viernes, 20 de noviembre de 2015

Crónica de una amenaza



La campaña terminó. La veda electoral dispone un silencio que no será tan respetado. Los ecos de todo lo que se ha dicho en estos agónicos días seguirán rebotando en calles y plazas, colectivos, taxis y trenes, aviones, bicicletas y sulkys. Expectativa, angustia, suspenso, temor, como en una ruleta rusa. ¿Cambiamos o continuamos? ¿Retrocedemos o avanzamos? ¿Manipulación o conciencia? ¿Capricho o compromiso? ¿Individuo o colectivo? Con fondo musical de western, lo del domingo parecerá un duelo, con algunos que espiarán, a resguardo desde el purismo del voto en blanco. Las consultoras apenas susurraron algunos datos y los electores los ignoraron, para no entusiasmarse. Claro, el que se quema con encuestas ve un porcentual y llora. El optimismo se contiene para evitar un festejo anticipado. El estreno del balotaje ha visibilizado numerosas voces ante la posibilidad de perder muchas cosas impensadas décadas atrás: un modesto bienestar, un desarrollo industrial en crecimiento, la investigación como valor, la distribución de bienes culturales, una soberanía recuperada, la memoria como antorcha. La reacción a la amenaza amarilla no es paranoia, sino el instinto de supervivencia que, ante las contradictorias, peligrosas y apolilladas propuestas de Cambiemos, comienza a despertarse.
Detrás de proteger, ayudar y respetar se esconde el verdadero Yo de la fórmula opositora. Si en las semanas anteriores eran los asesores del PRO quienes encarnaban el lado oscuro de la Fuerza –con devaluación, ajustes y libertad para las bestias-, en los últimos tiempos fue el propio Macri quien salió a desalentar a sus posibles votantes. En el escenario del debate se mostró exaltado como nunca, soberbio como pocos, mentiroso como siempre. Hasta sus impulsores mediáticos se sorprendieron por ese Macri que había abandonado el bondadoso tono de los spots publicitarios. En la recorrida por los medios se dedicó a reforzar ese nuevo personaje, que es casi parecido a la persona de carne y hueso. Entusiasmado, introdujo temas nuevos que desconcertaron hasta a los entrevistadores, tan acostumbrados a la obsecuencia.
El episodio con Darío Villarroel quedará para la historia, con su violento despliegue de prepotencia, menosprecio y cinismo; su obsesión con 678, para la galería del ridículo; la estigmatización hacia La Cámpora, como una muestra de su intolerancia; la poda de funcionarios como Alejandro Vanoli, Alejandra Gils Carbó y Martín Sabatella, como la sed de venganza que materializará en su posible gobierno. Después dice que no hay que perseguir a los que piensan distinto, pero parece que lo distinto, para él es distinción. Sin dudas, el discurso único es su horizonte y entonces, se acabarán las confrontaciones, las dos veredas y la famosa grieta. El camino armonioso que promete es el sometimiento a los avarientos dictados del Círculo Rojo, ese grupo de privilegiados acostumbrado a gobernar desde las sombras en su exclusivo beneficio, esa minoría que se dedica desde hace tiempo a succionar nuestra sangre para engrosar sus fortunas. Y abajo, muy abajo, un pueblo desplazado, aceptando gustoso la miseria como castigo por haber disfrutado de esta primaveral década.
Campaña para no ganar
Aunque el IPC ha decrecido desde su aplicación, Macri eliminará el programa Precios Cuidados. A pesar del movimiento turístico y del crecimiento y puestos de trabajo que genera, quiere reducir el número de feriados. Sin tener en cuenta que contribuyó al incentivo del mercado interno promete terminar con el Ahora 12 ¿Qué demonio lo asesora? ¿Quiere que el futuro sea mejor? ¿Desea asegurar nuestro bienestar? ¿Entiende a quién le habla? ¿Querrá ganar las elecciones o este sincericidio es una forma de retirarse con cierta elegancia?
Precios Cuidados no es una presión sino un acuerdo entre todos los actores de la cadena de comercialización para arribar a un valor razonable de los productos de consumo. Y también, busca la inclusión de segundas y terceras marcas en un lugar más visible. ¿Querrá que queden sólo las grandes firmas para que nuestra mesa se sacuda con sus locuras gananciales? Ahora 12 -que no sólo permitió el acceso a productos más costosos sino que incrementó el número de tarjetas de crédito- tal vez moleste porque cualquiera puede adquirir productos que antes eran de uso exclusivo. Los que más tienen no necesitan precios baratos ni planes subsidiados para satisfacer sus gustos. Una cuestión de clase, pues siempre molesta que las brechas disminuyan.
Lo de los feriados también pasa por este andarivel. Los verdaderos representados por Macri –patrones, financistas, grandes empresarios- pueden tomar días libres cuando quieran. Un trabajador, no. Cualquier asalariado debe esperar los días no laborables o los fines de semana largos para disfrutar del descanso o de unas mini vacaciones. Cercenar el calendario de feriados es condenarlos a nada más que trabajar. Y además, acotar el movimiento en los centros turísticos a los meses de verano y no todo el año, como es ahora. ¿Para qué propone esto Macri si no es para beneficiar a sus amigotes? ¿Qué laburante aceptará gustoso esta medida?
En paralelo a la contra campaña encarada por Mauricio Macri, los jueces hacen de las suyas. Claudio Bonadío concretó junto a los héroes de la Metropolitana, un allanamiento al Banco Central, aunque el área legal de la entidad había enviado la documentación necesaria para desarticular la denuncia de dos diputados opositores. Además, la Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal declaró inconstitucional la ley que, desde 2006, establece el número de miembros del Consejo de la Magistratura. El primero actúa con premura, los otros con lentitud pero todos con un admirable sentido de la oportunidad a pocos días de las elecciones. Funcionarios judiciales etiquetados por la oposición como independientes pero que son funcionales al patriciado vernáculo. Tan independientes son que siempre están dispuestos a generar titulares y protecciones cautelares con el único objetivo de condicionar y deslegitimar al gobierno surgido de las urnas.
Medios concentrados, estancieros, potentados, jueces cómplices, especuladores, buitres están a la espera de un Macri presidente que les abra la tranquera para arrasar con todo. Tal vez, el candidato de Cambiemos, en la soledad de su baño, intuya el estropicio que provocarán tantas fieras liberadas. Quizá sospeche que tanto desenfreno sólo traerá desolación y que su nombre quedará asociado a las angustias que provocará en casi todos nosotros. Una parte pequeña de su corazón boicotea al personaje que disputará el balotaje. El resto de sus entrañas sigue adelante con esta gran estafa con globitos y frases de posters que lleva el inasible y pomposo nombre de Cambiemos.
Hasta que se difundan los resultados, la ansiedad jugará con nosotros. Unas pocas horas que se alargan hasta parecer un mes. Pero todo terminará bien, salvo que los hados estén en nuestra contra o que gran parte de los ciudadanos sigan atrapados a las pantallas agoreras. Para el futuro, no debemos perseguir al que piensa distinto –como harán ellos, si ganan- sino desterrar de los medios la distorsión de los hechos y la transformación de las más oscuras fantasías en noticias de tapa. No queremos jueces independientes ni salidos en una servilleta, sino comprometidos con la mayoría ni tampoco libertad de mercado sino una economía al servicio de todos. Todo saldrá bien si recordamos quién está del otro lado.

3 comentarios:

  1. Un buen consejo para Macri, "acordate de De La Rua, y como terminó"

    Slds

    Marcelo Foti

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  2. El eterno lobo disfrazado de oveja ,que seduce con una supuesta tranquilidad y ganas de conciliar,quiera Dios levantar el velo para quienes no puedan ver las mentiras.

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