miércoles, 4 de diciembre de 2013

El mundo y sus encrucijadas


Los trabajadores no sabemos de voracidad, salvo cuando nos invitan a un asado, un cumpleaños o algo así. Ni siquiera un asomo de envidia nos despiertan los rankings de los más ricos del mundo, porque sabemos que esas cantidades no traen felicidad, menos aún para las víctimas del saqueo que las nutrieron. Esas fortunas no se alcanzan trabajando, como nos han querido hacer creer muchas veces. Y no bastan la creatividad, la inteligencia o la iniciativa. Esas cifras monstruosas saturadas de dígitos son producto de la explotación, la especulación y la evasión. Y más que admiradas, deben ser repudiadas por las mayorías que padecemos carencias proporcionales a las abundancias de esos impunes. Impunes, con todas las letras. Estos individuos que tanto presumen por haber alcanzado la cima son culpables de la inequidad que se expande por el mundo. Ellos roban el bienestar ajeno para rodearse de lujos vomitivos y, lejos de sentirse avergonzados, se enorgullecen y prometen multiplicar al infinito sus ganancias para el próximo año. El mundo está en una encrucijada que puede cambiar la historia. Como nunca están a la vista los autores del descalabro y las recetas que lo han permitido. Y también los estados que, cómplices, débiles o serviles, han facilitado que las cosas lleguen a este punto.
Esto no es una proclama en contra de los ricos, sino un llamado de atención a ese porcentaje mínimo de los habitantes de nuestro planeta, que son los que concentran gran parte de la riqueza y, sin pudor, van por más. Pero no incrementan los números invirtiendo, creando y trabajando, sino apostando a la ruleta financiera que sólo produce ganancias para unos pocos. Nadie les pide que repartan sus posesiones y anden por la tierra con unos pocos paños para cubrir su cuerpo; tampoco que sigan lavando dividendos espurios en hipócritas fundaciones de beneficencia. Lo que se les pide es que desaceleren un poco, que aflojen la soga que está a punto de ahorcar a gran parte de la población. Y si no lo hacen a voluntad, deberán ser los gobiernos los encargados de ponerlos en vereda.
Sin intenciones de instaurar un modelo de alcance universal, los objetivos del equipo de CFK –con errores y aciertos- buscan encuadrar a los particulares en un trabajo conjunto. Una idea atraviesa las declaraciones de cada uno de los funcionarios: no hay goteo sino desarrollo con redistribución. El goteo es una metáfora siniestra de la acumulación sin límites de los angurrientos y las migajas que, cada tanto, dejan caer para conformar a los que sobreviven allá, en la sumergida base de la pirámide. Así es como se produce la desigualdad porque, cuando los de abajo suben un par de peldaños, los de arriba usan el ascensor de máxima velocidad, por puro gusto de acrecentar las distancias, no más. Lo que propone el Gobierno Nacional es restringir el uso del ascensor o al menos, reducir su potencia. No impedir las ganancias, como denuncian algunos malintencionados, sino encuadrarlas en un parámetro colectivo. Que la ganancia sea proporcional a la inversión y que la inversión genere un valor compartido con los que participan en la cadena productiva. Que el podio de Forbes no sea el objetivo, sino la construcción de un mundo un poco más armónico.
Algunos ejemplos domésticos
1- La ciudad de Buenos Aires es rica en historias que vienen a cuento, aunque pequeñas comparadas con el tema en cuestión. Algunas lejanas en el tiempo que tienen como protagonistas a empresarios que se fundieron por la explosión de 2001 y abandonaron a su suerte las instalaciones de sus negocios. En muchos de ellos, los empleados se hicieron cargo de recuperarlos y ponerlos nuevamente en funcionamiento a través del trabajo cooperativo. Episodios similares ocurrieron en todo este tiempo, sin otra excusa más que la desidia, la incapacidad o la corrupción de sus propietarios.
El año pasado, el Grupo OJA presentó la quiebra y decidió cerrar sus restaurantes. Los empleados de uno de ellos, “Alé Alé”, tomaron las riendas y en todo este tiempo mejoraron su rendimiento, duplicando la cantidad de servicios al mes. Si en estos días ese restaurant se convirtió en noticia fue porque lograron posponer un nuevo desalojo de los dueños del local, que no aceptan renovar el contrato de alquiler porque tienen a la vista mejores negocios inmobiliarios. Esas angurrias son posibles porque la legalidad del Estado municipal lo permite. Hasta las alienta. La ambición importa más que el bienestar de 40 familias. Un día antes de la Nochebuena de 2011, el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, vetó una ley de la Legislatura que protegía a los negocios recuperados por sus trabajadores e impulsaba la expropiación de las instalaciones. Un perverso regalo de navidad de quien siempre dice que gestiona a favor de la gente. Por ahora el desalojo se postergó hasta nuevo aviso y los diputados kirchneristas se comprometieron a conseguir un local para que este restaurante cooperativo pueda seguir funcionando.
2- Especulación pura la de los productores agropecuarios, que escatiman cereales para forzar una devaluación. El Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, aconsejó que suelten un poco de porotos, porque tienden a la baja. Eduardo Buzzi, de FAA, consideró que “Capitanich empieza a tener un síndrome de incontinencia verbal”. Bien, entonces, cuando el año que viene comience a bajar el precio internacional de la soja, los argentinos esperamos que los estancieros no padezcan el síndrome de incontinencia lacrimal, como nos tienen acostumbrados, tanto cuando ganan mucho como cuando ganan poco. Y, por supuesto, cuando dicen que pierden, que es siempre. Por correr tanto detrás de la cifra, no advierten que, de aumentar el dólar, ganarán más sólo por un tiempo, porque gastarán más en los insumos. Y vuelta a las lágrimas.   
3- El Poder Ejecutivo confirmó a Martín Sabbatella al frente del AFSCA. Mediante un comunicado, ratificó la voluntad de tratar antes de fin de año los planes de adecuación a la Ley del Grupo Clarín, Telecentro, Uno, Prisa y Telefé. Pero advirtió que si Cablevisión no cumple con la grilla, incluyendo Paka-Paka, INCAA TV, Telesur, CN23 y 360, “no hay adecuación voluntaria posible”. Ya que estamos: como hay un nuevo Secretario de Comercio Interior, podría controlarse el abono que cobran los servicios de TV por cable en el resto del país, que en algunas ciudades supera los 200 pesos. Expandir la mirada hacia el resto del país, que también padece abusos.
4- Ni bien asumió su segundo gobierno, CFK y su equipo económico debieron tomar una serie de medidas económicas para frenar la fuga de dólares que amenazaba ser letal. El cepo cambiario, lo llaman los adictos a la moneda verde. Claro, piensan como derecho lo que debería considerarse privilegio y para el conjunto es un suicidio. Que el Gobierno haya decidido administrar los dólares es una muestra de un Estado comprometido a comandar la economía, a pesar de que todavía, esa pústula cultural instaurada en tiempos de la dictadura se resiste a abandonar estas tierras. Por eso, la decisión que tomó la AFIP de recargar con un 35 por ciento las compras con tarjetas en el exterior es una forma de anunciar dónde está puesta la lupa. Algunos chillarán, pero es bueno que comprendan que los dólares que acumulan o dilapidan los pagamos entre todos.
El presente que vivimos es prometedor de futuro, si sabemos convivir con él, si nos animamos a interpretarlo y a diseñar en él un nuevo recorrido, a instaurar una nueva lógica. Los viejos paradigmas intentan emerger de sus fracasos, aprovechando el poder que les queda. Nosotros, las mayorías, tenemos un poder que antes desconocíamos: el de empezar a reconocer sus verdaderos rostros y rechazar sus endulzadas promesas paradisíacas, las que ocultan los peores infiernos. Esos que conocemos tan bien y alimentan nuestros más espantosos recuerdos.

1 comentario:

  1. El famoso goteo... no trae inversión ni desarrollo. Sin consumo es imposible y el goteo no permite consumir, trae hambre a la base de la población mientras los ricos multiplican sus fortunas. Así un país no crece. Hay que redistribuir el ingreso no sólo por los que menos tienen sino también por la patria.

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