lunes, 6 de abril de 2015

No habrá Soberanía sin Justicia



Una vez más, los Supremos dan la espalda a las causas nacionales. Para los cuatro miembros que quedan en la Corte –como en la famosa novela de Agatha Christie- las vejaciones padecidas por los conscriptos en Malvinas no constituyen delitos de Lesa Humanidad. Estaqueadas, inmersión en aguas heladas, inanición, simulación de fusilamiento sufridas por los elegidos para defender nuestro territorio no merecen más que tres párrafos. Quienes cometieron estas atrocidades son oficiales y suboficiales argentinos que, por pura maldad, torturaron a sus propios soldados, a los que debían guiar y no masacrar. Y los miembros de la Corte Suprema de Justicia no consideran la posibilidad de dar entidad judicial a estos hechos. El Tribunal que parecía un lujo en comparación con la banda menemista, ahora no da más que vergüenza.
Así es. Ni siquiera se han tomado la molestia de dar más explicaciones. Sólo tres párrafos que demoraron tres años en elaborar y que dieron a conocer con mucha timidez. ¿A quiénes protegen con su fallo? ¿A quiénes buscan complacer con su indiferencia? Tanto se esfuerzan por despertar nuestro repudio que al final lo van a recibir. ¿Qué película están mirando los Supremos? Tal vez se sintieron tentados por acelerar el fin de ciclo que tanto desea el establishment, pues el breve texto de rechazo lo firmaron el 19 de febrero –24 horas después de la Marcha de los paraguas- aunque lo dieron a conocer unos días después, para disimular.
La Presidenta se refirió a esta nueva defección de los miembros de la Corte y alentó a los demandantes a probar suerte en la Comisión Interamericana de DDHH, pues la Justicia nacional mira para otro lado. No conforme con eso, en el acto del 2 de abril anunció la creación del Archivo Oral de las Memorias de Malvinas y la desclasificación de los documentos secretos de las FFAA. Testimonios y documentos que descolocarán a los funcionarios judiciales que se negaron a investigar las 120 denuncias presentadas por los ex combatientes. Una foto más que nos convoca a una verdadera reforma en la justicia federal, dejando de lado la escoria que conspira contra nuestros intereses. Claro que para esto hay que garantizar la continuidad de este proyecto; de lo contrario, el futuro estará plagado de amnesia y superficiales recordatorios de catálogo.
Para el presidente de la Comisión Nacional de ex Combatientes, Ernesto Alonso, “con la desclasificación de los archivos va a aparecer un sinnúmero de denuncias semejantes, una infinidad de pruebas que van a fundamentar aún más las denuncias que presentamos ante la Justicia y que la Corte Suprema no analizó, reivindicando la doctrina del Punto Final”. Jerónimo Guerrero Iraola, coordinador del equipo jurídico del CECIM, explica que en la CIDH, “plantearemos que el Estado argentino, a través del Poder Judicial, especialmente, la Corte Suprema de Justicia, nos impidió avanzar en la investigación. Simplemente pediremos que nos dejen investigar”. María Laura Garrigós de Rébori, titular de la Cámara de Casación Penal, asegura que “existieron enterramientos hasta la cabeza, paso de corriente eléctrica, falta de alimento como forma de castigo, que configuran múltiples vejámenes realizados a la intemperie y en medio de los bombardeos". A pesar de todo esto, de la indefensión en que deja a las víctimas –héroes forzosos- y de la contradicción enorme que significa para la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, los Supremos se visten de indiferencia para disfrazar su cobardía.
Aventura con espías y piratas
Mientras estos gallináceos con toga se niegan a enjuiciar el pasado, los piratas del presente amenazan nuestro futuro. Cuando la emoción desbordaba los actos recordatorios del comienzo de la Guerra, tres empresas británicas anunciaron el descubrimiento de petróleo y gas en las Malvinas con serias intenciones de sacar suculentas ganancias. Hasta ahora, el Gobierno Nacional –lejos de la sumisión- realizó presentaciones en organismos internacionales y denuncias a estas empresas en la Bolsa de Comercio de Londres y Nueva York, pues esos recursos están ubicados en territorios argentinos, usurpados por la Corona en 1833. El secretario de Asuntos Relativos a las Islas, Daniel Filmus, quiere que “los dueños de las empresas sean juzgados de acuerdo con las leyes argentinas y el derecho internacional”. Y agregó que este proceso “puede terminar con un pedido de captura por parte de jueces argentinos a quienes operan ilegalmente en el mar argentino”.
Algunos pensarán que esto es exagerado, pero el texto de la Ley de Hidrocarburos, reformado hace dos años, prevé prisión y multas para la exploración y explotación clandestina. A partir de las modificaciones de la ley 26659 es posible castigar a las empresas que realicen estas tareas sin el permiso del Gobierno Nacional en la zona ubicada alrededor de las islas, prisión por 15 años y multas por el valor de 1,5 millones de barriles. Por supuesto, siempre y cuando haya jueces que se atrevan a desafiar el Poder Económico del Imperio.
El mismo Imperio que piensa que somos una amenaza para el enclave colonial del Atlántico Sur. Ellos que han armado una base militar en nuestras islas, a pocos kilómetros de la costa continental, nos consideran un peligro. Para arribar a esa conclusión montaron, entre 2008 y 2011, un complejo plan de espionaje que no estuvo a cargo del mítico MI6 jamesbondano, sino del impronunciable y poco cinematográfico Jtrig. Gracias al trabajo de contraespionaje de Edward Snowden –ex empleado de la CIA- la Operación Quito vio la luz en estos días. De más está decir que la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense prestó colaboración, aunque la administración Obama se ha manifestado distante del conflicto por la soberanía en las islas.
De acuerdo a los archivos desclasificados de forma clandestina, este plan incluyó “operaciones encubiertas en redes sociales y la intervención de comunicaciones de seguridad para estar informados acerca de los planes de Argentina respecto de las islas Malvinas e influir en la opinión pública”. En realidad, no hace falta tanto despliegue para descubrir que el principal interés es recuperar las islas, aunque no de manera violenta como intentó el dictador Galtieri, sino a través del diálogo y en base a nuestro absoluto derecho. La Cumbre de las Américas que se desarrollará en estos días incluirá, seguramente, una posición de conjunto respecto a este tema. Si en otros tiempos el Imperio usurpó ese trozo de nuestro suelo abusando de su poderío y explotando nuestra soledad, hoy las cosas son diferentes. La bestia en decadencia se enfrenta a una región que no está dispuesta a dejarse humillar. Y a un pueblo convencido de que el país del futuro incluye a las Malvinas o no será nada.

2 comentarios:

  1. Como siempre pero mas evidente en estos ultimos tiempos de un lado las fuerzas populares y del otro los grupusculos q han detentado el poder real y hacen cualquier cosa por mantenerlos siempre una batalla nueva q librar Abzo
    jpierantoni

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    1. Que nada nos desaliente. Tenemos la razón de nuestro lado y eso nos dará fuerza para alcanzar la victoria final contra las fuerzas oscuras. Parece una frase del Señor de los Anillos o de Harry Potter pero... algo de eso hay. Abrazo

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