sábado, 18 de junio de 2011

ADN Noble: el zorro y el león o los ricos también lloran

Antes de abordar la lectura de este apunte discontinuo, no hay que perder de vista que detrás de cada personaje público hay una persona real, que tiene sentimientos, dudas, temores, inseguridades, dolores, angustias. Uno está habituado a ver a los seres mediáticos despojados de todas las características de los mortales habitantes de la llanura. Los amamos o los odiamos desde el absoluto que nos muestran las pantallas. Recuerdo una vieja telenovela mejicana, por la que fue conocida en Argentina la actriz y cantante Verónica Castro, madre de Cristian. En su versión original se llamaba Mariana pero aquí se la difundió con el pomposo título “Los ricos también lloran”, como un refuerzo del archi sabido refrán “la plata no hace la felicidad”. No se asusten: no voy a hablar de telenovelas porque nunca me han gustado. Pero ayer a la mañana, cuando desde las señales televisivas y radiales pertenecientes al grupo Clarín comenzó a difundirse la decisión de Marcela y Felipe de “renunciar a sus derechos constitucionales”  y realizarse los análisis de ADN para ser comparados con todas las muestras del Banco Nacional de Datos Genéticos, BNDG, no pude dejar de pensar en ese género que tanto cautiva a los espectadores.
También pienso en Maquiavelo, pero no en la mal citada frase “el fin justifica los medios”, sobre la que se han escrito toneladas de interpretaciones, la mayoría de ellas desacertadas. En El Príncipe hay otra frase casi olvidada. Para conservar su poder, el príncipe debe ser “astuto como el zorro y fuerte como el león”. En esta operación más mediática que judicial con la que los magnates del grupo Clarín decidieron alimentar los contenidos de sus productos en el inicio del fin de semana largo, hay algo de eso. Como ciudadano que ejerce un rol de periodista libre y verdaderamente independiente tengo el derecho y la obligación de sospechar. Que después de casi diez años de tironeo judicial, más de veinte de angustias por parte de las Abuelas de Plaza de Mayo, un juez destituido, escaramuzas legales e ilegales, apelaciones, dilaciones, muestras contaminadas y otras tantas sustraídas aparezcan de la nada a acatar la Ley genera desconfianza hasta en el más crédulo. En esta historieta, el zorro metió la cola. Ahora resta esperar el zarpazo del león.
Desde el inicio el caso genera sospechas. Marcela fue depositada en una caja de zapatos en la puerta de una casa que no era habitada por Ernestina y el hecho fue presenciado por personas que no estaban en el lugar. Cuando estaba realizando los trámites de adopción, apareció como de un repollo Felipe, y Ernestina, confirmando el vernáculo “deme dos”, no dudó en adoptarlo también. En realidad, Felipe no apareció de un repollo: la historia es más real. Una señora cuyo nombre no existe y dueña de un DNI masculino fue quien dejó al bebé en el juzgado. Ahora sí.
Pero esto no termina aquí. Para aportar un poco más de ilegalidad al asunto, anotó a los chicos con el apellido de su marido que había fallecido ocho años atrás. Sólo por una cuestión de herencia, nada más. Recuerden el título de la telenovela: los ricos también lloran.
 En el medio, toda una historia que sería extenso recordar aquí, pero que pueden reconstruir con sólo recorrer la infinidad de notas que saldrán en publicaciones serias o no tanto. Me interesa ir a las dudas, que son más inquietantes.
Hace unos días, el Tribunal de Casación había ordenado la toma de análisis voluntarios o compulsivos, como dispone la Ley del BNDG aprobada en 2009 para ser comparados sólo con una fracción de las muestras archivadas. En el banco hay casi 250 perfiles genéticos pertenecientes a familias de desaparecidos durante la última dictadura militar cuyos hijos están siendo buscados para ser rescatados de sus apropiadores. Tanto los querellantes como los querellados, por uno u otro motivo, presentaron sendas apelaciones a este fallo ante la Corte Suprema de Justicia. Justo ayer, cuando se formalizaron las presentaciones, aparece esta decisión de Marcela y Felipe para someterse a los análisis para terminar de una vez con “las persecuciones de la que es víctima su madre”. Aclaremos: en el caso de que Marcela y Felipe sean hijos de desaparecidos, Ernestina no es víctima, sino victimaria, apropiadora; estos jóvenes no serían adoptados, sino apropiados; y la persecución no es más que la aplicación de justicia en el caso de un delito de Lesa Humanidad, que como todos los de este tipo, es imprescriptible.
Y ahora, lo que más despierta sospechas. Los abogados de estos jóvenes presentan un escrito, pero Marcela y Felipe no han dicho nada. Recién el martes podrán presentarse ante el juzgado para confirmar que por voluntad se someterán a la toma de muestras. Parece haber algo de heroico en esta acción: se presentan ante la justicia para limpiar la imagen de su madre adoptiva, para terminar con la persecución enceguecida de la justicia K. Muchos desconfiados –como el autor de estos apuntes- no ven nada de valiente en esto. Seguramente hay una trampa. Recordemos que Marcela y Felipe sólo son piezas en el gran tablero de una mega empresa hegemónica. Si antes eludieron esta acción porque son la prueba de un delito de lesa humanidad que podría poner tras las rejas a su madre adoptiva-apropiadora, ¿por qué entre gallos y medianoche toman la decisión contraria? ¿Por dónde viene el zarpazo del león después de jugar con la astucia del zorro?
La clave puede estar en un nombre: Ana María di Lonardo. Ella fue la fundadora del BNDG y directora del organismo hasta 2006, cuando fue despedida. Presentó una querella ante el Estado por una jubilación mal liquidada y sus representantes son abogados del grupo Clarín. También fue propuesta como perito de parte del mismo grupo, aunque no aceptó formalmente.
Y ahora las sospechas: ¿por qué se presentan justo ahora, a pocos meses de las elecciones? ¿Por qué, justo en el momento en que desde los medios hegemónicos se ataca sin pausa a los organismos de derechos humanos –sobre todo a las madres- como síntesis del caso Schoklender? ¿Será que ya saben los resultados negativos que darán las comparaciones con los perfiles del BNDG y esto se convertirá en un golpe para otro de los organismos, las Abuelas de Plaza de Mayo, que serán blanco de nuevos ataques de esta prensa carroñera? ¿Vendrá por ahí el zarpazo del león? ¿O será simplemente que, por fin, los ricos están dispuestos a comenzar a llorar, después de reír durante tanto tiempo?
 

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