martes, 20 de julio de 2021

Creadores de padecimientos

 Unos multiplican sus fortunas con tanta facilidad que dilapidan millones en diez minutos. Y son tan cínicos que celebran sus triunfos con amplias sonrisas ante las víctimas de la succión que los hace ricos.

Para celebrar el Día del Amigo, nada mejor que volar al espacio. Festejo para unos pocos, porque los demás nos conformamos con unas empanadas y un par de copitas de vino, viendo por enésima vez el video del alunizaje del ’69. Ahora tenemos uno nuevo, el de la hazaña del hombre más rico del planeta, Jeff Bezos que se dio el gustito de invertir un poco de sus 189 mil millones de dólares para popularizar una excursión a 200 mil dólares la butaca. Destinar tanto dinero a estas exhibiciones superfluas mientras muchos carecen hasta de lo elemental es una ostentación que desborda impiedad. Y más aún cuando, en plena pandemia y con recesión en todos los puntos del planeta, los más ricos del mundo multiplicaron sus botines más que en años anteriores. Si esta injusticia no invita a los Estados a poner un freno inmediato a tanto saqueo de los privados, parece que nada lo hará.

En nuestra región, la fortuna de los multimillonarios latinoamericanos creció un 70 por ciento durante 2020, mientras el resto padeció desempleo, inflación y sobreexplotación laboral. El derrame invertido, la succión vampírica que genera pobreza, la desigualdad potenciada que promete no tener fin. Esta enorme riqueza –que alcanza 483 mil millones de dólares repartidas entre 100 personas- se concentra en cuatro sectores que, por sus características, generan sustanciosas ganancias con pocos puestos de trabajo: financiero, telecomunicaciones, medios digitales de pago y salud. En esta lista también hay argentinos, a pesar de que las voces hegemónicas esputan que éste es un país fundido. Marcos Galperín –de Mercado Libre- es el que encabeza la lista, con una fortuna de 6200 millones de dólares; le sigue Alejandro Bulgheroni –de American Energy- con 3400 millones; en tercer lugar, la siempre presente familia Pérez Companc, con 2600 millones; le sigue Alejandro Roemmers – el precio de los medicamentos no se controla- con 2400 millones y, por último en esta lista de cinco, Eduardo Eurnekian, con apenas 1400 millones de dólares.

Además de las abultadas cifras, lo que tienen en común estos tipejos y los que los siguen, es que siempre reclaman por rebajas impositivas y salariales y hasta se quejan de la inflación cuando son ellos los que la ocasionan con su descomunal angurria. No sólo eso ocasionan con su avidez, sino también la desestabilización de los gobiernos que no responden a sus exigencias. Hasta golpes de Estado blandos con mentiras mediáticas y persecución judicial y duros, como el de noviembre de 2019 en Bolivia, con la participación de la OEA y de algunos países que, gentilmente, colaboraron con armas y municiones. Como ya sabemos, Argentina jugó un lamentable papel en esta historia de la mano del Infame Ingeniero y su pandilla; todos, tanto los involucrados como los que repiten los absurdos con que intentan despegarse de esta infamia; hasta los que callan forman parte de esta banda.

Aunque los halcones, las palomas y los buitres amarillos fabulen que Evo renunció, que hubo crisis institucional o elecciones con fraude nada de esto importa. Cualquier excusa sirve cuando hay recursos naturales que expoliar. Con hipocresía –como siempre- explican que Evo quería perpetuarse en el poder, cuando son Ellos –estos usurpadores insaciables- los que quieren estar para siempre en los primeros puestos del podio que conquistan a fuerza de generar cada vez más miseria.

1 comentario:

  1. Muy bueno el artículo. Me gustó mucho el adjetivo de "succión vampírica" y tambien los que quieren estar siempre presentes en la primera línea generado cada vez más miseria, porque la plata no se origina por generación espontánea, sino que se transfiere de unos que tienen posición monopólica a los que no la tienen- “La riqueza se genera en la producción y se realiza en la distribución.”

    ResponderBorrar

Por los caminos de Santiago

  Difícil elegir qué es lo peor del macrismo: su desaforado engendro económico, su incontenible pulsión angurrienta, su desprecio a lo popul...