viernes, 6 de diciembre de 2013

La macabra fiestita de todos los años


Diciembre inspira en los argentinos extrañas maneras de festejar. Cuando se aproxima el doceno mes, muchos se dan cuenta de que la escena política necesita unos buenos saqueos y ponen su empeño en organizarlos. El mensaje es siempre el mismo: tanta miseria hay en nuestro país que los menos favorecidos recurren a la violencia para conseguir lo esencial para su sustento. Una patraña lamentable, que trata de reinstalar el clima de los momentos más dramáticos de la historia reciente. Si no, ¿por qué se producen en estos días y no antes o después? ¿Cómo es que les ataca el hambre en los días más calurosos del año? Y dicho esto sin hacer una evaluación de los artículos sustraídos, como prendas deportivas, televisores, cajones de cerveza, zapatos y hasta joyas. Después dicen que en Argentina la dieta no es muy variada. Los impresionantes incidentes ocurridos en la capital cordobesa despiertan las más tenebrosas hipótesis conspirativas. No hubo sorpresas pues todo pareció respetar un guión escrito por una mano siniestra. De ser así, hay que descubrir a los organizadores, porque esta vez no deben quedar impunes. Por el dolor y la angustia que provocaron y porque están dispuestos a repetir escenas similares.
Que De la Sota haya estado fuera del país al momento en que el vandalismo estalla puede parecer circunstancial. Ahora, que no haya solucionado el conflicto policial antes de partir ya es otra cosa. Porque la protesta estaba cantada desde mediados de noviembre, cuando comenzaron a circular las demandas por las redes sociales. Necedad, tozudez, soberbia. Otra cosa también es posible, más aún cuando, a su regreso, el gobernador de Córdoba buscó responsabilizar de todo al equipo de CFK, malsana costumbre de los opositores empedernidos. Con el invalorable apoyo de algunos medios capitalinos, la opereta prometía un éxito sin precedentes. Hasta Clarín incluyó en el copete de tapa que “el gobierno se negó a enviar gendarmes”.
En este sentido, el pedido de auxilio desde la ciudad mediterránea resulta más adecuado para una comedia de enredos. Hasta los propios funcionarios de De la Sota niegan haberse comunicado con las autoridades nacionales. Sólo un tweet enviado de madrugada y un fax tardío cuando todo estaba controlado parecen respaldar la absurda versión. Para Jorge Capitanich el conflicto es “estrictamente salarial y le compete en forma exclusiva y excluyente al gobierno de la provincia”. Con un dramatismo innecesario y más para echar nafta al fuego, De la Sota sostuvo que “pareciera ser que los cordobeses tenemos que quemar nuestros documentos, porque algunos no nos consideran parte de la República Argentina”. Nada de autocrítica y mucho de histrionismo. Antes de recitar el libreto, solucionó las cosas como debió hacerlo antes de emprender su viaje. Porque lo que pasó durante su ausencia, excede el problema de salarios que originó la medida de fuerza policial.
 Apenas se conoció la noticia del auto-acuartelamiento de las fuerzas de seguridad, hordas de hambrientos, montados en sus motos de variadas cilindradas, coches de diferentes modelos y algunas 4x4, salieron a la calle para arrasar con casi mil negocios de todos los tamaños. Un muerto, muchos heridos, angustia, miedo, violencia. Daños materiales a montones y una ruptura social difícil de salvar, como siempre que ocurren hechos de estas características. El ejemplo cunde como amenaza en otros distritos, como en La Rioja, cuyos uniformados probaron sus cacerolas automáticas de rápido efecto y en Santa Fe, donde una agrupación no reconocida de policías está comenzando a agitar el ambiente. En líneas generales, sus reclamos son justos, pero recurrir a la extorsión, no es la manera de hacerse escuchar. Eso sí, para evitar las tensiones los gobernadores deberían atender las demandas, siempre y cuando sean razonables. Tanto de las fuerzas de seguridad como de los sectores menos favorecidos.
El caldo social
Si bien no hemos alcanzado la equidad con la que muchos soñamos, las cosas no están como doce años atrás, cuando la pobreza alcanzaba a la mitad de la población y la desocupación superaba el veinte por ciento. En cambio ahora, el índice de los que no encuentran empleo no llega al siete por ciento. Además, según el último informe de la CEPAL, entre 2011 y 2012, la pobreza se redujo de 5,7 a 4,3 por ciento y la indigencia no supera el 1,7 por ciento. Y por lo que se puede apreciar, el cero es la cifra anhelada, la meta de este camino iniciado en 2003. Esto es lo menos a lo que debemos aspirar en un país como el nuestro, pleno de recursos que alcanzarían para satisfacer a más del doble de la población. Pero lo que ha fallado siempre es la distribución. El punto máximo de inequidad se produjo a finales de 2001, cuando sí había motivos más que suficientes para que todo estalle.
Las cosas no son fáciles. Los que se lamentan por la pobreza son los mismos que protestan contra las medidas inclusivas y hablan de lo que no conocen, inspirados por sus más profundos prejuicios. Y los dirigentes de la oposición convalidan tales falacias en los medios, en donde parece que encuentran su razón de ser. Para confundir un poco más a los individuos que se niegan a ser ciudadanos, proponen lo mismo que siempre ha fracasado: la libertad de mercado, una manera encubierta para nombrar al libertinaje rapaz que asola gran parte del planeta. Si la pobreza es el resultado de una injusta distribución de los recursos, la única solución posible es diseñar una nueva distribución. Entonces, los que más tienen tendrán que ceder una parte de lo que les sobra, porque eso que les sobra es el resultado de la injusta distribución de la que venimos hablando.
Inclusión con todas las letras y sus múltiples sentidos. Inclusión que incluya –valga la redundancia- hasta la posibilidad de vacacionar en algún centro turístico. Antes, las prioridades: alimentación, salud, vivienda, vestimenta, educación. Desde el retorno a la democracia, los gobiernos kirchneristas son los que más han hecho en estos rubros. Y seguirá siendo así, a pesar de que los carroñeros se burlen de algunos resultados que parecen indicar lo contrario. El informe Pisa, que mide los conocimientos de más de medio millón de alumnos en 65 países o territorios, colocó a nuestro país en el puesto 59. Los argentinitos mostraron igual conocimiento en matemática que en la misma evaluación de 2009, mejoraron en ciencias y bajaron dos puntos en lectura y comprensión de textos. Los dardos apuntaron al ministerio de Educación de la Nación, como no podría ser de otra manera y fue Alberto Sileoni quien salió a dar la cara.
Como si las provincias no tuvieran sus respectivos ministros. Como si la educación fuese sólo responsabilidad de las instituciones educativas. Si todos estuviésemos involucrados en el compromiso de modelar a nuestros sucesores, obtendríamos mejores resultados. Todos: la familia, el club, la TV, la música. En fin, si todos comprendiéramos que la construcción del país debe ser la concreción de un sueño colectivo, si los que se empecinan en satisfacer sus mezquinas angurrias se contuviesen apenas un poco, si los que se suman a las diatribas de las minorías guardasen sus cacerolas, las cosas serían más sencillas. Así y todo, no hay dudas de que éste es el mejor sendero que nos ha tocado recorrer, a pesar de todos los que ladran desde la banquina.

5 comentarios:

  1. Es claro que el libre mercado deja la distribución a disposición de otros poderes que no son el gobierno, poderes económicos. La distribución de los recursos resultante es obvia. Pero esta década ha visto grandes avances, lástima que todavía se dan este tipo de situaciones. Sin ser alarmistas los saqueos de este año han amenazado a las instituciones democráticas, y eso luego de 30 años no es permisible.

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    1. Es verdad, las asonadas que se dieron en distintos puntos del país sugieren algo que no es casual. Algo que excede el reclamo gremial.

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  2. Aplaudo la lucidez de este análisis y me permito una gragea respecto de la distribución de la riqueza en nuestro país. Como bien indica este análisis, la educación es un asunto que nos compete a todos. De idéntica manera, para lograr la tan anhelada "equidad social" (para evitar que el concepto de igualdad de oportunidades se llene de gas y termine por evaporarse), todos tenemos la responsabilidad de contribuir, de ceder de apoyar las decisiones que toma el gobierno nacional a la hora de combatir la desigualdad social y cultural. Resulta paradojal que ciertos sectores de la "alta burguesía de izquierda" (permítaseme la ironía) denunciaran durante décadas y gritaran hasta el desgaste en pos de la dichosa justicia social; esos sectores no dudaron en dar un paso al costado en cuanto apareció el gobierno que efectivamente ofrecía posibilidades concretas de tornar real la utopía. Es muy curioso, la verdad... No me refiero a los altos referentes de la izquierda política (pues todos sabemos que dieron un paso al costado para tranzar por el poder), pero sí a los grupúsculos de idiotas útiles que gritan "revolución" a boca de jarro y no se dan cuenta de que la revolución, en la Argentina, la lleva adelante el gobierno nacional y que ellos terminan volcándose y declamando a favor de los intereses de los grandes oligopolios.

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    1. Así es, conozco a algunos militantes de izquierda que dicen cualquier cosa con tal de no aceptar que el Gobierno K, si bien no es revolucionario, se le parece bastante. Paciencia, mientras mantengamos la mayoría, podremos seguir adelante.

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  3. En este comentario dejo escrito lo que considero es un crítica constructiva ya que el análisis no es ni un mínimo objetivo y, aunque pienso que la objetividad no es posible, dejo claro que no estoy en posición ni favorable ni opositora de ninguna fuerza política.
    También considero que lo saqueos fueron movidas políticas, en ellos no se ve hurtos por hambre, acá se ve vandalismo consecuencia de una impunidad respecto a la justicia.
    Hoy quien roba, político, civil, policía o cualquier otro queda libre en poco tiempo o ni siquiera pasan una noche gracias a contactos, dinero o vericuetos legales.
    Tenemos que hacernos cargo de lo que hacemos aquel que paga una coima o acepta la compra sin factura también colabora a la corrupción.
    Corrupción que se ve (para lo que quieran ver) en el estado nacional, provincial, municipal y en la policia, jueces, industriales y comerciantes... nosotros somos quienes podemos cambiar esto.
    Hagamos valer nuestros derechos sin afectar a terceros que no estan en la disputa un corte de ruta, de calle o dejar de cumplir nuestras funciones hay veces que no pueden ser llevados adelante. Los sectores policiales, educacionales y de salud NO PUEDEN dejar de cumplir sus funciones porque a la larga dejan de ser imprescindibles.
    No aceptemos más actos de corrupción y no seamos ovejas de la opinión, si Cristina o alguien "K" (por nombrar un caso) dice algo critiquémoslo, veamos que hay de cierto y que no y apoyemos o no sin importar de quien venga y estar de acuerdo no significa que mañana no podamos de estarlo y estar de acuerdo no significa estar en contra de la oposición o de Clarín, y estar en contra no te hace un gorila que apoya Clarín o quien sea tampoco. Lo mismo digo de cada nota que aparece en Clarín, pagina 12, 678, Lanata o quien sea ... de todos hay algo de militancia y desinformación por favor...
    ... SEAMOS PENSANTES...

    Un pueblo que actúa como masa no es útil hay que actuar como equipo. Podemos pensar distinto en muchos puntos pero les aseguro que son más los puntos en que estamos de acuerdo pero no damos el espacio para que surjan.

    Vuelvo a la aclaración que no me importa ninguna fuerza política o tendencia cual sea... me importa mi sociedad mi argentina y mi bandera... si vamos todos para un lado vamos a tirar más fuerte pero hay que pensar para donde tirar y el que piense distinto no hay que obligarlo a piense como uno, hay que preguntar porque piensa distinto talvés nosotros empecemos a pensar como el, no estaría mal y es más respetable decir que estamos equivocados a tratar de convencernos de algo que sabemos que ya no es asi.

    Les dejo la idea de que pensar y actuar en consecuencia para volver a pensar y actuar vamos a llegar a un punto en donde todo va a ser posible pero depende de nosotros. Mostremos con ejemplo empecemos por lo básico, devolvamos el vuelto de más, no aceptemos que no nos den facturas, no aceptemos una coima, no hagamos infracciones de tránsito, no tiremos papeles al piso, dividamos la basura, no tengamos empleados en negro y no aceptemos trabajos en negro, y actuemos para el bien común, si sabemos que hay un corrupto denunciemos, si sabemos que se venden productos de procedencia ilegal denunciemos,
    ...PENSEMOS EN EL OTRO Y ACTUEMOS PARA MEJORAR SU VIDA ASI MEJORARA LA NUESTRA...

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