lunes, 30 de diciembre de 2013

Un verano revoltoso


Malhumorado por tener que interrumpir otra vez sus vacaciones, el procesado con juicio oral en eterna espera, Mauricio Macri, brindó una apresurada conferencia de prensa para simular preocupación por las complicaciones que generan sus amigotes. Como ya se piensa presidente y cree que la CABA es Todo el país, anunció la convocatoria a un comité de crisis, más para echar leña al fuego que para solucionar nada. Y de paso para exhibirse como un buen piloto de tormentas, aunque el problema sea la distribución de la energía y no las lluvias que desbordaron la ciudad en varios momentos de su gestión, mientras también vacacionaba. Pero, más que nada, para culpar de todo al Gobierno Nacional, que es, en su visión pueril y demagógica de las cosas, el malo de todas las películas habidas y por haber. Mientras sus laderos observaban incrédulos y tratando de contener la risa, el Ingeniero dictaba cátedra sobre lo que sería el país en sus manos. Después de cumplir con el guionado rol, volvió a su descanso en Villa La Angostura.
Si todo lo que ha ocurrido desde mediados de noviembre forma parte de un libreto destinado a crear la ilusión del final de un año horrendo, sólo el tiempo lo dirá. Por el momento, la sincronía de estos hechos dispersos induce a suponer que es así. Pero lo que más convence es que cada uno de los actores de este sainete direcciona sus dardos verbales a CFK y su equipo, sea cual sea el tema. Algunos lo creen y otros no tanto. Muchas de las protestas de los vecinos de la CABA se situaron en las puertas de las empresas, señalándolas como las principales culpables de los cortes de electricidad, por más que el Alcalde Amarillo y sus jefes mediáticos traten de deslindarlas de toda responsabilidad.
Cuando un periodista le preguntó sobre el papel de las empresas en esta crisis, Macri respondió que “acá el único responsable es el gobierno nacional, que no tiene capacidad de respuesta”. Sin embargo, no es la primera vez que ocurren estos episodios y el Estado aplicó las multas correspondientes ante la falta de inversión, muchas de ellas frenadas por medidas cautelares de jueces cómplices. De eso no habla el líder del PRO, ni tampoco de su amigo de la infancia, Nicolás Caputo, el siempre beneficiado empresario que creció gracias a la obra pública en la CABA. Como si fuera la primera vez que esto ocurre, recitó “esto vino para quedarse. Va a tardar varios años en resolverse. Esto puede pasar varias veces en el verano”. Lo que no dice el manipulador ingeniero es que el problema no es de oferta, como era muchos años atrás, sino de ineficiencia en la distribución. De cualquier modo, siempre es bueno culpar de todo a Cristina.
Y después, como para resaltar su rol clasista de dueño del país, reclamó: “espero escuchar anuncios del gobierno nacional en breve sobre cómo va a establecer un programa de inversión”. ¿Y las empresas no tienen nada que ver en todo esto?  Para él, por supuesto que no: son casi víctimas. Respecto a la propuesta de los funcionarios federales de dejar la distribución en manos de los gobiernos locales, Macri explicó que “no podemos dar subsidios, tendríamos que subir las tarifas”. Aquí viene lo interesante: mientras la Ciudad aumenta las partidas para la educación privada, la propaganda y los negocios, niega subsidios a los servicios. En fin, un nuevo episodio para ir anotando y reflotar cuando el tiempo lo requiera. El que avisa no traiciona.
Argumentos para un brindis
Algunos medios presentarán minuciosos recorridos por los hechos más sobresalientes de este año que nos abandona, con la intención de presentar un balance positivo o negativo de acuerdo al lado de la vida en que se ubique el autor. Por supuesto, serán ineludibles las elecciones legislativas y el surgimiento de Sergio Massa como la esperanza restauradora del establishment, las inundaciones en Capital Federal y en La Plata, la explosión del edificio en Rosario o la operación de Cristina. En el listado podrá incluirse el fallo por la constitucionalidad de la LSCA y la sentencia adversa a la reforma del Consejo de la Magistratura. También los sospechosos accidentes ferroviarios y las diferentes reformas propuestas por el ministerio del Interior y Transporte. La muerte del Presidente Hugo Chávez se presentará como un alivio en los medios carroñeros o como un doloroso hito en aquellos que están comprometidos con la construcción de la Patria Grande.
Los diferentes récords de consumo y turismo también deberían figurar en cualquier recorrido honesto. Los malintencionados harán hincapié en las insostenibles denuncias que inflaron desde ciertos programas domingueros y sus ecos hegemónicos, pero silenciarán las contundentes desmentidas tanto oficiales como judiciales, verificando la ausencia de vergüenza. Más allá de todo esto, cualquier recorrido será incompleto. Como diría el Borges de Funes, el memorioso, el relato completo de lo que ocurre en un día debería ocupar un día. Y el de un año, 365.
En líneas generales –y a pesar de sus dos últimos dígitos- 2013 no ha sido tan malo, dicho esto con total modestia. Ninguna de las catástrofes vaticinadas se ha producido, salvo las orquestadas desde las sombras y ejecutadas con magistral sincronía en estas últimas semanas. No hay dudas de que los habitantes del círculo rojo quieren sacudirse al kirchnerismo para retornar a las andadas noventosas. Por eso ven todo fatal. Lo que más les molesta es que una parte de lo que el Estado recauda vaya a parar a manos de los plebeyos, cuando en sus arcas podría multiplicarse al infinito. Aunque lagrimeen un poco cuando algún cura habla de los pobres, tratan de boicotear la redistribución del ingreso. No les va ni le viene la construcción de nuevas escuelas ni la distribución de netbooks, aunque siempre declaren que les interesa la educación. No ven con buenos ojos la construcción de viviendas sociales porque resulta más rentable una torre en algún lugar paquete. Para estos tipejos, este año ha sido pésimo, aunque les ha ido mejor que nunca. Hasta tienen margen para especular con una brusca devaluación del peso.
Los dueños del Poder Económico siempre van a quejarse cuando no pueden gobernar a los gobernantes, cuando deben pagar tributos por sus descomunales ganancias, cuando encuentran límites a la cacería desaforada con la que serían tan felices. Este será un año pésimo porque no pueden dar rienda suelta a su voracidad. Y los subsiguientes también, mientras no puedan acomodar una marioneta en la Casa Rosada, un dócil camarero que disponga un suculento festín.
Este es el último texto del tercer año de este espacio. Más de 400 apuntes cuyo objetivo principal es delinear este camino que nos ha sacado de una ciénaga para conducirnos a un fértil valle, al que todavía no hemos llegado, pero estamos cada vez más cerca. Conquistar derechos y expandir la inclusión han sido las principales banderas de la tercera década de la democracia. Apuntes Discontinuos tiene también el propósito de advertir cuando las dentelladas de las pirañas insaciables se aproximan, a veces con forma de titulares mediáticos. Pero, fundamentalmente, este Ignoto Profesor de Provincias que encontró su lugar en el mundo entre las líneas de un modesto blog disfruta muchísimo destacando los logros que estamos alcanzando. Que cada año los índices de desigualdad disminuyan es algo que todos debemos celebrar. Todos no: para algunos es más importante acumular dólares hasta en su corazón. Si el índice de Gini que da cuenta de la desigualdad descendió de 0,550 a 0,396 desde 2003 a la fecha es muestra de que hemos mejorado muchísimo.
Y para los que dicen que todo terminó en 2011, cuando Cristina asumió por segunda vez, vaya este dato: en el último año, en los hogares más ricos los ingresos aumentaron un 24,1 por ciento, mientras que en los más pobres el incremento fue del 31 por ciento. Y esta diferencia se tiene que ampliar aún más, para que nos devuelvan lo que nos escamotearon durante décadas de saqueo. Por lo tanto, no nos tenemos que asustar porque las bestias chillen. Por el contrario, debemos brindar porque así sea hasta que se convenzan de que sólo entre todos podremos construir un país en serio.

3 comentarios:

  1. Saludos Gustavo.Gracias por compartir con quien te lee(cada vez más numerosos) tanto todo el año...seguiremos el 2014.
    quería comentarte que hasta hace una o dos semanas ,podía compartir tus artículos por google mediante un botón que estaba al lado de "MBtf" pero ya no está.No sé si es un cambio que hiciste a propósito o es que algo se desconfiguró....por si acaso fuera esto último te dejo el aviso y un fuerte abrazo.¡adelante con el 2014!

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  2. No sé de qué botón hablas, pero todo se debe haber hecho solo, como suele ocurrir con estos bichos endemoniados. Pero me voy a fijar sobre ese MBtf que más parece una ONG que una función para compartir. Abrazo enorme y gracias por seguirme

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  3. Para tu " no nos tenemos que asustar porque las bestias chillen." El tan conocido "Ladran Sancho,señal de que cabalgamos".
    Excelente artículo Gustavo,un placer leerte SIEMPRE !

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