viernes, 2 de octubre de 2015

Humores de campaña



Los PRO dan risa cuando se los mira con buen humor. En cambio, cuando uno piensa que pretenden gobernar al país, provocan cualquier reacción menos la risa. Aunque es desopilante el spot donde Gabriela Michetti –candidata a vicepresidenta- habla del pensar distinto, los protagonizados por Macri desbordan cinismo. El corto en el que promete pobreza cero debería ser considerado como publicidad engañosa. El Alcalde Amarillo debería explicar cómo llegará a esa meta liberando el dólar, abriendo la importación, eliminando impuestos y retenciones y recortando el presupuesto a mansalva. Sólo la magia de la televisión permite mentir con semejante descaro. Y también, algunos pases de nigromante, porque si no resulta inexplicable que todavía mantenga tan alta intención de votos. Ni la vulneración del escudo con las cuantiosas denuncias de corrupción, irregularidades y demás estropicios parece conmover a los encaprichados electores que no pertenecen a su clase.
Para que quede claro: una parte de ese veinte y tantos por ciento votará al candidato amarillo porque se deja encantar por el maquillaje. Por múltiples motivos, se esfuerzan por creer en la máscara; se obligan a no mirar lo que hay detrás. De alguna manera, saben que no es el mejor candidato y sospechan que no estarán mejor cuando él ocupe La Rosada, pero se dejarán convencer, como otrora, de que la culpa de todo es del Gobierno anterior.  Aunque tengan las evidencias al alcance de la vista, no pueden rechazar las sugestivas propuestas de unir a todos los argentinos o de otorgar un millón de créditos para viviendas. Para desencantarlos, ninguna de las dos es realizable y las dos son peligrosas.
¿Qué es la desunión para el Jefe de Gobierno con aspiraciones a más; que haya provincias, que haya distintas tonadas, que el color de la piel varíe de una región a otra? ¿Para Macri, la desunión es la existencia del peronismo? ¿O querer juzgar los crímenes de la dictadura, incluidos los cómplices civiles? ¿O que haya diferentes maneras de administrar el país? La unión, para Macri, ¿será el pensamiento único que gobernaba en los noventa? Unir el país, ¿será la aceptación de la angurria empresarial como programa de gobierno? Que un clasista empresario porteño quiera unir a todos los argentinos, ¿no suena a discurso unitario modelo siglo XXI?
Unir al país, ¿será eliminar toda disidencia? Y entonces, ¿dónde queda la angelical propuesta de Gabriela Michetti de no perseguir al que piensa distinto y respetar la libertad de expresión? Clausurar los galpones de los móviles de un canal de televisión, ¿entra en esa propuesta? ¿Quiénes son los que persiguen al que piensa distinto? ¿Qué es pensar distinto? Y por último, ¿existe algún mecanismo para leer el pensamiento de las personas?
Todo farsa. Como el millón de créditos para viviendas, que insumiría más de 50 mil millones de dólares. ¿De dónde van a sacar esa descomunal cifra? Una incongruencia de quien es un denostador serial del gasto público y no ve la hora de asumir para empuñar la tijera. Y de endeudar el país como nunca, que es de lo que más ganas tiene.
Peleas y despedidas
Mientras la declaración jurada de Macri todavía cosecha dudas y los medios del interior denuncian que nunca recibieron las cifras difundidas por el Gobierno Porteño, Sergio Massa deshoja su alianza con cada nuevo spot. Sus propuestas represivas declamadas como profecías bíblicas no sólo provocan pesadillas en los posibles votantes, sino también en los que integran las listas. Si hasta no hace mucho parecía miel para las moscas, ahora parece insecticida. Muchos de sus candidatos están anticipando que votarán por Daniel Scioli, algo insólito en nuestra historia política. A pases, traiciones y renuncias estamos acostumbrados pero esto, y a tan pocos días de las elecciones, parece de telenovela.
O de peleas en el barro porque si los dejamos, se terminan destrozando entre ellos, como ocurrirá el domingo durante el famoso debate. Scioli también estará presente, pero como personaje ausente. Y Cristina también, aunque no tenga nada que ver en la contienda. La Presidenta sobrevolará el debate como contraste, brillando en medio de la oscuridad de esos candidatos obedientes. Como el Satélite, que los deja descolocados, porque no saben qué decir del tema.
Por más debates que hagan, por más que se esfuercen por simular sus bajezas, por más que traten de disfrazar sus torpezas, ninguno ilumina como ella. Ninguno de esos peleles que la critican hasta la parodia será merecedor de tanto afecto, de tanta energía, de tanta nostalgia futura. Aunque todavía no se fue, ya hay muchos que empiezan a extrañarla. Una pared de Rosario suplica “abrazame hasta que vuelva Cristina”. Nadie más que Ella podrá despertar algo tan profundo ni tan tierno. Detalles como éstos son los que hacen la Historia.

2 comentarios:

  1. ¿Que pasó con Carrió que la tienen escondida hace semanas? ¿O será que Milani finalmente la mató?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Carrió reapareció ayer en un acto con Macri. Aunque no la veamos, Carrió siempre está.

      Eliminar

El cuerpo de la vergüenza

La oscuridad nunca ilumina, sino que trae más oscuridad . Un cadáver abre un nuevo capítulo y las palabras se escapan del teclado, p...