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viernes, 19 de diciembre de 2014

Cubanitos con dulce y chocolate



El año termina con una gran noticia a nivel internacional: el inicio de las relaciones entre EEUU y Cuba. Por ahora, más buena que mala, con la liberación de rehenes y la apertura de las respectivas embajadas. El final del bloqueo que afecta el desarrollo de la pequeña isla del Caribe deberá esperar la resolución del Congreso norteamericano. El país que bombardea indiscriminadamente para defender la paz, la libertad y la democracia ha sometido un estado soberano a un desproporcionado aislamiento económico que significó una pérdida superior a los 100 mil millones de dólares. El pueblo cubano resistió, estoico las tentaciones del capitalismo mientras los individuos cubanos se fugaron a Miami para hacer lobby contra el socialismo. Tal vez éste sea el primer paso para desterrar de este planeta la prepotencia de aquellas naciones que se creen dueñas del destino de todos. Por ahora, celebremos esta novedad de fin de año, pero que los festejos no afecten nuestro olfato.
El Mundo ideado por el Imperio después de la caída del Muro de Berlín ha demostrado su fracaso. Fracaso relativo porque los que pergeñaron esa perversidad han multiplicado sus fortunas hasta tornarlas peligrosas. Para eso, en estas dos décadas y pico han tenido que fabricar enemigos que combaten con las armas que ellos mismos producen y a la vez, son atacados con el mismo arsenal. Ahora, ante la perspectiva de tener a muchos países contra su política internacional, EEUU empieza a poner paños fríos. Cuba es un primer paso. Auspicioso que este hecho histórico se produzca, más por el bien de Cuba y su pueblo. Pero ojo, los alacranes y las serpientes no son domesticables: en algún momento pueden destilar su veneno. Y otra comparación de Animal Planet: el abrazo del oso puede producir asfixia. La dignidad, independencia, valentía y paciencia del pueblo cubano no debe mancillarse con un intento de neocolonialismo. Una cosa es la apertura para adquirir aquellos artículos que necesita para su desarrollo y otra es que sea invadido por el consumismo patológico que pretende contaminar nuestro planeta.
De cualquier modo, el presidente Obama puso en la mesa de negociaciones un condicionante que surge de su mirada, que aunque devaluada, continúa siendo hegemónica: “Estados Unidos apuesta por una Cuba más libre y más próspera”. Como si ellos tuvieran la potestad de evaluar las condiciones internas de un país soberano, después de avalar las dictaduras que son funcionales a sus intereses. Ellos pontifican sobre la libertad y los DDHH mientras son los primeros en pisotear estos valores cuando se les antoja, tanto fuera como dentro de sus fronteras. Ellos ejercen un control de calidad de las democracias cuando jamás cuestionan las distintas formas de monarquía que existen en algunos países de Europa, Asia y África. Ellos quieren dar cátedra sobre la democracia mientras el nivel de participación en las elecciones nunca alcanza el 40 por ciento del padrón. Un poco por desinterés y otro poco porque los comicios se realizan en días laborables y la mayoría de los trabajadores no tienen justificada la inasistencia. Muchos no votan para no perder la paga. Ellos exigen democracia al resto de los países cuando son las grandes corporaciones económicas, militares y de inteligencia las que gobiernan el país. Descubrir los entresijos y falacias del discurso dominante es un indicio de que está comenzando a perder su poder.
Los motivos del lobo
Grandes dudas rondan esta novedad: ¿por qué tomó Obama esta decisión? ¿Cómo la concretará, sabiendo que no tiene el apoyo del Congreso para derogar el bloqueo? Si bien entre sus promesas de campaña estaba la finalización de esta vergüenza internacional, ¿por qué esperó hasta el final de su segundo mandato para comenzar a concretarla? ¿Por convicciones o para conquistar un lugar en la historia, además de ser el primer presidente negro de EEUU? ¿Para ofrecer una preciada presa al próximo presidente o para demostrar al mundo su debilidad política? ¿De dónde vienen las presiones, de la consolidación de la región, con la que busca congraciarse o de las grandes empresas que ven en Cuba una gran posibilidad de satisfacer sus apetencias?
Y a todo esto, ¿qué pensarán los ciudadanos norteamericanos de este asunto? No los que vivieron con miedo y pasión los tiempos de la Guerra Fría, sino los que creen que eso es una competencia de heladeros. No los que fueron espectadores de Bahía de Cochinos, sino los que suponen que con ese nombre se designa una playa nudista o una película porno. No los que tomaron como una afrenta la revolución socialista desarrollada a pocos kilómetros de la costa, sino los que no tienen idea de dónde queda. Las nuevas generaciones, las que no entienden qué amenaza significa esa pequeña isla para el gigante que habitan, pueden revertir las relaciones de fuerza en el Congreso imperial. Quizá contribuyan a que su presidente encuentre algún sentido al Premio Nobel de la Paz que recibió al comienzo de su mandato.
Pero estas improvisadas dudas no podrán opacar la grandeza del evento. No tanto de Obama, sino de los principales protagonistas de esta historia: el pueblo cubano, que ha encontrado en su pacífica construcción de la igualdad la principal arma contra el Imperio. Un aire de triunfo sobrevuela este capítulo de nuestra historia que comenzó hace más de medio siglo. El triunfo de un pueblo por conquistar su dignidad, a pesar del fétido aliento que soplaba desde el Norte. La victoria de un Estado sobre intereses económicos globales, lo colectivo sobre lo individual, lo solidario sobre la mirada mezquina de la vida. Algunos temen que los cubanos, que han resistido las más temibles amenazas, se rendirán a los encantos del capitalismo. Seguramente, no. Tal vez comiencen a incorporar en sus modestas vidas algunos goces novedosos, pero no se ahogarán en las salvajes aguas del consumo compulsivo.
Mientras Barack Obama y Raúl Castro daban a conocer este avance de la diplomacia vaticana, la capital entrerriana servía como escenario a la nueva Cumbre del Mercosur. La noticia otorgó un nuevo color a la reunión de los mandatarios de Uruguay, Brasil, Paraguay, Venezuela, Bolivia y Argentina. Incontenibles sonrisas se dibujaron en esos rostros protocolares. Siempre tan entusiasta, CFK consideró que la decisión de Obama debía servir como ejemplo para que Gran Bretaña se siente a dialogar sobre la soberanía de Malvinas y el fin de la ocupación. Pero ese imperio, de tan viejo, está completamente sordo. Lejos de acceder a los reclamos internacionales, decidió instalar en las lejanas –para ellos- islas del Atlántico Sur un monumento en homenaje a Margaret Tatcher, un indiscutible emblema de la soberbia colonial. Una provocación agónica, un desafío pueril en un mundo que comienza a madurar. Un gesto de poder casi paródico del que sabe que, a pesar de haber ganado una guerra, está a punto de ser derrotado. La tercera década del nuevo siglo nos espera con un mundo diferente que empieza a comprender cuáles han sido sus principales errores. Los pueblos de todas las latitudes ya están preparados para recibirlo y comenzar, por fin, a disfrutarlo.

7 comentarios:

  1. Muy buen artículo Gustavo, recomiendo ver "Balseros". Ficha: http://www.imdb.com/title/tt0321376/?ref_=fn_al_tt_1

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  2. Excelente artículo!!! Como siempre Gustavo,claro y contundente! Te diría q no solo a Obama;sino a Muchos los tiene Nevioshos(como diría Néstor K) "La Consolidación de la Región",la Firmeza de los "Gobernantes de Esta Patria Grande". Sí sí,q se pongan nerviosos nomás,porque los Proyectos d los Gob Populares,son los q la Gente Elige !!!

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    1. Si, creo que no sólo el establishment vernáculo está con sus nervios alterados. El poder real a nivel global también empieza a mirar con preocupación los movimientos que se están dando, sobre todo en la región que ha dado el puntapié inicial. Ja, que mundo nos espera. Abrazo enorme

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    2. Ajá !!! Y un 2015 movidito, "movidito" Jajaja Abrazote Gustavo

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  3. Excelente tu informe permite discutir y opinar nos enseña

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    1. Muchas gracias. La idea es contribuir a nuestras conversaciones cotidianas, difundiendo y sintetizando las informaciones que a veces se nos escapan. Abrazo enorme

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