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viernes, 13 de marzo de 2015

Insoportable convivencia con los peores cómplices



La sensación de Justicia duró pocas horas. Apenas alcanzó para dibujar alguna sonrisa. Ya sabemos: algunos jueces están consustanciados con el ideario de las corporaciones y otros, empuercan sus calzones con sólo pensar en levantar un dedo contra los poderosos. Miserables o cobardes, que cada uno elija dónde ubicarse, pero del lado de la Justicia, nunca. No bastaron los cuatro años que la causa ha pasado durmiendo en el despacho del juez Julián Ercolini ni los testimonios de las víctimas; ni los documentos del gobierno de facto ni los artículos periodísticos; ni la argumentación del fiscal Leonel Gómez Barbella, que considera que la compraventa de Papel Prensa fue una apropiación ilícita. Su Señoría está más interesada en averiguar el “precio histórico progresivo” de las acciones, una pericia contable que ya lleva más de un año y medio. Como si fuera más importante la cifra que la tortura y la extorsión que desplegaron sobre la familia Papaleo-Graiver.
Porque ése es el argumento con que el juez Ercolini rechazó el pedido de indagatoria por la apropiación de Papel Prensa a Héctor Magneto, Ernestina Herrera de Noble y Bartolomé Mitre con torturas de por medio. Como todavía no está “el peritaje de tasación histórica y contable” que demostraría el precio “vil o irrisorio”, las vejaciones y amenazas poco importan. El magistrado piensa en plata cuando debería enfocar su sapiencia hacia los derechos vulnerados. El delito de Lesa Humanidad no pasa por lo poco que pagaron por la empresa, sino porque forzaron su venta con las picanas del terrorismo de Estado. Pero lo más grave es que el juez sabe estas diferencias pero se hace el distraído. También sabe que convocar a indagatoria a estos personajes puede desatar la extorsión a la que apelan habitualmente estos grupos mafiosos y teme ser protagonista de los titulares.
No es atinado considerar las excusas a las que siempre recurre el Monopolio cuando algún gobierno intenta limar sus privilegios. Ya lo decía el emblemático dirigente radical César Jaroslavsky, “Clarín te ataca como partido político y se defiende con la libertad de expresión”. En esos tiempos, Clarín era sólo un diario, aunque el más poderoso gracias al control que tenía sobre el papel. Ahora es mucho más que eso: ataca como corporación y se defiende con un ejército de mercenarios mediáticos, políticos y judiciales. Ah, y con la libertad de expresión, también. La constante entre estos dos momentos es la defensa de intereses minoritarios y destructivos para el bienestar de la mayoría. El tamaño importa, pero pesan más sus malsanas intenciones. Nunca están en juego las garantías constitucionales cuando el objetivo es contener a una bestia antidemocrática. Si no detenemos al Grupo, terminará pasándonos por encima, como ha hecho siempre, porque detrás de Clarín están los más angurrientos. Y ya sabemos lo que ocurre cuando toman el control, cuando acomodan en el trono a gobernantes que operan al ritmo de su ilimitada avaricia.
Desafíos por venir
La agachada de Ercolini -y tantos otros- es una muestra más de una complicidad perniciosa. Nada de justicia hay en la decisión de esos jueces que, con sus fallos no hacen más que defender a los personajes más peligrosos. Ningún país justo puede construirse con una Justicia tan injusta. La concordia que muchos candidatos prometen no es una garantía para la equidad que tenemos como horizonte. Esa concordia tomará el formato de obediencia. Una vez más, La Presidenta interpela a aquellos ciudadanos que están insatisfechos, a pesar de que nuestra vida cotidiana ha cambiado sustancialmente en los últimos doce años. Una insatisfacción que es más mediática que experimental. Sin dudas, aquellas crisis que nos sacudían como trapo con piojos cada dos o tres años han quedado para la peor historia, por más que muchos cacareen que estamos peor que nunca.
No hay magia, sino proyecto. No hay recetas, sino construcción. Todo edificio se consolida en sus bases y es por eso que las medidas deben apuntar a mejorar la vida de los más vulnerables. En estos doce años, el proyecto K ha logrado disminuir la desigualdad de manera sustancial y si todas las medidas adoptadas no alcanzan los efectos deseados es por la resistencia de los que más tienen. Puro egoísmo de los que no soportan que otros disfruten. De esos que quieren vivir como en Finlandia con una carga fiscal insignificante. En esos países tan nórdicos –casi perfectos- los impuestos alcanzan casi un 50 por ciento de los ingresos. ¡Cuánto llorarían los miserables vernáculos ante contribuciones así!
Aunque no se note demasiado, estamos padeciendo un nuevo lockout de los estancieros. Cada tanto, debemos sobrellevar la exhibición de su potencial lacrimógeno. La misma pulsión de siempre: quieren más contribuyendo menos y encima reclaman compensaciones porque la especulación les salió mal. Pero esta vez, los acaudalados protestones no tuvieron la repercusión de otrora. Aunque el presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, afirme que “el cese de comercialización ha sido contundente en toda la Argentina”, en el abastecimiento ni se notó. Si hasta hubo más movimiento que en otras ediciones de este patético circo. Para estos agotadores personajes –y unos cuantos más- Argentina ya ni siquiera es la CABA, sino apenas un canal de TV. Entonces, si sale en TN ya pasó en todo el país. Estos sectores que años atrás recibieron el apoyo de una clase media confundida, ahora no logran despertar ni una sonrisa de sus anteriores aliados.
El país que se viene ya ha comenzado hace rato. Por eso están tan desesperados los que quieren retomar las riendas. Sus intentos por desgastar la legitimidad de CFK cada vez tienen menos efecto. El candidato favorito del establishment se está convirtiendo en un imán para las peores alimañas y los oportunistas habituales. Mientras el radicalismo discute una alianza con el PRO que desdibujaría para siempre el ideario de este tradicional partido político, Domingo Cavallo pondera a Mauricio Macri como si fuera su mejor alumno. Y vaya si lo es, aunque trate de calzarse una camiseta nacional y popular. En verdad, suena bastante injusto que alguien como él tenga posibilidades de alcanzar la presidencia. No sólo injusto, sino ingrato. Pero no hay que asustarse: el Alcalde Amarillo es demasiado porteño para alcanzar todo el país y demasiado clasista para representarnos a todos.
Además, contra todos los deseos de la carroña criolla, Cristina gobierna como si recién empezara. La ampliación de la cobertura del plan Progresar, además del incremento del 50 por ciento de la asignación, permitirá que 1.280.000 jóvenes puedan continuar con sus estudios. Esto, además de lo que se hace día a día para garantizar la inclusión y el crecimiento de nuestra economía. “No hay manera de incluir socialmente si los que más tienen no contribuyen para los que menos tienen”, explicó La Presidenta en medio de estos anuncios. Y éste es el único camino, por más que los predicadores de la derrota afirmen lo contrario. Sin diálogo ni consenso porque “para hacer estas cosas muchas veces hay que decir que no, tener coraje y no agachar la cabeza ante los más poderosos”, aclaró la Primera Mandataria a mediados de semana. Alguna vez debemos entender que eso del país unido, sin grietas, avanzando todos en armonía por una ancha avenida no es más que el verso de los que nos quieren ver sometidos.

2 comentarios:

  1. Hola Gustavo asi estan las cosas ,Clarin se defiende con el ejercito judicial .cautelares y Ercolinis , a su vez CFK avanza como una topadora hasta una linea de la cual nadie pueda volver ,los obliga a cambiar el discurso
    y actitudes ABZO
    Juan Pierantoni

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    1. Y en el medio, un porcentaje de prejuiciosos que se deja engañar por el recitado cínico del PRO. Abrazo enorme

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