lunes, 13 de noviembre de 2017

Truco para superar el bajón

Quizá sea un sentimiento común pero, por no compartirlo, parece exclusivo. Una mezcla de desconcierto y desazón sofoca el ánimo, como si nada pudiera torcer el camino hacia una década que sin dudas será perdida. Y perdidosa para la mayoría, como ya se puede saborear. Lo sorprendente es que una parte de esa mayoría insiste en creer que el Cambio es lo mejor. Una exagerada credulidad mata a los más fundados argumentos. Esto ya lo hemos dicho muchas veces, como también repetimos hasta el hartazgo que los medios hegemónicos construyen un sentido común destructivo que es asimilado por su público cautivo. Además, no es nuevo decir que esa construcción incluye mentiras, operaciones y denuncismo selectivo. Que muchos aceptan patrañas como excusas para sus prejuicios, que la desproporción es abrumadora, que parecen imbatibles los que tenían fecha de vencimiento, que son malos ganadores, embusteros, provocadores y despiadados son otras de las cosas que sabemos. Como puede apreciarse, nuestro saber es amplio pero no tanto para encontrar la salida de este túnel que se está volviendo asfixiante.
Una mateada en La Bristol puede ser una divertida respuesta a la Cheta de Nordelta, pero no alcanza para frenar el plan de desigualdad del Gobierno Amarillo. El clima de época que emana del oficialismo auspicia este tipo de expresiones despectivas hacia el que intenta trepar un par de escalones en la pirámide social. El derecho de admisión impuesto por la minoría privilegiada se ha convertido en normalidad desde que el empresidente Macri accedió a La Rosada. Las condiciones para ingresar a ese selecto club varían de acuerdo a las apetencias de los que lo integran: un listado interminable de sacrificios que termina socavando la más acotada dignidad. El futuro del país depende de la tolerancia al deterioro de trabajadores, jubilados, estudiantes y público en general. El “todos tenemos que ceder un poco” que Macri espetó unos días atrás debe entenderse como Ustedes pongan casi todo para que Nosotros derramemos casi nada.
Algo que aclarar: aunque cumplamos con las exigencias, jamás entraremos. La zanahoria es con disfrute a futuro incierto con infinitas cuotas incalculables. Y para cada pago, más renuncias. La canasta básica fagocita hasta las pelusas del bolsillo, pero las reformas que pretenden imponer la volverá más inaccesible. Para Ellos exenciones impositivas y para el resto disminución del poder adquisitivo. Hasta quieren hacer de la comida casi vencida un alimento para los que menos tienen. Mientras Ellos ganan fortunas con las siderales tasas de interés, nuestro bienestar se resiente. Ellos cargan sobre nuestras espaldas una deuda monstruosa que no ha servido más que para alimentar la fuga de capitales. Todo esto ya lo sabemos, pero lo acuciante es convertirlo en antídoto para lo que se viene.
Del saber a la acción
El aluvión amarillo arrasa con la complacencia de muchos de sus arrasados. La esperanza que fluye de los apologistas colorea las penurias cotidianas. El ficcional pasado que perversos creativos construyen en las pantallas oculta la realidad que se padece. Un árbol de patrañas esconde un bosque amenazante. Aunque ya hemos hablado demasiado de esto, muchos transeúntes aún confían en los medios que han mentido siempre y basan su percepción de la realidad en relatos inverosímiles. Ni una línea ponen en duda. Si la tapa del diario dice que la reforma previsional significará un ahorro importante, ni siquiera piensan en el perjuicio para los jubilados.
Pero hay algo llamativo: en una reciente encuesta de Roberto Bacman, más del 60 por ciento de los argentinos está en contra de las políticas en ese sector: la reducción de medicamentos gratuitos, la inflación que se siente más en los consumos de la tercera edad, la reducción del haber que significará la nueva forma de cálculo y la suba en cinco años de la edad para acceder no son bien recibidas por la mayoría. Si bien los números de una encuesta no son estrictamente comparables con un resultado electoral, una porción de los votantes del Cambio comparte ese rechazo. Y eso es lo incomprensible: que hayan votado por una administración que toma medidas contrarias a su pensar y sentir. Una contradicción que ya no encuentra explicación en el desconocimiento o el engaño.
Este trabajo estadístico también indica que siete de cada diez consultados no llegan a fin de mes y consideran que este gobierno beneficia a los más ricos. Si descubrieron esto después del 22 de octubre es porque estuvieron muy dormidos. O quizá el anticristinismo sea más fuerte que el promacrismo. Y si la aversión está basada en el purismo, habrá que recordarles que desde el Gerente de Balcarce 50 para abajo casi todos están emporcados con conflictos de intereses y empresas off shore. Las bóvedas que buscaban en la Patagonia aparecieron en Panamá y Bahamas, pero los dueños no son kirchneristas, sino funcionarios PRO. Y uno se sorprende que no enoje tanto: es la evidencia de la corrupción que tanto buscan. La percepción está tan trastocada que son capaces de pensar que Cristina se robó todo pero lo puso a nombre de los Macri en paraísos fiscales.
Una percepción tan perturbada que acepta como un sofisticado homicidio la muerte del fiscal en un baño impecable y como accidente, la de Santiago Maldonado en un espacio abierto plagado de gendarmes enardecidos. Porque hasta en esto miente el Grupo Clarín con todos sus medios. Ni la muerte respeta. Gracias a eso gobierna el país a su antojo por medio de su emisario. Esto ya lo sabemos pero no nos alcanza para alejar voluntades del engañoso Cambio. Aunque parezca infructuoso, debemos seguir desmontando falsedades en una cola o en el ascensor y manifestar nuestra oposición en las calles de manera pacífica y con creatividad. ¿Qué importa si nos miran como a un loco o nos amagan con un tarascón en la yugular? La recuperación del país es más importante que los malos momentos que podemos pasar.

3 comentarios:

  1. gracias Gustavo, estamos gobernados por psicópatas, comparto y abrazos

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    1. Todo idem. Una pregunta a vos porque de blogs no sé nada. ¿Por qué me saldrá "Responder como Marina (Google)" si no me llamo así? ¿Me harías el favor de ilustrarme un poquito?

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  2. Bueno, Gustavo, si se fija un poco hoy es SAN LEBACS, por una obscenidad de millones, de acá un mes, de nuevo, y al otro mes, al otro.... y así; usted, yo, todos sabemos que el moco - como adhesivo es una porquería ......y este desgobierno, sostenido por moco y endeudamiento es inviable, insostenible, impagable y con garantía de default. Suponer otra cosa es complicidad o idiotez monumental.
    Claro, uno tiene la idea de que tarde o temprano los idiotas se avivan - y fin de año suele ser época propicia y peligrosa para esas cositas - así que es cuestión de tiempo nomás.... aunque pasarlo sea un calvario.

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