lunes, 12 de agosto de 2019

El principio del fin


Los votantes no hicieron caricias a Mauricio y menos aún lograron satisfacerlo. Aunque los candidatos suplicaron por votos hasta el último minuto de campaña y hasta durante la veda, los argentinos estamos soltando la mano de los embusteros del Cambio. A pesar de que gastaron fortunas para poblar de blindaje, amabilidad y apología los medios tradicionales y saturar las redes con el accionar de trolls y bots, el fin de la ceocracia amarilla está cerca. Los gestos ensayados, los discursos coucheados y los llantos oportunos no lograron colorear la gris realidad que viven muchos compatriotas. Las acusaciones falaces sobre el gobierno anterior y los inexistentes logros del actual no alcanzaron para convencer sobre la necesidad de seguir transitando este tortuoso camino.
La potencia plebeya de los candidatos del Frente de Todos pudo más que las poses angelicales, los exabruptos controlados y las huecas frases de posters de los postulantes del oficialismo. El público comienza a convertirse en Pueblo. La conciencia empieza a despertar colonizados. La verdad está opacando a la ficción. El verso del sacrificio, castigo, tormenta o cruce del río no fueron metáforas tan eficaces para renovar el mandato del Ingeniero. A pesar de la obscena manipulación de la opinión pública, las operaciones de prensa y el viejo truco de mostrar como ciudadanos a los Mercados, las urnas empiezan a señalar la salida de este túnel y, por tanto, el fin de la pesadilla del Cambio.
Con la soberbia de clase que siempre exuda, el Buen Mauricio salió a dar la cara después de las diez de la noche, sin lluvia de globos ni bailes robóticos. Una mala cara, sin dudas. "Me duele en el alma que tantos argentinos hayan creído que hay que volver al pasado", expresó sin autocrítica. Al contrario, le exigió a la oposición que “se haga cargo de las consecuencias económicas” y le reclamó que “explique” su proyecto a los mercados. El balde de agua fría de los resultados no fue suficiente para inspirar algo de empatía con los votantes que están padeciendo en serio las consecuencias de tanto entreguismo. Gobernar para especuladores tendrá sus privilegios, pero no seduce al votante. Ya no, porque, como nunca en nuestra historia, estos tres años y medio de inserción al peor mundo no han generado el bienestar tan prometido.
Un domingo inesperado
Las encuestas venían anticipando el triunfo de les Fernández, pero no por tanta diferencia. Tanta que el horizonte pinta un nuevo rumbo. Si las cosas siguen así, la victoria en las elecciones generales está a la vuelta de la esquina. Y más aún si Macri promete más de lo mismo pero peor: después de reconocer la mala elección y mandarnos a dormir sin resultados, el empresidente a un paso de dejar de serlo amenazó con redoblar los esfuerzos para que en octubre continuemos con el cambio”. ¿Qué piensa redoblar? ¿La fuga de capitales y el consecuente endeudamiento? ¿El incremento bestial de las tarifas de los servicios públicos? ¿Los intereses de las Leliq? ¿El deterioro de las condiciones de vida de millones de argentinos? ¿Creerá que una reforma laboral va a seducir a los votantes que serán víctimas de ella? ¿Pensará que el triunfo depende de seguir culpando a los jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH o que la Pesada Herencia es causa de tanta decadencia?
Por suerte, no está entendiendo nada, sino volvería a engatusar a la población con promesas que, con este plan para una minoría especuladora, son incumplibles. Tocar el pavimento de una de las pocas obras inauguradas no sirvió para embaucar a los que no pueden comer todos los días. Prometer menos retenciones a los agrogarcas en la amarilla Rural no convenció a los que van entendiendo. La solidaridad le ganó a la demonización del otro. El egoísmo del medio pelo perdió por goleada. La unidad venció al pegote.
Los analistas cómplices tratarán de instalar la falacia del voto con el bolsillo para avergonzar a los que dieron la espalda a la Revolución de la Alegría. Como si la economía familiar fuera menos importante que la angurria de los que tienen de sobra. Si el ciudadano de a pie votó con el bolsillo es porque se cansó de ver como unos pocos colman sus arcas a paladas con dinero ilícito. Esta semana comenzó con el aire fresco de un mensaje esperanzador, pero quedan más de dos meses para las elecciones generales. Los amarillos pueden encarar esta nueva etapa montando una bonanza efímera o desatando una venganza insólita. Ninguna de las dos tretas servirá para revertir la decisión soberana de construir un país que esté al servicio de todos los que vivimos en él.

3 comentarios:

  1. felicitaciones estimado Gustavo y comparto-abrazos

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  2. Bueno, quizás una sensación básica ayer fue el alivio, buen compinche de la alegría, agotaba un poco esa increíble tendencia argentina a aceptar pasivamente el experimento sadomasoquista amarillo.... la verdad, reaccionaron bien aunque demoraron un poquito, ahora parece que hablan los mercados, el dólar a más de 60 y los funcionarios masters en fugas y chanchullos son más ricos que el viernes.... una maravilla, claro.
    En el mientras tanto, aumentarán los precios y, por supuesto, irán apareciendo los comedidos que le dirán al virrey delegado que es un estorbo y que ya tiene un ranchito en Europa que lo espera y que es mejor que la celda que largamente se merece por acá, él y su mejor equipo de malandras... hablando de malandras, el sherif de Jujuy, se dignará a liberar a la Milagro?, la Robin Hood coya y sus socios en el crimen de hacer casas y esas cosas horribles que sabemos del populismo, el paisaje cambió y al sátrapa amarillo le va a faltar el apoyo de la rosada s.a., la guita y esas menudencias de llevarse todo por delante... día conmovedor y muy triste para gente visionaria como el genial director campanella, campanita, campari, no estoy seguro pero ganaron los insanos K, horror de horrores...
    La verdad, hoy me siento tranquilo, ya estaba me creyendo éso de que no merecía tener auto o tele color o un celular para escuchar la radio o un módico asadito con carne de novillo y no del pichicho molesto del vecino o de zapallitos... hoy somos muchos los que, como McArthur, ya podemos decir que ”Volveremos”.... la joda es la tierra arrasada, no?.
    Quedan meses con la porquería, pero comparado con los que ya pasamos, parece poco, saber que despertó la mayoría es alentador...

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