relación laboral está más debilitado que nunca porque el administrador del Estado está del lado del más fuerte. Hasta el diputado electo por Cambiemos y máximo referente del PRO en esa provincia, Héctor Stefani cuestionó este mafioso acuerdo que pretende convertirse en un modelo para todo el país.
Una impronta asfixiante
En realidad, el modelo está en todo. El pensar amarillo se propagó como una epidemia: una cheta se queja de sus vecinos grasa, un muchacho es reprimido por tomar mate, un taxista grita “debería haberte pasado por encima” a un patinador que casi atropella, una señora le reprocha a otra por leer un medio opositor en el transporte público… La mancha venenosa pasa de unos a otros con abrumadora rapidez. Los estigmas ideados en las cloacas del PRO se propalan por la cadena de estiércol de los medios hegemónicos y convierten a los salpicados en difusores del veneno. Los colonizados tienen luz verde para operar como la policía del pensamiento de un ideario nefasto.
Mientras la disolución social se evidencia en lo cotidiano, el Ingeniero observa con satisfacción: el país se une del peor lado de La Grieta. Sus insustanciales dichos se convierten en norma gracias a los apologistas full time. Sus pueriles conceptos descienden al llano adornados con el barniz de una sabiduría sempiterna. El ensayado tono didáctico hace de sus tartamudeos moralejas de almanaque. Sus promesas vuelan con el viento y sus pronósticos son demolidos por la realidad implacable. Sin embargo, el camino del Cambio es aceptado como el más adecuado, a pesar de las consecuencias.
Lo llamativo de este embrujo es que se nota que lo es. Todos saben que el invento de una secretaria con un título-trabalengua es para acomodar a algún allegado que jamás será tildado de ñoqui. A nadie sorprende que las medidas se etiqueten con el nombre de la empresa familiar que ganará con ellas. A ninguno asombra que todo vaya mal, aunque salgan a afirmar que las cosas van muy bien. Nadie se enoja por las tropelías porque Ellos son así, evasores, especuladores, egoístas y extorsionadores.
Total, Macri siempre saca de la galera una de esas frases tan obscenamente engañosas para encantar a casi todos. “Me pregunto por qué las empresas chicas son buenas y las grandes son malas” esputó esta semana, con esa ingenuidad cargada de cinismo que lo caracteriza. Quizá habría que explicarle que las Pymes contienen al 99 por ciento de las empresas argentinas y generan el 70 por ciento del empleo formal, de acuerdo a datos del ministerio de la Producción. Además, las pequeñas y medianas surgen desde abajo, con el esfuerzo de dueños y empleados, con arraigo territorial y cercanía con el entorno. Cuando estas empresas andan mal, sus propietarios también lo están. Las grandes, en cambio, aspiran a ser globales y por eso se desentienden de los daños que producen. Sus propietarios jamás se empobrecen aunque las empresas quiebren porque en lugar de invertir las ganancias, las fugan a paraísos fiscales.
Eso, sin dudas, las hace malas. Cinco días atrás, el ex primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown hizo pública una carta que ya ha recibido más de un millón de adhesiones. En su texto, Brown explica que “el nivel de desigualdad global es espantoso. Ocho personas ostentan la misma riqueza que la mitad del planeta. Esa brecha no para de crecer, en parte, gracias al sombrío mundo de los paraísos fiscales que permiten canalizar de manera offshore billones de dólares fuera de nuestras economías”. Como nuestro país será anfitrión de la próxima reunión del G 20, el británico entregará al presidente off shore Mauricio Macri un petitorio para “acabar con los paraísos fiscales y garantizar que quienes los mantienen y los explotan rindan cuentas”. Un destino de bollito al cesto se avizora para ese documento. El Reformismo Permanente no prevé tanta transparencia. El modelo del derrame reclama mucho más flujo de divisas antes de evaluar la posibilidad de algunas gotas.
Mientras los usuarios se convierten en inversionistas de las empresas de servicios públicos a fuerza de tarifazos, la basura se recicla para comida y el ahorro del Estado serrucha el bienestar de los más vulnerables, los Amarillos aprovechan un consenso inexplicable para consolidar este indigesto camino hacia la desigualdad.

5 comentarios:

  1. Disculpe que se lo diga, Gustavo, pero usted peca de un pesimismo desesperanzador respecto al poquito amor que siente por la revolución amarilla y todavía no advierte que, por ejemplo, aún no está autorizada la venta de medicamentos vencidos en beneficio de la salud del pobrerío. Bien sabe usted que una salud de 4ta. o inexistente es el mejor requisito para el paraíso neoliberal que nos aguarda. Confíe, que el virrey nos ama.
    La verdad es que no son tiempos ni siquiera para indignarse, o aún asombrarse, viendo a los líderes "obreros" de la CGT firmando, sin la ropa interior puesta y ni la mínima picardía de evitar la orgía de la derrota en la rural.... y mire que no les pido decencia o inteligencia, apenas picardía para no ser tan obvios. El dulce encanto de la traición, quizás tarifada, seguro desvergonzada.
    De todos modos, como dicen los chinos, son tiempos interesantes éstos.... habrá que seguir esperando que despierten del soponcio los que tienen que despertar... y cuánto será el costo de la resaca.

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  2. Los dos 1ros. artículos que leí me parecieron muy buenos y acuerdo en todo. Al margen, me parece que el autor necesita en forma urgente una secretaria que le ordene ese desastre de la foto y le preste su pc. Sonrisa, saludos y cariños.

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. a ja. Esa foto extemporánea es un homenaje a los que se desempeñaban en el periodismo antes de la PC... Y ahora con las notebook, el caos está en los archivos del rígido. Abrazos

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