viernes, 27 de febrero de 2015

Bromas de mal gusto



El mejor chiste de la semana es el de Macri y su reivindicación de las banderas del peronismo. Uno dice ‘chiste’ pero si al principio causa gracia, después da un poco de asquito tamaña hipocresía. Los memoriosos recordarán a Amalita Fortabat, presidenta del Fondo Nacional de las Artes y embajadora plenipotenciaria del menemismo, cuando, con su porte aristocrático intentaba afirmar ante las cámaras que siempre había sido peronista. Y no le salía, porque su risita distinguida le impedía meter las patas en la fuente. El Alcalde de la CABA, empecinado en cercenar nuestro futuro, niega su historia y se presenta como un descamisado para captar, una vez más, a algunos votantes susceptibles de los más ingenuos engaños. Un problema para esos ciudadanos de clase media que, para no pasar como discriminadores, cuentan en su haber un amigo judío, homosexual o negro: ahora deberán incorporar a un choripanero. Por lo que se puede apreciar, Macri no se conforma con esa minoría paragüera que lo ha convertido en un referente no-político y quiere ampliar su rating electoral, aunque para eso deba disfrazarse del Primer Trabajador.
El público del PRO siempre es una página en blanco y Macri puede escribir en ella sus poco inspiradas líneas con mucha facilidad. No hay historia ni contexto en esos espíritus sino un puro presente que puede convertir a su Líder en un peronista convencido en un abrir y cerrar de ojos. “Yo reivindico cien por cien las banderas del justicialismo –declaró sin las risitas de Amalita- que justamente se basan en la búsqueda de la justicia social, la igualdad de oportunidades, el ascenso social. Lo que no reivindico es lo que hizo el PJ en estos últimos 25 años”. Esta mentira se cae a los dos segundos, pero vale destinar unos párrafos para que nadie se confunda.
En los noventa, era un ferviente defensor de la política de privatización, destrucción de la industria, reducción del salario y endeudamiento desaforado llevada adelante por ese PJ menemizado. Todo esto, por si quedan dudas, está muy lejos de las banderas del peronismo, de la justicia social y lo que ahora dice reivindicar Macri. El accionar del PJ que ahora rechaza pero antes defendía sin tapujos es lo que nos condujo a la catástrofe de 2001. Lo que realizó en su distrito a lo largo de dos períodos no se relaciona con el peronismo que ahora pregona. Y, para cerrar, el kirchnerismo es la versión 2.0 del peronismo de mediados del siglo pasado. Entonces, ¿debemos borrar de un plumazo todas las críticas que Mauricio Macri ha vomitado a lo largo de estos años? ¿Cómo puede menospreciar el entendimiento de sus escuchas?
¿O se habrá contagiado de carriotismo, ahora que tiene tan cerca a la diputada? Ella es más exótica, pero igual de incoherente. Que Macri pondere la justicia social es tan irracional como que Cristina ejecute el autogolpe que Carrió denunció en estos días. En las PASO, estos dos postulantes no competirán con sus mejores propuestas de gobierno sino con los absurdos que exuden sus manipuladoras mentes. Si conformaran un dúo cómico, uno podría reírse de estos chistes, pero como son candidatos a presidente, esto hay que tomarlo más en serio. ¿Por qué no se juntan con Del Sel y se van a hacer la temporada en Carlos Paz, que es lo que mejor les sienta?
La primera fiesta del año
En contraste con estas humaradas de la vida virtual, el rechazo del juez Daniel Rafecas a la denuncia de Alberto Nisman y el reciclado del fiscal Gerardo Pollicita aporta un poco de oxígeno a un ambiente tan viciado. Todo lo ocurrido desde el 14 de enero –fecha en que Nisman presentó su inconsistente escrito- a la fecha cobra un sentido diferente, pues queda desarmada la opereta que intentaban estirar hasta las elecciones. Las acusaciones arrojadas sobre el Gobierno Nacional no sólo carecen de pruebas sino que estaban basadas en hechos inexistentes.
Las sospechas sólo quedarán en aquellos corazones que necesitan bucear en la desconfianza y el prejuicio para poder subsistir. Los canales de TV acomodaron sus cámaras para que Nisman recite lo contrario de lo que sostenía apenas unas semanas atrás. Las dos diputadas –Bullrich y Alonso- acosaron al fiscal con llamadas telefónicas para exponerlo al ridículo en el Congreso. Quizá por este escrito falaz, Nisman perdió la vida. Todos los que están del lado más oscuro de la grieta acusaron al kirchnerismo de matar al fiscal para castigarlo por una denuncia que ni un asistente a un cursillo de Derecho podría haber confeccionado. El 18F ahora se convierte en el homenaje a un mentiroso, falsario y  malversador del cargo que ocupó durante diez años. ¿Y qué queda para Pollicita, que insistió con la falacia para alimentar la Marcha de los Paraguas? ¿Y los fiscales que la convocaron, no deberían estar presentando la renuncia por haber convertido en héroe a quien sólo merecía la reprobación? O, por lo menos, deberían sentir un poco de vergüenza.
Ni hablar de los saltimbanquis de la oposición. Estos sí que deberían agachar la cabeza y balbucir algunas disculpas a la sociedad por haber dicho tantas tonterías a lo largo de este tiempo. Esos que reprochaban a Cristina su alianza con un estado terrorista para encubrir el atentado a la AMIA, sin tener en cuenta todo lo que Ella había dicho y las medidas tomadas para esclarecerlo; esos que abandonaron toda lógica y convirtieron el bodoque de Nisman en un texto sagrado sin siquiera leerlo; esos que acusaron de homicidas a los K por lo que cada vez parece más un suicidio. Esos deberían reconocer lo mal que se han comportado en todas estas semanas y comenzar a actuar como políticos que cobran por lo que hacen y no como marionetas que recitan un libreto esquizofrénico. Pero eso no lo van a hacer. Seguramente, ya se estarán montando a una nueva operación pergeñada desde el Círculo Rojo. No importa: la mayoría va a recordar tantas afrentas y no va a decidir su voto a partir de estas patrañas.
¿Quién se va a sentir conmovido por el lema que Cobos eligió para su campaña presidencial? “Vuelve la democracia”, promete el que pisoteó la voluntad popular con su voto no-positivo para satisfacer la codicia de los estancieros. Y no se conformó con eso: desde ese momento se convirtió en el vicepresidente opositor más virulento de la historia. Qué torpe: la traición nunca lleva a la gloria. El ejemplo de Sergio Massa es el más notable. Pero no es sólo por eso que se desmorona: a cada momento demuestra que ya ni siquiera tiene cáscara.
Ahora es tiempo de empezar a celebrar. Con el fallo de Rafecas se cierra un capítulo. Lodenisman está a punto de fenecer: no van a poder seguir jugando con sus huesos por mucho tiempo más. Ahora no podrán inventar nada más grave que el encubrimiento de los responsables del atentado y la acusación de asesinato. El final feliz se acerca poco a poco. Mientras lo esperamos, vayamos festejando. El domingo será un buen día para gritar nuestra felicidad a los cuatro vientos y afirmar que estamos presentes para alentar la continuidad de este camino que estamos trazando. Los demás –unos pocos- guardarán paraguas y cacharros de cocina en sus armarios hasta que un nuevo titular los convoque para manifestar su incontenible desprecio.

2 comentarios:

  1. Es cierto que causa hilaridad las declaraciones de Macri proclámandose peronista. No importa. Mañana 1° de marzo será una fiesta. Cristina abrirá como lo hizo todos los años, las sesiones parlamentarias. Tus notas impecables Gustavo.

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  2. El movimiento es amplio (y el pueblo generoso). El general decia que en la RA de izquierda a derecha, con matices, claro, todos somos peronistas. Pero Macri, este dedichado y triste niño rico, se pasó de rosca.Muchos lo confunden con una renovación del neo-liberalismo de los 90's, él es en realidad (y por eso le pega a Massita) la gran bestia neo-menemista. Su projecto crece para el lado del peronismo federal, de Barrionuevo, de la justicia federal, del marketing sin território (a la Reutemann, y con el ya no lo necesita a Scioli?) y, por fin, de la embajada. La lucha hasta las Paso es para saber quién es el perro más fiel?

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